A.C. Bhaktivedanta Swami

Las Enseñanzas de la Reina Kunti

Introducción

La célebre y heroica figura de la reina Kunti emerge de una explosiva era en la historia de la India antigua. Como se relata en el Mahabharata, el gran poema épico de la India que consta de ciento diez mil versos, Kunti era la esposa del rey Pandu, y la madre de cinco ilustres hijos, conocidos como los Pandavas. Como tal, fue una de las figuras centrales de un complejo drama político que hace cincuenta siglos culminó en la guerra de Kuruksetra, una devastadora guerra por el trono, que cambió el curso de los eventos del mundo. El Mahabharata describe el preludio del holocausto de la siguiente manera: Pandu fue coronado porque su hermano mayor, Dhrtarastra, había nacido ciego, condición que lo excluía de la sucesión directa. Algún tiempo después de que Pandu ascendiera al trono, Dhrtarastra se casó con Gandhari y engendró cien hijos, que formaron la familia gobernante de la dinastía Kaurava, siendo el mayor de ellos el ambicioso y cruel Duryodhana. Mientras tanto, Pandu se había casado con Madri y Kunti. Originalmente llamada Prtha, Kunti era la hija de Surasena, el jefe de la gloriosa dinastía Yadu. El Mahabharata relata que Kunti “estaba dotada de belleza y carácter, se regocijaba en la ley [dharma] y era grandiosa en sus votos”. Además, poseía una bendición poco común. Cuando niña, su padre, Surasena, la había dado en carácter de adopción a su primo y cercano amigo Kuntibhoja (de ahí el nombre de “Kunti”), el cual no tenía hijos. En la casa de su padre adoptivo, Kunti tenía la tarea de velar por el bienestar de los invitados. Un día, el poderoso sabio y místico Durvasa fue allí y se sintió complacido con el desinteresado servicio de Kunti. Previendo que ella tendría dificultades en tener hijos, Durvasa le dio la bendición de poder invocar a cualquier semidiós y a través de é1 tener descendencia. Después de que Kunti se casara con Pandu, éste fue objeto de una maldición que le impedía engendrar hijos, por lo cual renunció al trono y se retiró con sus esposas al bosque. Allí, la bendición especial que Kunti poseía le permitió concebir —a pedido de su esposo— tres gloriosos hijos. Primero, ella invocó a Dharma, el semidiós de la religión. Después de adorarlo y repetir una invocación que Durvasa le había enseñado, se unió con Dharma y, a su debido tiempo, dio a luz a un niño. En cuanto el niño nació, una voz de procedencia desconocida, dijo: “Este niño se llamará Yudhisthira, y será muy virtuoso. Será espléndido, decidido, renunciado y famoso por todos los tres mundos”. Habiendo sido bendecido con este virtuoso hijo, Pandu pidió entonces a Kunti un hijo que poseyera gran fuerza física. Así pues, Kunti invocó a Vayu, el semidiós del viento, el cual engendró al poderoso Bhima. Al Bhima nacer, la voz sobrenatural dijo: “Este niño será el más sobresaliente de todos los hombres fuertes”. Más adelante, Pandu consultó con grandes sabios del bosque, y luego pidió a Kunti que observara votos de austeridad durante todo un año. Al cabo de ese período, Pandu dijo a Kunti: “¡Oh, beldad!, Indra, el rey del cielo, está complacido contigo, así que invócalo y concibe un hijo”. Kunti invocó entonces a Indra, quien vino a ella y engendró a Arjuna. Tan pronto como el príncipe nació, la misma voz celestial resonó por todo el firmamento: “¡Oh, Kunti!, este niño será tan fuerte como Kartavirya y Sibi [dos poderosos reyes de los tiempos védicos], y tan invencible en la batalla como el propio Indra. Él propagará tu fama por todas partes y adquirirá muchas armas divinas”. Posteriormente, Madri, la esposa menor de Pandu, dio a luz a dos hijos, llamados Nakula y Sahadeva. Estos cinco hijos de Pandu (Yudhisthira, Bhima, Arjuna, Nakula y Sahadeva) llegaron luego a ser conocidos como los Pandavas. Ahora bien, como Pandu se había retirado del trono e ido al bosque, Dhrtarastra había asumido temporalmente la dirección del reino, hasta que Yudhisthira, el hijo mayor de Pandu, tuviera la edad indicada. Sin embargo, mucho antes de ese momento, Pandu murió como resultado de la maldición, y Madri también dio su vida, entrando con él en la pira funeraria. Eso dejó a los cinco Pandavas bajo el cuidado de la reina Kunti. Después de la muerte de Pandu, los sabios que vivían en el bosque llevaron a los cinco jóvenes príncipes y a Kunti a la corte Kaurava, con sede en Hastinapura (cerca de la actual ciudad de Delhi). En Hastinapura, la ciudad capital del reino, los cinco niños fueron criados al estilo real, bajo la guía de Dhrtarastra y el noble Vidura, el medio hermano de Pandu. Pero la transferencia de poder no habría de ocurrir sin inconvenientes. Aunque Dhrtarastra había reconocido al principio la primogenitura de Yudhisthira, más adelante se dejó usar por Duryodhana, su hijo mayor, que estaba sediento de poder y deseaba ascender al trono en lugar de Yudhisthira. Arrastrado por una envidia incontrolable, Duryodhana intrigó en contra de los Pandavas, y con la aprobación vacilante del débil Dhrtarastra, les infligió muchos sufrimientos. En Hastinapura, atentó varias veces contra sus vidas, y más tarde los llevó a un palacio en las afueras y trató de asesinarlos prendiéndole fuego. Durante todo ese tiempo, los cinco jóvenes Pandavas estaban acompañados por su valiente madre, Kunti, quien sufrió en compañía de sus amados hijos las atrocidades de Duryodhana. No obstante, de una manera milagrosa, Kunti y los Pandavas repetidamente escapaban de la muerte, pues se hallaban bajo la amorosa protección del Señor Krishna, el cual se había encarnado para realizar sus pasatiempos terrenales. Finalmente, Duryodhana, un astuto político, a base de engaños quitó a los Pandavas su reino (y su libertad) en una apuesta. Como resultado de esa apuesta, los Kauravas insultaron a Draupadi, la esposa de los Pandavas, y obligaron a éstos a pasar trece años de exilio en el bosque, para gran pesar de Kunti. Cuando los trece años de exilio terminaron, los Pandavas regresaron a Hastinapura a recobrar su reino. Pero Duryodhana rehusó abiertamente entregarlo. Posteriormente, después de algunos infructuosos intentos de sofocar las hostilidades, Yudhisthira envió al propio Krishna a procurar la devolución del reino Pandava por medios pacíficos. Pero hasta este esfuerzo falló —por lo obstinado de Duryodhana—, y ambos bandos se dispusieron para una batalla. Para poner a Yudhisthira en el trono —o para oponerse a él— grandes guerreros de todos los rincones de la Tierra se reunieron, preparándose así todo para lo que resultaría ser una devastadora guerra mundial. Una fiera lucha hizo estragos en la histórica llanura de Kuruksetra (cerca de Hastinapura) durante dieciocho días, al cabo de la cual, de los muchos millones de guerreros, todos, a excepción de un puñado, habían muerto. Únicamente el Señor Krishna, los Pandavas y unos cuantos más, sobrevivieron a la masacre. Los Kauravas (Duryodhana y sus hermanos) fueron arrasados. En un desesperado gesto de venganza, Asvatthama, uno de los Kauravas sobrevivientes, asesinó de un modo despiadado a los cinco hijos de Draupadi mientras se hallaban durmiendo. La reina Kunti sufrió así el golpe final: la pérdida de sus nietos. Arrestado y arrastrado hasta el campamento de los Pandavas como un animal atado, Asvatthama fue dejado en libertad sólo por la asombrosa compasión de Draupadi, la madre de los niños asesinados y nuera de Kunti, pues ella imploró que le perdonaran la vida. Pero el desvergonzado Asvatthama aún hizo el intento de matar al último heredero de los Pandavas, el venidero nieto de éstos que se hallaba en el vientre de Uttara, intento que realizó lanzando el brahmastra, el arma suprema. Cuando Uttara vio el misil que iba volando directamente hacia ella, de inmediato corrió a refugiarse en el Señor Krishna, quien estaba a punto de partir para Dvaraka, Su majestuosa ciudad capital. Krishna protegió de la muerte inminente a los Pandavas y a Kunti, la madre de éstos, al detener con Su propio disco Sudarsana el incontrolable calor y la radiación del arma. El Señor Krishna, habiendo salvado a los Pandavas de esta última calamidad y viendo que todos Sus planes se habían cumplido, de nuevo se disponía a partir. Por años, Duryodhana había atormentado a la familia de la reina Kunti, pero Krishna los había protegido a cada paso... y ahora Él Se iba. Kunti estaba sobrecogida, y oró a Krishna desde lo más íntimo de su corazón. Kunti era la tía del Señor Krishna (Él Se había encarnado como hijo de Vasudeva, hermano de Kunti), mas, a pesar de ese nexo convencional que la unía al Señor, ella comprendía enteramente Su excelsa y divina identidad. Ella sabía muy bien que Él había descendido de Su morada en el mundo espiritual para liberar la Tierra de fuerzas militares demoníacas y restablecer la rectitud. Justo antes de la gran guerra, Krishna había revelado todo eso a Arjuna, el hijo de Kunti, en palabras que se inmortalizaron en la Bhagavadgita (4.78): Cuando quiera y dondequiera que disminuya la práctica religiosa, ¡oh, descendiente de Bharata!, y aumente la irreligion de forma predominante, en ese momento, desciendo personalmente. Para liberar a los piadosos y aniquilar a los malvados, así como para restablecer los principios de la religión, Yo mismo desciendo milenio tras milenio. Krishna había logrado Su propósito de “aniquilar a los infieles”, al orquestar la destrucción de los impíos Kauravas. Luego, instaló a Yudhisthira en el trono para establecer el reino Pandava, y consoló a los familiares de los guerreros muertos. La escena de la inminente partida del Señor sirve de marco a las excelsas oraciones de la reina Kunti. Cuando Kunti se acercó a la cuadriga del Señor y comenzó a hablarle, su objetivo inmediato era el de persuadirlo de que se quedara en Hastinapura y protegiera de represalias al gobierno Pandava: ¡Oh, mi Señor!... ¿nos dejas hoy, pese a que estamos dependiendo por completo de Tu misericordia y no tenemos a nadie más que nos proteja, ahora que todos los reyes están enemistados con nosotros? (Bhag. 1.8.37) Esta súplica no nos debe llevar a concluir equivocadamente que las oraciones de Kunti tenían por objeto su propia conveniencia. Aunque sus sufrimientos fueron mucho mayores que los que cualquier persona ordinaria pudiera soportar, ella no pide alivio. Por el contrario, ora pidiendo sufrir aún más, pues concluye que su sufrimiento hará que aumente su devoción por el Señor y le conferirá la liberación final: Mi querido Krishna, Vuestra Señoría nos ha protegido del pastel envenenado, de un gran fuego, de caníbales, de la asamblea viciosa, de los sufrimientos habidos durante nuestro exilio en el bosque, y de la batalla en la que lucharon grandes generales... Yo quiero que todas esas calamidades ocurran una y otra vez, de modo que podamos verte una y otra vez, pues verte a Ti significa que ya no veremos más los reiterados nacimientos y muertes. (Bhag. 1.8.2425) Las palabras de Kunti —las sencillas e iluminadoras expresiones del alma de una eminente y santa devota— revelan tanto las más profundas y trascendentales emociones del corazón, como los más profundos discernimientos filosóficos y teológicos del intelecto. Sus palabras son de glorificación, impulsadas por un amor divino impregnado de sabiduría: ¡Oh, Señor de Madhu!, así como el Ganges fluye siempre hacia el mar sin obstáculos, que mi atracción se dirija constantemente hacia Ti, sin que se desvíe hacia nadie más. (Bhag. 1.8.42). La espontánea glorificación que Kunti hace del Señor Krishna y la descripción que ella hace del sendero espiritual se inmortalizaron en el Mahabharata y el Bhagavata Purana (el Srimad-Bhagavatam), y sabios y filóso-fos las han recitado, rezado y cantado por miles de años. Según aparecen en el Primer Canto del Bhagavatam, las célebres oraciones de la reina Kunti están constituidas por sólo veintiséis versos (Versos 18 a 43 del Capítulo Octavo), mas aun así se las considera una obra maestra de filosofía, teología y literatura. El presente libro (Las enseñanzas místicas de la reina Kunti) lo integran esos inspirados versos y el iluminador comentario de Su Divina Gracia A. C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada, el fundadoracarya de la Asociación Internacional para la Conciencia de Krisna (ISKCON) y el líder espiritual y erudito védico de más renombre en nuestra época. Además de ese comentario (escrito originalmente en 1.962), Las enseñanzas místicas de la reina Kunti contiene explicaciones adicionales que Srila Prabhupada dio posteriormente en una absorbente serie de conferencias. En esas charlas memorables, dictadas en la primavera de 1.973 en la sede mundial de ISKCON, en Occidente, en Los Ángeles, él analizó los versos con mayores y significativos detalles, y los aclaró aún más. Esta nueva publicación del Bhaktivedanta Book Trust, terminada con siete láminas a color de exquisitos óleos originales, será una valiosa adición a las bibliotecas de todos aquellos que buscan tener una mayor comprensión de los misterios de la vida. Escrita por un hombre de profunda devoción y erudición, proveerá al lector de una guía firme en la senda universal que conduce a la sabiduría genuina y a la iluminación espiritual.

1. La persona original

kunti uvaca
namasye purusam tvadyam
isvaram prakrteh param
alaksyam sarva-bhutanam
antar bahir avasthitam

Srimati Kunti dijo: ¡Oh, Krishna!, Te ofrezco a Ti mis reverencias, porque Tú eres la personalidad original y las cualidades del mundo material no Te afectan. Tú existes tanto dentro como fuera de todo, y, aun así, eres invisible a los ojos de todos. —Srimad-Bhagavatam 1.8.18 Srimati Kuntidevi estaba perfectamente consciente de que Krishna es la Personalidad de Dios original, aunque Él estaba haciendo el papel de sobrino de ella. Una dama tan iluminada como ella no podía cometer el error de ofrecer reverencias a su sobrino. Por consiguiente, se dirigió a Él designándolo como el purusa original que se encuentra más allá del cosmos material. Aunque todas las entidades vivientes también son trascendentales, no son ni originales ni infalibles. Las entidades vivientes son propensas a caer bajo las garras de la naturaleza material, pero el Señor nunca es así. Los Vedas, por lo tanto, lo describen como la principal de todas las entidades vivientes (nityo nityanam cetanas cetananam). Luego, Le designan además como isvara, el controlador. Las entidades vivientes y los semidioses como Candra y Surya también son hasta cierto punto isvaras, pero ninguno de ellos es el isvara supremo, el controlador máximo. Krishna es el paramesvara, la Superalma. Él Se encuentra tanto dentro como fuera. Aunque Él estaba presente ante Srimati Kunti como sobrino de ella, también Se encontraba dentro de ella y de todos los demás. En la Bhagavad-gita (15.15), el Señor dice: «Yo estoy situado en el corazón de todos, y de Mí vienen el recuerdo y el olvido. Mediante todos los Vedas, es a Mí a quien hay que conocer; Yo soy, en efecto, el compilador del Vedanta y el conocedor de los Vedas». La reina Kunti afirma que el Señor, aunque está tanto dentro como fuera de todos los seres vivientes, aun así es invisible. El Señor es, por así decirlo, un enigma para el hombre común. La reina Kunti experimentó personalmente que el Señor Krishna estaba presente ante ella, y que, sin embargo, había entrado en el vientre de Uttara para salvar al embrión del ataque del brahmastra de Asvatthama. Kunti misma estaba intrigada acerca de si Sri Krishna está dentro y fuera de todo o está localizado. En verdad, las dos cosas son ciertas, pero Él Se reserva el derecho de exponerse ante personas que no son almas entregadas. Esta cortina restrictiva se denomina la energía maya del Señor Supremo, y ella controla la limitada visión del alma rebelde. Eso se explica de la siguiente manera.

2. Más allá de los sentidos

maya-javanikacchannam
ajñadhoksajam avyayam
na laksyase mudha-drsa
nato natya-dharo yatha

Estando más allá del alcance de la limitada percepción de los sentidos, Tú eres el factor eternamente irreprochable que está cubierto por la cortina de energía alucinante. Tu eres invisible para el observador necio, de la misma manera en que un actor al desempeñar un papel no es reconocido. —Srimad-Bhagavatam 1.8.19 En la Bhagavad-gita, el Señor Sri Krishna afirma que las personas poco inteligentes Lo toman equivocadamente por un hombre ordinario como nosotros, y que por ello Lo menosprecian. Aquí, la reina Kunti confirma lo mismo. Las personas poco inteligentes son aquellas que se rebelan en contra de la autoridad del Señor. Dichas personas son conocidas como asuras. Los asuras no pueden reconocer la autoridad del Señor. Cuando el propio Señor aparece entre nosotros como Rama, Nrsimha, Varaha o en Su forma original de Krishna, realiza muchos actos maravillosos que son humanamente imposibles de realizar. Como habremos de encontrar en el Décimo Canto del Srimad-Bhagavatam, el Señor Sri Krishna, incluso en los días en que aún Se hallaba en el regazo de Su madre, exhibió Sus actividades humanamente imposibles de realizar. Él mató a la bruja Putana, pese a que ella se untó veneno en el pecho sólo para matar al Señor. El Señor chupó de su pecho tal como lo haría un bebé ordinario, y le chupó también su propia vida. Así mismo, Él levantó la colina Govardhana, tal como un niño levanta un hongo, y permaneció de pie continuamente durante varios días, tan sólo para brindar protección a los habitantes de Vrndavana. Éstas son algunas de las actividades sobrehumanas del Señor que se describen en Escrituras védicas autoritativas, tales como los Puranas, Itihasas (historias) y Upanisads. Él ha dado instrucciones maravillosas en la forma de la Bhagavad-gita. Él ha exhibido facultades maravillosas como héroe, cabeza de familia, maestro y renunciante. Él es aceptado como Suprema Personalidad de Dios por personalidades muy autoritativas, tales como Vyasa, Devala, Asita, Narada, Madhva, Sankara, Ramanuja, Sri Caitanya Mahaprabhu, Jiva Gosvami, Visvanatha Cakravarti, Bhaktisiddhanta Sarasvati y todas las demás autoridades de la línea. Él mismo ha declarado otro tanto en muchos lugares de las Escrituras auténticas. Y aun así existe una clase de hombres con mentalidad demoníaca que siempre están reacios a aceptar al Señor como la Suprema Verdad Absoluta. Esto se debe en parte a su escaso acopio de conocimiento, y en parte a su terca obstinación, que es el resultado de diversas fechorías realizadas en el pasado y en el presente. Personas de esa clase no pudieron reconocer al Señor Sri Krishna ni siquiera cuando estuvo presente ante ellos. Otra dificultad que existe es que aquellos que dependen más de sus imperfectos sentidos no pueden llegar a comprender que Él es el Señor Supremo. Dichas personas son como el científico moderno. Quieren conocerlo todo por medio de su conocimiento experimental. Pero no es posible conocer a la Suprema Persona mediante el imperfecto conocimiento experimental. A Él se Le describe aquí como adhoksaja, es decir, que está más allá del alcance del conocimiento experimental. Todos nuestros sentidos son imperfectos. Nosotros decimos que lo observamos absolutamente todo, pero hemos de admitir que únicamente podemos observar las cosas bajo ciertas condiciones materiales, las cuales también están más allá de nuestro control. El Señor está más allá de la observación de la percepción de los sentidos. La reina Kunti acepta esta deficiencia del alma condicionada, especialmente de la poco inteligente clase femenina. Para las personas poco inteligentes debe haber cosas tales como templos, mezquitas o iglesias, de modo que puedan comenzar a reconocer la autoridad del Señor y a oír a las autoridades hablar de Él en esos lugares sagrados. Para los hombres poco inteligentes, ese comienzo de la vida espiritual es esencial, y únicamente los hombres necios censuran el establecimiento de dichos lugares de adoración, que se requieren para elevar el nivel de los atributos espirituales de las masas. Para las personas poco inteligentes, postrarse ante la autoridad del Señor, como generalmente se hace en los templos, mezquitas e iglesias, es tan beneficioso como para los devotos adelantados lo es meditar en Él mediante el servicio activo.

3. La mujer más inteligente de todas

tatha paramahamsanam
muninam amalatmanam
bhakti-yoga-vidhanartham
katham pasyema hi striyah

Tú mismo desciendes a propagar la trascendental ciencia del servicio devocional en los corazones de los trascendentalistas adelantados y especuladores mentales, los cuales se purifican por el hecho de ser capaces de discriminar entre la materia y el espíritu. ¿Cómo, entonces, podemos nosotras, las mujeres, conocerte perfectamente? —Srimad-Bhagavatam 1.8.20 Ni siquiera los más grandes especuladores filosóficos pueden tener acceso a la región del Señor. En los Upanisads se dice que la Verdad Suprema, la Absoluta Personalidad de Dios, está más allá del alcance de la capacidad de pensamiento del más grande de los filósofos. A Él no se Le puede conocer a través de una gran erudición o del cerebro más grande de todos. A Él puede conocerlo únicamente aquel que tiene Su misericordia. Otros puede que continúen pensando en Él por años y años, mas, aun así, Él es incognoscible. Este mismo hecho lo corrobora la reina, que está haciendo el papel de una inocente mujer. Las mujeres son, en general, incapaces de especular como los filósofos, pero el Señor las bendice, porque creen de inmediato en Su superioridad y omnipotencia, y, por ello, ofrecen reverencias sin reservas. El Señor es tan bondadoso que no favorece de modo especial sólo a aquel que es un gran filósofo. Él conoce la sinceridad del propósito. Por esta razón únicamente, las mujeres se reúnen por lo general en grandes números en cualquier clase de funciones religiosas. En todos los países y grupos religiosos vemos que las mujeres están más interesadas que los hombres. Esta sencillez de aceptar la autoridad del Señor es más eficaz que el fervor religioso ostentoso e insincero. Kuntidevi oro al Señor de un modo muy sumiso, y ése es el rasgo característico de un vaisnava. El Señor, Krishna, había ido a donde estaba Kuntidevi, para ofrecerle respetos tomando el polvo de sus pies. Como Krishna consideraba a Kuntidevi tía Suya, solía tocarle los pies. Pero aunque Kuntidevi, una gran devota, se hallaba en esa posición tan excelsa, prácticamente al nivel de Yasoda mai (la madre de Krishna), era tan sumisa que oró de la siguiente manera: «Krishna, a Ti Te pueden comprender los paramahamsas, los más avanzados trascendentalistas, pero yo soy una mujer, así que ¿cómo puedo verte?». Según el sistema védico, hay cuatro divisiones sociales (catur-varnyam maya srstam). Los miembros más elevados del orden social son los brahmanas, los inteligentes, y luego vienen los ksatriyas (los militares y administradores), los vaisyas (granjeros y comerciantes) y, finalmente, los sudras (los obreros comunes). El lugar de uno en ese sistema lo determinan sus cualidades y trabajo (guna-karma). La Bhagavad-gita dice striyo vaisyas tatha sudrah, y el Srimad Bhagavatam habla de stri-sudra-dvijabandhunam. Según estas referencias, las mujeres, los sudras y los dvija-bandhus pertenecen a una misma categoría. La palabra dvija-bandhu se refiere a aquel que nace en una excelsa familia brahmana o ksatriya, pero que no tiene en sí ninguna aptitud. La posición social, de acuerdo con el sistema védico, la determinan las aptitudes. Esto es algo muy práctico. Supongamos que un hombre nace como hijo de un juez de la corte suprema; eso no significa que él también sea juez de la corte suprema. Sin embargo, si por casualidad uno nace en una familia brahmana —aunque no tenga aptitud alguna y sea un sinvergüenza de primera—, no obstante dice ser un brahmana, y aunque tenga menos cualidades que un sudra, la gente lo acepta como brahmana. Esto ha ocasionado la caída de la civilización védica. A veces, los brahmanas de la India se ponen muy en contra de mi movimiento, porque yo educo y acepto brahmanas de Europa y América. Pero no nos importan sus argumentos, ni tampoco le importarán a cualquier otro hombre sensato. Sri Caitanya Mahaprabhu dijo: prthivite ache yata nagaradi grama sarvatra pracara haibe mora nama «En todo pueblo, ciudad y aldea del mundo, se predicará acerca del movimiento de conciencia de Krishna». ¿Cómo es posible, entonces, que europeos y americanos no se vuelvan brahmanas? En verdad, aquel que viene al movimiento de conciencia de Krishna ya ha superado el brahmanismo. Como se afirma en la Bhagavad-gita (14.26):

mam ca yo 'vyabhicarena
bhakti-yogena sevate
sa gunan samatityaitan
brahma-bhuyaya kalpate

«Aquel que emprende el bhakti-yoga supera las modalidades de la naturaleza material, y llega de inmediato al plano trascendental [brahma-bhuta]». No hablamos ya de volverse brahmana: la persona que se dedica por completo al bhakti-yoga alcanza el plano trascendental más elevado. La estereotipada y lisiada idea de que únicamente una persona que nace en una familia brahmana puede llegar a ser un brahmana ha matado la civilización védica, pero ahora nosotros estamos reviviendo la comprensión correcta de que el logro de la perfección es para todos. En la Bhagavad-gita (9.32), el Señor Krishna dice: mam hi partha vyapasritya ye 'pi syuh papa-yonayah striyo vaisyas tatha sudras te 'pi yanti param gatim «¡Oh, hijo de Prtha!, aquellos que se refugian en Mí, aunque sean de nacimiento inferior —las mujeres, los vaisyas [comerciantes] y los sudras [trabajadores]— pueden alcanzar el destino supremo». Así pues, aunque por lo general se considera que las mujeres, los sudras y los vaisyas pertenecen a una clase inferior, al él o ella volverse devoto o devota, supera esas designaciones. Generalmente a las mujeres, los sudras y los vaisyas se les tiene por poco inteligentes, pero si uno emprende el proceso de conciencia de Krishna es la más inteligente de las personas, tal como se afirma en el Caitanya-caritamrta (krsna yei bhaje sei bada catura). Y Caitanya Mahaprabhu dice: ei rupe brahmanda bhramite kona bhagyavan jiva guru-krsna-prasade paya bhakti-lata-bija «De entre todas las entidades vivientes que deambulan por todo el universo, una muy afortunada recibe la semilla del servicio devocional, por la misericordia del maestro espiritual y la misericordia de Krishna» (Cc. Madhya 19.151). El movimiento para la conciencia de Krishna no está integrado por hombres desafortunados y desdichados. No. Lo integran las personas más afortunadas de todas. A aquel que ha emprendido el proceso de conciencia de Krishna se le debe considerar la persona más afortunada de todas, porque ha encontrado la manera de actuar para que su vida sea perfecta. Aquel que posee conciencia de Krishna y que desempeña bien sus deberes es la más perfecta y afortunada de las personas. Kuntidevi afirma aquí eso humildemente. Aunque Kunti tenía un cuerpo de mujer, era una devota. Por lo tanto, no era como una mujer corriente sin inteligencia. Por el contrario, era la más inteligente de todas, pues reconocía a Krishna como la Divinidad Suprema: «Él ha venido a mí a ofrecerme respetos, pareciendo ser mi sobrino desde el punto de vista material, pero es la Suprema Personalidad de Dios». Por consiguiente, en un verso anterior, ella dijo: alaksyam sarva-bhutanam antar bahir avasthitam: «Aunque estás en todas partes, dentro y fuera, el hombre común no Te ve». En otro verso, dijo además: na laksyase mudha-drsa, «Los necios y sinvergüenzas no pueden verte». Eso indica que Kunti sí Le vio. A menos que ella hubiera podido ver a Krishna tal como es, ¿cómo podía decir na laksyase mudha-drsa? Ella también dijo: prakrteh param: «Tú eres trascendental a esta creación material». Ahora, también aquí, en este verso, Kunti continúa expresándose con humildad. Esa humildad es muy buena en el servicio devocional. Por eso, Sri Krishna Caitanya Mahaprabhu nos enseña: trnad api sunicena taror iva sahisnuna: «Para progresar en la vida espiritual, se debe ser más tolerante que el árbol y más humilde que la hierba». Esto es necesario, porque existen muchísimas cosas que perturban a quien está viviendo en este mundo material, tal como si estuviera navegando por el océano. No se puede esperar que en el océano haya una situación muy pacífica. Hasta un gran barco puede que también sea inestable, y en cualquier momento pueden aparecer olas estruendosas. Igualmente, en este mundo material siempre debemos esperar que haya peligro; no podemos esperar que tendre-mos una vida muy pacífica en este mundo material. El sastra, las Escrituras védicas, dicen: padam padam yad vipadam (Bhag. 10.14.58): A cada paso hay peligro. Pero si uno se vuelve devoto, puede entonces escapar (mayam etam taranti te). Para quien emprende el proceso de conciencia de Krishna, al comienzo habrá muchas perturbaciones causadas por maya, la energía material de la ilusión. Maya nos pondrá a prueba para ver cuán firmemente estamos fijos en el proceso de conciencia de Krishna. Como también ella es un agente de Krishna, no permite a nadie la libertad de molestar a Krishna. Por eso pone pruebas muy rígidas, para ver si nos hemos entregado al proceso de conciencia de Krishna buscando molestar a Krishna o si realmente somos sinceros. Ésa es la ocupación de maya. De modo que al comienzo maya pondrá pruebas, y habremos de sentir muchísimas perturbaciones mientras progresamos en el proceso de conciencia de Krishna. Pero, si seguimos las reglas y regulaciones y cantamos regularmente tal como se prescribe, permaneceremos firmes. Si hacemos caso omiso de esos principios, maya nos capturará de inmediato. Maya siempre está a punto. Nos encontramos en el océano, y en cualquier momento se nos puede perturbar. Por lo tanto, aquel que no se perturba en absoluto recibe el nombre de paramahamsa. Así pues, Kuntidevi dice: tatha paramahamsanam: «A Ti Te pueden entender los paramahamsas». La palabra parama significa «máximo», y hamsa significa «cisne». De manera que, paramahamsa significa «el cisne perfecto». Si a un cisne le damos leche mezclada con agua, se tomará la leche y dejara a un lado el agua. De igual manera, este mundo material está hecho de dos naturalezas: la naturaleza inferior y la naturaleza superior. La naturaleza superior significa vida espiritual, y la naturaleza inferior es vida material. En consecuencia, a una persona que abandona la parte material de este mundo y que toma únicamente la parte espiritual, se le llama paramahamsa. Debemos saber que las actividades del cuerpo se deben al alma que está dentro de él. Ésa es la realidad. El cuerpo es sólo la cobertura exterior. De modo similar, debemos saber que Krishna es el verdadero centro de todas las actividades, y aquel que sabe eso es un paramahamsa. Por consiguiente, el bhakti-yoga es para el paramahamsa, aquel que sabe que Krishna es el hecho central. Krishna dice en la Bhagavad-gita: aham sarvasya prabhavo mattah sarvam pravartate: «Yo soy la fuente de todo; todo emana de Mí». Así que aquel que sabe, no sólo teóricamente, sino prácticamente, que Krishna es la causa de todas las causas —aquel que está convencido de esto— es un paramahamsa. Kuntidevi dice: «Tú eres para los paramahamsas, no para los sinvergüenzas y necios. Tú eres para los paramahamsas y munis». La palabra muninam se refiere a aquellos que son pensadores o a los especuladores mentales, y la palabra amalatmanam se refiere a aquel que no tiene nada sucio en el corazón. El corazón de una persona materialista está lleno de cosas sucias. ¿Qué son esas cosas sucias? Lujuria y codicia. Todas las personas materialistas son lujuriosas y codiciosas, y, por tanto, se sobrentiende que sus corazones están llenos de cosas sucias; pero amalatmanam se refiere a aquellos que están libres de esas dos contaminaciones. El bhakti-yoga es para aquellos cuyos corazones se han limpiado, no para los lujuriosos y codiciosos. Claro que, aquellos que son lujuriosos y codiciosos pueden tratar de avanzar, y gradualmente puede que lo hagan, pero en cuanto alguien se sitúa en el plano de bhakti-yoga, no hay más lujuria ni codicia. Viraktir anyatra ca (Bhag. 11.2.42). Ésa es la prueba: cuando uno está libre de deseos lujuriosos y codicia, está entonces situado en el bhakti-yoga y es de hecho un paramahamsa. Kuntidevi dice humildemente: «Tú eres para los paramahamsas y munis, aquellos que son de corazón limpio y que están dedicados al bhakti-yoga. Pero, ¿qué somos nosotras? Sólo somos mujeres. Nos hallamos en una clase inferior. ¿Cómo podemos entenderte?». Aunque ella lo entiende todo, aun así, se pone en la posición de una mujer común, y dice: «¿Cómo puedo entenderte?». Eso es humildad.

4. Acudiendo a Krishna, la verdad omnipresente

krsnaya vasudevaya
devaki-nandanaya ca
nanda-gopa-kumaraya
govindaya namo namah

Por consiguiente, permítaseme ofrecer respetuosas reverencias al Señor, quien Se ha convertido en el hijo de Vasudeva, el placer de Devaki, el niño de Nanda y de los demás pastores de vacas de Vrndavana, y el que anima a las vacas y los sentidos. —Srimad-Bhagavatam 1.8.21 El Señor, aunque es inaccesible por medios materiales, desciende a la Tierra tal como es, en virtud de Su misericordia ilimitada y sin causa, a fin de otorgar Su misericordia especial a Sus devotos puros y disminuir las oleadas de las personas demoníacas. La reina Kunti adora de modo específico la encarnación o descenso del Señor Krishna por encima de todas las demás encarnaciones, porque en esa encarnación en particular Él es más accesible. En la encarnación de Rama, fue desde Su infancia el hijo de un rey, pero en la encarnación de Krishna, aunque era el hijo de un rey, dejó de inmediato el refugio de Su padre y madre verdaderos (el rey Vasudeva y la reina Devaki) justo después de Su advenimiento, y fue al regazo de Yasoda mai a hacer el papel de un pastorcillo de vacas corriente en la bendita tierra de Vrajabhumi, la cual está muy santificada debido a Sus pasatiempos infantiles. De modo que el Señor Krishna es más misericordioso que el Señor Rama. Él fue indudablemente muy bondadoso con Vasudeva —el hermano de Kunti— y con la familia. De Él no haberse vuelto hijo de Vasudeva y Devaki, la reina Kunti no habría podido decir que Él era su sobrino y de esa manera dirigirse a Krishna con afecto parental. Pero Nanda y Yasoda son más afortunados, porque pudieron disfrutar de los pasatiempos infantiles del Señor, que son más atractivos que todos los demás pasatiempos. Sus pasatiempos infantiles, tal como se exhibieron en Vrajabhumi, no tienen paralelo, y son el prototipo de Sus actividades eternas en el Krsnaloka original, que en la Brahma-samhita se describe como el cintamani-dhama. El Señor Sri Krishna descendió a Vrajabhumi con todo Su séquito y enseres trascendentales. Sri Caitanya Mahaprabhu confirmó, por lo tanto, que nadie es tan afortunado como los habitantes de Vrajabhumi, y específicamente las pastorcillas de vacas, que lo dedicaron todo a la satisfacción del Señor. Sus pasatiempos con Nanda y Yasoda y Sus pasatiempos con los pastores de vacas, y especialmente con los pastorcillos de vacas y con las propias vacas, han hecho que se Le conozca con el nombre de Govinda. El Señor Krishna en Su carácter de Govinda se inclina más hacia los brahmanas y las vacas que hacia cualquier otra cosa, indicando con ello que la prosperidad humana depende más de esos dos aspectos, es decir, la cultura brahmínica y la protección de las vacas, que de cualquier otro. El Señor Krishna nunca está satisfecho donde hay falta de esto. Al comienzo de sus oraciones, Kuntidevi dijo: namasye purusam tvadyam isvaram prakrteh param: «Ofrezco reverencias a la persona, purusa, que está prakrteh param, más allá de la manifestación material». Así pues, al comienzo, Kuntidevi nos hizo saber que Dios es el purusa supremo, la Persona Suprema. Él no es impersonal. Es una persona, pero no es una persona de este mundo material ni de esta creación material, y no tiene un cuerpo material. Esto debe entenderse. Los impersonalistas, con el conocimiento que poseen, no pueden concebir que la Suprema Verdad Absoluta pueda ser una persona, porque cuando piensan en una persona, piensan en una persona de este mundo material. He ahí su defecto. ¿Por qué Dios habría de ser una persona de este mundo material? Por eso Kuntidevi eliminó al principio ese malentendido, al decir que el Señor está prakrteh param, más allá de esta creación material. Sin embargo, Él es una persona, y actualmente, por la gracia de Kunti, podemos entender que esta Suprema Persona, aunque es alaksyam, invisible, ha aparecido ahora ante nuestra visión en la forma de Krishna. Kuntidevi dice: krsnaya vasudevaya. La palabra vasudeva se entiende a veces con el significado de «el que está dentro y fuera de todo». Los impersonalistas tienen este concepto de Vasudeva, y, por eso, Kunti señala: «Ese Vasudeva, el que está dentro y fuera de todo, es Krishna». Isvarah sarva-bhutanam hrd-dese 'rjuna tisthati: Krishna, el Señor Supremo, está presente en el corazón de todos. Así pues, Él está dentro y fuera de todo. Krishna, la persona original, existe en tres aspectos: como Suprema Personalidad de Dios, como paramatma (la Superalma) que está dentro y fuera de todo, y como la refulgencia impersonal Brahman. A aquellos que les interesa el bhakti yoga, no les interesa la refulgencia impersonal Brahman, la cual es para los hombres comunes. Para un habitante del Sol, ¿qué interés tiene la luz del Sol? Para él, eso es de lo más insignificante. Así mismo, a aquellos que están adelantados en la vida espiritual no les interesa la refulgencia impersonal Brahman. Ellos están interesados en purusa, la Persona Suprema, Vasudeva. Como se expone en la Bhagavad-gita, esta comprensión de la Persona Suprema ocurre después de muchos y muchos nacimientos (bahunam janmanam ante). Los jñanis, los impersonalistas, que están apegados a la refulgencia Brahman, tratan de entender la Verdad Absoluta a fuerza de su conocimiento, pero no saben que su conocimiento es imperfecto y limitado, mientras que Krishna, la Verdad Absoluta, es ilimitado. Con nuestro conocimiento limitado no podemos acercarnos al ilimitado. No es posible. Por la gracia de devotos como Kuntidevi, podemos entender que la Verdad Absoluta que está dentro y fuera de todo, Vasudeva, Paramatma, se encuentra presente en la forma de Krishna (krsnaya vasudevaya). Esta comprensión de Vasudeva no les resulta posible muy fácilmente a los impersonalistas. Krishna dice en la Bhagavad-gita (7.19):

bahunam janmanam ante
jñanavan mam prapadyate
vasudevah sarvam iti
sa mahatma sudurlabhah

«Después de muchos nacimientos y muertes, aquel que verdaderamente posee conocimiento se entrega a Mí, sabiendo que Yo soy la causa de todas las causas y de todo lo que existe. Un gran alma así es muy poco frecuente». La palabra mahatma significa «de mente amplia». Aquel que no puede comprender a Krishna no es de mente amplia, sino de mente lisiada. Quien se vuelve de mente amplia puede, por la gracia de Krishna, comprender a Krishna. El proceso por el que se entiende a Krishna es sevonmukha: ofrecer servicio. Sevonmukhe hi jihvadau. La comprensión de Vasudeva se logra mediante la ejecución de servicio, comenzando con la lengua. La lengua tiene dos funciones: vibrar y saborear. De manera que si reiteradamente oímos y vibramos el mantra Hare Krishna y saboreamos prasadam, comida ofrecida a Krishna, mediante ese sencillo método llegaremos a comprender a Vasudeva, Krishna. Krishna Se revelará. No debemos pensar que con nuestro solo esfuerzo podemos comprender a Krishna; pero el esfuerzo que realicemos en el servicio amoroso nos volverá aptos, y entonces Krishna Se revelará a Sí mismo (svayam eva sphuraty adah). Krishna está muy deseoso de llevarnos de regreso al hogar, de vuelta a Dios, pero somos tercos y no queremos ir. Por eso Él siempre está buscando la oportunidad de llevarnos de regreso al hogar. Él es como un padre afectuoso. Cuando un hijo que es un sinvergüenza abandona a su padre y se va a vagar por las calles sin comida ni refugio alguno y sufre mucho, el padre siempre está deseoso de llevar al hijo de regreso al hogar. De igual manera, Krishna es el padre supremo, y todas las entidades vivientes que están dentro de este mundo material son exactamente iguales que los hijos descarriados de un hombre rico, que han dejado el hogar para vagar por las calles. Por consiguiente, el mayor beneficio que podemos conferir a nuestros semejantes es darles conciencia de Krishna. Ninguna clase de ganancia material satisfará a la entidad viviente, pero, si le damos conciencia de Krishna, se satisfará de hecho. A un muchacho confundido que vaga por la calle se le puede recordar: «Mi querido muchacho, ¿por qué estás sufriendo tanto? Eres el hijo de un hombre muy rico, que tiene muchas propiedades. ¿Por qué andas vagando por la calle?». Y si él llega a comprender que: «Sí, soy el hijo de ese hombre importante. ¿Por qué he de vagar por las calles?», puede entonces regresar al hogar. De manera que el mejor servicio consiste en informar a aquellos que han olvidado a Krishna de que: «Tú eres parte integral de Krishna. Eres hijo de Krishna, que está colmado de toda opulencia. ¿Por qué te estás pudriendo en el mundo material?». Ése es el servicio más grande de todos. Maya, la ilusión, es muy fuerte, pero es deber de todo devoto de Krishna tratar de iluminar a todo el mundo hacia el proceso de conciencia de Krishna. Kuntidevi, por ejemplo, dijo primero que, aunque Krishna, la Persona Suprema, está dentro y fuera, a los sinvergüenzas y necios les resulta invisible. Por lo tanto, ella señala: «Aquí está el Señor: Krishna». Krishna es la Suprema Personalidad de Dios, que Se encuentra dentro y fuera de todo (krsnaya vasudevaya), pero a Él Lo complace mucho convertirse en el hijo de Devaki (devaki-nandanaya). En el Atharva-veda también se menciona a Devaki nandana. Krishna viene como Devaki-nandana, y Su padre es Nanda gopa, Nanda Maharaja. A Krishna Le gusta estar relacionado con Sus devotos, los cuales actúan como padre y madre. Aunque aquí, en el mundo material, tratamos de tener nuestra relación con el Supremo aceptándolo como padre, Krishna quiere convertirse en hijo. A Él Le complace volverse el hijo de un devoto. Los hombres comunes quieren a Dios como padre, pero a Krishna eso no Le agrada mucho, porque el hijo siempre molesta al padre: «Dame esto, dame aquello, dame esto otro». Desde luego, Krishna tiene inmensas potencias mediante las cuales puede proveer tanto como todo el mundo quiera. Eko bahunam yo vidadhati kaman. Él provee de comida al elefante, y provee de comida a la hormiga, así que ¿por qué no al ser humano? Pero los sinvergüenzas no saben esto. Trabajan como asnos día y noche para conseguir pan, y, cuando van a la iglesia, también allí van diciendo: «Dame pan». A ellos sólo les preocupa el problema del pan. Aunque la entidad viviente es el hijo de la persona más opulenta y rica de todas, ha creado un problema de pan. Eso se denomina ignorancia. Ella piensa: «Si no resuelvo mi problema de pan, si no conduzco mis camiones día y noche, ¿cómo puedo vivir?». He ahí el disparate de nuestra civilización moderna. ¿Dónde hay un problema de pan? Krishna puede suministrar ilimitadas cantidades de pan. En África hay miles de elefantes, y Krishna les provee de comida. De modo que si Él puede suministrar comida a los elefantes, ¿por qué no a los seres humanos? El Bhagavatam dice, por consiguiente: «No pierdas tu tiempo con ese problema del pan».

tasyaiva hetoh prayateta kovido
na labhyate yad bhramatam upary adhah

No debemos perder nuestro tiempo en resolver problemas económicos. El crecimiento económico es una tontería. Por supuesto, esta declaración es muy revolucionaria, y la gente puede que hasta me odie por ello. «¿Qué está diciendo Swamiji?», puede que pregunten. Pero, en realidad, es un hecho. Ese crecimiento económico es una locura. Supongan que alguien tiene un padre rico y suficiente comida. Supongan que esa persona sabe que «mi padre es el hombre más rico de la ciudad». Entonces, ¿dónde está su problema económico? En verdad, ésa es nuestra posición. No tenemos ningún problema económico. Hay absolutamente de todo. Queremos agua. Pues, fíjense, hay océanos de agua. Desde luego, queremos agua pura, y aunque el océano tiene tanta agua, cuando ésta escasee tendremos que recibir ayuda de Krishna, quien aportará el agua y la convertirá en nubes, y luego, al caer la lluvia, el agua será dulce. De lo contrario, no podríamos beberla. Todo se halla bajo control, y todo —agua, luz, calor, etc.— está completo.

om purnam adah purnam idam
purnat purnam udacyate
purnasya purnam adaya
purnam evavasisyate

«La personalidad de Dios es perfecto y completo, y debido a Su completa perfección, todo lo que emana de Él, como este mundo fenoménico, está perfectamente provisto como un todo completo. Todo lo que se produce del todo completo es también completo en sí mismo. Puesto que Él es el todo completo, aunque emanen de Él tantísimas unidades completas, Él, como restante, permanece completo» (Isopanisad, Invocación). Las reservas de Krishna nunca se agotan. Simplemente debemos obedecerlo, y la provisión aparecerá. Por lo tanto, la persona consciente de Krishna no tiene ningún problema económico; Krishna provee de todo suficientemente. En Los Ángeles, a veces los vecinos de nuestro templo sienten mucha envidia. «Ustedes no trabajan —les dicen ellos a nuestros devotos conscientes de Krishna—. No tienen ninguna ansiedad. Tienen cuatro coches. Comen muy bien. ¿Cómo es posible?». En realidad, tienen razón. De una u otra forma estamos obteniendo todo lo que necesitamos, y no tenemos ningún problema, pues a quien se convierte en un sincero sirviente de Krishna se le provee de todo. Ellos nos envidian porque nosotros no trabajamos y, aun así, tenemos tanto. Pero, ¿por qué no se unen a nosotros? Eso sí que no lo harán. «Vengan con nosotros —les decimos—. Canten Hare Krishna.» «No, no, no. No puedo hacer eso.» «Muy bien. Entonces trabaje con sus camiones.» Por ir zumbando de un lado a otro en sus coches y camiones, han puesto sus propias vidas en peligro, y también han creado peligro para los demás. En cualquier momento puede ocurrir un accidente. Pero ellos dicen que eso es civilización. Sandeces. Eso no es civilización. Civilización significa calma, prosperidad y santi, paz. Con paz y prosperidad, se debe estar consciente de Krishna siempre. La gente trabaja muy duro, día y noche, simplemente por un poquito de comida, sin saber que su comida ya se le ha proveído. Avidya karma-samjñanya trtiya saktir isyate (Visnu Purana 6.7.61). Este mundo material está lleno de ignorancia (avidya). Así pues, debemos esforzarnos por liberarnos de esa ignorancia. Debemos trabajar únicamente por esa razón: para salir de la ignorancia. Estamos pensando: «Yo soy este cuerpo material. Tengo que trabajar día y noche, y de ese modo obtendré mi comida y viviré». Eso es ignorancia. Hemos vivido esta vida de ignorancia en otras formas diferentes a las del ser humano. Hemos vivido como ave, mamífero, etc., pero ahora, en esta vida, debemos ser pacíficos, calmados y silenciosos, y debemos simplemente hacer preguntas acerca de la Verdad Absoluta (jivasya tattva-jijñasa, athato brahma-jijñasa). Ésa debe ser nuestra ocupación. Nosotros tan sólo nos sentamos y hacemos preguntas acerca de Krishna, y eso es lo que se debe hacer. Eso es vida. ¿Por qué tenemos que trabajar día y noche como asnos? ¿Qué clase de vida es ésa? No. Eso no es vida. Así pues, el Bhagavatam dice a aquel que es inteligente (kovida): «Debes dedicar tu vida a este propósito: entender la Verdad Absoluta». Entonces, ¿cómo se resolverá mi problema económico? La respuesta es que la felicidad que desea obtener del crecimiento económico vendrá automáticamente a su debido tiempo. Tal labhyate duhkhavad anyatah (Bhag. 1.5.18). Estamos buscando la felicidad. ¿Está usted buscando la aflicción? «No, señor.» Entonces, ¿por qué le llega la aflicción? Si usted no está deseoso de que le ocurran calamidades y lo embargue la aflicción, ¿por qué le vienen todas esas cosas? De acuerdo con nuestro karma, nuestra vida contiene cierta porción de felicidad y cierta porción de congoja. Por lo tanto, si la congoja llega sin ser invitada, la felicidad también vendrá sin que la inviten. Ya tenemos destinada una cierta cantidad de felicidad y una cierta cantidad de tristeza, y eso no lo podemos cambiar. El cambio que debemos realizar, en consecuencia, es liberarnos de esta condición material de vida. Ésa debería ser nuestra única ocupación. Según nuestro karma, a veces nacemos en forma de semidioses en un sistema planetario superior, y a veces nacemos como perros y gatos, o como gérmenes del excremento. Por consiguiente, Caitanya Mahaprabhu dijo:

ei rupe brahmanda bhramite kona bhagyavan jiva
guru-krsna-prasade paya bhakti-lata-bija

«De acuerdo con su karma, todas las entidades vivientes están deambulando por todas partes del universo. Algunas de ellas están siendo elevadas a sistemas planetarios superiores, y otras están descendiendo hacia los sistemas planetarios inferiores. De entre muchos millones de entidades vivientes deambulantes, aquella que es muy afortunada obtiene una oportunidad de entrar en contacto con un maestro espiritual genuino, por la gracia de Krishna. Por la gracia de Krishna y del maestro espiritual, dicha persona recibe la semilla de la enredadera del servicio devocional» (Cc. Madhya 19.151). Sólo una entidad viviente afortunada recibe la oportunidad de entrar en contacto con Krishna y con el devoto de Krishna, y de ese modo obtiene la semilla del servicio devocional, el canto del mantra Hare Krishna, y su vida se vuelve entonces sublime. Por eso, Kuntidevi está dirigiendo nuestra atención hacia Krishna, la Persona Suprema, que es alaksya, que resulta invisible a todos. ¿Quién es esa persona invisible? Hela aquí: Krishna. «¡Ah, Krishna! —puede que uno diga—. Hay muchísimos Krsnas.» Por eso Kuntidevi dice: «Estoy ofreciendo mis oraciones a Vasudeva, el hijo de Vasudeva». «Hay muchos Vasudevas.» «No. Nanda-gopa-kamaraya: Estoy orando al hijo adoptivo de Maharaja Nanda.» De esa manera, ella señala tres veces: «He aquí a Krishna». Krishna nace oficialmente como hijo de Devaki y Vasudeva, pero en Su infancia disfruta de la compañía de madre Yasoda y Nanda Maharaja. Ése es un pasatiempo de Krishna. ananda-lilamaya-vigrahaya: Todos los pasatiempos de Krishna son jubilosos. anandamayo 'bhyasat (Vedanta-sutra 1.1.12): Por naturaleza, Él está colmado de bienaventuranza. Nunca encontraremos a Krishna infeliz. Krishna siempre está feliz, y quienquiera que se relaciona con Él, también es feliz. Por ello, a Él se Le conoce con el nombre de Govinda. La palabra go significa «sentidos». Estamos buscando complacencia de los sentidos, y, si nos relacionamos con Krishna, disfrutaremos de nuestros sentidos en abundancia, tal como las gopis, que están bailando con Krishna. Así pues, no hay escasez de complacencia de los sentidos, pero esa complacencia de los sentidos en compañía de Krishna no es burda; por el contrario, es la complacencia sensual espiritual de la que se disfruta en el mundo espiritual. ananda-cinmaya-sad-ujjvala-vigrahasya. Ese ananda, o placer, no es el ananda de tercera categoría del que disfrutamos con nuestros sentidos corporales. Ese disfrute corporal no es ananda, sino una ilusión. Estamos pensando: «Estoy disfrutando», pero ese ananda no es verdadero, pues ese placer material de los sentidos no lo podemos disfrutar por mucho tiempo. Todo el mundo tiene la experiencia de que ese placer material siempre se acaba. El disfrute espiritual, sin embargo, no termina; más bien aumenta. Ésa es la diferencia. ananda-cinmaya-sad-ujjvala-vigrahasya govindam adi-purusam tam aham bhajami (Brahma-samhita 5.32). Por consiguiente, tenemos que relacionarnos con Govinda. Aquí también se dice: govindaya namo namah: «Ofrezco respetuosas reverencias a Govinda». El movimiento para la conciencia de Krishna es tan sublime que pone a quien participa en él directamente en contacto con Govinda. La adoración de la Deidad de Krishna en el templo constituye también un contacto directo con Govinda. Sri-vigraharadhana-nitya-nana-srngara-tan-mandira-marjanadau (Sri Gurv-astaka 3). El vigraha, la Deidad de Krishna, aparece por la misericordia de Krishna. Como Krishna es alaksya, invisible, se vuelve visible para darnos la facilidad de verle. No ha de pensarse que Krishna es piedra, madera o metal. Krishna siempre es Krishna, pero, debido a que no podemos ver nada fuera de elementos materiales tales como madera, piedra y metal, Él aparece en una forma hecha de esos elementos. Pero Él no es madera, metal ni piedra. Cuando nos relacionamos con la Deidad, nos relacionamos con Krishna personalmente. Puesto que Krishna es invisible, tiene la gran gentileza de adoptar una forma que nosotros podamos ver. Ésa es la misericordia de Krishna. No piensen que: «¡Oh!, he aquí un Krishna de piedra». Krishna lo es todo, y, por tanto, Krishna también es la piedra; pero Él no es la clase de piedra que no puede actuar. Incluso en la forma de piedra o metal, Krishna puede actuar como Krishna, y aquel que adore a la Deidad percibirá eso. Svayam eva sphuraty adah. La Deidad, aunque aparentemente sea de piedra, puede hablar con un devoto. Existen muchos casos en los que eso ha ocurrido. Me siento muy complacido, por lo tanto, cuando mis discípulos visten hermosamente a la Deidad, Le ofrecen sabrosas comidas y mantienen el templo muy limpio. Tan-mandira-marjanadau. Marjana significa «limpiando». Ya sea que se vista a Krishna o se limpie el templo, el beneficio espiritual que se recibe es el mismo. No piensen: «Yo sólo soy el que limpia, y él es el que viste». No, la persona que viste a la Deidad y la persona que limpia el templo son iguales, porque Krishna es absoluto. Por consiguiente, debemos ocuparnos en el servicio de Krishna de manera que sea, y nuestra vida será un éxito. De eso se trata el movimiento para la conciencia de Krishna. Por la gracia de Kuntidevi podemos entender que Krishna, Vasudeva, es la Suprema Personalidad de Dios. La palabra vasudeva también indica que al Señor se Le entiende cuando se llega al plano de la bondad pura, que también se denomina vasudeva, o visuddha-sattva. Sattvam visuddham vasudeva-sabditam (Bhag. 4.3.23). Para entender al Señor Supremo, debemos primero llegar al plano de sattva, la bondad; pero aquí, en el mundo material, a veces a la bondad la contaminan la ignorancia y la pasión, que son cualidades inferiores. Por oír hablar de Krishna, sin embargo, se llega al plano de bondad pura. Srnvatam sva-kathah krsna punya-sravana-kirtanah. Debemos tratar de oír hablar de Krishna siempre, las veinticuatro horas del día, y del mismo modo cantar acerca de Él, y así nuestro corazón se limpiará de suciedad. No debemos creer que sólo debemos asistir a un bhagavata saptaha, una lectura oficial del Srimad Bhagavatam durante siete días. Ésa es otra forma de explotación. En el Bhagavatam se dice: nasta-prayesv abhadresu nityam bhagavata-sevaya. La palabra nityam significa «diariamente», «las veinticuatro horas del día». Debemos leer siempre el Srimad-Bhagavatam y ejecutar la orden de nuestro maestro espiritual. La palabra bhagavata puede referirse bien sea al maestro espiritual o al libro Srimad-Bhagavatam. De modo que debemos siempre servir a la persona bhagavata o al libro Bhagavata. Bhagavaty uttama-sloke bhaktir bhavati naisthiki. Entonces, quedaremos fijos de una manera inamovible (naisthiki) en el servicio devocional a la Suprema Personalidad de Dios. De ese modo, debemos comprender los beneficios del movimiento para la conciencia de Krishna mediante el proceso espiritual prescrito, y tratar de distribuir esos beneficios a otra gente. Despertar en los demás la conciencia de Krishna que se halla latente en ellos es la actividad de beneficencia más grande del mundo. De hecho, podemos ver que devotos que trace cuatro o cinco años no estaban conscientes de Krishna han sido despertados, y ahora están conscientes de Krishna. De la misma manera, también otros pueden ser despertados. No es nada difícil. El proceso es el mismo. Por seguir los pasos de devotos como Kunti, podremos llegar a entender la identidad de Krishna. Por ejemplo, podemos averiguar la identidad de una persona preguntándole: «¿Cómo se llama su padre?». Así que Srimad-Bhagavatam presenta a Dios con el nombre de Su padre, con el nombre de Su madre, e incluso con Su dirección. No somos impersonalistas que tienen una vaga idea de Dios. Si aprovechamos la oportunidad que nos brinda el movimiento para la conciencia de Krishna, podemos entender a Dios perfecta y completamente.

5. La visión de los lotos

namah pankaja-nabhaya
namah pankaja-maline
namah pankaja-netraya
namas te pankajanghraye

Respetuosas reverencias a Ti, ¡oh, Señor!, cuyo abdomen está marcado con una depresión semejante a una flor de loto, quien siempre está adornado con collares de flores de loto, cuya mirada es tan fresca como el loto, y cuyos pies están grabados con lotos.

—Srimad-Bhagavatam 1.8.22 He aquí algunas de las señales simbólicas específicas del cuerpo espiritual de la Personalidad de Dios, que distinguen Su cuerpo de los cuerpos de todos los demás. Todas ellas son características especiales del cuerpo del Señor. El Señor puede que parezca ser uno de nosotros, pero Él siempre es distinto, en virtud de Sus características corporales específicas. Srimati Kunti dice que ella no es apta para ver al Señor, por el hecho de ser mujer. Esto lo dice porque las mujeres, los sudras (la clase obrera) y los dvija-bandhus, los descendientes desdichados de las tres clases superiores, carecen de la inteligencia adecuada para entender el tema trascendental que trata del nombre, la fama, los atributos, las formas, etc., de la Suprema Verdad Absoluta, que son todos espirituales. Dichas personas, aunque no son aptas para participar de las actividades espirituales del Señor, pueden verle en Su forma de arca-vigraha, el cual desciende al mundo material únicamente para distribuir gracias a las almas caídas, incluso a las mujeres, sudras y dvija-bandhus anteriormente mencionados. Como esas almas caídas no pueden ver nada que esté más allá de la materia, el Señor consiente en entrar en todos y cada uno de los innumerables universos, en forma de Garbhodakasayi Visnu, de cuya depresión cual loto —que tiene en el centro de Su abdomen trascendental— crece un tallo de loto, y así nace Brahma, el primer ser viviente del universo. En consecuencia, al Señor se Le conoce con el nombre de Pankajanabhi. El Señor Pankajanabhi acepta el arca-vigraha (Su forma trascendental) hecho de diferentes elementos, a saber: una forma dentro de la mente, una forma hecha de madera, una forma hecha de tierra, una forma hecha de metal, una forma hecha de joyas, una forma hecha de pintura, una forma dibujada en la arena, etc. Todas esas formas del Señor siempre están decoradas con collares de flores de loto, y en el templo de la adoración debe haber una atmósfera apacible, para atraer la atención ardiente de los no devotos que están siempre dedicados a pleitos mundanos. Los meditadores adoran una forma dentro de la mente. Por lo tanto, el Señor es misericordioso incluso con las mujeres, los sudras y los dvija-bandhus, siempre y cuando accedan a visitar el templo y adoren las diferentes formas hechas para ellos. Esos visitantes de los templos no son idólatras, como alegan algunos hombres que poseen muy poco conocimiento. Todos los grandes acaryas establecieron dichos templos de adoración en todos los lugares, tan sólo para favorecer a los poco inteligentes, y nadie debe hacerse pasar por alguien que ha trascendido la etapa de la adoración en el templo mientras se halle de hecho en la categoría de los sudras y las mujeres, o más bajo que ellos. Se debe comenzar a ver al Señor a partir de Sus pies de loto, elevándose gradualmente hasta los muslos, la cintura, el pecho y la cara. No se debe tratar de mirar al Señor a la cara, sin estar acostumbrado a ver los pies de loto del Señor. Srimati Kunti, por ser la tía del Señor, no comenzó a verlo desde los pies de loto, debido a que el Señor hubiera podido sentirse avergonzado, y, así pues, Kuntidevi, sólo para evitar al Señor una situación incómoda, comenzó a verlo justo por encima de Sus pies de loto, es decir, desde la cintura del Señor, elevándose gradualmente hasta la cara, y descendiendo luego hasta los pies de loto. En total, allí todo está en orden. Si vemos una flor de loto, de inmediato podremos recordar a Krishna. Por ejemplo, si alguien ama a su hijo y ve cualquiera de sus prendas de vestir, o sus zapatos, o un barquito, o cualquiera de sus juguetes, de inmediato recordará al niño: “¡Oh!, éstos son los zapatos de mi hijo. Éstos son los juguetes de mi hijo. Ésta es su ropa’. Ésa es la naturaleza del amor. De manera que, quien verdaderamente ama a Dios, a Krishna, puede recordarlo siempre. No es difícil recordar a Krishna. Aquí, Kuntidevi describe a Krishna en relación con las flores de loto. De modo similar, cuando Krishna Se describe a Sí mismo en la Bhagavad-gita, dice: raso 'ham apsu kaunteya: “Yo soy el sabor de los líquidos’. Así que se puede recordar a Krishna al saborear el agua. Incluso si alguien bebe licor, si piensa: “El sabor de esta bebida es Krishna’, un día se convertirá en una gran persona santa. Por consiguiente, incluso a los borrachos les puedo pedir que se vuelvan conscientes de Krishna, ni qué hablar de los demás, pues Krishna dice: raso 'ham apsu kaunteya: “Yo soy el sabor de los líquidos’. En este contexto, “líquido’ generalmente se toma con el significado de agua. Pero el licor también es un líquido; es sólo azúcar y melaza, o alguna otra combinación, que se fermenta y se destila. Desde luego, es malo, porque causa embriaguez. Aunque en un sentido nada es malo, el licor es malo porque crea malos efectos. En América hay muchos borrachos. No hay ninguna escasez de ellos. Pero incluso a los borrachos puedo pedirles que “cuando beban vino, tengan la bondad de recordar que el sabor de esa bebida es Krishna. Tan sólo comiencen de esa manera, y un día se volverán personas santas y conscientes de Krishna’. De modo que, si queremos atrapar a Krishna, Él Se encuentra a nuestra disposición bajo cualesquiera circunstancias. Krishna dice en la Bhagavad-gita (10.10):

tesam satata-yuktanam
bhajatam priti-purvakam
dadami buddhi-yogam tam
yena mam upayanti te

“A aquellos que están constantemente consagrados a servirme con amor, Yo les doy la comprensión mediante la cual pueden llegar hasta Mí’. Si realmente nos tomamos muy en serio el buscar a Krishna, Krishna está en todas partes. Andantara-stha-paramanu-cayantara-stham govindam adi-purusam tam aham bhajami (Brahma-samhita 5.35). Krishna está presente dentro del universo, dentro de nuestros corazones, e incluso dentro del átomo. Así que no es difícil encontrarlo, pero debemos conocer el proceso mediante el cual hacerlo. Ese proceso es muy sencillo, y, por orden de Sri Caitanya Mahaprabhu, se lo estamos distribuyendo a todo el mundo, sin cobrar. El proceso consiste en cantar Hare Krishna. En cuanto uno cante Hare Krishna, de inmediato entenderá a Krishna. De igual manera, con simplemente oír o cantar los versos del SrimadBhagavatam, podemos purificarnos. Todo cono-cimiento que existe en el mundo se encuentra en el SrimadBhagavatam. El Srimad-Bhagavatam com-prende literatura, poesía, astronomía, filosofía, religión y amor por Dios. Srimad-bhagavatam pramanam amalam. Quien simplemente lee el Srimad-Bhagavatam adquiere la educación más alta de todas, pues si estudia el Srimad-Bhagavatam estará bien versado en cualquier tema. Incluso si no entiende ni una sola palabra de los mantras del Srimad-Bhagavatam, las vibraciones en sí tienen tal poder, que uno se purifica con sólo cantarlas. Srnvatam sva-kathah krsnah punya-sravana-kirtanah. La palabra punya significa “piadoso’, sravana significa “oyendo’, y kirtana significa “cantando’. Aquel que canta u oye los versos del Srimad-Bhagavatam se vuelve piadoso automáticamente. Por lo general, para llegar a ser piadoso, hay que esforzarse mucho, pero quien simplemente oye los versos del Srimad-Bhagavatam o la Bhagavad-gita se vuelve piadoso automáticamente. Así pues, en todos los templos de nuestro movimiento para la conciencia de Krishna existe el estricto principio de que diariamente debe haber una clase para poner en práctica el proceso de oír y cantar. Nuestro movimiento tiene la función de formar a los líderes espirituales, pero sin oír y cantar es imposible volverse un líder. Claro que en el mundo material sí es posible, pero en el mundo espiritual no lo es.

mali haña sei bija kare aropana
sravana-kirtana-jale karaye secana

(Cc. Madhya 19.152)

El proceso de oír y cantar riega la semilla del servicio devocional, que es lo que hace que la conciencia original se desarrolle. Así que aquí, en estas oraciones, Kuntidevi, una gran devota, nos está dando una oportunidad de volvernos conscientes de Krishna simplemente mediante el hecho de concentrar nuestra mente en pankaja, la flor de loto. Panka significa “lodo’, y ja significa “generarse’. Aunque la flor de loto se genera a partir del lodo, es una flor muy importante, y a Krishna Le gusta mucho. En consecuencia, Kuntidevi describe todas las partes del cuerpo de Krishna haciendo referencia a las flores de loto, para que en cuanto veamos una flor de loto, pensemos inmediata-mente en Krishna: “¡Oh!, el ombligo de Krishna es exactamente igual que un loto, y del ombligo de Krishna creció el tallo de loto sobre el cual nació Brahma, el creador de este universo. Este universo comprende muchísimos planetas, mares, montañas, y ciudades con automóviles y otras cosas, pero todo el universo comenzó a partir de ese loto’. Namah pankaja-maline. De Krishna proviene la maravillosa flor de loto que contiene la semilla de todo el universo. Pero Él no es la fuente de sólo una de esas flores. Krishna no es tan pobre que simplemente produce una flor de loto y luego se acaba. No. Así como puede haber un collar con muchas flores, Krishna es la fuente de innumerables universos, los cuales se pueden asemejar a un gran collar de lotos. Ése es Dios. Yasyaika-nisvasita-kalam athavalambya/ jivanti loma-vilaja jagadanda-nathah (Brahma-samhita 5.48). Krishna es ilimitado. Nosotros estamos muy preocupados con este solo planeta, pero la creación de Krishna contiene un ilimitado número de planetas. No podemos contar cuántos planetas existen, como tampoco podemos contar cuántos cabellos tenemos en la cabeza. Ésa es la naturaleza de la creación de Krishna. Para dar otro ejemplo, en un árbol hay un ilimitado número de hojas. De igual manera, existe un ilimitado número de planetas, y hay ilimitados universos. De modo que Krishna es ilimitado. El ombligo de Krishna se asemeja a un loto, lleva un collar de lotos, y Sus ojos también se asemejan a los pétalos de un loto (alola-candraka-lasad-vanamalya-vamsi, Brahma-samhita 5.31). De modo que si, simplemente pensamos en este solo y único verso, que describe el cuerpo de Krishna haciendo referencia al loto, podemos meditar durante toda nuestra vida en lo hermoso que es Krishna, lo sabio que es Krishna, y cómo Krishna manifiesta Su creación. Eso es meditación: pensar en Krishna. Dhyanavasthita-tad-gatena manasa pasyanti yam yoginah. Un yogi es aquel que siempre piensa en Krishna. Aquellos que piensan en algo impersonal no son yogis. Su meditación simplemente implica pasar cada vez más trabajos (kleso 'dhikataras tesam avyaktasakta-cetasam), y no pueden llegar a nada concreto. Por eso, después de la meditación, dicen: “Vamos, dame un cigarrillo. Vamos, que ahora tengo la garganta seca. Dame un cigarrillo’. Eso no es meditación. Meditación significa pensar en Krishna siempre (satatam kirtayanto mam) y, con un voto firme, esforzarse por avanzar en el cultivo de conciencia de Krishna (yatantas ca drdha-vratah). Tenemos que estar purificados. Param brahma param dhama pavitram paramam bhavan. Como Krishna es puro, no podemos acercarnos a Krishna de un modo impuro. Pero si siempre pensamos en Krishna y meditamos en Krishna, entonces nos purificaremos. Punya-sravana-kirtanah. Esa meditación puede hacerse posible mediante el oír y el cantar, y luego el pensar en Krishna llegara automáticamente. Ése es el proceso de conciencia de Krishna. Sravanam kirtanam visnoh smaranam. La palabra smaranam significa “recordar’. Si cantamos y oímos, entonces el recuerdo aparecerá automáticamente, y luego nos dedicaremos a adorar los pies de loto de Krishna (sevanam). Posteriormente nos dedicaremos a adorar en el templo (arcanam), y a ofrecer oraciones (vandanam). Nos ocuparemos como sirvientes de Krishna (dasyam), nos volveremos amigos de Krishna (sakhyam), y lo entregaremos todo a Krishna (atma-nivedanam). Ése es el proceso de conciencia de Krishna.

6. El amo de los sentidos

yatha hrsikesa khalena devaki
kamsena ruddhaticiram sucarpita
vimocitaham ca sahatmaja vibho
tvayaiva nathena muhur vipadganat

¡Oh, Hrsikesa, amo de los sentidos y Señor de señores!, Tú has liberado a Tu madre, Devaki, quien por mucho tiempo estuvo encarcelada y atormentada por el envidioso rey Kamsa, y a mí y a mis hijos nos has librado de una serie de constantes peligros. — SrimadBhagavafam 1.8.23 Devaki, la madre de Krishna y hermana del rey Kamsa, fue puesta en prisión junto con su esposo, Vasudeva, debido a que el envidioso rey tenía miedo de que el octavo hijo de Devaki (Krishna) lo matara. El rey mató a todos los hijos de Devaki que nacieron antes que Krishna, pero Krishna Se escapó del peligro de infanticidio, porque fue trasladado a la casa de Nanda Maharaja, el padre adoptivo del Señor Krishna. Kuntidevi, junto con sus hijos, también fue salvada de una serie de peligros. Pero Kuntidevi fue muchísimo más favorecida, porque el Señor Krishna no salvó a los otros hijos de Devaki, mientras que salvó a los hijos de Kuntidevi. Esto se debía a que el esposo de Devaki, Vasudeva, estaba vivo, mientras que Kuntidevi era viuda, y no había nadie que la ayudara, con la excepción de Krishna. La conclusión de esto es que Krishna favorece más a un devoto que está en mayores peligros. A veces Él pone a Sus devotos puros en tales peligros porque en esa condición de desamparo el devoto se apega más al Señor. Cuanto más apego hay por el Señor, más éxito hay para el devoto. Devaki, la devota que se convirtió en madre de Krishna, no era una mujer corriente. Al fin y al cabo, ¿quién puede convertirse en madre de la Suprema Personalidad de Dios? Krishna sólo accede a volverse el hijo del devoto más adelantado de todos. En sus vidas anteriores, Devaki y su esposo se sometieron a severas austeridades, y cuando Krishna, en consecuencia, apareció ante ellos y quiso darles una bendición, ellos Le dijeron que querían un hijo como Dios. Pero ¿dónde puede haber otra persona igual a Dios? Eso no es posible. Dios es asamordhva; es decir, nadie puede ser igual ni más grande que Él. No puede haber ninguna competencia. No se puede decir: “Yo soy Dios, tú eres Dios, él es Dios, todos nosotros somos Dios’. No. Aquel que dice esto es un perro, no Dios*, pues Dios es grande, y Él no tiene competidor. Nadie es igual a Él; todo el mundo es inferior a Él. Ekale isvara krsna ara saba bhrtya: Krishna, Dios, es el único amo, y todos los demás son Sus sirvientes, incluso grandes semidioses como Brahma, Visnu y Siva, para no hablar de otros. Siva-viriñci-nutam. En el sastra, las Escrituras védicas, se dice que al Señor Krishna Le ofrecen respetos incluso el Señor Siva y el Señor Brahma, los semidioses más elevados de todos.

  • N. del T.: En inglés, la palabra god (dios) a la inversa es dog (perro). El autor señala así que un ser limitado que dice ser Dios es justamente lo opuesto.

Los semidioses están por encima de los seres humanos. Así como nosotros, los seres humanos, estamos por encima de los animales inferiores, así mismo los semidioses están por encima de nosotros, siendo los más importantes de ellos el Señor Brahma y el Señor Siva. El Señor Brahma es el creador de este universo, el Señor Siva es su destructor, y el Señor Visnu, que es el propio Krishna, es su sustentador. Para la conservación de este mundo material hay tres gunas, o modalidades de la naturaleza material: sattva-guna (la modalidad de la bondad), rajo-guna (la modalidad de la pasión) y tamo-guna (la modalidad de la ignorancia). El Señor Visnu, el Señor Brahma y el Señor Siva se han hecho cargo, cada uno de ellos, de una de esas modalidades (el Señor Visnu, de sattva-guna; el Señor Brahma, de rajo-guna; y el Señor Siva, de tamo-guna). Mas, con todo, estos tres controladores no se encuentran bajo la influencia de las gunas. Así como el superintendente de una cárcel no es un prisionero de ella sino el oficial que la controla, así mismo el Señor Siva, el Señor Visnu y el Señor Brahma controlan las tres gunas y no se hallan bajo su control. Pero por encima de todos los demás, el controlador supremo es Krishna, quien es conocido como Hrsikesa. La palabra hrsika significa “sentidos’. Nosotros estamos disfrutando de nuestros sentidos, pero en fin de cuentas el controlador de los sentidos es Krishna. Tomen, por ejemplo, mi mano. Yo digo: “Ésta es mi mano. Puedo pelear con usted haciendo uso de un buen puño’. Yo estoy muy orgulloso. Pero no soy el controlador; el controlador es Krishna, porque si Él le quita a mi mano la capacidad de actuar, ésta se paralizará. Aunque yo diga: “Es mi mano y la usaré’, cuando se paraliza no puedo hacer nada. Por consiguiente, debo entender que, aunque por la gracia de Krishna poseo esta mano, no soy su controlador. Eso es conciencia de Krishna. Un hombre cuerdo piensa: “Si a fin de cuentas esta mano la controla Krishna, entonces está hecha para Krishna’. Ése es un juicio con sentido común. Yo digo: “Ésta es mi mano, ésta es mi pierna, ésta es mi oreja’. Hasta un niño habla así. Si le preguntamos a un niño: “¿Qué es esto?’, él dirá: “Es mi mano’. Pero digamos lo que digamos, de hecho no es nuestra mano: nos la han dado. Debido a que yo quería usar mi mano de muchísimas maneras, Krishna me la ha dado: “Muy bien, toma esta mano y úsala’. De modo que es un regalo de Krishna, y, en consecuencia, un hombre cuerdo siempre piensa conscientemente: “Todo lo que poseo, comenzando con este cuerpo y mis sentidos, de hecho no es mío. Me han dado todas estas posesiones para que las use, y, si todo en definitiva pertenece a Krishna, ¿por qué no usarlo todo para Krishna?’. Eso es inteligencia, y eso es conciencia de Krishna. Todo el mundo es parte integral de Krishna (mamaivamso jiva-loke jiva-bhutah), y, en consecuencia, los sentidos de todo el mundo también son de Krishna. Cuando usamos los sentidos para el servicio de Krishna, alcanzamos la perfección de la vida. Por consiguiente: hrsikena hrsikesa-sevanam bhaktir ucyate: cuando con nuestros sentidos (hrsikena) servimos a Hrsikesa, el verdadero amo de los sentidos, ese servicio se denomina bhakti. Ésa es una definición muy sencilla de bhakti. Hrsikesa-sevanam, no hrsika-sevanam (ofrecer servicio al supremo amo de los sentidos, no a los sentidos en sí). Cuando usamos nuestros sentidos para la complacencia de ellos, nos hallamos bajo la influencia de maya, la ilusión, pero cuando usamos nuestros sentidos para la complacencia del amo de los sentidos, ese servicio se denomina bhakti. En este mundo material, por lo general todos están usando sus sentidos para la complacencia de éstos. Eso es maya, una ilusión, y ésa es la causa de nuestro cautiverio. Pero cuando llegamos al estado de conciencia de Krishna, cuando nos purificamos y entendemos que estos sentidos tienen en realidad la función de satisfacer a Krishna, entonces somos personas liberadas (mukta-purusa).

iha yasya harer dasye
karmana manasa gira
nikhilasv apy avasthasu
jivanmuktah sa ucyate

“Una persona que actúa en el servicio de Krishna con su cuerpo, mente, inteligencia y palabras, es una persona liberada, incluso dentro del mundo material’. Debemos llegar a entender que “mis sentidos tienen la finalidad de servir al amo de los sentidos, Hrsikesa’. El amo de los sentidos Se encuentra situado en el corazón de todos. En la Bhagavad-gita (15.15), el Señor dice: sarvasya caham hrdi sannivisto: “Yo estoy situado en el corazón de todos’. Mattah smrtir jñanam apohanam ca: “Y de Mí provienen el recuerdo, el conocimiento y el olvido’. Krishna es tan misericordioso que, si queremos usar nuestros sentidos de una cierta manera, Él nos dará la oportunidad de hacerlo. Los sentidos no son nuestros; son de Krishna, pero Krishna nos da la oportunidad de usarlos conforme a nuestros deseos. Por ejemplo, cada uno de nosotros tiene una lengua, y, supongamos que queramos comer excremento. Diremos: “Krishna, quiero probar excremento’, y Krishna dirá: “Bien, toma este cuerpo de cerdo y come excremento’. El amo está presente: Krishna. Él nos dará un cuerpo apropiado y nos recordará: “Mi querida entidad viviente, querías comer excremento. Ahora tienes el cuerpo idóneo para hacerlo’. De igual modo, si alguien quiere volverse un semidiós, Krishna también le dará la oportunidad de lograrlo. Existen ocho millones cuatrocientas mil formas de vida, y a quien quiera ocupar sus sentidos en un tipo de cuerpo en particular, Krishna le dará la oportunidad de hacerlo: “Ven. Aquí está el cuerpo que querías. Tómalo’. Pero, con el tiempo, uno se exasperará de usar sus sentidos. Finalmente, se quedará sin sentidos. Por consiguiente, Krishna dice: sarva-dharman parityajya mam ekam saranam vraja: “No actúes así. Tus sentidos están hechos para servirme a Mí. Estás haciendo un mal uso de tus sentidos y por eso estás quedando atrapado en diferentes tipos de cuerpos. Así que, para liberarte de este tedioso asunto de aceptar un cuerpo y luego dejarlo para aceptar otro, y después otro más, en una existencia material continua, tan sólo abandona este proceso de complacencia de los sentidos y entrégate a Mí. Entonces serás salvado’. Esto es conciencia de Krishna. Actualmente, nuestros sentidos están contaminados. Yo estoy pensando: “Soy americano, así que mis sentidos deben utilizarse para el servicio de mi país, mi sociedad, mi nación’. O, si no, estoy pensando: “Soy hindú, y mis sentidos son sentidos hindúes, y, en consecuencia, deben utilizarse para la India’. Por ignorancia, no sabemos que los sentidos pertenecen a Krishna. Sí pensamos que tenemos sentidos americanos, hindúes o africanos. Eso se denomina maya, ilusión. En la vida material, los sentidos están cubiertos por designaciones como “americano’, “hindú’, “africano’, pero, cuando nuestros sentidos dejan de estar contaminados por todas esas designaciones (sarvopadhi-vinirmuktam), comienza el bhakti. Es necio pensar: “Soy americano. ¿Por qué he de adoptar el proceso de conciencia de Krishna y adorar a un Dios hindú?’. Está dominado por la ilusión quien piensa: “Soy mahometano’, “Soy cristiano’ o “Soy hindú’. Debemos purificar los sentidos de manera que podamos entender: “Soy un alma espiritual, y la suprema alma espiritual es Krishna. Yo soy parte integral de Krishna y, por tanto, es mi deber servir a Krishna’. Cuando pensamos de esa manera, de inmediato nos volvemos libres. En ese momento, dejamos de ser americanos, hindúes, africanos, esto o aquello. En ese momento, estamos “krsnaizados’, conscientes de Krishna. Eso es lo que se desea. De modo que Kuntidevi dice: “Mi querido Krishna, Hrsikesa, Tú eres el amo de los sentidos’. En aras de la complacencia de los sentidos, hemos caído en esta condición material y estamos sufriendo en diferentes variedades de vida. Como éste es el mundo material, incluso la madre de Krishna tuvo que sufrir. Devaki era tan adelantada que se convirtió en la madre de Krishna, pero aun así su propio hermano, Kamsa, la puso en dificultades. Ésa es la naturaleza del mundo material. Las entidades vivientes de este mundo son tan celosas que, si sus intereses personales se ven obstaculizados, de inmediato estarán dispuestas a ocasionar problemas a otros, incluso a sus parientes más cercanos. La palabra khala significa “celoso’. Este mundo material es un mundo de celos y envidia. Yo estoy envidioso de ti, y tú estás envidioso de mí. El movimiento para la conciencia de Krishna, sin embargo, está hecho para aquel que ha dejado de ser celoso o envidioso. Quien se libera de los celos y la envidia se vuelve una persona perfecta. Dharmah projjhita-kaitavo 'tra paramo nirmatsaranam satam (Bhag. 1.1.2). Aquellos que son celosos y envidiosos están dentro de este mundo material, y aquellos que no lo son están en el mundo espiritual. Así que podemos examinarnos nosotros mismos. Si estamos celosos o envidiosos de nuestros amigos u otros conocidos, estamos en el mundo material, y si no estamos celosos, estamos en el mundo espiritual. No tiene por qué haber ninguna duda de si estamos o no adelantados espiritualmente. Podemos examinarnos nosotros mismos. Bhaktih paresanubhavo viraktir anyatra ca (Bhag. 11.2.42). Cuando alguien come, puede entender por sí mismo si su hambre ha quedado satisfecha; no tiene que pedirle un certificado a otra persona. De manera similar, podemos examinarnos nosotros mismos para saber si estamos en el mundo material o en el mundo espiritual. Si estamos celosos o envidiosos, nos hallamos en el mundo material, y si no lo estamos, nos hallamos en el mundo espiritual. Quien no es celoso puede servir a Krishna muy bien, porque los celos y la envidia comienzan con celos de Krishna. Por ejemplo, algunos filósofos piensan: “¿Por qué Krishna tiene que ser Dios? Yo también soy Dios’. Ése es el comienzo de la vida material: estar envidiosos de Krishna. “¿Por qué Krishna tiene que ser el disfrutador?’, piensan ellos. “Yo también seré el disfrutador. ¿Por que Krishna tiene que disfrutar de las gopis? Yo me volveré Krishna, haré una sociedad de gopis y disfrutaré’. Eso es maya. Nadie más que Krishna puede ser el disfrutador. Por consiguiente, Krishna dice en la Bhagavad-gita: bhoktaram yajña, “Yo soy el único disfrutador’. Si proveemos de ingredientes para el disfrute de Krishna, alcanzamos la perfección de la vida. Pero si queremos imitar a Krishna, pensando: “Me volveré Dios y disfrutaré como El’, entonces estamos dominados por maya. Nuestra posición natural es dar disfrute a Krishna. En el mundo espiritual, por ejemplo, Krishna disfruta, y las gopis, las trascen-dentales pastorcillas de vacas, proveen de los ingredientes para el disfrute de Krishna. Eso es bhakti. Bhakti es una relación entre amo y sirviente. El deber del sirviente es servir al amo, y el amo suministra todo lo que el sirviente necesita. nityo nityanam cetanas cetananam eko bahunam yo vidadhati kaman (Katha Up. 2.2.13) Las Escrituras védicas nos informan que Krishna nos puede proveer de todo lo necesario para la vida. No hay escasez ni problema económico alguno. Simplemente tenemos que tratar de servir a Krishna, y entonces todo estará completo. Si Krishna lo desea, puede haber abundantes provisiones. En América, por ejemplo, existe una amplia provisión de todo lo necesario, aunque en otros países no es así. Por ejemplo, cuando fui a Suiza, vi que allá todo es importado. Lo único que se produce en el país es nieve. Todo eso se halla bajo el control de Krishna. Si nos volvemos devotos, se nos proveerá de comida en abundancia, y si no nos volvemos devotos, nos veremos cubiertos de nieve. Todo se halla bajo el control de Krishna, así que de hecho no hay ninguna escasez. La única escasez es una escasez de conciencia de Krishna. Desde luego, el mundo está lleno de peligros. Pero Kuntidevi dice: “Como Devaki es Tu devota, Tú la salvaste de las aflicciones que le impuso su envidioso hermano’. En cuanto el hermano de Devaki oyó que el octavo hijo de su hermana lo mataría, de inmediato estuvo dispuesto a matarla. Pero el esposo de Devaki lo tranquilizo. Es el deber de un esposo proteger a su esposa, y, en consecuencia, el esposo de Devaki dijo: “Mi querido cuñado, ¿por qué estás envidioso de tu hermana? Al fin y al cabo, tu hermana no te matará; es su hijo el que habrá de matarte. Ése es el problema. De manera que yo te entregaré a todos los hijos, y entonces tú puedes hacer con ellos lo que quieras. ¿Por qué habrías de matar a esta inocente muchacha recién casada? Ella es tu hermana menor, y debes protegerla tal como protegerías a tu hija. ¿Por qué habrías de matarla?’. De esa manera, Vasudeva aplacó a Kamsa, el cual creyó en su palabra de que traería a todos los hijos para que, si Kamsa quería, los pudiera matar. Vasudeva pensó: “Voy a salvar la situación actual. Después de todo, si luego Kamsa llega a tener un sobrino, puede que olvide esta envidia’. Pero a Kamsa nunca se le olvidó. Por el contrario, mantuvo a Devaki y a Vasudeva en prisión por mucho tiempo (aticiram) y mató a todos sus hijos. Finalmente, Krishna apareció y salvó a Vasudeva y Devaki. Por lo tanto, debemos depender de Krishna, tal como Devaki y Kunti. Después de que Kunti enviudó, el envidioso Dhrtarastra siempre estuvo planeando maneras de matar a sus hijos, los cinco Pandavas. “Como por casualidad nací ciego —pensó él—, no pude heredar el trono del reino, y en vez de ello le tocó a mi hermano menor. Ahora él está muerto, así que al menos mis hijos deben subir al trono’. Ésa es la propensión materialista. Uno piensa: “Seré feliz. Mis hijos serán felices. Mi comunidad será feliz. Mi nación será feliz’. Eso es egoísmo extendido. Nadie está pensando en Krishna y en cómo Krishna será feliz. Al contrario, todo el mundo está pensando en términos de su propia felicidad: “¿Cómo seré feliz? ¿Cómo serán felices mis hijos, mi comunidad, mi sociedad y mi nación?’. En todas partes encontraremos esto. Todo el mundo está luchando por la existencia, sin pensar en cómo Krishna será feliz. El proceso de conciencia de Krishna es muy sublime. Debemos tratar de entenderlo con el Srimad-Bhagavatam y la Bhagavad-gita, y debemos tratar de ocupar nuestros sentidos al servicio del amo de los sentidos (hrsikena hrsikesa-sevanam). Entonces seremos verdaderamente felices.

7. Situaciones de peligro

visan mahagneh purusada-darsanad
asat-sabhaya vana-vasa-krcchratah
mrdhe mrdhe 'neka-maharathastrato
drauny-astratas casma hare 'bhiraksitah

Mi querido Krishna, Tu Señoría nos has protegido de un pastel envenenado, de un gran fuego, de los caníbales, de la asamblea viciosa, de sufrimientos habidos durante nuestro exilio en el bosque y de la batalla en la que lucharon grandes generales. Y ahora nos ha salvado del arma de Asvatthama. —Srimad-Bhagavatam 1.8.24 Aquí se presenta la lista de encuentros peligrosos. Devaki fue puesta una sola vez en dificultades por su envidioso hermano, aparte de lo cual ella estuvo bien. Pero Kuntidevi y sus hijos fueron puestos en dificultades una vez tras otra, durante muchos años. Fueron hostigados por Duryodhana y su bando a causa del reino, y todas y cada una de las veces el Señor salvó a los hijos de Kunti. Una vez, a Bhima le dieron un pastel envenenado; en otra oportunidad, les enviaron a vivir a una casa hecha de laca a la que luego prendieron fuego; y una vez, Draupadi fue llevada a rastras, e intentaron insultarla tratando de desnudarla en la viciosa asamblea de los Kurus. El Señor salvó a Draupadi suministrándole una inconmensurable longitud de tela, y el bando de Duryodhana no pudo verla desnuda. De igual modo, cuando estaban exiliados en el bosque, Bhima tuvo que pelear con el demonio caníbal Hidimba Raksasa, pero el Señor lo salvó. Y allí no acabó todo. Después de todas esas tribulaciones, hubo la gran batalla de Kuruksetra, y Arjuna tuvo que enfrentarse con grandes generales, tales como Drona, Bhisma y Karna, todos ellos poderosos guerreros. Y finalmente, incluso cuando todo ya había terminado, apareció el brahmastra que el hijo de Dronacarya lanzó para matar al niño que se hallaba en el vientre de Uttara, y, así pues, el Señor salvó al único descendiente de los Kurus que había sobrevivido, Maharaja Pariksit. Aquí Kunti recuerda todos los peligros por los que pasó antes de que los Pandavas recobraran su reino. En la Bhagavad-gita, el Señor Krishna dice: kaunteya pratijanihi na me bhaktah pranasyati, “Mi querido Arjuna, declara al mundo que Mi devoto nunca es vencido’. Los Pandavas, los hijos de Pandu, eran grandes devotos del Señor Krishna, pero debido a que la gente del mundo material está interesada en cosas materiales, los Pandavas fueron puestos en muchos peligros. Su materialista tío Dhrtarastra siempre estaba planeando matarlos y usurpar el reino para sus propios hijos. Él tuvo eso por norma desde el mismo principio. Una vez, Dhrtarastra construyó una casa de laca tan inflamable que, al tocarla con un fósforo, de inmediato rompía en llamas. Entonces, dijo a sus sobrinos y a Kunti, su cuñada: “He construido una casa muy hermosa; id a vivir allí por algún tiempo’. Pero Vidura, el hermano de Dhrtarastra, les informó de su plan: “Quiere que vayáis a esa casa para reduciros a cenizas’. Cuando Duryodhana, el hijo de Dhrtarastra, se dio cuenta de que Vidura había informado a los Pandavas, se puso muy furioso. Ésa es la naturaleza de la política. Luego, aunque los Pandavas sabían que “el plan de nuestro tío es enviarnos a esa casa y prenderle fuego’, no obstante, accedieron a ir allí. Al fin y al cabo, Dhrtarastra era su tutor, y ellos no querían desobedecer la orden de un superior. Pero cavaron un túnel bajo esa casa, y cuando le prendieron fuego, escaparon. En otra oportunidad, cuando los Pandavas estaban en casa, Dhrtarastra les dio unos pasteles venenosos, pero ellos escaparon de ser envenenados. Más adelante, purusada-darsanat, se encontraron con un demonio antropófago llamado Hidimba Raksasa, pero Bhima peleó con él y lo mató. En otra ocasión, los Pandavas fueron engañados en un juego de ajedrez que se realizó en la asamblea real de los Kurus. Dhrtarastra, Bhismadeva, Dronacarya y otras personas mayores estaban presentes, y de una forma u otra se puso en juego a Draupadi, la esposa de los Pandavas. “Ahora bien, si pierden —dijeron los Kurus a los Pandavas—, Draupadi dejará de ser su esposa.’ Así que cuando los Pandavas perdieron el juego, Karna y Duhsasana la capturaron de inmediato. “Ahora ya no perteneces a tus esposos —le dijeron—. Eres propiedad nuestra. Podemos tratarte como queramos.’ Anteriormente, Karna había sido insultado durante el svayamvara de Draupadi. En aquellos días, una princesa muy capacitada seleccionaba a su esposo en una ceremonia denominada svayamvara. Por supuesto que en la moderna América cualquier muchacha puede elegir esposo como guste, aunque para una muchacha común esto verdaderamente no es muy bueno. Pero incluso en aquellos tiempos, una muchacha poco común que estuviera altamente capacitada y supiera cómo elegir un buen esposo recibía la oportunidad de hacerlo. Con todo, incluso a esto lo limitaban condiciones muy estrictas. El padre de Draupadi, por ejemplo, colocó un pez en el techo, y estipuló que, para que un príncipe mereciera casarse con su hija, tenía que lanzar una flecha y atravesar el ojo del pez sin ver al pez directamente, sino viendo únicamente su reflejo en un recipiente de agua que se hallaba en el suelo. Cuando se declararon estas condiciones, muchos príncipes fueron a competir, pues es un principio de un ksatriya, un líder heroico, el responder a un desafío. En la asamblea del svayamvara de Draupadi, Karna se hallaba presente. La verdadera intención de Draupadi era aceptar a Arjuna por esposo, pero Karna estaba allí, y ella sabía que, si él competía, Arjuna no podría triunfar. En ese entonces no se sabía que Karna era un ksatriya. Él había nacido como hijo de Kunti antes de que ella se casara, pero eso era un secreto. A Karna lo había mantenido un carpintero, y, por consiguiente, se le conocía como sudra, un miembro de la división más baja por ocupaciones de la sociedad. Draupadi se aprovechó de esto, diciendo: “En esta asamblea sólo pueden competir ksatriyas. No quiero que ningún carpintero venga acá y participe en la competición.’ De esa manera, Karna quedó excluido. Karna tomó eso como un gran insulto, y, por consiguiente, cuando Draupadi fue perdida en el juego, él fue el primero en pronunciarse. Él era el gran amigo de Duryodhana, y dijo: “Ahora queremos ver la belleza desnuda de Draupadi.’ En esa reunión estaban presentes personas mayores, tales como Dhrtarastra, Bhisma y Dronacarya, pero ellos no protestaron. No dijeron: “¿Qué es esto? ¿Van a desnudar a una dama en esta asamblea?’. Como no protestaron, se les describe como asat-sabhayah, una asamblea de hombres incultos. Sólo un hombre inculto quiere ver desnuda a una mujer, aunque hoy en día eso se ha vuelto una moda. De acuerdo con la cultura védica, una mujer no debe estar desnuda ante nadie más que su esposo. Por consiguiente, puesto que esos hombres querían ver desnuda a Draupadi en esa gran asamblea, eran todos unos sinvergüenzas. La palabra sat significa “gentil’, y asat significa “basto’. De manera que Kuntidevi ora al Señor Krishna diciéndole: “Tú salvaste a Draupadi en esa asamblea de hombres bastos’. Cuando los Kurus estaban quitando el sari a Draupadi para verla desnuda, Krishna proveyó de más y más tela de sari y, en consecuencia, no pudieron llegar al final de él. Por último, con montones de tela apilados en la sala, comenzaron a cansarse y a darse cuenta de que ella nunca quedaría desnuda. Pudieron entender que “es imposible’. Al principio, Draupadi había tratado de asir su sari. Pero, ¿qué podía hacer ella? Al fin y al cabo, ella era una mujer, y los Kurus estaban tratando de desnudarla. Así que lloró y oró a Krishna diciéndole: “Salva mi honor’; pero ella también trató de salvarse mediante el hecho de asir su sari. Luego, ella pensó: “Es imposible salvar mi honor de esta manera’, y lo soltó y simplemente alzó sus brazos y oró lo siguiente: “Krishna, si Tú quieres, Tú puedes salvarme’. Así pues, el Señor respondió a sus oraciones. De modo que no es muy bueno tratar de salvarse uno mismo. Más bien, simplemente debemos depender de Krishna: “Krishna, si Tú me salvas, está bien. De lo contrario, mátame. Puedes hacer lo que quieras’. Como dice Bhaktivinoda Thakura:

manasa, deha, geha—yo kichu mora
arpilun taya pade, nandakisora

“Mi querido Señor, todo lo que poseo Te lo entrego a Ti. ¿Y qué tengo? Tengo este cuerpo y esta mente, y tengo un pequeño hogar y una esposa e hijos, pero todo lo que tengo Te lo entrego a Ti’. Eso es entrega total. El devoto de Krishna se entrega a Krishna sin reservas, y, por ello, recibe el nombre de akiñcana. La palabra kiñcana se refiere a algo que uno reserva para sí, y akiñcana significa que uno no guarda nada para sí. Claro que, aunque de hecho debamos entregarnos de esa manera, en el mundo material no debemos imitar artificialmente a aquellos que están totalmente entregados. De acuerdo con el ejemplo que dio Rupa Gosvami, de todas las posesiones que tengamos, debemos dar el cincuenta por ciento para Krishna, el veinticinco por ciento para los familiares, que también esperarán recibir algo, y debemos guardar el veinticinco por ciento para emergencias personales. Antes de su retiro, Rupa Gosvami dividió su dinero de esa manera, aunque luego, cuando su hermano Sanatana Gosvami, otro gran devoto, fue arrestado, Rupa Gosvami lo gastó todo. Eso es entrega total. De la misma manera, Draupadi se entregó a Krishna por completo, sin tratar de salvarse a sí misma, y entonces recibió una ilimitada cantidad de metros de tela, y los Kurus no pudieron verla desnuda. Pero luego, en la siguiente partida de ajedrez, la apuesta consistió en que, si los Pandavas perdían el juego, se irían al bosque por doce años. Después de eso, tenían que permanecer de incógnito por un año, y, si les descubrían, tendrían que vivir en el bosque una vez más, por otros doce años. Los Pandavas también perdieron esa partida, así que durante doce años vivieron en el bosque, y durante uno, de incógnito. Fue mientras ellos vivían de incógnito que Arjuna se ganó a Uttara. Todos estos incidentes se encuentran anotados en el libro titulado Mahabharata. La palabra maha significa “grande’ o “más grande’, y bharata se refiere a la India. Así pues, el Mahabharata es la historia de la gran India. Algunas veces, la gente considera que esos relatos son cuentos o mitología, pero eso es una necedad. El Mahabharata y los Puranas son relatos históricos, aunque no están en orden cronológico. Si la historia de un período de tiempo tan vasto se hubiera apuntado en orden cronológico, ¿ cuántas páginas tendría que tener? Por lo tanto, en el Mahabharata sólo se han seleccionado y descrito los incidentes más importantes. Kunti ora a Krishna recordando cómo salvó a los Pandavas en el campo de batalla de Kuruksetra. Mrdhe mrdhe 'neka-maharathastratah. En el campo de batalla de Kuruksetra había guerreros muy, muy sobresalientes, llamados maha-rathas. Así como en los tiempos actuales los militares reciben títulos como teniente, capitán, comandante y comandante en jefe, antiguamente había títulos como eka-ratha, ati-ratha y maha-ratha. La palabra ratha significa “cuadriga’. De modo que, si un guerrero podía pelear contra una cuadriga, se le llamaba eka-ratha, y si podía pelear contra miles de cuadrigas, se le llamaba maha-ratha. Todos los comandantes que había en el campo de batalla de Kuruksetra eran maha-rathas. A muchos de ellos se les menciona en la Bhagavad-gita. Bhisma, Karna y Dronacarya eran comandantes especial-mente notables. Eran guerreros tan poderosos que, aunque Arjuna también era un maha-ratha, ante ellos no era nada. Pero, por la gracia de Krishna, pudo matar a Karna, Bhisma, Dronacarya y a los demás, y conseguir la victoria. Mientras Maharaja Pariksit hablaba con Sukadeva Gosvami, también se refirió a esto. “El campo de batalla de Kuruksetra —dijo él— era como un océano, y los guerreros eran como muchos animales acuáticos feroces. Pero, por la gracia de Krishna, mi abuelo Arjuna atravesó ese océano muy fácilmente.’ Esto es muy significativo. Puede que tengamos muchos enemigos que sean guerreros muy poderosos, pero, si permanecemos bajo la protección de Krishna, nadie puede hacernos ningún daño. Rakhe krsna mare ke mare krsna rakhe ke: “Aquel a quien Krishna protege, nadie le puede matar, pero, si Krishna quiere matar a alguien, nadie le puede proteger’. Por ejemplo, supongan que un hombre muy rico está padeciendo de una enfermedad. Puede que tenga un médico de primera, medicinas, y un hospital a su disposición, pero aun así puede que muera. Eso significa que Krishna deseaba: “Este hombre debe morir’. Por consiguiente, los supuestos métodos protectores que hemos ideado serán inútiles si Krishna no desea que vivamos. El demonio Ravana era muy poderoso, pero, cuando Krishna en la forma del Señor Ramacandra deseó matarle, nadie pudo protegerle. Ravana era un gran devoto del Señor Siva, a quien le estuvo orando: “Por favor, ven a salvarme de este peligro’. Pero el Señor Siva no fue. Entonces, Parvati, la esposa del Señor Siva, le preguntó: “¿Qué es esto? Él es un devoto tan consagrado y te ha servido tanto, y ahora está en peligro y está pidiendo tu ayuda. ¿Por qué no vas a ayudarle?’. El Señor Siva respondió entonces: “Mi querida Parvati, ¿qué voy a hacer? Yo no puedo protegerlo. No es posible. ¿Por qué habría de ir?’. Por lo tanto, si Dios quiere matar a alguien, nadie puede protegerle, y si Dios quiere proteger a alguien, nadie puede matarle. Rakhe krsna mare ke mare krsna rakhe ke. Así pues, Kunti está recordando cómo Krishna la salvó a ella y a sus hijos vez tras vez. Eso es smaranam, pensar en Krishna. “Krishna, Tú eres tan bondadoso con nosotros que nos salvaste de muchos y grandes peligros. Sin Ti no había ninguna esperanza’. Finalmente, el último peligro fue el drauny-astra, el arma de Asvatthama, el hijo de Drona. Asvatthama realizó el muy abominable acto de matar a los cinco hijos de los Pandavas. Claro que, en el campo de batalla de Kuruksetra, ambos bandos pertenecían a la misma familia, y prácticamente todo el mundo fue matado; pero los cinco hijos de los Pandavas sobrevivieron. Así que Asvatthama pensó: “Si mato a estos cinco hijos de los Pandavas y presento sus cabezas a Duryodhana, él se sentirá muy complacido’. En consecuencia, cuando los cinco hijos se encontraban durmiendo, les cortó la cabeza, y las presentó luego a Duryodhana. En ese momento, Duryodhana estaba incapacitado. Tenia la columna rota y no se podía mover. Asvatthama le dijo: “He traído las cinco cabezas de los Pandavas, mi querido Duryodhana’. Al principio, Duryodhana se puso muy contento, pero él sabía cómo examinar las cabezas para ver si de hecho eran las de los Pandavas. Cuando las apretó, las cabezas cedieron, y Duryodhana dijo: “¡Oh!, éstas no son las cabezas de los Pandavas. Deben de ser las cabezas de sus hijos’. Cuando Asvatthama admitió que así era, Duryodhana se desmayó, y cuando volvió en sí, dijo: “Has matado todas nuestras esperanzas. Yo tenía la esperanza de que en nuestra familia, al menos estos cinco hijos sobrevivirían, pero ahora los has matado’. Así pues, murió lamentándose. Más adelante, Arjuna arrestó a Asvatthama y se dispuso a matarlo. En efecto, Krishna le ordenó: “Mátalo. Él no es un brahmana; es menos que un sudra’. Pero, entonces, Draupadi dijo: “Yo estoy sufriendo a causa de la muerte de mis hijos, y este sinvergüenza es el hijo de nuestro guru-maharaja, Dronacarya, quien ha hecho tanto por nosotros. Si Asvatthama muere, entonces la esposa de Dronacarya, nuestra madre guru, se sentirá muy infeliz. Así que suéltalo y déjalo que se vaya’. Así pues, Arjuna liberó a Asvatthama. Mas, luego, Asvatthama, habiendo sido insultado, se vengó lanzando un brahmastra. El brahmastra es algo así como un arma nuclear. Puede ir hasta el enemigo, dondequiera que éste se encuentre, y matarlo. Asvatthama sabía que “el último descendiente de la familia Kuru es Pariksit, el hijo de Abhimanyu. Él se halla en el vientre de Uttara, de modo que también voy a matarlo, y así toda la dinastía se acabará’. Cuando lanzó esa arma, Uttara, la madre de Pariksit Maharaja, sintió que iba a abortar, y, por consiguiente, acudió a Krishna, diciendo: “Por favor, sálvame’. Krishna, mediante Su poder místico, entró en el vientre de Uttara y salvó al niño. Después de la batalla de Kuruksetra, Pariksit Maharaja, que aún se hallaba en el vientre de su madre, era el último descendiente de los Pandavas que quedaba, y a su debido tiempo, cuando nació, sólo sus abuelos estaban aún vivos. Pariksit Maharaja era el hijo de Abhimanyu, quien a su vez era hijo de Arjuna y Subhadra, la hermana de Krishna. Cuando Abhimanyu tenía dieciséis años, fue a pelear, y siete grandes comandantes unieron fuerzas para matarlo. Subhadra tenía sólo un nieto, Pariksit Maharaja. En cuanto él creció, se le confió todo el estado de los Pandavas, y éstos dejaron el hogar y se fueron a los Himalayas. La historia se describe en el Mahabharata. Muchas y grandes desgracias ocurrieron a los Pandavas, pero en todas las circunstancias ellos simplemente dependieron de Krishna, quien siempre los salvó. La respuesta de la reina Kunti a esas desgracias se recoge en el verso siguiente.

8. Que vengan las calamidades

vipadah santu tah sasvat
tatra tatra jagad-guro
bhavato darsanam yat syad
apunar bhava-darsanam

Yo quiero que todas esas calamidades ocurran una y otra vez, de modo que podamos verte una y otra vez, pues verte a Ti significa que ya no veremos más los reiterados nacimientos y muertes. —Srimad-Bhagavatam 1.8.25 Por lo general, los afligidos, los necesitados, los inteligentes y los indagadores, que hayan realizado algunas actividades piadosas, adoran al Señor o Lo comienzan a adorar. Otros, prósperos tan solo en fechorías, sin importar su posición, no pueden acercarse al Supremo, debido a que la energía ilusoria los desencamina. En consecuencia, si a una persona piadosa le ocurre alguna calamidad, no tiene más recurso que refugiarse en los pies de loto del Señor. Recordar constantemente los pies de loto del Señor significa irse preparando para liberarse del nacimiento y la muerte. Por eso, aunque nos vengan supuestas calamidades, les damos la bienvenida, porque nos dan una oportunidad de recordar al Señor, lo cual significa la liberación. Aquel que se ha refugiado en los pies de loto del Señor, que se considera que son el bote más apropiado para cruzar el océano de la nesciencia, puede alcanzar la liberación tan fácilmente como si saltara sobre el hoyo que hace la pezuña de un ternero. Esta clase de personas están destinadas a residir en la morada del Señor, y no tienen nada que ver con un lugar en el que hay peligro a cada paso. El Señor certifica en la Bhagavad-gita que el mundo material es un lugar peligroso y lleno de calamidades. Gente poco inteligente elabora planes para adaptarse a esas calamidades, sin saber que este lugar, por naturaleza, está lleno de calamidades. Esa gente no tiene ninguna información acerca de la morada del Señor, la cual está llena de bienaventuranza y en la que no hay ninguna traza de calamidades. Es deber de una persona cuerda, por lo tanto, permanecer imperturbable ante las calamidades mundanas, que ocurrirán sin falta en todas las circunstancias. Mientras sufre toda clase de infortunios inevitables, debe progresar en la comprensión espiritual, debido a que ésa es la misión de la vida humana. El alma espiritual es trascendental a todas las calamidades materiales; en consecuencia, las supuestas calamidades se designan como falsas. Puede que un hombre tenga un sueño en el que un tigre lo devora, y puede que llore por esa calamidad. En realidad, no hay ningún tigre ni ningún sufrimiento; se trata simplemente de un sueño. De la misma manera, todas las calamidades de la vida se dice que son sueños. Si alguien es lo suficientemente afortunado como para ponerse en contacto con el Señor por medio del servicio devocional, todo es ganancia. El contacto con el Señor mediante cualquiera de los nueve servicios devocionales, siempre es un paso hacia adelante en la senda que va de regreso a Dios. En este interesantísimo verso, se señala que los vipadah —las calamidades o peligros— son muy buenos, si tales peligros y calamidades nos hacen recordar a Krishna.

tat te 'nukampam susamiksamano
bhuñjana evatma-krtam vipakam

(Bhag. 10.14.8)

¿Cómo recibe el devoto los peligros? Debe haber peligros, porque este mundo material está lleno de ellos. Pero personas necias que no saben esto tratan de evitar los peligros. Así pues, luchan por la existencia. Todo el mundo está tratando de volverse feliz y evitar el peligro. En eso consiste nuestra ocupación material. Todo el mundo está tratando de lograr atyantikam sukham, la felicidad máxima. Un hombre que trabaja, piensa: “Voy a trabajar muy duro ahora y a poner dinero en el banco, de manera que cuando sea viejo disfrute de la vida sin tener que trabajar’. Ésa es la intención oculta que todos tienen. Nadie quiere trabajar; en cuanto uno obtiene algo de dinero, quiere retirarse del trabajo y volverse feliz. Pero eso no es posible. No se puede llegar a ser feliz de esa manera. Aquí, Kuntidevi habla de apunar bhavadarsanam. El prefijo a significa “no’, y punar bhava significa “sucesión de nacimientos y muertes’. El verdadero peligro lo constituye la sucesión de nacimientos y muertes. Eso debe detenerse. El mundo material está lleno de peligros (padam padam yad vipadam). Por ejemplo, puede que crucemos el océano en un barco muy fuerte, pero ese barco nunca será seguro; puesto que nos encontramos en el mar, en cualquier momento pueden aparecer peligros. El Titanic era seguro, pero en su primer viaje se hundió, y muchos hombres importantes perdieron la vida. Así que, debe haber peligro, porque estamos en una posición peligrosa. Este mundo material es en sí peligroso. Por lo tanto, lo que ahora nos debe interesar es cruzar este mar de peligro tan pronto como sea posible. Mientras estemos en el mar, estaremos en una posición peligrosa, por muy fuerte que nuestro barco sea. Eso es un hecho. Pero no debemos dejarnos perturbar por las olas del mar; más bien, debemos tan sólo tratar de cruzar el mar y llegar al otro lado. Eso es lo que nos debe importar. Mientras nos encontremos en este mundo material, habrán calamidades, porque éste es el lugar propio de las calamidades. Pero incluso con calamidades, lo que nos debe interesar es hacer que nuestra conciencia de Krishna se desarrolle, de modo que después de abandonar este cuerpo podamos ir de regreso al hogar, de vuelta a Krishna. En el campo de batalla de Kuruksetra, Arjuna dijo a Krishna: “Todo lo que estás diciendo está bien. Yo no soy este cuerpo. Soy un alma, y esto también es cierto en el caso de todos los demás. De modo que, cuando el cuerpo sea aniquilado, el alma continuará existiendo. Pero cuando veo que mi hijo está muriendo o que mi abuelo está muriendo, y que yo estoy matando, ¿cómo puedo consolarme simplemente con saber que no están muriendo, sino que sólo sus cuerpos están cambiando? Yo estoy acostumbrado a pensar en ellos con afecto relativo al cuerpo, y por eso debe haber aflicción y sufrimiento’. Krishna no negó lo que Arjuna dijo: “Sí —respondió Él—. Eso es un hecho. Como te encuentras inmerso en el concepto corporal de la vida, debe haber sufrimiento. Así que debes tolerarlo; eso es todo. No existe ningún otro remedio’. Como se menciona en la Bhagavad-gita (2.14), el Señor Krishna dijo a Arjuna:

matra-sparsas tu kaunteya
sitosna-sukha-duhkha-dah
agamapayino 'nityas
tams titiksasva bharata

“¡Oh, hijo de Kunti!, la aparición temporal del calor y el frío, de la felicidad y la aflicción, y su desaparición a su debido tiempo, son como la aparición y desaparición de las estaciones del invierno y el verano. Tienen su origen en la percepción de los sentidos, ¡oh, vástago de Bharata!, y hay que aprender a tolerarlas sin perturbarse’. En América, puede que a veces haga mucho frío por la mañana, en cuyo caso se hace un poco difícil darse el baño matutino. Pero, ¿significa eso que los devotos van a dejar de darse su baño matutino prescrito? No. Aunque haga frío, deben darse ese baño habitual. El deber tiene que realizarse, aunque implique un poquito de sufrimiento. Eso se denomina tapasya, austeridad. Tapasya significa que debemos proseguir con nuestro asunto de conciencia de Krishna, pese a todos los peligros y calamidades de este mundo. Eso se denomina tapasya, la aceptación voluntaria de las dificultades de la vida. Algunas veces, aquellos que han hecho estrictos votos de tapasya encienden un círculo de fuego a su alrededor, y en el abrasador calor del Sol, durante el ardiente verano, se sientan en medio de ese fuego y meditan. Así mismo, en medio del frío del invierno, se sumergen en agua hasta el cuello y meditan. Esos votos se prescriben en los sistemas estrictos de tapasya. Pero el Señor Caitanya Mahaprabhu no nos da esa clase de prescripción. Por el contrario, nos da un programa muy hermoso: cantad, bailad y comed prasadam, comida ofrecida al Señor Krishna. Pero aun así no estamos dispuestos a hacerlo. Estamos tan caídos, que no podemos aceptar ni siquiera esa tapasya. Aunque esa clase de tapasya es muy fácil de realizar y muy agradable (susukham kartum avyayam), aun así no estamos conformes. Puede que incluso prefiramos pudrirnos en la calle. Algunas personas prefieren beber, tener vida sexual y vivir en la calle. ¿Qué se puede hacer? El movimiento de conciencia de Krishna está brindando todas las facilidades para que la gente pueda venir aquí, cantar, bailar, vivir muy apaciblemente, comer krsna prasadam y ser feliz; pero la gente no lo acepta. Eso se denomina infortunio. Caitanya Mahaprabhu, representando a la gente de esta era, dice: “Soy tan desafortunado que no tengo apego por cantar Hare Krishna’. El Señor Caitanya oró lo siguiente:

namnam akari bahudha nija-sarva-saktis
tatrarpita niyamitah smarane na kalah
etadrsi tava krpa bhagavan mamapi
durdaivam idrsam ihajani nanuragah

(Siksastaka 2)

Krishna, el trascendental y santo nombre de Dios, tiene todas las potencias, dijo el Señor Caitanya. Krishna tiene potencias ilimitadas, y, de la misma manera, en el santo nombre de Krishna hay potencias ilimitadas. Krishna tiene miles y miles de nombres, de los cuales el nombre Krishna es el principal, y no hay reglas estrictas para cantar. No pensemos que hay que cantar a una cierta hora. No. Se puede cantar a cualquier hora. Además, el nombre de Krishna es idéntico al propio Krishna. Por lo tanto, el santo nombre de Krishna es Krishna. No debemos pensar que Krishna está viviendo en Su morada, Goloka Vrndavana, y que Su nombre es diferente de Él. Por supuesto que en el mundo material, bajo el concepto material, un nombre es diferente del hecho que representa. Pero en el mundo absoluto no existen esas diferencias. El nombre es tan potente como lo es Krishna. Tenemos una lengua, y si la usamos para cantar Hare Krishna, de inmediato nos pondremos en contacto directo con Krishna, porque el nombre Krishna y la persona Krishna no son diferentes entre sí. Puede que pensemos que Krishna Se halla muy, muy lejos, pero de hecho Krishna está dentro de nosotros. Está lejos, pero al mismo tiempo es lo más cercano que hay. Mas, incluso si pensamos que Krishna está muy, muy lejos, Su nombre está presente. Podemos cantar Hare Krishna, y Krishna Se pondrá a nuestra disposición inmediatamente. A Krishna se Le puede obtener de esa fácil manera, para la cual no hay reglas estrictas. Podemos cantar en cualquier momento e inmediatamente obtener a Krishna: ¡Vean la misericordia de Krishna! Por lo tanto, Caitanya Mahaprabhu dice: etadrsi tava krpa bhagavan mamapi durdaivam idrsam ihajani nanuragah: “Mi querido Señor, Tú Me has dado unas facilidades tan generosas mediante las cuales ponerme en contacto contigo, pero soy tan desafortunado que no tengo apego por esas cosas. Tengo apego por muchísimas otras cosas, pero no siento apego alguno por cantar Hare Krishna. Ése es Mi infortunio’. Krishna es tan magnánimo que se halla presente ante nosotros mediante la vibración trascen-dental de Su nombre, el cual tiene todas las potencias del propio Krishna, y si permanecemos en contacto con ese nombre, habremos de obtener todos los beneficios de las bendiciones de Krishna. Pero aun así no sentimos inclinación por cantar el mantra Hare Krishna. Ése es nuestro infortunio. Sin embargo, a un devoto nunca lo perturban los peligros, reveses o calamidades. Por el contrario, les da la bienvenida. Debido a que es un alma entregada, sabe que tanto los peligros como los festivales no son más que diferentes demostraciones de Krishna, el cual es absoluto. En el sastra, las Escrituras védicas, se dice que religión e irreligión, que son cosas totalmente opuestas, no son más que la porción delantera y la porción trasera de Dios. Pero ¿existe alguna diferencia entre la parte delantera de Dios y Su parte trasera? Dios es absoluto, y, por eso, el devoto, ya sea rodeado de opulencia o de peligro, no se perturba, sabiendo que ambas cosas son Krishna. Cuando un devoto se halla en peligro, piensa: “Ahora Krishna ha aparecido ante mí como peligro’. En Su forma de Nrsimhadeva, el Señor era peligroso para el demonio Hiranyakasipu, pero el mismo Nrsimhadeva era el supremo amigo del consagrado Prahlada Maharaja. Dios nunca es peligroso para el devoto, y el devoto nunca teme a los peligros, porque confía en que el peligro no es más que otro aspecto de Dios. “¿Por qué he de tener miedo? —piensa el devoto—. Estoy entregado a Él.’ Por consiguiente, Kuntidevi dice: vipadah santu: “Que vengan las calamidades’. Vipadah santu tah sasvat: “Que todas esas calamidades ocurran una y otra vez’. Puesto que ella sabe cómo recordar a Krishna en momentos de peligro, da la bienvenida al peligro. “Mi querido Señor —dice ella—, doy la bienvenida a los peligros, porque cuando estos aparecen, puedo recordarte.’ Cuando el padre de Prahlada Maharaja estaba poniendo a su hijo en peligrosas dificultades, Prahlada siempre pensó en Krishna. De modo que, si nos vemos en una posición peligrosa y ese peligro nos da un ímpetu para recordar a Krishna, le damos la bienvenida: “¡Oh!, estoy recibiendo esta oportunidad de recordar a Krishna’. ¿Por qué le damos la bienvenida? Porque ver a Krishna o recordar a Krishna significa avanzar en la vida espiritual, de manera que no tengamos que sufrir ninguno más de esos peligros. Tyaktva deham punar janma naiti mam eti so 'rjuna (Bg. 4.9). Cuando el devoto se vuelve adelantado en el cultivo de conciencia de Krishna, el resultado será que, después de abandonar el cuerpo (tyaktva deham), no tendrá que nacer de nuevo en el mundo material (punar janma naiti). Esto es algo que debe desearse. Supongan que en el momento actual me encuentro muy cómodo. Mi cuerpo puede que esté cómodo, pero la muerte llegará, y luego, otro nacimiento. Después de abandonar mi cuerpo actual, si obtengo el cuerpo de un gato o de un perro, ¿qué significado tiene mi posición cómoda? La muerte es segura, y después de la muerte es seguro que hay que aceptar otro cuerpo. Puede que no sepamos qué clase de cuerpo habremos de obtener, pero podemos averiguarlo en el sastra, las Escrituras védicas. El sastra dice que, según nuestra mentalidad en particular, obtendremos una clase de cuerpo en particular. Aunque yo me encuentre en una posición cómoda, si me mantengo con la mentalidad de un perro, obtendré mi siguiente vida como perro. Por lo tanto, ¿qué valor tiene esa posición cómoda? Puede que yo me halle en una posición cómoda durante veinte, treinta, cincuenta o, a lo sumo, cien años. Mas, si, cuando abandono este cuerpo, mi mentalidad hace que me vuelva un gato, un perro o un ratón, ¿cuál es el beneficio de esa posición cómoda? Pero la gente no considera esto. Especialmente en la era actual, todos piensan: “Ahora estoy en una posición cómoda. Tengo suficiente dinero y una buena posición social. Tengo amplias comodidades y suficiente comida. Cuando este cuerpo se acabe, no voy a nacer de nuevo, así que, mientras viva, voy a disfrutar de la vida’. Ésa es la moderna filosofía del hedonismo, pero no corresponde a los hechos. Kunti, sin embargo, está consciente del nacimiento y la muerte, y desea no repetir ese proceso. Esto lo indican las palabras apunar bhava-darsanam. Si uno siempre ve a Krishna, se halla en estado de conciencia de Krishna, pues conciencia de Krishna significa pensar siempre en Krishna. La conciencia debe estar absorta en pensar en Krishna. Así pues, el maestro espiritual da diferentes variedades de ocupaciones a los devotos que cultivan conciencia de Krishna. Por ejemplo, bajo la dirección del maestro espiritual, puede que los devotos repartan libros acerca del cultivo de conciencia de Krishna. Pero si los devotos piensan que la energía invertida en repartir libros debe dirigirse hacia la venta de joyas, no es una idea muy buena. En ese caso no se volverían más que joyeros. Debemos tener mucho cuidado en no desviarnos del proceso de conciencia de Krishna. Incluso si en el proceso de conciencia de Krishna hay peligro o sufrimiento, debemos tolerarlo. Debemos incluso dar la bienvenida a ese peligro, y debemos orar en señal de aprecio a Krishna. ¿Cómo hemos de orar? Tat te 'nukampam susamiksamanah: “Mi querido Señor, constituye Tu gran misericordia el hecho de que me vea en esta posición peligrosa’. Ése es el punto de vista de un devoto. No considera el peligro como peligro. Más bien piensa: “Es la misericordia de Krishna’. ¿Qué clase de misericordia? Bhuñjana evatma-krtam vipakam: “Debido a mis actividades pasadas, tenía que sufrir muchísimo. Pero Tú estás mitigando ese sufrimiento y dándome únicamente un poquito’. En otras palabras, por la gracia de Krishna, un devoto puede que reciba sólo un castigo ínfimo. En la corte se descubre a veces que un hombre importante es culpable, y quizás el juez le ponga una multa de cien mil dólares y sepa que el hombre puede pagarla. Mas, puede que diga al hombre: “Sólo dé un centavo’. Eso también es castigo, pero se ha reducido enormemente. De igual modo, tenemos que sufrir por nuestros actos pasados. Eso es un hecho, y no podemos evitarlo. Pero: karmani nirdahati kintu ca bhakti-bhajam (Brahma-samhita 5.54): Los sufrimientos de aquellos que se dedican al servicio devocional del proceso de conciencia de Krishna se reducen. Por ejemplo, puede que alguien estuviera predestinado a morir asesinado, pero en vez de ser matado con un cuchillo, quizás sólo se haga un pequeño corte en el dedo. De esa manera, las reacciones de las actividades pasadas se reducen para aquellos que están dedicados al servicio devocional. El Señor Krishna asegura a Sus devotos: aham tvam sarva-papebhyo moksayisyami: “Yo te protegeré de las reacciones de la vida pecaminosa’. Así que, incluso si un devoto tiene tras de sí un historial de actividades criminales muy graves, en vez de ser matado, puede que sólo reciba un pequeño corte en el dedo. ¿Por qué, entonces, habría un devoto de temer al peligro? Simplemente debemos depender del proceso de conciencia de Krishna, porque, si bajo todas las circunstancias vivimos de un modo consciente de Krishna, no regresaremos al mundo material (apunar bhava-darsanam). Si pensamos reiteradamente en Krishna, vemos a Krishna, leemos acerca de Krishna, trabajamos para Krishna, y de una u otra forma permanecemos en estado de conciencia de Krishna, nos beneficiaremos tanto que nos salvaremos de tener que nacer de nuevo en el mundo material. Eso es verdadero beneficio. Pero si nos sentimos un poco cómodos debido a otras ocupaciones más bien materialistas, y olvidamos a Krishna y tenemos que nacer de nuevo, entonces ¿qué beneficio hemos obtenido? Debemos tener mucho cuidado en relación con esto. Debemos actuar de manera tal que nuestra conciencia de Krishna no se perturbe bajo ninguna circunstancia, ni siquiera si hay un gran sufrimiento. Ésa es la instrucción de Kuntidevi. Antes de ganar la batalla de Kuruksetra, todos los Pandavas fueron puestos en muchos peligros, tal como ya se describió en los versos anteriores. Les administraron veneno, les pusieron en una casa de laca a la que luego prendieron fuego, y en ocasiones tuvieron incluso que hacer frente a grandes demonios antropófagos. Perdieron su reino, perdieron a su esposa, perdieron su prestigio, y fueron desterrados al bosque. Pero Krishna Se hallaba presente durante todos esos peligros. Cuando los Kauravas estaban tratando de desnudar a Draupadi, Krishna estaba presente suministrándole tela, para proteger su honor. Krishna siempre estaba presente. Por lo tanto, cuando los Pandavas fueron a ver a su abuelo, Bhismadeva, en su lecho de muerte, él comenzó a llorar. “Estos muchachos, mis nietos, son todos muy piadosos —dijo él—. Maharaja Yudhisthira, el mayor de los hermanos, es la persona más piadosa de todas. Incluso se le llama Dharmaraja, el rey de la religión. Tanto Bhima como Arjuna son devotos, y son héroes tan poderosos que pueden matar a miles de hombres. Draupadi, su esposa, es directamente la diosa de la fortuna, y se ha estipulado que dondequiera que ella esté, no habrá escasez de comida. Así que, todos ellos forman una maravillosa combinación, y además, el Señor Krishna siempre está con ellos. Mas, con todo, están sufriendo.’ Así pues, comenzó a llorar, diciendo: “Yo no sé cuál es el plan de Krishna, pues esos piadosos devotos también están sufriendo’. De modo que no debemos pensar: “Como me he vuelto devoto, no va a haber ningún peligro ni sufrimiento’. Prahlada Maharaja sufrió mucho, e igualmente otros devotos, como los Pandavas y Haridasa Thakura. Pero no debemos dejar que esos sufrimientos nos perturben. Debemos tener fe firme, convicción firme, sabiendo que: “Krishna está presente, y Él me protegerá’. No traten de aprovechar ningún otro refugio aparte de Krishna. Siempre diríjanse a Krishna. En la Bhagavad-gita, el Señor Krishna dice: kaunteya pratijanihi na me bhaktah pranasyati, “Mi querido Arjuna, puedes declarar al mundo que Mi devoto nunca es vencido’. Ahora bien, podríamos preguntar: “¿Por qué Krishna dijo a Arjuna que declarara eso? ¿Por qué no lo declaró Él mismo?’. La respuesta es que, si el propio Krishna hiciera esa declaración, podría ponerse en duda, porque a veces Krishna viola Su propia promesa. Pero la promesa de un devoto nunca se violará. Eso es lo que Le interesa a Krishna. “¡Oh!, Mi devoto ha declarado esto. Debo asegurar que su palabra se mantenga.’ Ésa es la posición de Krishna, debido al afecto que siente por Su devoto. Por consiguiente, el Señor Krishna dijo: “Decláralo tú. Si lo declaro Yo, puede que la gente no lo crea, pero si tú lo declaras te creerán, porque tú eres un devoto’. Aunque Krishna puede que rompa Su propia promesa, Él hace de manera que las promesas de Sus devotos se cumplan. Por lo tanto, debemos dedicarnos al proceso de conciencia de Krishna y adherirnos a ese estado de conciencia bajo todas las circunstancias, incluso en la posición más peligrosa de todas. Debemos mantener nuestra fe en los pies de loto de Krishna, y entonces no habrá ningún peligro.

9. Disminuyendo la fiebre de la ilusión

janmaisvarya-sruta-sribhir
edhamana-madah puman
naivarhaty abhidhatum vai
tvam akiñcana-gocaram

Mi Señor, Tu Señoría es fácilmente accesible, pero únicamente para aquellos que están exhaustos de lo material. Aquel que está en la senda del progreso [material], tratando de mejorarse con un linaje respetable, gran opulencia, educación elevada y belleza física, no puede acercarse a Ti con un sentimiento sincero. —Srimad-Bhagavatam 2.8.26 Desde el punto de vista material, estar adelantado significa nacer en una familia aristocrática y poseer grandes riquezas, educación y atractiva belleza personal. Todos los hombres materialistas están tratando como locos de poseer todas esas opulencias materiales, y eso se conoce como el avance de la civilización material. Pero el resultado de eso es que quienes poseen todos esos bienes materiales se envanecen artificialmente, embriagados por esas posesiones temporales. En consecuencia, esas personas envanecidas con lo material son incapaces de pronunciar el santo nombre del Señor dirigiéndose a Él con sentimiento y diciendo: «¡Oh, Govinda!, ¡oh, Krishna!». En los sastras se dice que un pecador, si pronuncia una sola vez el santo nombre del Señor, se libra de una cantidad de pecados mayor que la que es capaz de cometer. Ése es el poder de pronunciar el santo nombre del Señor. No hay la menor exageración en esta afirmación. El santo nombre del Señor tiene realmente una potencia así de poderosa. Pero ese pronunciar el santo nombre es además una cuestion de calidad. Depende de la calidad del sentimiento. Un hombre desamparado puede pronunciar con sentimiento el santo nombre del Señor, mientras que un hombre que pronuncia el mismo santo nombre con gran satisfacción material no puede ser igual de sincero. Puede que una persona envanecida con lo material pronuncie el santo nombre del Señor de vez en cuando, pero es incapaz de pronunciar el nombre con calidad. Por consiguiente, los cuatro principios del avance material —1) un elevado linaje, 2) grandes riquezas, 3) una educación elevada y 4) una belleza atractiva— son, por así decirlo, cualidades que incapacitan para progresar en la senda del avance espiritual. La cobertura material del alma espiritual pura es un aspecto externo, de la misma manera en que la fiebre es un aspecto externo del cuerpo enfermo. El proceso general consiste en disminuir el grado de la fiebre, y no agravarla con un mal tratamiento. Aveces se ve que personas adelantadas espiritualmente se vuelven pobres en lo material. Eso no es causa de desánimo. En realidad, ese empobrecimiento es un buen signo, al igual que lo es el descenso de la temperatura. El principio fundamental de la vida debe ser disminuir el grado de la embriaguez material, que nos conduce a engañarnos cada vez más en lo referente a la finalidad de la vida. Las personas muy engañadas no son aptas en absoluto para entrar en el reino de Dios. Por supuesto que, en un sentido, las opulencias materiales son la gracia de Dios. Nacer en una familia o nación muy aristocrática, tal como los Estados Unidos, ser muy rico, tener mucho conocimiento y una gran educación, y estar dotado de belleza, son regalos de las actividades piadosas. Un hombre rico atrae la atención de otros, mientras que un hombre pobre no. Un hombre educado atrae la atención, pero un tonto no atrae la atención en absoluto. Por consiguiente, en sentido material, esas opulencias son muy beneficiosas. Pero cuando una persona es así de opulenta en sentido material, se embriaga: «¡Oh!, soy un hombre rico. Soy un hombre educado. Tengo dinero». Aquel que bebe vino llegará a embriagarse, y cuando eso ocurra puede que piense que está volando por el cielo o que se ha ido al cielo. Ésos son los efectos de la embriaguez. Pero una persona embriagada no sabe que todos esos sueños se hallan dentro de los límites del tiempo, y que, en consecuencia, tendrán un final. Como esa persona no está consciente de que esos sueños no continuarán, se dice que está bajo la influencia de la ilusión. De igual manera, está embriagado quien piensa: «Soy muy rico, soy muy educado y apuesto, y nací en una familia aristocrática de una gran nación». Eso está bien, pero ¿por cuánto tiempo existirán esas ventajas? Supóngan que alguien es americano, y además rico, apuesto y poseedor de un vasto conocimiento. Puede que esté orgulloso de todo eso, pero ¿cuánto durará esa embriaguez? En cuanto el cuerpo se acabe, todo eso se acabará, tal como los sueños que la embriaguez produce en una persona que ha estado bebiendo. Esos sueños se hallan en el plano mental, en el plano egoísta y en el plano corporal. Pero yo no soy el cuerpo. El cuerpo físico y el cuerpo sutil son diferentes de mi verdadero ser. El cuerpo físico está hecho de tierra, agua, fuego, aire y éter, y el cuerpo sutil está hecho de mente, inteligencia y ego falso. Pero el ser viviente es trascendental a esos ocho elementos, que se clasifican en la Bhagavad-gita como energía inferior de Dios. Incluso si alguien está muy adelantado mentalmente, no sabe que se halla bajo la influencia de la energía inferior, tal como una persona embriagada no sabe en qué condición se encuentra. La opulencia, por lo tanto, nos pone en una posición de embriaguez. Ya estamos embriagados, y la civilización moderna persigue el aumento de nuestra embriaguez. En verdad, debemos liberarnos de esa embriaguez, pero la civilización moderna aspira a aumentarla, de manera que nos embriaguemos cada vez más y nos vayamos al infierno. Kuntidevi dice que aquellos que están embriagados de esa manera no pueden hablar al Señor con sensibilidad. Ellos no pueden decir con sensibilidad jaya radha-madhava: «¡Toda gloria a Radha y Krishna!». Han perdido su sentimiento espiritual, y no pueden hablar al Señor con sensibilidad, porque no tienen conocimiento. «¡Oh!, Dios es para el hombre pobre —piensan ellos—. Los pobres no tienen suficiente comida. Que vayan a la iglesia y oren: ''¡Oh, Dios!, danos nuestro pan de cada día”. Pero yo tengo suficiente pan. ¿Por qué habría de ir a la iglesia?». Eso es lo que opinan. Así pues, hoy en día, debido a que estamos en una época de prosperidad económica, nadie está interesado en ir a las iglesias o a los templos. «¿Que tontería es ésa? —piensa la gente—. ¿Por qué habría yo de ir a la iglesia a pedir pan? Debemos desarrollar nuestra condición económica, y así habrá una suficiente provisión de pan.» Esta mentalidad predomina especialmente en los países comunistas. Los comunistas hacen propaganda en las aldeas, pidiendo a la gente que vaya a la iglesia y ore pidiendo pan. De modo que, las inocentes personas oran como de costumbre: «¡Oh, Dios!, danos nuestro pan de cada día». Cuando la gente sale de la iglesia, los comunistas le preguntan: ¿Habéis obtenido pan? —No, señor —responden ellos. —Muy bien —dicen los comunistas—, Pedídnoslo a nosotros. Entonces la gente dice: —¡Oh, amigos comunistas!, dadnos pan. Los amigos comunistas, por supuesto, han traído un camión lleno de pan, y les dicen: «Coged todo el pan que querais. Ahora bien, ¿quién es mejor, los comunistas o vuestro Dios?». Como la gente no es muy inteligente, responde: —¡Oh!, vosotros sois mejores—. Ellos no tienen inteligencia para preguntar: «Sinvergüenzas, ¿de dónde habéis traído este pan? ¿Acaso lo habéis fabricado en vuestras fábricas? ¿Pueden vuestras fábricas producir cereales?». Como son sudras (gente que tiene muy poca inteligencia), no hacen esas preguntas. Sin embargo, un brahmana, aquel que tiene una inteligencia desarrollada, preguntará de inmediato: «Sinvergüenzas, ¿de donde habéis traído este pan? Vosotros no podéis fabricar pan. Simplemente habéis tomado el trigo que Dios ha dado y lo habéis transformado, pero eso no significa que ahora sea vuestra propiedad». El simple hecho de transformar una cosa en alguna otra no nos hace propietarios del producto final. Por ejemplo, si yo doy a un carpintero madera, algunas herramientas y un salario, y él hace un hermoso armario, ¿a quién pertenece el armario, al carpintero o a mí, la persona que ha suministrado los componentes? El carpintero no puede decir que: «Como transformé esta madera en un armario tan hermoso, ahora el armario es mío». De manera similar, debemos decir a los hombres ateos, tales como los comunistas: «Sinvergüenza, quien está suministrando los ingredientes de tu pan? Todo viene de Krishna. En la Bhagavad-gita, Krishna dice: «Los elementos de esta creación material son todos de Mi propiedad». Vosotros no habéis creado el mar, la tierra, el cielo, el fuego o el aire. Todo eso no es creación vuestra. Vosotros podéis mezclar y transformar esas cosas materiales. Podéis tomar barro del suelo y agua del mar, mezclarlos, ponerlos en el fuego y hacer ladrillos, y luego podéis amontonar todos esos ladrillos, hacer un rascacielos y decir que es vuestro. Pero, ¿de dónde obtuvisteis los ingredientes para el rascacielos, sinvergüenzas? Habéis robado algo que es propiedad de Dios, y ahora proclamáis que es propiedad vuestra». Eso es conocimiento. Desafortunadamente, aquellos que están embriagados no pueden entender esto. Ellos piensan: «Hemos quitado esta tierra de América a los pieles rojas, y ahora es propiedad nuestra». Ellos no saben que son ladrones. La Bhagavad-gita dice claramente que aquel que se lleva algo que es propiedad de Dios y dice que es suyo es un ladrón (stena eva sah). Los devotos de Krishna, por consiguiente, tienen su propia forma de comunismo. De acuerdo con el comunismo de conciencia de Krishna, todo pertenece a Dios. Así como los comunistas rusos y chinos piensan que todo pertenece al Estado, nosotros pensamos que todo pertenece a Dios. Esto no es más que una extensión de la misma filosofía, y para comprenderla sólo se requiere de un poquito de inteligencia. ¿Por qué habríamos de pensar que el Estado pertenece únicamente a un pequeño numero de personas? En realidad, todo esto es propiedad de Dios, y toda entidad viviente tiene el derecho de utilizar esta propiedad, porque todo ser viviente es hijo de Dios, que es el padre supremo. En la Bhagavad-gita (14.4), el Señor Krishna dice: sarva-yonisu kaunteya... aham bija-pradah pita: «Yo soy el padre que aporta la simiente de todas las entidades vivientes. En cualesquiera formas que vivan, todos los seres vivientes son Mis hijos». Nosotros, los seres vivientes, somos todos hijos de Dios, pero lo hemos olvidado, y por eso peleamos. En una familia feliz, todos los hijos saben que: «Papá nos está proveyendo de comida a todos. Somos hermanos, así que ¿por qué habríamos de pelear?». De igual manera, si nos volvemos conscientes de Dios, conscientes de Krishna, las peleas del mundo llegarán a su fin. «Soy americano», «Soy hindú», «Soy ruso», «Soy chino»; todas esas absurdas designaciones se terminarán. El movimiento para la conciencia de Krishna es tan purificador que, en cuanto la gente se vuelva consciente de Krishna, sus disputas nacionales y políticas se acabarán de inmediato, porque todos recobrarán su verdadera conciencia y entenderán que todo pertenece a Dios. En una familia, todos los niños tienen el derecho de aceptar privilegios que les dé el padre. De igual modo, si todo el mundo es parte integral de Dios, si todo el mundo es hijo de Dios, entonces todo el mundo tiene el derecho de utilizar lo que pertenece al padre. Ese derecho no pertenece únicamente a los seres humanos; más bien, según la Bhagavad-gita, ese derecho pertenece a todas las entidades vivientes, sin que importe que estén en un cuerpo de ser humano, de animal, de árbol, de pájaro, de fiera, de insecto o de lo que sea. Eso es conciencia de Krishna. En el ámbito de conciencia de Krishna no pensamos: «Mi hermano es bueno y yo soy bueno, pero todos los demás son malos». Ésta es la clase de conciencia estrecha y lisiada que rechazamos. En vez de eso, en el estado de conciencia de Krishna miramos a todas las entidades vivientes por igual. Como se afirma en la Bhagavad-gita (5.18):

vidya-vinaya-sampanne
brahmane gavi hastini
suni caiva svapake ca
panditah sama-darsinah

«Los sabios humildes, en virtud del conocimiento verdadero, ven con la misma visión a un manso y erudito brahmana, a una vaca, a un elefante, a un perro y a un comeperros [paria]». El pandita, el erudito, ve que todas las entidades vivientes están en un mismo nivel. Como el vaisnava, el devoto, es erudito, es por tanto compasivo (lokanam hita-karinau), y puede trabajar de tal manera que verdaderamente beneficie a la humanidad. El vaisnava siente, y de hecho ve, que todas las entidades vivientes son partes integrales de Dios, y que de una u otra forma han caído y se han puesto en contacto con el mundo material y han adoptado diferentes tipos de cuerpos, conforme a diferentes karmas. Aquellos que son eruditos (panditas), no discriminan a nadie. No dicen: «Éste es un animal, así que le vamos a enviar al matadero para que nos lo podamos comer». No. ¿Por qué hay que matar a los animales? La persona que de hecho está consciente de Krishna es bondadosa con todo el mundo. Por lo tanto, uno de los principios de nuestra filosofía es «no comer carne». Claro que quizás la gente no lo acepte. Ellos dirán: «¡Oh!, ¿qué tontería? La carne es nuestro alimento. ¿Por qué no habríamos de comerla?». Debido a que son sinvergüenzas embriagados (edhamana-madah), no quieren oír las cosas como son. Pero analicemos la cuestión: Si un hombre pobre yace desamparado en la calle, ¿puedo matarlo? ¿Me excusaría el Estado si lo hiciera? Puede que yo diga:«Tan sólo he matado a un hombre pobre. No hacía ninguna falta en la sociedad. ¿Por qué habría de vivir una persona así?». Pero, ¿me excusaría el Estado? ¿Dirían las autoridades: «Usted ha hecho una muy buena labor»? No. El hombre pobre también es un ciudadano del Estado, y el Estado no puede permitir que lo maten. Ahora bien, ¿por qué no ampliar esa filosofía? Los árboles, los pájaros y los animales, también son hijos de Dios. Si los matamos, somos tan culpables como el que mata a un hombre pobre de la calle. A los ojos de Dios, o incluso según la visión de un hombre culto, no hay diferencia alguna entre pobre y rico, blanco y negro. No. Toda entidad viviente es parte integral de Dios. Y como el vaisnava ve esto, él es el único benefactor verdadero de todas las entidades vivientes. El vaisnava trata de elevar a todos los seres vivientes al plano de conciencia de Krishna. El vaisnava no ve que: «Aquí tenemos a un hindú, y aquí a un americano». Alguien me preguntó una vez: «¿Por qué vino usted a América?». Pero ¿por qué no habría de venir? Yo soy un sirviente de Dios, y éste es el reino de Dios, así que, ¿por qué no habría de haber venido? Obstaculizar los movimientos de un devoto es algo artificial, y el que lo trace comete un acto pecaminoso. Así como un policía puede entrar en una casa sin que ello se considere ilegal, el sirviente de Diostiene el derecho de ir a cualquier parte, porque todo pertenece a Dios. Tenemos que ver las cosas de esta manera, tal como son. Eso es conciencia de Krishna. Ahora bien, Kuntidevi dice que aquellos que están aumentando su propia embriaguez no pueden llegar a estar conscientes de Krishna. Una persona totalmente embriagada puede que diga tonterías, y quizás alguien le diga:«Mi querido hermano, estás diciendo tonterías. Mira, aquí están tu padre y tu madre». Pero como está embriagado no entenderá, y ni siquiera le importará entender. De la misma manera, si a un sinvergüenza embriagado por lo material un devoto le trata de enseñar que: «He aquí a Dios», el sinvergüenza no podrá entenderlo. Por eso, Kuntidevi dice tvam akiñcana-gocaram, indicando con ello que estar libre de la embriaguez provocada por un elevado nacimiento, opulencia, educación y belleza, es una buena cualidad. Sin embargo, cuando se llega a estar consciente de Krishna, esas mismas ventajas materiales pueden utilizarse para el servicio de Krishna. Por ejemplo, los jóvenes occidentales que se han unido al movimiento para la conciencia de Krishna estaban embriagados con lo material antes de volverse devotos, pero, ahora que se les ha pasado la embriaguez, sus ventajas materiales se han vuelto ventajas espirituales que pueden ser útiles para fomentar el servicio a Krishna. Por ejemplo, cuando estos devotos occidentales van a la India, la gente de la India se sorprende al ver que gente de América se ha vuelto tan loca por Dios. Muchos hindúes se esfuerzan porimitar la vida materialista de Occidente, pero, cuando ven a los occidentales bailando con conciencia de Krishna, se dan cuenta entonces de que eso es lo que verdaderamente vale la pena seguir. Todo puede ser usado en el servicio de Krishna. Si permanecemos embriagados y no usamos los bienes materiales para el servicio de Krishna, éstos no son muy valiosos. Pero si podemos usarlos para el servicio de Krishna, se vuelven sumamente valiosos. Para dar un ejemplo, el cero no tiene ningún valor, pero, en cuanto se coloca ante él la cifra uno, el cero de inmediato se convierte en diez. Y si hay dos ceros, se convierten en cien, y tres ceros se convierten en mil. De modo similar, estamos embriagados por bienes materiales que de hecho no son más que ceros, pero, en cuanto les añadimos a Krishna, estos diez, cientos, miles y millones de ceros se vuelven sumamente valiosos. El movimiento para la conciencia de Krishna, por lo tanto, ofrece una gran oportunidad a la gente de Occidente. Ellos tienen una superabundancia de los ceros de la vida materialista, y, si simplemente añaden a Krishna, sus vidas se volverán valiosas de una manera sublime.

10. La propiedad del empobrecido

namo 'kiñcana-vittaya
nivrtta-guna-vrttaye
atmaramaya santaya
kaivalya-pataye namah

Mis reverencias a Ti, que eres la propiedad del empobrecido en lo material. Tú no tienes nada que ver con las acciones y reacciones de las modalidades materiales de la naturaleza. Tú estás satisfecho en Ti mismo, y, por consiguiente, eres el más gentil de todos y el amo de los monistas. —Srimad-Bhagavatam 1.8.27 El ser viviente se acaba en cuanto no hay nada que poseer. Luego el ser viviente no puede ser un renunciante en el verdadero sentido del término. El ser viviente renuncia a una cosa para ganar otra más valiosa. El estudiante sacrifica sus tendencias infantiles para adquirir una mejor educación. El sirviente abandona un trabajo por otro mejor. De modo similar, el devoto no renuncia al mundo material a cambio de nada, sino por algo tangible en valores espirituales. Srila Rupa Gosvami y Sanatana Gosvami, así como Srila Raghunatha dasa Gosvami y otros, abandonaron su lujo y prosperidad mundanas en aras del servicio al Señor. Ellos eran grandes hombres en el sentido mundano. Los Gosvamis eran ministros al servicio del gobierno de Bengala, y Srila Raghunatha dasa Gosvami era hijo de un gran zamindar (terrateniente) de la época. Pero lo dejaron todo, para adquirir algo superior a lo que poseían anteriormente. Por lo general, los devotos no tienen prosperidad material, pero tienen una mina muy secreta en los pies de loto del Señor. Hay una bella historia acerca de Srila Sanatana Gosvami. Él tenía consigo una piedra de toque, la cual había dejado entre un montón de desechos. Un hombre necesitado la tomó, pero luego se preguntó por qué la valiosa joya se guardaba en un lugar tan descuidado. Por lo tanto, pidió a Sanatana Gosvami la cosa más valiosa de todas, y entonces le dio el santo nombre del Señor. Akiñcana significa«aquel que no tiene nada material que dar». El verdadero devoto, el mahatma, no da a nadie nada material, porque ya ha dejado todos los bienes materiales. Sin embargo, puede dar el bien supremo, es decir, la Personalidad de Dios, porque Él es la única propiedad de un verdadero devoto. La piedra de toque de Sanatana Gosvami, que estaba tirada en la basura, no era la verdadera propiedad del gosvami, pues de lo contrario no la habría guardado en semejante lugar. Este ejemplo específico se da para los devotos neófitos, para convencerlos de que los anhelos materiales y el avance espiritual no se llevan bien. A menos que seamos capaces de verlo todo como algo espiritual que está relacionado con el Señor Supremo, tendremos que distinguir siempre entre el espíritu y la materia. Un maestro espiritual como Srila Sanatana Gosvami, aunque en lo personal es capaz de verlo todo como espiritual, nos dio este ejemplo a nosotros, únicamente porque no tenemos semejante visión espiritual. El avance de la visión material o de la civilización material es un gran obstáculo para el avance espiritual. Dicho avance material enreda al ser viviente en el cautiverio de un cuerpo material, seguido por toda clase de sufrimientos materiales. Ese avance material se denomina anartha, algo que no se quiere. De hecho es así. En el presente contexto del avance material, se usa lápiz labial que cuesta cien pesetas, y hay muchísimas otras cosas indeseables, todas producto del concepto material de la vida. Al desviar la atención hacia tantas cosas indeseables, la energía humana se arruina sin que se logre la comprensión espiritual, que es la necesidad primordial de la vida humana. El intento de llegar a la Luna es otro ejemplo del desperdicio de energía, porque, incluso si se llegara a la Luna, los problemas de la vida no se resolverían. Los devotos del Señor reciben el nombre de akiñcanas, porque prácticamente no tienen ningún bien material. Todos esos bienes materiales son producto de las tres modalidades de la naturaleza material, y desbaratan la energía espiritual. En consecuencia, cuanto menos poseamos dichos productos de la naturaleza material, más tendremos una buena oportunidad de progresar espiritualmente. La Suprema Personalidad de Dios no tiene ninguna relación directa con las actividades materiales. Todos Sus actos y proezas, que se exhiben incluso en este mundo material, son espirituales y no son afectados por las modalidades de la naturaleza material. En la Bhagavad-gita, el Señor dice que todos Sus actos, incluso Su advenimiento y partida del mundo material, son trascendentales, y que aquel que sabe esto perfectamente no habrá de nacer de nuevo en el mundo material, sino que irá de regreso a Dios. La enfermedad material se debe al anhelo que tenemos de la naturaleza material y de enseñorearse de ella. Ese anhelo se debe a una interacción de las tres modalidades de la naturaleza, y ni el Señor ni los devotos tienen apego por dicho disfrute falso. Por consiguiente, el Señor y los devotos reciben el nombre de nivrtta-guna-vrtti. El nivrtta-guna-vrtti perfecto es el Señor Supremo, porque Él nunca queda atraído por las modalidades de la naturaleza material, mientras que los seres vivientes tienen esa tendencia. Algunos de ellos están atrapados por la ilusoria atracción de la naturaleza material. Debido a que el Señor es la propiedad de los devotos y éstos son recíprocamente la propiedad del Señor, los devotos son indudablemente trascendentales a las modalidades de la naturaleza material. Es una conclusión natural. Esos devotos puros son distintos de los devotos «con mezcla» que acuden al Señor para mitigar los sufrimientos y la pobreza, O movidos por la curiosidad y la especulación. Los devotos puros y el Señor están apegados entre sí de un modo trascendental. En cuanto a los demás, el Señor no tiene nada que corresponder, y, por eso recibe el nombre de atmarama, satisfecho en Sí mismo. Como está satisfecho en Sí mismo, el Señor es el amo de todos los monistas que buscan fundirse en Su existencia. Esos monistas se funden en la refulgencia personal del Señor denominada brahmajyoti, pero los devotos entran en los pasatiempos trascendentales del Señor, que nunca deben ser mal entendidos, considerándolos materiales. Estar empobrecido en lo material es la primera cualidad que debe tener un devoto. Aquel que no posee nada en este mundo material, sino que simplemente posee a Krishna, recibe el nombre de akiñcana. La palabra akiñcana significa «aquel que ha perdido todas las posesiones materiales». Mientras tengamos tan siquiera el más ligero vestigio de una idea de volvernos felicesen sentido material de una u otra forma, tendremos que aceptar un cuerpo material. La naturaleza es tan bondadosa que, conforme a como queramos disfrutar de este mundo material, ella nos dará un cuerpo apropiado para ello, bajo la dirección del Señor. Como el Señor está situado en el corazón de todos, Él lo sabe todo. Por consiguiente, sabiendo que aún queremos algo material, nos dará otro cuerpo material: «Sí, tómalo». Krishna quiere que tengamos plena experiencia para que entendamos que nunca seremos felices con beneficios materiales. Ése es el deseo de Krishna. Como somos partes integrales de Krishna, quien tiene plena libertad, nosotros también tenemos plena libertad, aunque la cantidad de ella es muy diminuta. Aunque la cantidad de sal que hay en una gota de agua de mar no se puede comparar con la cantidad de sal que hay en el océano, la composición química tanto de la gota como del océano es la misma. De igual manera, cualquier cosa que tengamos en una diminuta cantidad se halla presente en su plenitud en Krishna (janmady asya yatah). Por ejemplo, tenemos la propensión a robar, a tomar cosas que pertenecen a otros. ¿Por qué? Porque Krishna tiene la misma propensión. A menos que la propensión a robar esté presente en la Verdad Absoluta, ¿cómo puede presentarse en nosotros? A Krishna se Le conoce como «el ladrón de mantequilla». Pero el robo de Krishna y el nuestro son diferentes. Como nosotros estamos contaminados por lo material, nuestro robo es abominable, mientras que en el plano espiritual y absoluto el mismo robo es tan hermoso que se disfruta. Madre Yasoda disfruta, pues, de las actividades delictivas de Krishna. Ésa es la diferencia entre material y espiritual. Cualesquiera actividades que sean espirituales son totalmente buenas, y cualesquiera actividades que sean materiales son totalmente malas. Ésa es la diferencia entre espiritual y material. La supuesta moralidad y bondad de este mundo material son todas malas, pero en el mundo espiritual hasta la supuesta inmoralidad es buena. Eso debemos entenderlo. Por ejemplo, es inmoral bailar con las esposas de otros en plena noche, al menos según la civilización védica. Hasta hoy en día, en la India, a una joven nunca se le permitiría ir a bailar con un joven a plena noche. Pero en el Srimad-Bhagavatam encontramos que, en cuanto todas las gopis, las jóvenes pastorcillas de vacas de Vrndavana, oyeron la flauta de Krishna, de inmediato fueron a bailar con Él. Ahora bien, desde un punto de vista material, eso es inmoral, pero desde el punto de vista espiritual, eso se ajusta a la mayor moralidad que existe. Por consiguiente, Caitanya Mahaprabhu dijo: ramya kacid upasana vraja-vadhu-vargena ya kalpita: «¡Oh!, no hay mejor manera de adorar que la que concibieron las vraja-vadhus, las doncellas de Vrndavana». Después de que Caitanya Mahaprabhu adoptó la orden de vida de renuncia, evitó muy estrictamente tener contacto con mujeres. Incluso en Su vida familiar, nunca bromeaba con mujeres. Él tenía gran sentido del humor, pero sólo con los hombres, no con las mujeres. Una vez, dijo a Su esposa, Visnupriya, algunas palabras jocosas. Cuando Sacimata, la madre del Señor Caitanya, estaba buscando algo, Él le dijo en broma: «Quizás lo tiene tu nuera». Pero en toda Su vida, éstas son las únicas palabras jocosas que encontramos en relación con las mujeres. Él era muy estricto. Después de que adoptó sannyasa, la orden de renuncia, ninguna mujer podía ni siquiera acercarse a Él a ofrecerle reverencias; ellas Le ofrecían reverencias desde lejos. Sin embargo, Caitanya Mahaprabhu dijo: ramya kacid upasana vraja-vadhu-vargena ya kalpita: «No hay ningún concepto de adoración mejor que el que concibieron las doncellas de Vrndavana». ¿Cuál era el concepto que ellas tenían? Querían amar a Krishna frente a todo riesgo. Y eso nunca es inmoral. Aquello que está relacionado con Krishna nunca puede ser inmoral. Para dar otro ejemplo, el Señor Krishna, en Su encarnación de Nrsimhadeva, mató a Hiranyakasipu, el padre de Prahlada Maharaja, mientras Prahlada Maharaja se hallaba cerca sin protestar. Ahora bien, ¿es eso moral? ¿A quién le gustaría ver a su propio padre ser matado? ¿Quién se quedaría ahí sin protestar? Nadie aprobaría semejante comportamiento ni diría que es moral. Sin embargo, esto de hecho ocurrió. No sólo eso, sino que Prahlada Maharajahizo incluso un collar de flores para colocarlo en el cuello del asesino. «Mi querido Señor Asesino —dijo él—, por favor, toma este collar de flores. Tú has matado a mi padre, y Tú eres muy bueno». Esto debe entenderse espiritualmente. Si alguien ataca a nuestro padre y no podemos protegerle, debemos protestar y pedir ayuda a gritos. Pero como al padre de Prahlada Maharaja lo mató Krishna en la forma del Señor Nrsimhadeva, Prahlada Maharaja preparó un collar de flores para el asesino. Después de que su padre fue matado, Prahlada dijo a Nrsimhadeva: «Mi querido Señor, ahora que mi padre ha sido matado, todo el mundo está feliz. Por favor, aplaca Tu furia». El sadhu, la persona santa, nunca aprueba la matanza, ni siquiera la de un animal, pero Prahlada Maharaja dijo: modeta sadhur api vrscika-sarpa-hatya: «Hasta las personas santas se complacen cuando se mata a un escorpión o a una serpiente». El escorpión y la serpiente también son entidades vivientes, y a los sadhus nunca les satisface el hecho de ver matar a otra entidad viviente; pero Prahlada Maharaja dijo: «Hasta los sadhus se complacen cuando se mata a una serpiente o a un escorpión. Mi padre era exactamente igual que una serpiente o un escorpión, y, por lo tanto, ahora que ha sido matado, todo el mundo está feliz». Hiranyakasipu era un demonio muy peligroso que causó dificultades a los devotos, y, cuando se mata a un demonio de esa índole, hasta las personas santas se sienten satisfechas, aunque por lo general nunca quieren que se mate a nadie. En consecuencia, aunque parezca que el Señor Krishna o Prahlada Maharaja actuaron de un modo inmoral, de hecho actuaron de conformidad con la máxima moralidad. Krishna es akiñcana-vitta, el único solaz de aquel que ha perdido todo lo material. En el Caitanya-caritamrta, el Señor Krishna dice: «Si alguien Me quiere a Mí pero al mismo tiempo quiere la prosperidad material, es un tonto». Krishna es tan bondadoso, que si alguien quiere prosperidad material pero al mismo tiempo quiere volverse devoto, Krishna lo vuelve un fracaso en la vida material. Por eso la gente tiene mucho miedo de venir al movimiento para la conciencia de Krishna. «¡Oh! —piensan ellos—, mi prosperidad material se acabará.» Por lo general, la gente va a la iglesia o al templo para pedir a Dios prosperidad material: «¡Oh, Dios!, danos el pan nuestro de cada día». Pero, aunque acuden a Dios en busca de prosperidad material —«Dame esto, dame aquello»—, también se les considera piadosos, porque acuden a Dios, a diferencia de los ateos, que nunca acuden a Él. «¿Por qué habría de acudir a Dios? —dice el ateo—. Voy a hacer mi propia fortuna, y mediante el avance de la ciencia seré feliz.» Aquel que piensa que: «Para mi propia prosperidad dependeré de mi propia fuerza y de mi propio conocimiento» es un duskrti, una persona de lo más pecadora, pero aquel que piensa que: «Mi prosperidad depende de la misericordia de Dios» es piadoso. Es un hecho que, sin la sanción de Dios, no puede lograrse nada. Tavat tanur idam tanupeksitanam. Hemos descubierto muchos métodos mediante los cuales contrarrestar la aflicción, pero cuando Dios no sanciona que nos libremos de dicha aflicción, esos métodos fracasan. Por ejemplo, un hombre enfermo puede que tenga muy buena medicina y un médico capacitado, pero si preguntamos al médico: «¿Puede usted garantizar la vida de este paciente?», el doctor dirá: «No, no puedo hacerlo. Yo trato de hacer lo mejor que puedo. Eso es todo». Un doctor inteligente sabe que: «La sanción final está en las manos de Dios. Yo simplemente soy un instrumento. Si Dios no quiere que el paciente viva, entonces todas mis medicinas y todo mi conocimiento médico y científico fracasarán». La sanción final, por consiguiente, procede de Krishna. Los necios no saben esto, y por ello se les llama mudhas, sinvergüenzas. Ellos no saben que aunque cualquier cosa que estén haciendo puede que sea muy buena, si Dios, Krishna, finalmente no la sanciona, será un fracaso en su totalidad. Por otra parte, el devoto sabe que: «Con toda la inteligencia que tengo puede que trate de ser feliz, pero, sin la sanción de Krishna, nunca seré feliz». Ésa es la diferencia entre un devoto y un no devoto. Como se mencionó anteriormente, Krishna dice: «Aquel que trata de acercarse a Mí para volverse consciente de Krishna, pero al mismo tiempo quiere volverse feliz en sentido material, no es muy inteligente. Está desperdiciando su tiempo». Nuestro principal deber es volvernos conscientes de Krishna. Ése es el principal deber de la vida humana. Si desperdiciamos nuestro tiempo esforzándonos por el mejoramiento material y olvidamos cantar Hare Krishna, ello será una gran pérdida. Por consiguiente, Krishna dice: ami-vijña, ei murkhe 'visaya' kena diba (Cc. Madhya 22.39): «Un sinvergüenza puede que Me pida algo de prosperidad material a cambio del desempeño de servicio devocional. Pero, ¿por qué habría Yo de darle prosperidad material? Por el contrario, le quitaré todo lo que tenga». Cuando se nos despoja de nuestros bienes materiales, nos sentimos muy tristes. Pero ésa es la prueba. Así lo explicó el propio Krishna a Yudhisthira Maharaja. Yudhisthira Maharaja preguntó a Krishna: «Estamos dependiendo completamente de Ti, pero aun así estamos sufriendo muchísimo desde el punto de vista material. Nos han despojado de nuestro reino, nuestra esposa ha sido insultada y nuestros enemigos intentaron quemarnos en nuestra casa. ¿Cómo es posible que haya ocurrido esto?». Krishna respondió: yasyaham anugrhnami harisye tad-dhanam sanaih, «Sí, eso es lo primero que hago. Si Yo favorezco a alguien de una manera especial, entonces le quito todas sus fuentes de ingreso y lo pongo en grandes dificultades». Así pues, Krishna es muy peligroso. Yo tengo experiencia concreta en relación con esto. No deseo narrar toda la historia, pero es un hecho que yo recibí el favor especial de Krishna de esa manera. Cuando tenía veinticinco años, mi Guru Maharaja, mi maestro espiritual, me ordenó ir a predicar. Pero yo pensé: «Primero que todo me haré rico, y luego usaré mi dinero para financiar la labor de prédica». Tenía buenas oportunidades de volverme un comerciante muy rico. Un astrólogo me dijo incluso que me debí haber vuelto tan rico como el hombre más rico de la India. Había muy buenas probabilidades. Era el gerente de una gran fábrica de productos químicos. Comencé mi propia fábrica, y el negocio tenía mucho éxito. Pero con el tiempo todo fracasó, y de ese modo se me puso a la fuerza en la posición de ejecutar las órdenes de mi Guru Maharaja. Cuando se me despojó de todos mis bienes materiales, me dirigí a Krishna, diciéndole: «Tú eres el único refugio». Por consiguiente, Krishna es akiñcana-vitta, la propiedad del empobrecido en lo material. Cuando estamos desprovistos de toda opulencia material, nos dirigimos entonces a Krishna. Y ahora me estoy dando cuenta de que no he perdido, sino que he ganado. Así que perder opulencias materiales por el bien de Krishna no es una pérdida. Por el contrario, es la mayor de las ganancias. Quien se vuelve akiñcana, al no tener nada que poseer, Krishna se vuelve su única riqueza. Expresando este entendimiento, Narottama dasa Thakura dice:

ha ha prabhu nanda-suta vrsabhanu-suta-yuta
karuna karaha ei-bara
narottama dasa kahe na theliya ranga-paya
tumi vina ke ache amara

«Krishna, aparte de Ti, no tengo nada que exigir. No tengo posesiones. Tú eres mi única posesión, así que, por favor, no me desdeñes». Esa posición es muy hermosa. Cuando alguien no depende de nada material, sino que simplemente depende de Krishna, ha alcanzado la posición de conciencia de Krishna de primera categoría. Por lo tanto, Krishna recibe el calificativo de akiñcana-vitta. «Cuando una persona se empobrece en lo material, Tú eres la única riqueza». Namo 'kiñcana-vittaya nivrtta-guna-vrttaye. «Cuando Te toma a Ti como su única posesión, de inmediato se libera de las actividades de la naturaleza material». En otras palabras, por aceptar a Krishna de esa manera, alcanza la posición trascendental del Absoluto. atmaramaya: «En ese momento, esa persona se vuelve feliz contigo. Krishna, Tú eres feliz contigo mismo, y aquel que se entrega a Ti se vuelve feliz, tal como Tú lo eres». No hay diferencia entre el cuerpo de Krishna y el propio Krishna. Él es enteramente ser, enteramente espíritu. Nosotros, por otra parte, tenemos un cuerpo que es diferente de nosotros mismos. Yo soy ser, pero poseo un cuerpo material. Mas, cuando verdaderamente nos volvemos dependientes de Krishna, que está completamente satisfecho en Sí mismo, podemos también estar satisfechos en nosotros mismos con Krishna. Kaivalya-pataye namah. Los filósofos mayavadis, los monistas, quieren volverseuno con el Supremo. El Supremo está satisfecho en Sí mismo, y ellos también quieren estar satisfechos en sí mismos mediante el hecho de volverse uno con el Supremo. Nuestra filosofía de conciencia de Krishna es igual, pero, en vez de volvernos uno con Krishna, dependemos de Krishna. Eso es verdadera unidad. Si simplemente accedemos a acatar las órdenes de Krishna y a no estar en desacuerdo con Él, quedamos situados en verdadera unidad. Los filósofos mayavadis piensan: «¿Por qué habría yo de mantener mi existencia individual separada? Voy a fundirme en el Supremo». Pero eso no es posible. Desde el mismo comienzo, somos partes separadas de Krishna. Krishna dice, por consiguiente, en la Bhagavad-gita: «Mi querido Arjuna, debes saber que tú, Yo, y todas las personas reunidas en este campo de batalla, éramos individuos en el pasado, somos individuos en el presente, y en el futuro continuaremos siendo individuos». Nityo nityanam cetanas cetananam. Krishna es el nitya supremo, la suprema fuerza viviente, entre las innumerables fuerzas vivientes. Nosotros, las entidades vivientes (jiva), somos innumerables (ananta); no existe cuenta de cuántos somos. De igual manera, Krishna también es una entidad viviente, pero Él es la principal, la entidad viviente suprema. Ésa es la diferencia. Un líder puede que tenga muchos seguidores. De modo similar, Krishna, la entidad viviente suprema, es el líder supremo, y nosotros somos entidades vivientes dependientes y subordinadas. Que nosotros somos dependientes no es muy difícil de entender. Si Krishna no nos provee de comida, pasaremos hambre, porque independientemente no podemos producir nada. Eko bahunam yo vidadhati kaman: Krishna está manteniéndolo todo, y nosotros estamos siendo mantenidos. Así pues, Krishna es el verdadero kpredominador, y nosotros debemos estar dispuestos a ser predominados. Ésa es nuestra posición constitucional natural. Si queremos volvernos falsamente predominadores en este mundo material, estamos dominados por la ilusión. Debemos abandonar esa ilusión y tratar siempre de estar predominados por Krishna. En ese momento, nuestra vida será un éxito.

11. El toque de la energía superior

manye tvam kalam isanam
anadi-nidhanam vibhum
samam carantam sarvatra
bhutanam yan mithah kalih

Mi Señor, yo considero que Tu Señoría es el tiempo eterno, el controlador supremo, aquel que no tiene principio ni fin, y que está dentro y fuera de todo. Al distribuir Tu misericordia, eres equitativo con todos. Las disensiones entre los seres vivientes se deben al intercambio social. —Srimad-Bhagavatam l.8.28 Kuntidevi sabía que Krishna no era ni su sobrino ni un familiar común de su casa paterna. Ella sabía perfectamente bien que Krishna es el Señor primordial que vive en el corazón de todos en forma de la Superalma, Paramatma. Otro nombre del aspecto Paramatma del Señor es kala, el tiempo eterno. El tiempo eterno es el testigo de todas nuestras acciones, buenas y malas, y, en consecuencia, Él asigna las reacciones resultantes. De nada vale decir que no sabemos por qué ni para qué estamos sufriendo. Puede que hayamos olvidado la fechoría por la cual estamos sufriendo en los actuales momentos, pero debemos recordar que Paramatma es nuestro compañero constante, y, por consiguiente, Él conoce todo: pasado, presente y futuro. Y debido a que el aspecto Paramatma del Señor Krishna asigna todas las acciones y reacciones, Él es además el controlador supremo. Ni una brizna de hierba se mueve sin Su sanción. A los seres vivientes se les da tanta libertad como merecen, y el mal uso de esa libertad es la causa del sufrimiento. Los devotos del Señor no hacen mal uso de su libertad, y, por tanto, ellos son los hijos buenos del Señor. Otros, que hacen mal uso de la libertad, son puestos en medio de los sufrimientos asignados por el kala eterno. El kala ofrece a las almas condicionadas tanto felicidad como sufrimientos. Todo está predestinado por el tiempo eterno. Así como tenemos sufrimientos que no hemos pedido, también tendremos felicidad sin pedirla, pues todo eso está predestinado por kala. De modo que nadie es ni enemigo ni amigo del Señor. Todo el mundo está sufriendo y disfrutando el resultado de su propio destino. Ese destino lo hacen los seres vivientes en el transcurso del intercambio social. Aquí, todo el mundo quiere enseñorearse de la naturaleza material, y de ese modo todo el mundo crea su propio destino bajo la supervisión del Señor Supremo. Él está dentro y fuera de todo, y, por consiguiente, Él puede ver las actividades de todos. Y como el Señor no tiene ni principio ni fin, a Él también se Le conoce como el tiempo eterno, kala. Lo que la consagrada Kunti explica aquí, lo confirma exactamente el propio Señor en la Bhagavad-gita (9.29). Allí, el Señor dice:

samo ‘ham sarva-bhutesu
na me dvesyo ‘sti na priyah
ye bhajanti tu mam bhaktya
mayi te tesu capy aham

«Yo no envidio a nadie ni tengo preferencia por nadie. Soy ecuánime con todos. Pero aquel que Me ofrece servicio con devoción es un amigo y está en Mí, y Yo también soy un amigo para él». Dios no puede tener preferencias. Todo el mundo es hijo de Dios, así que, ¿cómo puede Dios favorecer a un hijo más que a otro? Eso no es posible. Pero los seres humanos discriminan. En Estados Unidos tienen el lema: «En Dios confiamos», pero aquel que confía en Dios debe ser igualmente bondadoso y misericordioso con todas las entidades vivientes. Eso es conciencia de Dios. Krishna dice: «Yo no tengo enemigos ni tengo amigos». Na me dvesyo ‘sti na priyah. La palabra dvesya significa «enemigo». Nosotros estamos envidiosos de nuestros enemigos y somos amistosos con nuestros amigos, pero, como Krishna es absoluto, incluso cuando Él parece ser hostil con algún demonio es en realidad un amigo. Cuando Krishna mata a un demonio, mata sus actividades demoníacas, y el demonio se vuelve de inmediato un santo y se funde en la suprema refulgencia impersonal, el brahmajyoti. El brahmajyoti es uno de los tres aspectos de la Verdad Absoluta.

vadanti tat tattva-vidas
tattvam yaj jñanam advayam
brahmeti paramatmeti
bhagavan iti sabdyate

(Bhag. 1.2.11.)

La Verdad Absoluta es una, pero se percibe en tres aspectos, conocidos como Brahman, Paramatma y Bhagavan. El aspecto completo y original de la Verdad Absoluta es Bhagavan, la Suprema Personalidad de Dios, y Su representación plenaria es Paramatma, Ksirodakasayi Visnu, quien está situado en el corazón de todos (isvarah sarva-bhutanam hrd-dese ‘rjuna tisthati). El tercer aspecto de la Verdad Absoluta es el Brahman, la refulgencia impersonal del Absoluto, la cual se difunde por todas partes. La Verdad Absoluta es ecuánime con todos, pero cada quien llega a comprender al Absoluto según la forma en que se acerca a Él (ye yatha mam prapadyante). Según la capacidad que se tenga de entender, la Verdad Absoluta se revela ya sea como Brahman impersonal, como Paramatma localizado o, finalmente, como Bhagavan. Explicaremos esto con un ejemplo. A veces puede que veamos las colinas desde nuestra habitación, aunque quizás no las veamos bien definidas. En Los Ángeles hay muchas colinas, pero, cuando las vemosdesde un lugar distante, se ven como algo nebuloso. Sin embargo, si nos dirigimos hacia una colina, observaremos que hay algo definido: una colina. Y si hacemos todo el recorrido hasta llegar a la colina en sí, nos encontraremos con mucha gente que trabaja allí, muchas casas, calles, coches, y muchísimas y variadas cosas. Igualmente, si queremos conocer la Verdad Absoluta mediante nuestro diminuto cerebro y pensamos: «Haré una investigación para encontrar la Verdad Absoluta», tendremos una idea impersonal y vaga. Luego, si seguimos adelante y meditamos, descubriremos que Dios está situado dentro de nuestro corazón. Dhyanavasthita-tad-gatena manasa pasyanti yam yoginah. Mediante la meditación, los yogis —los verdaderos yogis— ven la forma de Visnu que está dentro del corazón. Los devotos, sin embargo, ven a la Persona Suprema cara a cara, tal como nosotros nos vemos cara a cara y hablamos cara a cara. La Suprema Personalidad de Dios ordena: «Dame esto», y el devoto sirve al Señor directamente, dándole lo que Él quiere. Así pues, hay diferentes maneras de comprender la Verdad Absoluta, y aunque Él es ecuánime con todos, depende de nosotros entenderlo conforme a nuestro avance. Por eso Kunti dice: samam carantam sarvatra: «Al distribuir Tu misericordia, eres equitativo con todos». La palabra carantam significa «móvil». El Señor Se mueve por todas partes —dentro y fuera—, y nosotros simplemente tenemos que aclarar nuestra visión, de manera que podamos verlo. Mediante el servicio devocional podemos purificar nuestros sentidos, de modo que podamos percibir la presencia de Dios. Aquellos que son poco inteligentes sólo tratan de encontrar a Dios dentro, pero aquellos de inteligencia adelantada pueden ver al Señor tanto dentro como fuera. El sistema yóguico de meditación es en realidad para aquellos que son poco inteligentes. Aquel que practica meditación a través del yoga debe controlar los sentidos (yoga indnya-samyamah). Nuestros sentidos son muy inquietos, y mediante la práctica de los diferentes asanas, o maneras de sentarse, hay que controlar la mente y los sentidos de modo de poder concentrarse en la forma de Visnu que se halla en el corazón. Ése es el sistema de yoga que se recomienda para aquellos que están demasiado absortos en el concepto corporal de la vida. Sin embargo, debido a que los bhaktas, los devotos, son más adelantados, no necesitan someterse a un proceso aparte para controlar sus sentidos; en vez de ello, con dedicarse al servicio devocional, ya están controlando sus sentidos. Por ejemplo, si un devoto está dedicado a adorar a la Deidad, a limpiar el templo, a adornar a la Deidad, a cocinar para la Deidad, etc., sus sentidos ya están dedicados al servicio de la Verdad Absoluta, luego ¿qué posibilidad hay de que se desvíen? Hrsikena hrsikesa-sevanam bhaktir ucyate: bhakti, servicio devocional, significa simplemente ocupar nuestros sentidos (hrsika) en el servicio del amo de los sentidos (hrsikesa). Ahora nuestros sentidos están dedicados a su propia complacencia. Yo estoy pensando que, como soy este cuerpo, debo satisfacer mis sentidos. De hecho, no obstante, ésa es una etapa contaminada de la vida. Si llegamos a la comprensión de que no somos este cuerpo sino un alma espiritual, parte integral de Dios, sabemos que nuestros sentidos espirituales deben dedicarse al servicio del supremo ser espiritual. De ese modo, lograremos la liberación (mukti). La liberación se consigue cuando se deja la falsa idea de que el cuerpo es el yo y cuando se reasume la verdadera posición de servicio al Señor (muktir hitvanyatha-rupam svarupena vyavasthitih, Bhag. 2.10.6). Cuando estamos condicionados, abandonamos nuestra posición constitucional original, que Caitanya Mahaprabhu explica que es estar al servicio eterno de Krishna (jivera svarupa hay—krsnera 'nitya-dasa'). Pero, en cuanto nos ocupamos en el servicio del Señor, nos liberamos de inmediato. No hay necesidad de pasar a través de algún proceso preliminar. El acto en sí de ocupar los sentidos en el servicio del Señor es prueba de que se está liberado. Esa liberación está abierta a todos (samam carantam). En la Bhagavad-gita, Krishna no dice a Arjuna: «Sólo tú puedes venir a Mí y quedar liberado». No, el Señor está a la disposición de todos. Cuando dice: sarva-dharman parityajya mam ekam saranam vraja —«Abandona todos los demás deberes y entrégate a Mí»—, no sólo está hablando a Arjuna, sino a todo el mundo. Arjuna fue el objetivo original, pero, de hecho, la Bhagavad-gita se habló para todos, para todos los seres humanos, y, por consiguiente, debemos sacar provecho de él. La imparcialidad de Krishna se dice que se asemeja a la del Sol. El Sol no considera que: «He aquí a un hombre pobre, he aquí a un hombre de clase baja y he aquí a un cerdo. No les distribuiré mi luz a ellos». No, el Sol es ecuánime con todos, y lo único que debemos hacer es sacar provecho de él. La luz del Sol está disponible, pero, si cerramos nuestras puertas y queremos mantenernos en la oscuridad, es una decisión nuestra. De la misma manera, Krishna está en todas partes, Krishna es para todos y Krishna está dispuesto a aceptarnos tan pronto como nos entreguemos. Samam carantam. No hay ninguna restricción. La gente puede que haga una diferencia entre clase inferior y clase superior, pero Krishna dice: mam hi partha vyapasritya ye ‘pi syuh papa-yonayah (Bg. 9.32): «Pese a que alguno pueda supuestamente ser de una clase inferior, eso no importa. Si se entrega a Mí, también es merecedor de ir de regreso al hogar, de vuelta a Dios». A ese mismo Krishna, Kuntidevi Lo describe como el tiempo eterno. Todo ocurre dentro del marco del tiempo, pero nuestros cálculos en el tiempo —cálculos de pasado, presente y futuro—, son relativos. La medida que un pequeño insecto trace del pasado, presente y futuro, es diferente de nuestro pasado, presente y futuro, e igualmente, el pasado, presente y futuro de Brahma, el principal ser viviente creador que hay en este universo, es diferente del nuestro. Pero Krishna no tiene pasado, presente ni futuro. Por tanto, Él es eterno. Nosotros tenemos un pasado, presente y futuro porque cambiamos de un cuerpo a otro. El cuerpo que ahora tenemos está fechado. En una cierta fecha nací de mi padre y de mi madre, y ahora este cuerpo permanecerá por algún tiempo. Crecerá, producirá algunos subproductos, luego envejecerá, menguará y desaparecerá, y entonces tendré que aceptar otro cuerpo. Cuando el pasado, presente y futuro de mi cuerpo actual se termine, aceptaré otro cuerpo, y de nuevo comenzará mi pasado, presente y futuro. Pero Krishna no tiene pasado, presente ni futuro, porque Él no cambia Su cuerpo. Ésa es la diferencia entre nosotros y Krishna. La posición eterna de Krishna se revela en la Bhagavad-gita. Allí, Krishna dijo a Arjuna: «En el pasado, hace millones de años, Yo hablé esta filosofía de la Bhagavad-gita al dios del Sol». Arjuna dio la impresión de no creer esto. Claro que Arjuna lo sabía todo, pero por el bien de nuestra educación dijo a Krishna: «Krishna, somos contemporáneos, y puesto que nacimos prácticamente al mismo tiempo, ¿cómo puedo creer que hablaste esta filosofía al dios del Sol hace tanto tiempo?». Krishna respondió a esto: «Mi querido Arjuna, tú también estabas presente entonces, pero lo has olvidado, mientras que Yo no. Ésa es la diferencia». El pasado, el presente y el futuro son propios de personas que olvidan, pero paraaquel que no olvida, que vive eternamente, no hay pasado, presente ni futuro. Kunti, por consiguiente, se dirige a Krishna llamándolo eterno (manye tvam kalam). Y puesto que Él es eterno, es el controlador absoluto (isanam). En virtud del comportamiento extraordinario de Krishna, Kunti pudo entender que Krishna es eterno y que Krishna es el supremo controlador. Él no tiene principio ni fin (anadi-nidhanam), y, en consecuencia, es vibhu, el Supremo, el más grande de todos. Nosotros somos anu, lo más pequeño, y Krishna es vibhu, lo más grande. Nosotros somos partes integrales de Krishna, y, en consecuencia, Krishna es tanto lo más pequeño como lo más grande, mientras que nosotros somos únicamente lo más pequeño. Vibhu, lo más grande, debe incluirlo todo. Si tengo un bolso grande, puedo llevar muchas cosas, mientras que en uno pequeño no puedo hacerlo. Como Krishna es vibhu, lo más grande, lo incluye todo, incluso el tiempo pasado, presente y futuro, y Él está dentro y fuera de todo, está presente en todas partes. Sin Krishna, la materia no se puede desarrollar. Los científicos ateos dicen que la vida proviene de la materia, pero eso es un disparate. La materia es una energía de Krishna, y el espíritu es otra. El espíritu es energía superior, y la materia es energía inferior.La materia se desarrolla cuando la energía superior se halla presente. Por ejemplo, hace doscientos o trescientos años, la tierra de América no estaba desarrollada, pero debido a que unas entidades vivientes superiores vinieron aquí de Europa, América está ahora muy desarrollada. De modo que, la causa del desarrollo es la energía superior. En África, Australia y muchos otros lugares, aún hay tierra baldía que está sin desarrollarse. ¿ Por qué está sin desarrollarse? Porque la energía superior, integrada por entidades vivientes adelantadas, no la ha tocado. En cuanto la energía superior la toque, en la misma tierra se desarrollarán muchísimas fábricas, casas, ciudades, carreteras, automóviles, etc. La esencia de este ejemplo es que la materia no puede desarrollarse por sí sola. No es posible. La energía superior debe tocarla, y entonces se volverá activa. Para dar otro ejemplo, una máquina es materia —es energía inferior—, y, por tanto, a menos que un operador llegue a tocar la máquina, ésta no actuará. Puede que alguien tenga un automóvil muy costoso, pero a menos que aparezca un conductor, ni en millones de años irá alguna vez a alguna parte. Así que es una cuestión de sentido común entender que la materia no puede actuar independientemente; a menos que la energía superior, la entidad viviente, la toque, no puede actuar. De manera que ¿cómo podemos concluir que la vida se desarrolla a partir de la materia? Puede que científicos sinvergüenzas digan eso, pero ellos no tienen suficiente conocimiento. Todos los universos se han desarrollado debido a la presencia de Krishna, como se menciona en la Brahma-samhita (andantara-stha-paramanu-cayantara-stham). Ahora los científicos están estudiando los átomos, y están descubriendo que los electrones, los protones y otras partículas, actúan de muchísimas maneras. ¿Por qué están activas esas partículas? Porque Krishna está presente allí. Eso es verdadera comprensión científica. Debemos entender a Krishna de un modo científico. Krishna no tiene pasado, presente ni futuro. Él es el tiempo eterno, sin principio ni fin, y Él es ecuánime con todo el mundo. Nosotros simplemente tenemos que prepararnos para ver a Krishna y entender a Krishna. Ésa es la finalidad del cultivo de conciencia de Krishna.

12. Pasatiempos desconcertantes

na veda kascid bhagavams cikirsitam
tavehamanasya nrnam vidambanam
na yasya kascid dayito ‘sti karhicid
dvesyas ca yasmin visama matir nrnam

¡Oh, Señor!, nadie puede entender Tus pasatiempos trascendentales, que parecen ser humanos y, por lo tanto, son engañosos. Nada es objeto específico de Tu preferencia, ni nada Te causa envidia. La gente sólo imagina que Tú eres parcial. —Srimad-Bhagavatam 1.8.29 La misericordia del Señor para con las almas caídas se distribuye equitativamente. Él no tiene a nadie como objeto específico de Su hostilidad. El mismo concepto de la personalidad de Dios como ser humano es engañoso. Sus pasatiempos parecen ser exactamente iguales a los de un ser humano, pero en realidad son trascendentales y no tienen ningún matiz de contaminación material. A Él se Le conoce sin duda como una persona parcial para con Sus devotos puros, pero de hecho Él nunca es parcial, así como el Sol nunca es parcial para con nadie. Debido a los rayos del Sol, incluso ciertas piedras se vuelven valiosas, mientras que un ciego no puede ver el Sol aunque haya suficientes rayos solares ante él. La oscuridad y la luz son dos conceptos opuestos, pero eso no significa que el Sol sea parcial al distribuir sus rayos. Los rayos del Sol están a la disposición de todo el mundo, pero las capacidades de los receptores difieren. La gente necia piensa que el servicio devocional consiste en adular al Señor para obtener una misericordia especial. En verdad, los devotos puros que están dedicados al trascendental servicio amoroso del Señor no son una comunidad mercantil. Una firma mercantil presta servicio a alguien a cambio de valores. El devoto puro no presta servicio al Señor con esa mentalidad de intercambio; y, por ello la misericordia del Señor está por entero a su disposición. Los hombres que sufren y que están necesitados, las personas indagadoras y los filósofos, establecen relaciones temporales con el Señor para cumplir con un propósito en particular. Cuando el propósito se cumple, la relación con el Señor deja de existir. Un hombre que sufre, si es piadoso, ora al Señor pidiéndole recuperarse. Pero, en la mayoría de los casos, en cuanto la recuperación se acaba, al hombre que sufre deja de interesarle mantener su relación con el Señor. La misericordia del Señor está a su disposición, pero él está poco dispuesto a recibirla. Ésa es la diferencia entre un devoto puro y un devoto con mezcla. Aquellos que están completamente en contra del servicio del Señor se considera que están en la oscuridad más abyecta, aquellos que piden el favor del Señor únicamente en momentos de necesidad son receptores parciales de Su misericordia, y aquellos que están ciento por ciento dedicados al servicio del Señor son receptores completos de Su misericordia. Esa parcialidad en recibir la misericordia del Señor es relativa al receptor, y no se debe a la parcialidad del supremamente misericordioso Señor. Cuando el Señor desciende a este mundo material mediante Su energía supremamente misericordiosa, actúa como un ser humano, y, por lo tanto, parece que el Señor es parcial únicamente con Sus devotos, lo cual no es así. Pese a esa aparente manifestación de parcialidad, Su misericordia se distribuye equitativamente. En el campo de batalla de Kuruksetra, todas las personas que murieron en la pelea en presencia del Señor obtuvieron la salvación, aunque no poseían las cualidades necesarias, pues morir ante la presencia del Señor purifica de los efectos de todos los pecados al alma que se está yendo, y, por consiguiente, elhombre moribundo obtiene un lugar en alguna parte de la morada trascendental. De una forma u otra, si alguien se expone a los rayos solares, es seguro que obtendrá el beneficio requerido tanto con el calor como con los rayos ultravioleta. Por lo tanto, la conclusión es que el Señor nunca es parcial. Que la gente en general crea que Él es parcial, es un error. El Señor dice en la Bhagavad-gita (4.8):

paritranaya sadhunam
vinasaya ca duskrtam
dharma-samsthapanarthaya
sambhavami yuge yuge

«Para liberar a los piadosos y aniquilar a los malvados, así como para restablecer los principios de la religión, Yo mismo desciendo, milenio tras milenio». Cuando Dios Se encarna, tiene dos misiones: vencer a los demonios y liberar a los sadhus, los fieles devotos. La palabra sadhunam, que significa «personas santas», se refiere a los devotos. La palabra no tiene nada que ver con la honestidad o deshonestidad mundanas, con la moralidad o la inmoralidad; no tiene nada que ver con actividades materiales. A veces puede que pensemos que la palabra sadhu se refiere a una persona que es buena o moral en sentido material, pero, en verdad, la palabra sadhu se refiere a aquel que se halla en el plano trascendental. Un sadhu, por lo tanto, es un devoto, porque aquel que se dedica al servicio devocional es trascendental a las cualidades materiales (sa gunan samatityaitan). Ahora bien, el Señor viene a liberar a los devotos (paritranaya sadhunam), pero en la Bhagavad-gita (14.26) se afirma claramente que el devoto trasciende las cualidades materiales (sa gunan samatityaitan). El devoto está en una posición trascendental, porque ha dejado de estar bajo el control de las tres modalidades materiales de la naturaleza (bondad, pasión e ignorancia). Pero si el sadhu ya está liberado por hallarse en el plano trascendental, entonces, ¿qué necesidad hay de liberarlo? Puede que surja esa pregunta. El Señor viene a liberar al devoto, pero el devoto ya está liberado. Por consiguiente, en este verso se utiliza la palabra vidambanam, que significa «desconcertante», porque esto parece contradictorio. La respuesta a esta contradicción es que el sadhu, el devoto, no necesita ser liberado, pero debido a que está sumamente ansioso de ver al Señor Supremo cara a cara, Krishna no viene a liberarlo de las garras de la materia, de las cuales ya está liberado, sino a satisfacer su deseo íntimo. Al igual que el devoto quiere satisfacer al Señor en todos los aspectos, el Señor quiere satisfacer aún más al devoto. Así son los intercambios de los asuntos amorosos. Hasta en nuestros tratos comunes, si amamos a alguien queremos satisfacerlo a él o satisfacerla a ella, y él o ella también quieren corresponder. De modo que si la reciprocidad de los asuntos amorosos existe en este mundo material, ¡cuán elevada debe ser la manera en que existe en el mundo espiritual! Hay un verso en que el Señor dice: «El sadhu es mi corazón, y Yo también soy el corazón del sadhu». El sadhu siempre está pensando en Krishna, y Krishna siempre está pensando en el sadhu, Su devoto. La aparición y desaparición del Señor dentro de este mundo material se denominan cikirsitam, pasatiempos. Constituye un pasatiempo de Krishna el hecho de que Él venga. Desde luego, cuando el Señor viene, tiene alguna labor que realizar —proteger al sadhu y matar a aquellos que están en contra del sadhu—, pero ambas actividades son pasatiempos Suyos. El Señor no es envidioso. La matanza de los demonios también es una exhibición de Su afecto. A veces, por amor, puede que castiguemos a nuestros hijos con un azote muy fuerte. De la misma manera, cuando Krishna mata a un demonio, la matanza no se halla en el plano de los celos o la envidia material, sino en el plano del afecto. Se menciona por ello en los sastras, las Escrituras védicas, que hasta los demonios que el Señor mata logran la inmediata salvación. Putana, por ejemplo, era una bruja demoníaca que quería matar a Krishna. Cuando Krishna estaba realizando pasatiempos en forma de un bebé, ella cubrió el pezón de su pecho con veneno, y fue a la casa de Krishna a ofrecer la leche de su pecho. «Cuando Krishna chupe mi pezón —pensó ella—, el niño morirá de inmediato.» Pero eso no fue posible. ¿Quién puede matar a Krishna? En vez de ello, ella misma fue matada, pues Krishna chupó el pezón y junto con él le chupó la vida. Pero, ¿cuál fue el resultado? Krishna tomó el lado bueno. «Esta mujer demoníaca vino a matarme —pensó Él—, pero, de una u otra forma, he chupado la leche de su pecho, así que ella es Mi madre.» De modo que Putana logró la posición de madre de Krishna en el mundo espiritual. Eso se explica en el Srimad-Bhagavatam, donde Uddhava dice a Vidura que Krishna es tan bondadoso, Dios es tan bondadoso, que hasta la bruja que quería matarlo con veneno fue aceptada por Él como madre. «Puesto que Krishna es un Dios tan bondadoso —dijo—, ¿a quién más habría yo de adorar aparte de Krishna?» Kuntidevi dice: na yasya kascid dayitah. La palabra dayita significa «favor». Krishna no favorece a nadie. Dvesyas ca: y nadie es Su enemigo. De un amigo esperamos alguna bendición o ganancia, y de un enemigo esperamos actividades dañinas, pero Krishna es tan perfecto, que nadie puede hacerle daño ni nadie puede darle nada. Así que, ¿quién puede ser Su amigo o enemigo? Na yasya kascid dayito 'sti: Él no necesita el favor de nadie. Él es completo. Puede que yo sea un hombre muy pobre, y, por consiguiente, que espere algún favor de un amigo, pero eso se debe a que soy imperfecto. Como no soy completo, como tengo tantas deficiencias, siempre estoy necesitado, y, en consecuencia, quiero hacer algún amigo, e igualmente, odio a un enemigo. Pero, puesto que Krishna es el Supremo, nadie puede hacer daño a Krishna, ni nadie puede dar nada a Krishna. ¿Por qué, entonces, adoramos a Krishna en el templo mediante el ofrecimiento de muchísimas comodidades, vistiéndolo, adornándolo y dándole comida sabrosa? Debemos tratar de entender que Krishna no necesita de nuestras ofrendas de hermosas prendas de vestir, flores o comida sabrosa, pero si le damos a Krishna esas ofrendas, nos beneficiaremos. Así pues, que Krishna acepte dichas ofrendas es un favor queÉl hace. Si alguien se adorna, su imagen en el espejo también aparecerá adornada. De igual modo, como nosotros somos reflejos de Krishna, si adornamos a Krishna, también nosotros estaremos adornados. En la Biblia se dice que el hombre fue hecho a imagen de Dios, y eso significa que somos reflejos de la imagen de Dios. No crean que podemos inventar o imaginar alguna forma de Dios conforme a nuestra propia forma. Aquellos que se adhieren a la filosofía mayavada de antropomorfismo dicen: «La Verdad Absoluta es impersonal, pero como nosotros somos personas, imaginamos que la Verdad Absoluta también es una persona». Eso es un error, y de hecho lo cierto es justamente lo opuesto. Tenemos dos manos, dos piernas y una cabeza, porque el propio Dios tiene eso mismo. Tenemos formas personales porque somos reflejos de Dios. Además, debemos entender de un modo filosófico que, si la persona original se beneficia, el reflejo también se beneficia. De manera que, si adornamos a Krishna, nosotros también quedaremos adornados. Si satisfacemos a Krishna, nosotros también quedaremos satisfechos. Si ofrecemos a Krishna comida sabrosa, nosotros también comeremos la misma comida. Aquellos que viven fuera de los templos donde se cultiva conciencia de Krishna, puede que nunca se hayan imaginado que existe una comida tan sabrosa como la que estamos ofreciendo a Krishna, pero debido a que se está ofreciendo a Krishna, nosotros también tenemos la oportunidad de comerla. Así que debemos tratar de satisfacer a Krishna en todos los aspectos, y entonces nosotros nos sentiremos satisfechos en todos los aspectos. Krishna no necesita de nuestro servicio, pero Él tiene la bondad de aceptarlo. Cuando Krishna nos pide que nos entreguemos a Él (sarva-dharman parityajya mam ekamsaranam vraja), eso no significa que Krishna está falto de sirvientes y que si nos entregamos Él Se beneficiará. Krishna puede crear millones de sirvientes con sólo desearlo. De modo que no se trata de eso. Pero si nos entregamos a Krishna, seremos salvados, pues Krishna dice: aham tvam sarva-papebhyo moksayisyami: «Yo te libraré de todas las reacciones pecaminosas». Aquí, en el mundo material, estamos sufriendo sin ningún refugio. Incluso vemos que hay mucha gente holgazaneando por la calle, sin ningún objetivo en la vida. Cuando vamos a caminar por la playa, temprano por la mañana, vemos que hay mucha gente joven durmiendo u holgazaneando allí, sin ningún objetivo, confundida y sin saber qué hacer. Pero si nos refugiamos en Krishna, entonces sabremos que «¡Oh!, ahora he encontrado refugio». Desde ese momento no habrá más confusión, no habrá más desesperación. Yo recibo diariamente muchísimas cartas de personas que expresan que han encontrado esperanza en el proceso de conciencia de Krishna. Por consiguiente, no es cierto que Krishna descendiera aquí sólo para reunir algunos sirvientes. Más bien, Él descendió para beneficio nuestro. Desafortunadamente, sin embargo, en vez de volvernos sirvientes de Krishna, nos estamos volviendo sirvientes de muchísimas otras cosas. Somos sirvientes de nuestros sentidos, y de actividades sensuales como la lujuria, la ira, la codicia y la ilusión. En efecto, el mundo entero está sirviendo de esa manera. Pero si ocupamos nuestros sentidos en el servicio de Krishna, dejaremos de ser sirvientes de los sentidos, para volvernos amos de ellos. Cuando tengamos la fuerza de negarnos a permitir a nuestros sentidos que se dediquen a otra cosa que no sea el servicio de Krishna, entonces seremos salvados. Aquí, Kuntidevi dice: «Tú aparición en este mundo material es desorientadora, desconcertante». Nosotros pensamos: «Krishna tiene alguna misión, algún propósito, y por eso ha venido». No,Él adviene para realizar Sus pasatiempos. Por ejemplo, a veces un gobernador va a inspeccionar una prisión. Él recibe informes del superintendente de la prisión, así que no tiene por qué ir allá, pero aun así a veces lo hace, pensando: «Voy a ver cómo va todo». Esto se puede llamar pasatiempo, porque él va por su libre albedrío. Él no ha quedado sujeto a las leyes de la prisión. Pero aun así un prisionero tonto puede que piense: «¡Oh!, el gobernador también está preso aquí. Así que somos iguales. Yo también soy gobernador». Los sinvergüenzas piensan así. «Puesto que Krishna ha descendido como avatara —dicen ellos—, yo también soy un avatara.» De modo que aquí se dice: na veda kascid bhagavams cikirsitam: «Nadie conoce la finalidad de Tú aparición y desaparición». Tavehamanasya nrnam vidambanam: Los pasatiempos del Señor son desconcertantes. Nadie puede entender su verdadero propósito. El verdadero propósito de los pasatiempos del Señor es Su libre albedrío. Él piensa: «Voy a ir a ver». Él no necesita venir a matar a los demonios. Él tiene muchísimos agentes en la naturaleza material que pueden matarlos. Por ejemplo, en un momento Él puede matar a miles de demonios simplemente con un ventarrón. Ni tampoco necesita venir a brindar protección a los devotos, pues Él puede hacer todo simplemente mediante Su voluntad. Pero desciende para disfrutar de placenteros pasatiempos. «Voy a ir a ver.»

Algunas veces, Krishna quiere incluso disfrutar de placenteros pasatiempos de pelea. El espíritu de pelea también está en Krishna, pues, si no, ¿de dónde lo hemos obtenido? Como somos partes integrales de Krishna, todas las cualidades de Krishna están presentes en nosotros en una diminuta cantidad. Nosotros somos muestras de Krishna. ¿De dónde obtenemos el espíritu de pelea? Se halla presente en Krishna. Por lo tanto, así como un rey a veces pone a un luchador a que pelee con él, Krishna también pone a algunas entidades vivientes a que peleen. Al luchador se le paga para que pelee con el rey. No es enemigo del rey; por el contrario, proporciona placer al rey mediante la lucha fingida. Pero cuando Krishna quiere pelear, ¿quién peleará con Él? No puede ser alguien común. Si un rey quiere realizar una lucha fingida, va a ocupar a algún luchador muy capacitado. De la misma manera, Krishna no pelea con cualquier persona común, sino con algunos de Sus grandes devotos. Como Krishna quiere pelear, algunos de Sus devotos descienden a este mundo material a volverse enemigos de Él y pelear con Él. Por ejemplo, el Señor descendió a matar a Hiranyakasipu e Hiranyaksa. ¿Hemos de pensar que ellos eran entidades vivientes comunes? No, eran los grandes devotos Jaya y Vijaya, que vinieron a este mundo porque Krishna quería pelear. En el mundo Vaikuntha, el mundo espiritual, no hay ninguna posibilidad de pelear, porque allí todo el mundo está dedicado al servicio de Krishna. ¿Con quién va Él a pelear? Por consiguiente, envía a algún devoto en el atuendo de un enemigo, y viene aquí al mundo material a pelear con él. Al mismo tiempo, el Señor nos enseña que ser Su enemigo no es muy beneficioso, y que es mejor ser Su amigo. Kuntidevi dice por ello: na veda kascid bhagavams cikirsitam: «Nadie conoce la finalidad de Tu aparición y desaparición». Tavehamanasya nrnam vidambanam: «Tú estás en este mundo como si fueras un ser humano común, y eso es desconcertante». Puesto que Krishna aparece a veces como un hombre común, en ocasiones la gente no puede creer o entender Sus actividades. Ellos se preguntan: «¿Acaso puede Dios volverse una persona común como nosotros?». Pero aunque Krishna actúa algunas veces como una persona común, de hecho no es común, y cuando quiera que es necesario, Él exhibe los poderes de Dios. Cuando el demonio Bhaumasura raptó a dieciséis mil muchachas, éstas oraron a Krishna, y, por lo tanto, Krishna fue al palacio del demonio, lo mató y liberó a todas las muchachas. Pero de acuerdo con el estricto sistema védico, si una muchacha soltera deja su casa tan siquiera por una noche, nadie se casa con ella. Así que cuando Krishna dijo a las muchachas: «Ahora podéis regresar sin peligro a casa de vuestros padres», ellas respondieron: «Señor, si regresamos a casa de nuestros padres, ¿cuál será nuestro destino? Nadie se casará con nosotras, porque este hombre nos raptó». «¿Entonces qué queréis?, preguntó Krishna. Las muchachas respondieron: «Queremos que seas nuestro esposo». Y Krishna es tan bondadoso, que de inmediato dijo que sí y las aceptó. Ahora bien, cuando Krishna regresó al hogar, a Su ciudad capital, llevando a las muchachas consigo, no debe creerse que cada una de las dieciséis mil esposas tenía que esperar dieciséis mil noches para reunirse con Krishna. En vez de ello, Krishna Se expandió en dieciséis mil formas, construyó dieciséis mil palacios, y vivió en cada palacio con cada esposa. Aunque esto se describe en el Srimad-Bhagavatam, los sinvergüenzas no pueden entenderlo. Más bien critican a Krishna. «Él era muy lujurioso —dicen ellos—. Se casó con dieciséis mil mujeres.» Pero incluso si Él es lujurioso, es ilimitadamente lujurioso. Dios es ilimitado. ¿Por qué sólo dieciséis mil? Él podría casarse con dieciséis millones y aun así no alcanzar los límites de Su perfección. Ése es Krishna. No podemos acusar a Krishna de ser lujurioso sensual. No. Hay muchísimos devotos de Krishna, y Krishna los favorece a todos. Algunos piden a Krishna que sea su esposo, algunos piden a Krishna que sea su hijo, y algunos piden a Krishna que sea su compañero de juegos. De ese modo, hay millones y trillones de devotos por todo el universo, y Krishna tiene que satisfacerlos a todos. Él no necesita ninguna ayuda de esos devotos, pero debido a que ellos quieren servirlo de una manera en particular, el Señor corresponde con ellos. Esas dieciséis mil devotas querían a Krishna por esposo, y, en consecuencia, Krishna accedió. Así pues, puede que Krishna actúe a veces como un hombre común, pero en Su carácter de Dios Se expandió en dieciséis mil formas. Una vez, el gran sabio Narada fue a visitar a Krishna y a Sus esposas. «Krishna Se ha casado con dieciséis mil mujeres —penso él—. Voy a ver cómo está desenvolviéndose con ellas.» Así pues, encontró a Krishna viviendo de un modo diferente en cada uno de los dieciséis mil palacios. En un palacio estaba hablando con Su esposa, en otro estaba jugando con Sus hijos, en otro estaba organizando el matrimonio de Sus hijos e hijas, y de esa manera estaba dedicado a variados pasatiempos en todos los dieciséis mil palacios. De igual modo, en Su infancia, Krishna actuó como un niño común, pero cuando Su madre, Yasoda, quiso que abriera la boca para poder ver si había o no comido tierra, Él le enseñó todos los universos dentro de Su boca. Ése es Krishna. Aunque Él actúa tal como un ser humano común, cuando se necesita, muestra Su naturaleza de Dios. Para dar otro ejemplo, Krishna actuó como cochero de Arjuna, pero cuando Arjuna quiso ver la forma universal de Krishna, Krishna de inmediato le mostró una forma cósmica con miles y millones de cabezas, piernas, brazos y armas. Ése es Krishna. Krishna es completamente independiente, y no tiene amigos ni enemigos. Pero actúa para beneficio tanto de Sus amigos como de Sus enemigos; y cuando actúa para beneficio de cualquiera de los dos grupos, el resultado es elmismo. He ahí la naturaleza absoluta de Krishna.

13. La fuerza vital del universo

janma karma ca visvatmann
ajasyakartur atmanah
tiryan-nrsisu yadahsu
tad atyanta-vidambanam

Desde luego que es desconcertante, ¡oh, alma del universo!, que Tú actúes, aunque eres inactivo, y que nazcas, aunque eres la fuerza vital y el innaciente. Tú mismo desciendes entre los animales, los hombres, los sabios y los seres acuáticos. En verdad, es desconcertante. —Srimad-Bhagavatam 2.8.30 Los trascendentales pasatiempos del Señor no sólo son desconcertantes, sino también aparentemente contradictorios. En otras palabras, todos ellos son inconcebibles para la limitada capacidad de pensamiento del ser humano. El Señor es la supremamente predominante Superalma de toda existencia, y, sin embargo, Él aparece en la forma de un jabalí entre los animales, en la forma de un ser humano tal como Rama, Krishna, etc., en la forma de un rsi tal como Narayana, y en la forma de un ser acuático tal como un pez. Aun así, se dice que Él es innaciente, y que Él no tiene la obligación de hacer nada. En el sruti-mantra se dice que el Brahman Supremo no tiene la obligación de hacer nada. Nadie es igual ni más grande que Él. Él tiene múltiples energías, y lo ejecuta todo de un modo perfecto, mediante actividad, fuerza y conocimiento automáticos. Todas estas afirmaciones demuestran sin ninguna duda que las actividades, formas y acciones del Señor son todas inconcebibles para nuestra limitada capacidad de pensamiento, y como Él es inconcebiblemente poderoso, todo Le resulta posible. De modo que nadie puede medirlo exactamente; cada acción del Señor es desconcertante para el hombre común. A Él no se Le puede entender por medio del conocimiento védico, pero los devotos puros pueden entenderlo fácilmente, porque están íntimamente relacionados con Él. Los devotos saben, por tanto, que aunque Él aparezca entre los animales, no es un animal, ni un hombre, ni un rsi, ni un pez. Él es eternamente el Señor Supremo, en todas las circunstancias. Al Kunti dirigirse a Krishna Lo llama visvatman, la fuerza vital del universo. En el cuerpo de todo el mundo hay una fuerza vital. Esa fuerza vital es el atma: el ser viviente, la entidad viviente, el alma. Todo el cuerpo funciona en virtud de la presencia de esa fuerza vital, el alma. De igual manera, hay una fuerza vital suprema. Esa fuerza vital suprema es Krishna, la Suprema Personalidad de Dios. Por consiguiente, ¿qué posibilidad hay de que Él nazca? En la Bhagavad-gita (4.9), el Señor dice:

janma karma ca me divyam
evam yo vetti tattvatah
tyaktva deham punar janma
naiti mam eti so 'rjuna

«¡Oh, Arjuna!, aquel que conoce la naturaleza trascendental de Mi advenimiento y actividades, al abandonar el cuerpo no vuelve a nacer en este mundo material, sino que alcanza Mi morada eterna». En ese verso, la palabra divyam indica especialmente que el advenimiento y las actividades del Señor son espirituales. Y en otra parte de la Bhagavad-gita se dice: ajo 'pi sann avyayatma. La palabra aja significa «innaciente», y avyayatma significa «no sujeto a destrucción». Ésa es la naturaleza de Krishna, la cual es trascendental y que Kuntidevi describe aún más en sus oraciones al Señor. Al comienzo de sus oraciones, Kuntidevi dijo al Señor: «Tú estás dentro y estás fuera, pero aun así eres invisible». Krishna está dentro del corazón de todos (isvarah sarva-bhutanam hrd-dese 'rjuna tisthati, sarvasya caham hrdi sannivistah). En verdad, Él está dentro de todo, incluso dentro del átomo (andantara-stha-paramanu-cayantara-stham). Krishna está dentro y también está fuera. Por eso Krishna mostró a Arjuna Su aspecto externo en la forma del visva-rupa, la gigantesca manifestación cósmica. Ese cuerpo externo de Krishna se describe en el Srimad-Bhagavatam. Allí, las colinas y montañas se describen como huesos del Señor. De igual manera, los grandes océanos se han descrito como diferentes agujeros del cuerpo universal del Señor, y el planeta conocido como Brahmaloka se ha descrito como la porción superior de Su cráneo. Así pues, a aquellos que no pueden ver a Dios se les ha aconsejado verlo de muchas maneras, en función de la manifestación material cósmica, conforme a las instrucciones que se dan en las Escrituras védicas. Existen aquellos que simplemente pueden pensar en Dios en Su carácter de ser grande, pero no saben cuán grande es. Cuando ellos piensan en grandeza, piensan en montañas muy altas, en el cielo y en otros planetas. Por lo tanto, al Señor se le ha descrito en términos de esas manifestaciones materiales, de modo que mientras se piensa en esas diferentes manifestaciones, se pueda pensar en el Señor. Eso también es conciencia de Krishna. Si alguien piensa: «Esta montaña es el hueso de Krishna», o si piensa que el vasto océano Pacífico es el ombligo de Krishna, se halla en estado de conciencia de Krishna. De modo similar, puede pensar que los árboles y plantas son los vellos del cuerpo de Krishna, puede pensar que Brahmaloka es la parte superior del cráneo de Krishna, y puede pensar que el sistema planetario de Patalaloka constituye las plantas de los pies de Krishna. De esa manera, puede pensar en Krishna como más grande que lo más grande (mahato mahiyan). Así mismo, se puede pensar en Krishna como más pequeño que lo más pequeño. Eso también es una clase de grandeza. Krishna puede fabricar esta gigantesca manifestación cósmica, y también puede fabricar un pequeño insecto. En un libro, a veces encontramos un pequeño insecto que se mueve y que es más pequeño que un punto. He ahí la artesanía de Krishna. Anor aniyan mahato mahiyan (Katha Up. 1.2.20): Él puede crear algo que sea más grande que lo más grande y más pequeño que lo más pequeño. Ahora los seres humanos han fabricado el avión 747, que, en su concepto, es muy grande. Mas, ¿pueden ellos producir un avión tan pequeño como un insecto volador? Eso no es posible. Sin embargo, la verdadera grandeza no es unilateral. Aquel que verdaderamente es grande puede volverse más grande que lo más grande y más pequeño que lo más pequeño. Y ni siquiera las cosas grandes que los hombres pueden fabricar en la era moderna son las cosas más grandes que el hombre ha creado. El Srimad-Bhagavatam nos da la información de que Kardama Muni, el padre del gran sabio Kapiladeva, fabricó un inmenso avión que semejaba una gran ciudad. Contenía lagos, jardines, calles y casas, y toda la ciudad podía volar por todo el universo. En ese avión, Kardama Muni viajó con su esposa y le mostró todos los planetas. Él era un gran yogi, y su esposa, Devahuti, era la hija de Svayambhuva Manu, un gran rey. Kardama Muni había deseado casarse, y Devahuti dijo a su padre: «Mi querido padre, quiero casarme con ese sabio». Así pues, Svayambhuva Manu llevó a su hija hasta donde estaba Kardama Muni y le dijo: «Señor, he aquí a mi hija. Por favor, acéptala por esposa». Ella era la hija de un rey y era muy opulenta, pero cuando se unió a su austero esposo, tuvo que servirlo tanto que se volvió enjuta y delgada. En efecto, incluso con poca comida, ella trabajaba día y noche. Por consiguiente, Kardama Muni se compadeció de ella. «Esta mujer que ha venido a mí es la hija de un rey —pensó él—, pero bajo mi protección no está recibiendo ninguna comodidad. Así que voy a darle alguna comodidad.» Por lo tanto, preguntó a su esposa: «¿Qué te haría sentir cómoda?». Desde luego que, por naturaleza, la mujer quiere una buena casa, buena comida, finas prendas de vestir, buenos hijos y un buen esposo. Eso es lo que una mujer ambiciona. Así pues, Kardama Muni le demostró que había recibido el mejor de los esposos. Mediante poderes yóguicos, creó para ella ese gran avión, y le dio una gran casa, con sirvientas y toda clase de opulencias. Kardama Muni era tan sólo un ser humano, pero pudo realizar esas cosas maravillosas mediante poderes yóguicos. Krishna, no obstante, es yogesvara, el amo de todos los poderes yóguicos. Si nosotros obtenemos un poquito de poder místico, nos volvemos importantes, pero Krishna es el amo de todos los poderes místicos. En la Bhagavad-gita se dice que dondequiera que esté Yogesvara, Krishna, la Suprema Personalidad de Dios, el amo de todos los poderes místicos, y dondequiera que esté Arjuna, a quien también se conoce como Partha o Dhanurdhara, todo está presente. En todo momento debemos recordar que, si podemos mantenernos siempre en compañía de Krishna, alcanzaremos todas las perfecciones. Y especialmente en esta era, Krishna Se ha encarnado en forma del santo nombre (kali-kale nama-rupe krsna-avatara, Cc. adi 17.22). Por consiguiente, Caitanya Mahaprabhu dice:

namnam akari bahudha nija-sarva-saktis
tatrarpita niyamitah smarane na kalah

«Mi querido Señor, Tú eres tan bondadoso, que me estás dando Tu compañía en la forma de Tu santo nombre, y este santo nombre puede cantarse en cualquier situación». No hay reglas estrictas para cantar Hare Krishna. Se puede cantar Hare Krishna en cualquier parte. Los niños, por ejemplo, también cantan y bailan. No es difícil en absoluto. Mientras nuestros estudiantes caminan, llevan sus cuentas consigo y cantan. ¿Qué se pierde con ello? Y la ganancia es muy grande, pues por cantar estamos en contacto con Krishna personalmente. Supónganse que fuéramos a visitar personalmente al presidente. Cuán orgullosos nos sentiríamos. «¡Oh!, estoy con el presidente.» De manera que, ¿no deberíamos sentirnos sumamente orgullosos si fuéramos a estar con el presidente supremo, quien es capaz de crear muchos millones de presidentes como los de este mundo? Ese canto es nuestra oportunidad de hacerlo. En consecuencia, Caitanya Mahaprabhu dice: etadrsi tava krpa bhagavan mamapi: «Mi querido Señor, Tú eres tan bondadoso conmigo, que siempre estás dispuesto a brindarme Tu compañía». Durdaivam idrsam ihajani nanuragah: «Pero yo soy tan desafortunado que no aprovecho esa oportunidad». Nuestro movimiento para la conciencia de Krishna simplemente está pidiendo a la gente: «Canten Hare Krishna». En un periódico había una tira cómica en la que se mostraba a una anciana y su esposo sentados frente a frente. La dama estaba diciendo a su esposo: «Canta, canta, canta». Y el esposo le estaba respondiendo: «Cansa, cansa, cansa». Así pues, de la misma manera, estamos pidiendo a todo el mundo: «Por favor, canta, canta, canta». Pero ellos están respondiendo: «Cansa, cansa, cansa». Ése es su infortunio. Aun así, tenemos el deber de hacer que todas esas criaturas desafortunadas se vuelvan afortunadas. Ésa es nuestra misión. Por eso vamos a la calle a cantar. Aunque ellos dicen: «Cansa», nosotros seguimos cantando. Ése es nuestro deber. Y si de una u otra forma ponemos algo que leer en la mano de alguien,éste se vuelve afortunado. El dinero que ha ganado arduamente, lo hubiera despilfarrado de tantas maneras repugnantes y pecaminosas, pero si tan sólo compra un libro, sea cual fuere el precio, su dinero estará siendo bien utilizado. Ése es el comienzo de su conciencia de Krishna. Como él ha dado al movimiento para la conciencia de Krishna algo del dinero que arduamente ha ganado, recibe un beneficio espiritual. Él no está perdiendo nada; por el contrario, está ganando un beneficio espiritual. Así que, nuestra misión es traer a todo el mundo a este movimiento para la conciencia de Krishna de una u otra forma, para que todos puedan beneficiarse espiritualmente. Cuando Krishna estuvo en la Tierra, no todos supieron que Él era la Suprema Personalidad de Dios. Aunque cuando era necesario Él demostraba que era la Divinidad Suprema, por lo general parecía ser exactamente igual que un ser humano común. En consecuencia, mientras Sukadeva Gosvami describe cómo Krishna jugaba como uno de los pastorcillos de vacas, señala la identidad de Krishna. ¿Quién es este pastorcillo? Sukadeva Gosvami dice: ittham satam brahma-sukhanubhutya. Los impersonalistas meditan en el Brahman impersonal y sienten así cierta dicha trascendental, pero Sukadeva Gosvami señala que la fuente de esa dicha trascendental está aquí: Krishna. Krishna es la fuente de todo (aham sarvasya prabhavah) y por consiguiente, la dicha trascendental que los impersonalistas tratan de experimentar al meditar en el Brahman impersonal, en realidad proviene de Krishna. Sukadeva Gosvami dice: «He aquí a la persona que es la fuente de brahma-sukha, la bienaventuranza trascendental que proviene de la comprensión del Brahman». El devoto siempre está dispuesto a prestar servicio al Señor (dasyam gatanam para-daivatena), pero para aquellos que están bajo el hechizo de la energía ilusoria,Él es un niño común (mayasritanam nara-darakena). Ye yatha mam prapadyante tams tathaiva bhajamy aham: Krishna trata con diferentes entidades vivientes conforme a los conceptos que éstas tengan. Para aquellos que consideran a Krishna un ser humano común, Krishna trata con ellos como un ser humano común, mientras que los devotos que aceptan a Krishna como Suprema Personalidad de Dios, disfrutan de la compañía de la Suprema Personalidad de Dios. Desde luego que el objeto del impersonalista es el brahmajyoti, la impersonal refulgencia del Supremo, pero Krishna es la fuente de esa refulgencia. Por lo tanto, Krishna lo es todo (brahmeti paramatmeti bhagavan iti sabdyate). Sin embargo, los pastorcillos de vacas pueden jugar con ese mismo Krishna, la excelsa Personalidad de Dios. ¿Cómo se han vuelto tan afortunados, que pueden jugar con Él?

ittham satam brahma-sukhanubhutya
dasyam gatanam para-daivatena
mayasritanam nara-darakena
sardham vijahruh krta-punya-puñjah

(Bhag. 10.12.11)

Los pastorcillos de vacas que están jugando con Krishna tampoco son comunes, pues han logrado la perfección máxima, que consiste en poder jugar con la Suprema Personalidad de Dios. ¿Cómo alcanzaron esa posición? Krta-punya-puñjah: Después de muchísimas vidas en las que realizaron actividades piadosas. Durante muchísimas vidas, estos muchachos se sometieron a austeridades y penitencias para alcanzar la perfección máxima de la vida, y ahora tienen la oportunidad de jugar con Krishna personalmente, de igual a igual. Ellos no saben que Krishna es la Suprema Personalidad de Dios, pues ésa es la naturaleza del vrndavana-lila, de los pasatiempos de Krishna en la aldea de Vrndavana. Sin conocer la identidad de Krishna, los pastorcillos de vacas simplemente aman a Krishna, y su amor es interminable. Esto es cierto en el caso de toda la gente que está en Vrndavana. Por ejemplo, Yasodamata y Nanda Maharaja, la madre y el padre de Krishna, aman a Krishna con afecto paternal. Del mismo modo, los amigos de Krishna aman a Krishna, las amigas de Krishna aman a Krishna, los árboles aman a Krishna, el agua ama a Krishna, las flores, las vacas, los terneros... todo el mundo ama a Krishna. Ésa es la naturaleza de Vrndavana. De manera que si simplemente aprendemos a amar a Krishna, podemos de inmediato transformar este mundo en Vrndavana. Ése es el único punto central: cómo amar a Krishna (prema pum-artho mahan). La gente está por lo general buscando dharma, artha, kama, moksa: religiosidad, crecimiento económico, complacencia de los sentidos y liberación. Pero Caitanya Mahaprabhu hizo caso omiso de esas cuatro cosas. «Eso no es lo que debe lograrse en la vida», dijo Él. La verdadera meta de la vida es el amor por Krishna. Por supuesto, la vida humana no comienza verdaderamente mientras no haya algún concepto de religión (dharma). Pero en esta era actual, Kali-yuga, prácticamente no existe dharma —no hay ni religión ni moralidad, y no hay actividades piadosas—, y, en consecuencia, desde el punto de vista védico, la actual civilización humana ni siquiera está integrada por seres humanos. Antes, a la gente le importaba la moralidad y la inmoralidad, la religión y la irreligión, pero con el progreso de Kali-yuga todo eso se está acabando, y la gente puede hacer cualquier cosa, sin que le importe lo que ésta sea. El Srimad-Bhagavatam dice, y de hecho podemos verlo, que en Kali-yuga cerca de un ochenta por ciento de la gente es pecadora. La vida sexual ilícita, el consumo de sustancias embriagantes y estimulantes, el comer carne y los juegos de azar, son los cuatro pilares de la vida pecaminosa, y, por consiguiente, nosotros pedimos que primero se rompan esos cuatro pilares, de manera que el techo de la vida pecaminosa se derrumbe. Luego, mediante el canto de Hare Krishna se puede permanecer establecido en una posición trascendental. Es un método muy sencillo. No se puede llegar a comprender a Dios viviendo una vida pecaminosa. Así que Krishna dice:

yesam tv anta-gatam papam
jananam punya-karmanam
te dvandva-moha-nirmukta
bhajante mam drdha-vratah

«Aquellos que han observado una conducta piadosa en vidas anteriores y en la presente, y cuyas actividades pecaminosas están completamente erradicadas, se liberan de las dualidades de la ilusión y se ocupan en Mi servicio con determinación» (Bg. 7.28). La palabra anta-gatam significa «terminando». Alguien puede dedicarse al servicio devocional, si ha terminado con su vida pecaminosa. ¿Quién puede terminar con la vida pecaminosa? Aquellos que se dedican a las actividades piadosas. Todos deben realizar actividades, y si alguien se dedica a actividades piadosas, naturalmente sus actividades pecaminosas desaparecerán. Por una parte, debe tratar de romper voluntariamente los pilares de la vida pecaminosa, y por otra parte debe dedicarse a la vida piadosa. Si no se tiene ninguna ocupación piadosa, no es posible librarse de las actividades pecaminosas simplemente mediante la comprensión teórica. Por ejemplo, el gobierno norteamericano está gastando millones de dólares para detener el uso de LSD y otras sustancias enajenantes de esa índole, pero ha fracasado. ¿Cómo va a ser posible que simplemente con promulgar leyes o dar conferencias, se pueda hacer que la gente deje esas cosas? No es posible. Hay que dar a la gente buenas ocupaciones, y entonces automáticamente dejarán las malas. Por ejemplo, nosotros indicamos a nuestros estudiantes: «No ingieran sustancias embriagantes ni estimulantes», y de inmediato las dejan, si bien el gobierno ha fracasado en detenerlos. Esto es algo práctico. Param drstva nivartate. Si a alguien no se le da una buena ocupación, no pueden detenerse sus malas ocupaciones. Esto no es posible. Por lo tanto, tenemos dos aspectos: la prohibición de actividades pecaminosas, y la ocupación en actividades buenas. No decimos simplemente: «No tenga vida sexual ilícita», «No ingiera estimulantes», etc. El simple hecho de negar carece de significado; debe haber algo positivo, porque todo el mundo quiere ocuparse en algo. Eso se debe a que somos entidades vivientes y no exánimes piedras. Mediante la meditación, los filósofos impersonalistas tratan de volverse exánimes piedras: «Voy a pensar en algo vacío o impersonal». Pero, ¿cómo puede uno volverse vacío artificialmente? El corazón y la mente están llenos de actividades, así que esos métodos artificiales no ayudarán a la sociedad humana. Los métodos de supuesto yoga y meditación son todos sinvergüencería, porque no proveen de ninguna ocupación. Pero en el proceso de conciencia de Krishna hay suficiente ocupación para todo el mundo. Todos se levantan temprano por la mañana para adorar a las Deidades. Los devotos preparan sabrosa comida para Krishna, decoran el templo, hacen guirnaldas, salen a cantar, y venden libros. Están totalmente ocupados las veinticuatro horas del día, y, por consiguiente, pueden abandonar la vida pecaminosa. Si un niño tiene en las manos algo que está comiendo pero le damos algo mejor, tirará la cosa inferior y tomará la mejor. Así que en el proceso de conciencia de Krishna ofrecemos una mejor ocupación, mejor vida, mejor filosofía, mejor conciencia... todo mejor. Por eso, aquellos que se dedican al servicio devocional pueden dejar las actividades pecaminosas y promoverse al estado de conciencia de Krishna. Las actividades destinadas a promover a todas las entidades vivientes al estado de conciencia de Krishna están ocurriendo no sólo en la sociedad humana, sino también en la sociedad animal. Como todas las entidades vivientes de aquí son partes integrales de Krishna pero se están pudriendo en este mundo material, Krishna tiene un plan, un gran plan, para liberarlas. A veces Él viene a este mundo personalmente, y a veces envía a Sus muy íntimos devotos. A veces Él deja instrucciones tales como las de la Bhagavad-gita. La encarnación de Krishna aparece en todas partes, y Él aparece entre los animales, los hombres, los sabios e incluso entre los seres acuáticos (tiryan-nrsisu yadahsu). Por ejemplo, Krishna apareció incluso como una encarnación pez. De manera que el nacimiento, el advenimiento y la partida de Krishna, son todos desconcertantes (tad atyanta-vidambanam). Nosotros, las entidades vivientes condicionadas, transmigramos de un cuerpo a otro porque las leyes de la naturaleza nos obligan a hacerlo, pero Krishna no viene porque Lo obliguen. Ésa es la diferencia. Aquellos que son necios y sinvergüenzas piensan: «Yo nací en este mundo y Krishna también nació aquí. Por consiguiente, yo también soy Dios». No saben que tendrán que nacer de nuevo, forzados por las leyes de la naturaleza. Puede que se nos haya dado la oportunidad de tener un cuerpo muy hermoso, en un país en el que podemos vivir con opulencia y recibir una buena educación. Pero si hacemos mal uso de todo eso, obtendremos otro cuerpo conforme a nuestra mentalidad. Por ejemplo, actualmente, pese a los muchísimos planes que los gobiernos realizan para que haya buenos colegios y universidades, los países civilizados del mundo están produciendo «hippies», gente joven que está tan frustrada que hasta adora cerdos. Pero si nos relacionamos con las cualidades de los cerdos, de hecho nos volveremos cerdos en nuestra siguiente vida. Prakrteh kriyamanani gunaih karmani sarvasah. La naturaleza nos dará plena oportunidad: «Muy bien, señor, vuélvase un cerdo». Así son las disposiciones de la naturaleza. Prakrti, la naturaleza, tiene tres modalidades, y si nos relacionamos con un tipo de modalidad, recibiremos nuestro siguiente cuerpo conforme a ello. El advenimiento y la partida de Krishna tienen por objeto poner fin a la transmigración que las entidades vivientes realizan de un cuerpo a otro, y, en consecuencia, debemos entender la grandeza del plan que hay tras el advenimiento y la partida de Krishna. No debemos creer que Krishna viene caprichosamente. Él tiene un gran plan, pues de no ser así, ¿por qué habría de venir aquí? Él está sumamente ansioso de llevarnos de regreso al hogar, de vuelta a Dios. Eso es lo que a Krishna Le interesa. Por lo tanto, Él dice:

sarva-dharman parityajya
mam ekam saranam vraja
aham tvam sarva-papebhyo
moksayisyami ma sucah

«Abandona toda clase de religión y sencillamente entrégate a Mí. Yo te liberaré de toda reacción pecaminosa. No temas» (Bg. 18.66). Todos nosotros somos hijos de Krishna, Dios, y como estamos infelices por haber adoptado cuerpos materiales, para reiterados ciclos de nacimiento, muerte, vejez y enfermedades, Él está más infeliz que nosotros. Nuestra situación en el cuerpo material no es cómoda en absoluto, pero somos tan necios y sinvergüenzas que no tratamos de hacer nada para resolverlo. Estamos tratando afanosamente de disponer las cosas para tener comodidades temporales en esta vida, pero estamos haciendo caso omiso de las verdaderas incomodidades constituidas por el nacimiento, la muerte, la vejez y las enfermedades. He ahí nuestra ignorancia y nuestra necedad, y, por ello, Krishna viene a despertarnos de esa ignorancia y llevarnos de regreso al hogar, de vuelta a Dios.

14. Las maravillosas actividades del Señor Krishna

gopy adade tvayi krtagasi dama tavad
ya te dasasru-kalilañjana-sambhramaksam
vaktram niniya bhaya-bhavanaya sthitasya
sa mam vimohayati bhir api yad bibheti

Mi querido Krishna, Yasoda tomó una cuerda para atarte cuando cometiste una ofensa, y Tus perturbados ojos se inundaron de lágrimas, las cuales lavaron el cosmético de ellos. Y Tú estabas asustado, aunque el temor personificado Te tiene miedo a Ti. Ver esto me resulta desconcertante. —Srimad-Bhagavatam 1.8.32 He aquí otra explicación del desconcierto que crean los pasatiempos del Señor Supremo. El Señor Supremo es el Supremo en todas las circunstancias, tal como ya se explicó. Éste es un ejemplo específico de cómo el Señor es el Supremo y, al mismo tiempo, al estar en presencia de Su devoto puro, es un juguete de este último. El devoto puro del Señor Le presta servicio sólo como resultado del amor puro, y, mientras ejecuta dicho servicio devocional, se olvida de la posición del Señor Supremo. El Señor Supremo acepta además con mayor deleite el amoroso servicio de Sus devotos cuando el servicio se realiza espontáneamente y como resultado de un afecto puro, sin nada de admiración reverencial. Por lo general, los devotos adoran al Señor con una actitud reverencial, pero el Señor Se complace íntegramente cuando el devoto, por amor y afecto puro, considera que el Señor es menos importante que él mismo. Los pasatiempos del Señor en la morada original de Goloka Vrndavana se intercambian con ese espíritu. Los amigos de Krishna Lo consideran uno de ellos; no Lo consideran de una importancia reverencial. Los padres del Señor (que son todos devotos puros) Lo consideran únicamente un niño. El Señor acepta los castigos de Sus padres más jubilosamente que las oraciones de los himnos védicos. De igual manera, acepta los reproches de Sus prometidas con más gusto que los himnos védicos. Cuando el Señor Krishna Se hallaba presente en el mundo material, y a fin de manifestar como una atracción para la gente en general Sus eternos pasatiempos del reino trascendental de Goloka Vrndavana, exhibió ante Yasoda, Su madre adoptiva, una imagen única de subordinación. El Señor, en Sus juegos y actividades infantiles, de un modo natural, solía arruinar la mantequilla que madre Yasoda almacenaba, al romper los tarros y distribuir su contenido entre Sus amigos y compañeros de juego, entre ellos los célebres monos de Vrndavana, que aprovechaban la magnanimidad del Señor. Madre Yasoda vio eso, y, movida por su amor puro, quiso hacer una representación de castigo para su trascendental hijo. Ella tomó una cuerda y amenazó al Señor con atarlo, tal como se acostumbra en los hogares corrientes. Al ver la cuerda en manos de madre Yasoda, el Señor inclinó la cabeza y comenzó a sollozar como un niño, y las lágrimas se deslizaron por Sus mejillas, lavando el ungüento negro que había alrededor de Sus hermosos ojos. Kuntidevi adora esta imagen del Señor, porque ella está consciente de la suprema posición en la que Él está. Muchas veces, la personificación del temor teme al Señor, pero Él tiene miedo a Su madre, quien justamente quería castigarlo de una manera corriente. Kunti estaba consciente de la excelsa posición de Krishna, mientras que Yasoda no lo estaba. Por lo tanto, la posición de Yasoda era más excelsa que la de Kunti. Madre Yasoda obtuvo al Señor como hijo, y el Señor le hizo olvidar por completo que su hijo era el propio Señor. Si madre Yasoda hubiera estado consciente de la excelsa posición del Señor, seguro que hubiera dudado en castigarlo. Pero a ella se le hizo olvidar esa situación, porque el Señor quiso ejecutar un acto infantil completo ante la afectuosa Yasoda. Este intercambio de amor entre la madre y el hijo se realizó de un modo natural, y Kunti, al recordar la escena, se desconcertó, y no pudo menos que alabar el trascendental amor filial. Indirectamente, madre Yasoda es alabada por su posición amorosa única, pues ella podía controlar, en forma de su amado hijo, incluso al todopoderoso Señor. Este pasatiempo presenta otra opulencia de Krishna: Su opulencia de belleza. Krishna tiene seis opulencias: plena riqueza, plena fuerza, plena influencia, pleno conocimiento, plena renunciación y plena belleza. Krishna tiene la naturaleza de ser más grande que lo más grande y más pequeño que lo más pequeño (anor aniyan mahato mahiyan). Nosotros ofrecemos reverencias a Krishna con respeto, asombro y veneración, pero nadie se dirige a Krishna con una cuerda diciéndole: «Krishna, has cometido una ofensa y ahora Te voy a dar». Sin embargo, ésa es la prerrogativa del devoto más perfecto de todos, y Krishna quiere ser abordado de esa manera. Pensando en la opulencia de Krishna, Kuntidevi no se atrevió a asumir el papel de Yasoda, pues aunque Kuntidevi era tía de Krishna, no tenía el privilegio de poder dirigirse a Krishna de la manera en que Yasodamai lo hacía, pues esta última era una devota tan adelantada que tenía el derecho de castigar a la Suprema Personalidad de Dios. Ésa era la prerrogativa especial de Yasodamai. Kuntidevi estaba pensando simplemente en cuán afortunada era Yasodamai, pues podía amenazar a la Suprema Personalidad de Dios, a quien teme incluso la personificación del temor (bhir api yad bibheti). ¿Quién no teme a Krishna? No hay nadie que no Le tema. Pero Krishna teme a Yasodamai. He ahí la gran excelencia de Krishna. Para dar otro ejemplo de esa opulencia, a Krishna se Le conoce como Madana-mohana. Madana significa Cupido. Cupido hechiza a todo el mundo, pero Krishna es conocido como Madana-mohana, porque Él es tan hermoso que hechiza incluso a Cupido. Pero el propio Krishna es hechizado por Srimati Radharani, y, por consiguiente, a Srimati Radharani se La conoce como Madana-mohana-mohini, «aquella que hechiza al que hechiza a Cupido». Krishna es aquel que hechiza a Cupido, y Radharani es la que Lo hechiza a Él. Ésas son conclusiones espirituales muy elevadas del proceso de conciencia de Krishna. No son ficticias, imaginarias ni inventadas. Son realidades, y cada devoto puede tener el privilegio de entender y, de hecho, participar, en los pasatiempos de Krishna, si verdaderamente es adelantado. No debemos pensar que el privilegio que se le ha dado a madre Yasoda no está a nuestra disposición. Todo el mundo puede tener un privilegio similar. Si alguien ama a Krishna como hijo suyo, entonces tendrá ese privilegio, porque la madre siente por el hijo el máximo amor. Incluso en este mundo material no hay nada que se compare al amor de una madre, pues la madre ama a su hijo sin esperar ninguna retribución. Desde luego que, si bien eso es cierto como regla general, el mundo material está tan contaminado que a veces una madre piensa: «Mi hijo crecerá y se volverá un hombre, y cuando gane dinero, éste lo recibiré yo». Así pues, aún hay algún deseo de obtener algo a cambio. Pero cuando se ama a Krishna, no hay sentimientos egoístas, pues ese amor es puro: está libre de toda ganancia material (anyabhilasita-sunyam). No debemos amar a Krishna en espera de alguna ganancia material. No debemos decir: «Krishna, danos nuestro pan de cada día, y entonces Te amaré. Krishna, dame esto o aquello, y entonces Te amaré». No debe haber esa clase de intercambios mercantiles, pues Krishna quiere amor puro. Cuando Krishna vio que madre Yasoda iba hacia Él con una cuerda y dispuesta a atarlo, de inmediato sintió mucho temor, mientras pensaba que «¡Oh!, mamá Me va a atar». Comenzó a llorar, y las lágrimas lavaron el maquillaje de Sus ojos. Mirando a Su madre con gran respeto, le suplicó con sentimiento: «Sí, madre, te he ofendido. Ten la bondad de excusarme». Luego, Se apresuró a inclinar la cabeza. Kuntidevi apreció esa escena, pues ésa era otra de las perfecciones de Krishna. Aunque Él es la Suprema Personalidad de Dios, Se pone bajo el control de madre Yasoda. En la Bhagavad-gita (7.7), el Señor dice: mattah parataram nanyat kiñcid asti dhanañjaya: «Mi querido Arjuna, no hay nadie superior a Mí». Sin embargo, esa Suprema Personalidad de Dios, ante quien nadie es superior, Se postra ante madre Yasoda, aceptando que: «Mi querida madre, sí, soy un ofensor». Cuando madre Yasoda vio que Krishna estaba sintiendo mucho miedo de ella, también se perturbó. Ella verdaderamente no quería que Krishna sufriera con su castigo. No era ése su propósito. Pero es un sistema aún corriente en la India que, cuando un niño crea demasiados disturbios, su madre puede que lo ate para que se quede quieto. Ése es un sistema muy común, así que madre Yasoda lo adoptó. Esta escena es sumamente apreciada por los devotos puros, pues enseña cuánta grandeza hay en la Persona Suprema, que actúa exactamente igual que un niño perfecto. Cuando Krishna actúa como un niño, lo hace perfectamente; cuando actúa como el esposo de dieciséis mil princesas, lo hace perfectamente; cuando actúa como el amante de las gopis, lo hace perfectamente; y como amigo de los pastorcillos de vacas, también actúa perfectamente. Los pastorcillos de vacas dependen todos de Krishna. Una vez, ellos querían coger frutas de un bosque de palmeras, pero había un demonio llamado Gardabhasura que no permitía que nadie entrara en ese bosque. Por lo tanto, los pastorcillos de vacas amigos dijeron a Krishna: «Krishna, queremos saborear esas frutas, si Tú puedes hacer lo necesario para ello». Krishna dijo que sí de inmediato, y Él y Balarama fueron al bosque en el que el demonio estaba viviendo con otros demonios, todos los cuales habían asumido la forma de asnos. Cuando los demonios asnos fueron a patear a Krishna y a Balarama con sus patas traseras, Balarama atrapó a uno de ellos y lo lanzó a la copa de un árbol, y el demonio murió. Luego, Krishna y Balarama mataron a los demás demonios de la misma manera. Así pues, Sus amigos pastorcillos de vacas Les quedaron muy agradecidos. En otra ocasión, un fuego cercó a los niños pastorcillos de vacas. No conociendo a nadie más que a Krishna, de inmediato Lo llamaron, y Krishna estaba listo: «Sí». Así pues, Krishna Se tragó al instante todo el fuego. Hubo muchos demonios que atacaron a los niños, y cada día los niños regresaban a donde estaban sus madres y decían: «Madre, Krishna es muy maravilloso», y explicaban lo que había ocurrido ese día. Y las madres decían: «Sí, nuestro Krishna es maravilloso». Ellos no sabían que Krishna es Dios, la Persona Suprema. Ellos sólo sabían que Krishna es maravilloso, eso es todo. Y cuanto más percibían las maravillosas actividades de Krishna, más aumentaba su amor. «Quizás sea un semidiós, pensaban ellos. Cuando Nanda Maharaja, el padre de Krishna, conversaba con sus amigos, éstos hablaban de Krishna y decían: «¡Oh!, Nanda Maharaja, tu hijo Krishna es maravilloso». Y Nanda Maharaja respondía: «Si, me doy cuenta. Quizás sea algún semidiós». Y ni siquiera eso era seguro: «Quizás». Así pues, a los habitantes de Vrndavana no les importa quién es Dios y quién no lo es. Ellos aman a Krishna; eso es todo. Aquellos que piensan en analizar primero a Krishna para determinar si es Dios no son devotos de primera. Los devotos de primera son aquellos que sienten un amor espontáneo por Krishna. ¿Cómo vamos a analizar a Krishna? Él es ilimitado, y, por consiguiente, es imposible. Tenemos una percepción limitada, y nuestros sentidos tienen una potencia limitada, así que, ¿cómo vamos a estudiar a Krishna? No es posible en absoluto. Krishna Se revela a Sí mismo hasta un cierto punto, y ese tanto es suficiente. No debemos ser como los filósofos mayavadis, que tratan de encontrar a Dios mediante la deducción especulativa. «Neti neti», dicen ellos; «Dios no es esto, y Dios no es aquello». Pero qué es Dios, ellos no lo saben. Los científicos materialistas también tratan de encontrar la causa última, pero su proceso es el mismo: «No es esto, no es aquello». Por mucho que avancen, siempre encontrarán que: «No es esto, no es aquello». Pero qué es la causa última, nunca lo descubrirán. Eso no es posible. ¡Y para qué hablar de encontrar a Krishna!, los científicos materialistas no pueden entender correctamente ni siquiera los objetos materiales. Están tratando de ir a la Luna, pero de hecho no saben lo que es la Luna. Si ellos entendieran lo que es la Luna, ¿por qué habrían de volver aquí? Si ellos supieran perfectamente lo que es la Luna, en estos momentos estarían viviendo allí. Durante los últimos veinte años han estado tratando de ir allá y quedarse, pero simplemente están viendo que: «No es esto, no es aquello. No hay entidades vivientes, y no hay la posibilidad de que nosotros vivamos allí». De modo que ellos pueden dar un informe de lo que no hay en la Luna, pero ¿saben ellos lo que sí hay allí? No. No lo saben. Y ése es sólo un planeta o una estrella. Según las Escrituras védicas, la Luna es una estrella. Los científicos dicen que todas las estrellas son soles, pero según la Bhagavad-gita, las estrellas son de la misma naturaleza que la Luna. En la Bhagavad-gita (10.21), el Señor Krishna dice: naksatranam ahamsasi: «De las estrellas, Yo soy la Luna». Así pues, la Luna es exactamente igual que las innumerables estrellas. ¿Cuál es la naturaleza de la Luna? La Luna es brillante porque refleja la luz del Sol. Por consiguiente, aunque los científicos dicen que las estrellas son numerosos soles, nosotros no estamos de acuerdo con ello. Según el análisis védico, hay innumerables soles, pero en cada universo sólo hay uno. Lo que vemos en este universo lo vemos de un modo imperfecto, y nuestro conocimiento no es perfecto. No podemos contar cuántas estrellas o planetas existen. No podemos entender por completo las cosas materiales que existen a nuestro alrededor, y, por consiguiente, ¿cómo vamos a entender al Señor Supremo, quien creó este universo? Eso no es posible. Por eso en la Brahma-samhita (5.34) se dice:

panthas tu koti-sata-vatsara-sampragamyo
vayor athapi manaso muni-pungavanam
so ‘py asti yat-prapada-simny avicintya-tattve
govindam adi-purusam tam aham bhajami

El espacio es ilimitado, y la Brahma-samhita sugiere lo siguiente: supónganse que alguien viajara en una aeronave durante millones de años a la velocidad del viento o incluso a la velocidad de la mente. Todo el mundo sabe que la mente es tan veloz que hasta en una diezmilésima de segundo puede llevarnos a millones de kilómetros de distancia. Si hemos visto algo que se encuentra a millones de kilómetros de distancia, la mente puede ir allí de inmediato. Pero incluso si pudiéramos viajar a esa velocidad en una aeronave fabricada por muni-pungavanam, los más grandes científicos y concienzudos pensadores, ¿sería eso la perfección? No. La Brahma-samhita dice: so ‘py asti yat-prapada-simny avicintya-tattve: Aun así esta creación permanecería como algo inconcebible para nuestra comprensión. Y Krishna ha creado todas esas cosas, así que, ¿cómo vamos a estudiar a Krishna? Si no podemos entender las cosas que Krishna ha creado, ¿cómo vamos a entender a Krishna? No es posible en absoluto. En consecuencia, la mentalidad de Vrndavana constituye el estado mental perfecto para los devotos. A los habitantes de Vrndavana no les interesa entender a Krishna. Más bien quieren amar a Krishna incondicionalmente. Ellos no piensan: «Krishna es Dios y por eso yo Lo amo». En Vrndavana, Krishna no actúa como Dios; allí, Él actúa como un pastorcillo de vacas corriente, y aunque en ocasiones Él demuestra que es la Suprema Personalidad de Dios, a los devotos no les interesa saberlo. Kuntidevi, sin embargo, no era una habitante de Vrndavana. Ella era una habitante de Hastinapura, que está fuera de Vrndavana. Los devotos de fuera de Vrndavana estudian cuán grandes son los habitantes de Vrndavana, pero a los habitantes de Vrndavana no les interesa saber cuán grande es Krishna. Ésa es la diferencia entre ellos. Así que nuestro interés debe ser simplemente amar a Krishna. Cuanto más amemos a Krishna, más nos volveremos perfectos. No es necesario entender a Krishna y cómo Él crea. Krishna Se explica a Sí mismo en la Bhagavad-gita, y no debemos tratar de entender mucho más que eso. No debemos molestarnos mucho en conocer a Krishna. Eso no es posible. Simplemente debemos aumentar nuestro amor puro por Krishna. Esa es la perfección de la vida.

15. Más allá del nacimiento y la muerte

kecid ahur ajam jatam
punya-slokasya kirtaye
yadoh priyasyanvavaye
malayasyeva candanam

Algunos dicen que el Innaciente nace en aras de la glorificación de los reyes piadosos, y otros dicen que ha nacido para complacer al rey Yadu, uno de Tus devotos más queridos. Tú apareces en su familia como el sándalo aparece en las colinas de Malaya. —Srimad-Bhagavatam l.8.32 Como el advenimiento del Señor al mundo material es desconcertante, hay diferentes opiniones acerca del nacimiento del Innaciente. En la Bhagavad-gita, el Señor dice que Él nace en el mundo material, aunque Él es el Señor de todas las creaciones y es innaciente. De modo que no puede negarse en absoluto el nacimiento del Innaciente, debido a que Él mismo establece esa verdad. Pero aun así hay diferentes opiniones acerca de por qué nace Él. Eso también se declara en la Bhagavad-gita. Él aparece por medio de Su propia potencia interna, para restablecer los principios religiosos, proteger a los seres piadosos y aniquilar a los impíos. Ésa es la misión del advenimiento del Innaciente. No obstante, se dice que el Señor viene para glorificar al piadoso rey Yudhisthira. El Señor Sri Krishna quería ciertamente establecer el reino de los Pandavas por el bien de todos los seres del mundo. Cuando un rey piadoso gobierna el mundo, la gente es feliz. Cuando el gobernante es impío, la gente es infeliz. En la era de Kali, los gobernantes son impíos en la mayoría de los casos, y, por tanto, los ciudadanos también están infelices continuamente. Pero en el caso de la democracia, los mismos ciudadanos impíos eligen a su representante para que los gobierne, y, en consecuencia, no pueden culpar a nadie de su infelicidad. Maharaja Nala también fue célebre como gran rey piadoso, pero él no tenía ninguna relación con el Señor Krishna. Por consiguiente, a Maharaja Yudhisthira se le destina aquí a ser glorificado por el Señor Krishna, quien también había glorificado al rey Yadu al nacer en su familia. Al Señor se le conoce como Yadava, Yaduvira, Yadunandana, etc., aunque Él siempre es independiente de dicha obligación. Él es como el sándalo que crece en las colinas de Malaya. Los árboles pueden crecer en cualquier parte, pero como los árboles de sándalo crecen principalmente en el área de las colinas de Malaya, el nombre del sándalo y las colinas de Malaya están estrechamente vinculados. Por lo tanto, se concluye que el Señor es por siempre innaciente como el Sol, y, sin embargo, Él aparece del mismo modo en que el Sol sale por el horizonte oriental. Así como el Sol nunca es el Sol del horizonte oriental, así mismo el Señor no es el hijo de nadie, sino más bien el padre de todo lo que existe. En la Bhagavad-gita (4.6), el Señor dice:

ajo ‘pi sann avyayatma
bhutanam isvaro ‘pi san
prakrtim svam adhisthaya
sambhavamy atma-mayaya

«Aunque soy innaciente y Mi cuerpo trascendental nunca se deteriora, y aunque soy el Señor de todas las entidades vivientes, Yo aparezco en cada milenio en Mi forma trascendental original». Krishna es innaciente, y también nosotros somos innacientes, pero, a diferencia del Señor, nosotros hemos quedado atrapados en un cuerpo material. Por consiguiente, no podemos mantener nuestra posición de innacientes, sino que tenemos que nacer y transmigrar de un cuerpo a otro, sin ninguna garantía de qué clase de cuerpo recibiremos a continuación. Incluso en esta vida, estamos obligados a aceptar un cuerpo tras otro. El bebé deja su cuerpo de la infancia y acepta el cuerpo de niño, y el niño deja su cuerpo de la niñez y acepta el cuerpo de joven, que luego deja por un cuerpo de anciano. Así pues, es natural concluir que, cuando dejemos nuestro cuerpo viejo, tendremos que aceptar otro cuerpo; aceptaremos de nuevo el cuerpo de bebé. Ése es un ciclo natural del mundo material. Es similar a los cambios de estación. Después de la primavera viene el verano, y después del verano viene el otoño, y luego el invierno, y luego de nuevo la primavera. De igual modo, después del día viene la noche y después de la noche viene el día. Y así como estos cambios cíclicos ocurren uno tras otro, así mismo nosotros pasamos de un cuerpo a otro, y es natural concluir que, después de abandonar el cuerpo actual, habremos de recibir otro cuerpo (bhutva bhutva praliyate). Esa conclusión es muy lógica, la respalda el sastra, las Escrituras védicas, y lo afirma también la más grande de todas las autoridades, el propio Krishna. Por lo tanto, ¿por qué no habríamos de aceptarlo? Si no aceptamos esto —si creemos que no hay vida después de la muerte—, somos unos tontos. Sí hay vida después de la muerte, y también hay la oportunidad de liberarse del ciclo de los sucesivos nacimientos y muertes y lograr una vida de inmortalidad. Pero, debido a que hemos estado acostumbrados a aceptar un cuerpo tras otro desde tiempos inmemoriales, nos resulta difícil pensar en una vida que sea eterna. Y la vida de la existencia material es tan problemática que podríamos pensar que, si hay una vida eterna, también ha de ser problemática. Por ejemplo, un hombre enfermo que está tomando una medicina muy amarga y que está en cama, teniendo que comer, defecar y orinar allí, sin poder moverse, puede que considere su vida tan intolerable que piense: «Voy a suicidarme». De forma similar, la vida materialista es tan desoladora que, por la desesperación, a veces se adopta una filosofía nihilista o impersonalista para tratar de negar la propia existencia y volver todo un cero. De hecho, sin embargo, volverse cero no es posible, ni tampoco es necesario. En nuestra condición material nos hallamos en dificultades, pero cuando salimos de nuestra condición material, podemos encontrar verdadera vida, vida eterna. Como somos partes integrales de Krishna, que es aja, es decir, que está más allá del nacimiento y la muerte, nosotros también somos aja. ¿Cómo no habríamos de serlo? Si mi padre es feliz y yo soy el hijo de mi padre, ¿por qué habría yo de ser infeliz? Puedo concluir, naturalmente, que habré de disfrutar de las pertenencias de mi padre tal como él disfruta de ellas. De igual manera, Dios, Krishna, es todopoderoso, supremamente hermoso, supremamente conocedor y completo en todo, y aunque puede que yo no sea completo, soy parte integral de Dios, y, por tanto, tengo todas las cualidades de Dios en una cierta medida. Dios no muere, así que yo tampoco habré de morir. Ésa es mi posición. Eso se explica en la Bhagavad-gita (2.20): na jayate mriyate va kadacit. Al describir el alma, Krishna dice que nunca nace (na jayate), y si no nace, ¿cómo es posible que muera? No hay ninguna posibilidad de muerte (mriyate va). La muerte es para aquelque ha nacido, y si no se ha nacido, tampoco se tiene que morir. Desgraciadamente, sin embargo, no sabemos eso. Estamos llevando a cabo investigaciones científicas, pero no sabemos que la entidad viviente es un alma espiritual, sin nacimiento ni muerte. He ahí nuestra ignorancia. El alma es eterna, perpetua y primordial (nityah sasvato 'yam purano). El alma no muere con la aniquilación del cuerpo (na hanyate hanyamane sarire). Pero, aunque el alma no muere, recibe otro cuerpo, y eso se denomina bhava-roga, la enfermedad material. Puesto que Krishna es la entidad viviente suprema (nityo nityanam cetanas cetananam), nosotros somos exactamente iguales a Krishna, diferenciándonos de Él por el hecho de que Krishna es vibhu, ilimitado, mientras que nosotros somos anu, limitados. En términos cualitativos, somos prácticamente iguales a Krishna. De manera que, cualesquiera propensiones que Krishna tenga, nosotros también las tenemos. Por ejemplo, Krishna tiene la propensión a amar a alguien del sexo opuesto, y, en consecuencia, nosotros tenemos esa misma propensión. El origen del amor se halla presente en el amor eterno entre Radha y Krishna. Nosotros también estamos buscando amor eterno, pero, debido a que estamos condicionados por las leyes materiales, nuestro amor se interrumpe. Mas, si podemos trascender esa interrupción, podremos participar en intercambios amorosos similares a los de Krishna y Radharani. Así que nuestro objetivo debe ser ir de regreso al hogar, de vuelta a Krishna, pues, como Krishna es eterno, nosotros recibiremos allí un cuerpo eterno. Kunti dice: kecid ahur ajam jatam: El eterno supremo, el innaciente supremo, ahora ha nacido. Pero, aunque Krishna nace, Su nacimiento no es como el nuestro. Eso hemos de saberlo. El Señor dice en la Bhagavad-gita (4.9):

janma karma ca me divyam
evam yo vetti tattvatah
tyaktva deham punar janma
naiti mam eti so ‘rjuna

«¡Oh, Arjuna!, aquel que conoce la naturaleza trascendental de Mi advenimiento y actividades, al abandonar el cuerpo no vuelve a nacer en este mundo material, sino que alcanza Mi morada eterna!». En el Srimad-Bhagavatam se explica que cuando Krishna apareció por primera vez, no nació del vientre de Devaki, sino que apareció primero en la majestuosa forma de Visnu de cuatro brazos, y luego Se volvió un bebé y Se puso en el regazo de Devaki. Por consiguiente, el nacimiento de Krishna es trascendental, mientras que nuestro nacimiento tiene lugar a la fuerza, por las leyes de la naturaleza. Krishna no Se encuentra bajo el control de las leyes de la naturaleza; las leyes de la naturaleza actúan bajo Su control (mayadhyaksena prakrtih suyate sa-caracaram). Prakrti, la naturaleza, actúa bajo las órdenes de Krishna, y nosotros actuamos bajo las órdenes de la naturaleza. Krishna es el amo de la naturaleza, y nosotros somos sirvientes de la naturaleza. Así pues, Kuntidevi dice: kecid ahuh: «Puede que alguien diga que el innaciente ha nacido». Pudiera parecer que Él ha nacido como nosotros, pero en verdad no lo ha hecho. Kuntidevi dice claramente: kecid ahuh: «Puede que algunas personas necias digan que Él ha nacido». El propio Krishna dice en la Bhagavad-gita (9.l1): avajananti mam mudha manusim tanum asritam: «Como Yo he aparecido exactamente igual que un ser humano, los sinvergüenzas creen que también soy exactamente igual que un ser humano común». Param bhavam ajanantah: «Ellos no conocen el misterio que hay tras el nacimiento de Dios como ser humano». Krishna está en todas partes. El Señor Se encuentra situado en el corazón de todo el mundo (isvarah sarva-bhutanam hrd-dese ‘rjuna tisthati). Y como Él Se halla dentro de nosotros y es todopoderoso, ¿por qué habría de ser difícil para Él aparecer ante nosotros? Cuando el gran devoto Dhruva Maharaja estaba meditando en la forma de Visnu de cuatro brazos, repentinamente su meditación se interrumpió, y de inmediato vio ante él la misma forma en la que había estado meditando. ¿Fue acaso muy difícil para Krishna aparecer de esa manera? Claro que no. De modo similar, no fue difícil para Él aparecer ante Devaki en la misma forma de cuatro brazos. Así que, Krishna dice: janma karma ca me divyam: «Hay que entender Mi nacimiento y actividades trascendentales». Y Kuntidevi los entiende. Ella sabe que, aunque a algunos tontos les parece que Krishna nace, de hecho Él es innaciente. Pero, ¿por qué Krishna habría de realizar el pasatiempo de nacer? Kuntidevi responde: punya-slokasya kirtaye: Para glorificar a aquellos que son muy piadosos y que están muy adelantados en la comprensión espiritual. Krishna viene como hijo de Devaki, para glorificar a Su devota Devaki. Krishna viene como hijo de Yasoda, para glorificar a Yasoda. De igual manera, Krishna aparece en la dinastía de Maharaja Yadu, Su gran devoto, únicamente para glorificar a Maharaja Yadu. Por eso a Krishna aún se Le conoce como Yadava, el descendiente de Maharaja Yadu. Krishna no tiene ninguna obligación de nacer en una familia o país en particular, mas Él lo hace para glorificar a una cierta persona o a una cierta familia en virtud de su devoción. En consecuencia, se dice que Su nacimiento es divyam, trascendental. El Señor no está obligado a nacer, pero nosotros sí lo estamos. Ésa es la diferencia que hay entre nuestro nacimiento y el de Krishna. Si por nuestro karma, o actividades, somos aptos para nacer en una buena familia de la sociedad humana o de la sociedad de los semidioses, así será, pero si nuestras actividades son tan bajas como las de los animales, habremos de nacer en una familia de animales. Ésa es la fuerza del karma. Karmana daiva-netrena jantur dehopapattaye (Srimad-Bhagavatam 3.31.1). Nosotros desarrollamos un cierto tipo de cuerpo conforme a nuestro karma. La forma humana de vida tiene por objeto que se entienda al Supremo, la Verdad Absoluta (athato brahma-jijñasa). Pero si no nos esforzamos por lograr eso, si desperdiciamos esta oportunidad y simplemente permanecemos como animales, habremos de regresar a una forma de vida animal. Por lo tanto, el movimiento para la conciencia de Krishna está tratando de salvar a la gente de tener que descender a la vida animal. Se dice que el advenimiento del Señor Krishna se asemeja al crecimiento de árboles de sándalo en las colinas de Malaya (malayasyeva candanam). Existen dos Malayas: las colinas de Malaya, y la parte del mundo conocida como Malasia. El árbol de candana, el árbol de sándalo, puede crecer en cualquier parte —no hay ninguna regla por la que tenga que crecer en Malasia o en las colinas de Malaya—, pero debido a que ese sándalo crece abundantemente en esas partes del mundo, es conocido como malaya-candana. En los países occidentales hay un agua perfumada que se conoce como agua de colonia. La misma se puede producir en cualquier parte, pero debido a que se elaboró originalmente en la ciudad de Colonia, se conoce como agua de colonia. De manera similar, el sándalo puede crecer en cualquier parte, pero debido a que originalmente era muy abundante en Malasia y en las colinas de Malaya, es conocido como sándalo malayo. Kunti ofreció esta oración hace cinco mil años, y eso indica que hace cinco mil años se cultivaba sándalo en Malasia. Malasia no es un nombre nuevo; hace miles y miles de años los seguidores de la cultura védica lo conocían. Desde luego que hoy en día Malasia está cultivandoárboles de caucho, debido a que hay mucha demanda de caucho, pero antiguamente Malasia cultivaba sándalo en gran escala, pues había una gran demanda de sándalo, especialmente en la India. Como la India es un país tropical y el sándalo es muy refrescante, la gente de allí usa la pasta de sándalo como cosmético. Incluso hoy en día, durante los muy calurosos días de la estación de verano, aquellos que pueden pagarlo se aplican pasta de sándalo por todo el cuerpo y se sienten frescos todo el día. En la India era usual que después de bañarse y santificar el cuerpo mediante la aplicación de marcas de tilaka, se ofrecía reverencias a la Deidad, se tomaba un poco de candana-prasada del cuarto de la Deidad, y se aplicaba por el cuerpo como cosmético. Eso se llamaba prasadhanam. Pero se dice que en el Kali-yuga, la era actual, snanam eva prasadhanam (Srimad-Bhagavatam 12.2.5): Si tan siquiera uno puede bañarse bien, eso es prasadhanam. En la India, hasta el más pobre de los hombres se baña todos los días temprano por la mañana, pero cuando fui a Norteamérica, vi que hasta el baño diario resulta una cuestión difícil y no es lo que usualmente se acostumbra. En la India estamos acostumbrados a ver que la gente se baña tres veces al día, pero en Nueva York he visto que a veces uno tiene que ir a la casa de un amigo a bañarse, pues puede que no se tenga en casa las facilidades de hacerlo. Ésos son signos de Kali-yuga. Snanam eva prasadhanam. En Kali-yuga, incluso bañarse será algo muy difícil. Otro signo de Kali-yuga es daksyam kutumba-bharanam (Srimad-Bhagavatam 12.2.7): Será famoso por sus actividades piadosas quien simplemente pueda mantener a su familia. La palabra daksyam, que significa «famoso por actividades piadosas», proviene de daksa, que significa «experto». En Kali-yuga se considerará experto, a quien pueda mantener a una familia constituida por uno mismo, su esposa y uno o dos hijos. En la India, por supuesto, la familia tradicional es la familia conjunta, constituida por un hombre y su esposa, sus padres e hijos, su familia política, etc. Pero en Kali-yuga será difícil mantener a una simple familia constituida por uno, su esposa y unos cuantos hijos. Cuando yo estaba viviendo en Nueva York, entre la gente que venía a nuestras clases había una señora mayor que tenía un hijo ya grande. Yo le pregunté: «¿Por qué su hijo no se casa?». Ella respondió: «Él podrá casarse cuando pueda mantener a una familia». Yo no sabía que mantener a una familia era allí una cosa tan difícil. Pero eso se describe en el Bhagavatam: si un hombre puede mantener a una familia, se le considerará muy glorioso, y si una muchacha tiene esposo, se considerará que es muy afortunada. No estamos interesados en criticar, pero los signos de Kali-yuga son muy fuertes, y se volverán más fuertes aún. La duración de Kali-yuga es de 432.000 años, y aunque sólo han pasado cinco mil, ya observamos muchísimas dificultades; y cuanto más avancemos en este Kali-yuga, más difíciles serán los tiempos. El mejor camino, en consecuencia, consiste en completar nuestro cultivo de conciencia de Krishna y regresar al hogar, de vuelta a Dios. Eso nos salvará. De lo contrario, si regresamos de nuevo a tener otra vida en Kali-yuga, habremos de encontrar días difíciles en el futuro, y tendremos que sufrir cada vez más.

16. Recobrando nuestro estado de conciencia natural

apare vasudevasya
devakyam yacito ‘bhyagat
ajas tvam asya ksemaya
vadhaya ca sura-dvisam

Otros dicen que Tú has nacido como hijo de Devaki y Vasudeva debido a que ambos oraron por Ti. Es indudable que eres innaciente, pero, sin embargo, naces por su bienestar, y para matar a aquellos que están envidiosos de los semidioses. —Srimad-Bhagavatam 1.8.33 También se dice que Vasudeva y Devaki, en su nacimiento anterior como Sutapa y Prsni, se sometieron a un severo tipo de penitencia para obtener como hijo al Señor, y como resultado de esas austeridades el Señor apareció como hijo suyo. Ya se ha declarado en la Bhagavad-gita que el Señor aparece por el bienestar de toda la gente del mundo y para vencer a los asuras, los materialistas ateos. El Señor dice:

yada yada hi dharmasya
glanir bhavati bharata
abhyutthanam adharmasya
tadatmanam srjamy aham

«Cuando quiera y dondequiera que disminuya la práctica religiosa, ¡oh, descendiente de Bharata!, y aumente la irreligión de manera predominante, en ese momento, desciendo personalmente» (Bg. 4.7). Las palabras dharmasya glanih significan «irregularidades en la religión». Cuando hay irregularidades, la religión se contamina. En la sociedad humana debe haber un buen equilibrio entre el espíritu y la materia. Nosotros somos de hecho almas espirituales, pero de una forma u otra hemos sido enjaulados en cuerpos materiales, y, mientras tengamos estos cuerpos, tenemos que aceptar las necesidades corporales de comer, dormir, aparearnos y defendernos, aunque el alma en sí no necesita esas cosas. El alma no necesita comer nada; todo lo que comemos es para la conservación del cuerpo. Pero una civilización que simplemente cuida de estas necesidades corporales, y a la que no le importan las necesidades del alma, es una civilización necia y desequilibrada. Supónganse que sólo lavamos nuestro abrigo pero no nos ocupamos de nuestro cuerpo. O supónganse que tenemos un pájaro en una jaula, pero sólo nos ocupamos de la jaula y no del pájaro que está dentro. Eso es una necedad. El pájaro está exclamando: «¡Ka, ka! ¡Denme de comer, denme de comer!». Si sólo nos ocupamos de la jaula, ¿cómo puede el pájaro ser feliz? Así que, ¿por qué estamos infelices? En los países occidentales no hay escasez de riqueza, ni escasez de comida, ni escasez de coches, ni escasez de vida sexual. Todo se halla disponible en abundancia. Entonces, ¿por qué aún hay un sector de la gente que está frustrada y confundida, como los «hippies»? Ellos no están satisfechos. ¿Por qué? Porque no hay un equilibrio. Nos estamos ocupando de las necesidades del cuerpo, pero no tenemos información alguna del alma y sus necesidades. El alma es la verdadera esencia, y el cuerpo es únicamente una cobertura. Por consiguiente, descuidar el alma es una forma de dharmasya glanih, contaminación del deber. La palabra dharma significa «deber». Aunque la palabra dharma se traduce a menudo como «religión», y la religión se define por lo general como una cuestión de fe; no obstante dharma no es en realidad una cuestión de fe. Dharma significa el verdadero deber constitucional. Es nuestro deber conocer las necesidades del alma, pero desgraciadamente carecemos de información acerca del alma, y simplemente estamos ocupados de proveernos de las cosas necesarias para la comodidad corporal. La comodidad corporal, sin embargo, no es suficiente. Supónganse que un hombre está en una situación muy cómoda. ¿Significa eso, acaso, que no morirá? Por supuesto que no. Hablamos de una lucha por la existencia y de la supervivencia del más apto, pero las comodidades corporales solas no pueden permitir a nadie que exista o sobreviva permanentemente. En consecuencia, ocuparse únicamente del cuerpo se denomina dharmasya glanih, una contaminación del propio deber. Debemos conocer las necesidades del cuerpo, y también las necesidades del alma. La verdadera necesidad que hay en la vida consiste en proporcionar comodidades al alma, y a ésta no se la puede hacer sentir cómoda mediante ajustes materiales. Como el alma es de una identidad diferente, debe dársele comida espiritual, y esa comida espiritual es conciencia de Krishna. Cuando alguien está enfermo, debe dársele una dieta adecuada y una medicina adecuada. Ambas cosas se requieren. Si solamente se le da medicina pero no una dieta adecuada, el tratamiento no tendrá mucho éxito. Por consiguiente, el movimiento para la conciencia de Krishna tiene por objeto dar tanto la medicina adecuada como la dieta adecuada para el alma. La dieta es krsna-prasada, comida que primero se ha ofrecido a Krishna, y la medicina es el mantra Hare Krishna.

nivrtta-tarsair upagiyamanad
bhavausadhac chotra-mano-’bhiramat
ka uttamasloka-gunanuvadat
puman virajyeta vina pasu-ghnat

(Bhag. 10.1.4)

Pariksit Maharaja dijo al gran sabio Sukadeva Gosvami: «Los discursos que me estás dando acerca del Srimad-Bhagavatam no son ordinarios. Estos discursos bhagavata les encantan a las personas que están nivrtta-trsna, libres de anhelo». En este mundo material todos están anhelando disfrutar, pero aquel que esté libre de ese anhelo puede probar cuán sabroso es el Bhagavatam. La palabra bhagavata se refiere a cualquier cosa que esté relacionada con Bhagavan, el Señor Supremo, y el mantra Hare Krishna también es bhagavata. Así pues, Pariksit Maharaja dijo que el sabor del Bhagavata puede disfrutarlo aquel que está libre del anhelo de satisfacer deseos materiales. Y, ¿por qué debe probarse este Bhagavata? Bhavausadhi: porque es la medicina para nuestra enfermedad del nacimiento y la muerte. En los momentos actuales, nos encontramos en una condición enferma. Los materialistas no saben lo que es enfermedad y lo que es salud. Ellos no saben nada, pero aun así se están haciendo pasar por grandes científicos y filósofos. Ellos no se preguntan: «Yo no quiero morir. ¿Por qué se me impone la muerte?». Ni tampoco tienen ellos alguna solución para este problema. Pero aun así se dan el nombre de científicos. ¿Qué clase de científicosson ellos? El adelanto de la ciencia debe proporcionar conocimiento mediante el cual el sufrimiento pueda minimizarse. De lo contrario, ¿cuál es el significado de ciencia? Puede que los científicos prometan que podrán ayudarnos en el futuro, pero debemos preguntarles: «¿Qué nos están dando ahora, señores?». Un verdadero científico no diría: «Tan sólo continúen sufriendo como ahora, y en el futuro vamos a encontrar algunas sustancias químicas para ayudarlos». No. Atyantika-duhkha- nivrttih. La palabra atyantika significa «máximo», y duhkha significa «sufrimientos». El objetivo de la vida humana debe ser dar fin a los máximos sufrimientos, pero la gente ni siquiera sabe cuáles son esos máximos sufrimientos. Éstos se señalan en la Bhagavad-gita: janma-mrtyu- jara-vyadhi: nacimiento, muerte, vejez y enfermedades. ¿Qué hemos hecho para anular esos sufrimientos? En el mundo material no hay ningún remedio para ellos. La manera definitiva de librarse de todas las clases de sufrimientos se expresa en la Bhagavad-gita (8.15), donde el Señor dice:

mam upetya punar janma
duhkhalayam asasvatam
napnuvanti mahatmanah
samsiddhim paramam gatah

«Cuando llegan a Mí, las grandes almas, que son yogis en estado de devoción, jamás regresan a este mundo temporal lleno de sufrimientos, pues han logrado la máxima perfección». Así pues, el Señor dice que debemos acudir a Él e ir de regreso a Él, de vuelta al hogar, de vuelta a Dios. Pero, desafortunadamente, la gente no tiene conocimiento de lo que esDios, de si se puede o no ir de regreso al hogar, de vuelta a Él, y de si eso es o no práctico. Ya que no tienen conocimiento alguno, son simplemente como animales. Ellos oran: «¡Oh, Dios!, danos el pan nuestro de cada día». Pero, supónganse ahora que les preguntamos: «¿Qué es Dios?». ¿Podrían ellos explicarlo? No. Entonces, ¿a quién le están pidiendo? ¿Le están meramente orando al aire? Si yo hago alguna petición, debe haber alguna persona a quien remitírsela. Pero ellos no saben quién es esa persona o a dónde debe remitirse la petición. Ellos dicen que Dios está en el cielo. Pero en el cielo también hay muchísimos pájaros. ¿Acaso éstos son Dios? La gente tiene conocimiento imperfecto o no tiene ningún conocimiento en absoluto. Sin embargo, se hacen pasar por científicos, filósofos, escritores y grandes pensadores, aunque todas sus ideas son basura. Los únicos libros que verdaderamente valen la pena son aquellos que son como el Srimad-Bhagavatam y la Bhagavad-gita. En el Bhagavatam (1.5.10–11) se dice:

na yad vacas citra-padam harer yaso
jagat-pavitram pragrnita karhicit
tad vayasam tirtham usanti manasa
na yatra hamsa niramanty usik-ksayah

«Las personas santas consideran que aquellas palabras que no describen las glorias del Señor, que es el único que puede santificar la atmósfera del universo entero, son como un lugar de peregrinaje para cuervos. Puesto que las personas completamente perfectas son habitantes de la morada trascendental, no encuentran allí ningún placer».

tad-vag-visargo janatagha-viplavo
yasmin prati-slokam abaddhavaty api
namany anantasya yaso ‘nkitani yat
srnvanti gayanti grnanti sadhavah

«Por otro lado, aquella literatura que está colmada de descripciones acerca de las glorias trascendentales del nombre, la fama, las formas, los pasatiempos, etc., del ilimitado Señor Supremo, es una creación diferente, llena de palabras trascendentales destinadas a ocasionar una revolución en las vidas impías de la mal dirigida civilización de este mundo. Esa clase de obras literarias trascendentales, aunque estén compuestas de una manera imperfecta, las oyen, las cantan y las aceptan los hombres purificados que son completamente honestos». Cualquier escrito que no tenga relación con Dios es igual que un lugar en el que los cuervos disfrutan. ¿Dónde disfrutan los cuervos? En un lugar inmundo. Pero los cisnes blancos sienten placer en bellas y claras aguas rodeadas de jardines. De modo que hasta entre los animales hay divisiones naturales. Los cuervos no van a donde están los cisnes, y los cisnes no van a donde están los cuervos. De la misma manera, en la sociedad humana hay hombres que son como cuervos y hombres que son como cisnes. Los hombres que son como cisnes vendrán a los centros de conciencia de Krishna, donde todo es claro, donde hay buena filosofía, buena comida trascendental, buena educación, buena inteligencia —todo bueno—, mientras que los hombres que son como cuervos irán a clubes, fiestas, espectáculos de nudismo, y a muchísimas otras cosas por el estilo. Así que el movimiento para la conciencia de Krishna está hecho para hombres que son como cisnes, no para hombres que son como cuervos. Pero podemos convertir a los cuervos en cisnes. Ésa es nuestra filosofía. Aquellos que eran cuervos están ahora nadando como cisnes. Ése es el beneficio del proceso de conciencia de Krishna. El mundo material es el mundo en el que los cisnes se han vuelto cuervos. En el mundo material la entidad viviente está enjaulada en un cuerpo material, y trata de complacer sus sentidos en un cuerpo tras otro. Pero gradualmente el restablecimiento del dharma convertirá a los cuervos en cisnes. Por ejemplo, puede que un hombre sea iletrado e inculto, pero mediante una formación se le puede convertir en un hombre culto y educado. Esa formación es posible en la forma humana de vida. Yo no puedo entrenar a un perro para que se vuelva devoto. Eso es difícil. Claro que eso también puede hacerse, aunque quizás yo no sea lo suficientemente poderoso como para hacerlo. Cuando el Señor Caitanya Mahaprabhu estaba viajando por las selvas de Jharikhanda, los tigres, las serpientes, los venados y todos los demás animales, se volvieron devotos. Eso Le resultó posible a Caitanya Mahaprabhu porque Él es Dios mismo y, por consiguiente, puede hacer cualquier cosa. Pero aunque nosotros no podemos hacer eso, podemos trabajar en la sociedad humana. Por caído que un hombre sea, si sigue las instrucciones del proceso de conciencia de Krishna, puede regresar a su posición original. Desde luego, hay grados de comprensión, pero nuestra posición original es ser parte integral de Dios. El comprender esta posición se denomina comprensión Brahman, comprensión espiritual, y es esta comprensión la que el propio Krishna viene a restablecer en este mundo. El Señor Krishna vino a este mundo a pedido de Sus devotos Vasudeva y Devaki (vasudevasya devakyam yacito 'bhyagat). Aunque Vasudeva y Devaki estuvieron casados en su vida anterior, no tuvieron hijos. Ellos se sometieron a severas austeridades, y cuando Krishna apareció ante ellos y les preguntó qué querían, respondieron: «Queremos un hijo como Tú. Ése es nuestro deseo». Pero, ¿cómo es posible que haya otro Dios? Krishna es Dios, y Dios es uno; Él no puede ser dos. Así que, ¿cómo podía haber otro Dios para volverse hijo de Vasudeva y Devaki? Por lo tanto, Krishna dijo: «No es posible encontrar a otro Dios, así que Yo mismo Me convertiré en vuestro hijo». De manera que algunas personas dicen que Krishna advino porque Vasudeva y Devaki lo querían tener como hijo. Aunque en realidad Krishna viene a satisfacer a Sus devotos, tales como Vasudeva y Devaki, cuando viene, realiza además otras actividades. Vadhaya ca sura-dvisam. La palabra vadhaya significa «matanza», y sura-dvisam se refiere a los demonios, los cuales siempre están envidiosos de los devotos. Krishna viene a matar a esos demonios. Un ejemplo de un demonio es Hiranyakasipu. Como Prahlada Maharaja era un devoto, su padre, Hiranyakasipu, estaba tan envidioso que se disponía a matar a su propio hijo, aunque la única culpa que el pequeño niño tenía era que cantaba Hare Krishna. Ésa es la naturaleza de los demonios. A Jesucristo también lo mataron los sura- dvisam, aquellos que estaban envidiosos de él. ¿Cuál era su culpa? Que estaba predicando acerca de Dios. Sin embargo, tenía muchísimos enemigos, los cuales lo crucificaron cruelmente. Por lo tanto, Krishna viene a matar a esos sura-dvisam. Desde luego que esa matanza de los envidiosos puede hacerse sin la presencia de Krishna. Krishna puede matar a millones de personas con poner a actuar las fuerzas naturales de la guerra, la peste, el hambre, etc. Él no necesita venir aquí a matar a esos sinvergüenzas, pues éstos pueden ser matados con sólo Su dirección, la ley natural. Srsti-sthiti-pralaya-sadhana-saktir eka (Brahma- samhita 5.44). La naturaleza tiene tanto poder que puede crear, sustentar y aniquilar todo. Srsti significa «creación», sthiti significa «conservación», y pralaya significa «destrucción». La naturaleza puede crear, mantener y también destruir. A esta manifestación cósmica material la mantiene la misericordia de la naturaleza, mediante la cual estamos recibiendo luz solar, aire y lluvia, con los cuales cultivar nuestra comida, de manera que podamos comer y crecer bien. Pero la naturaleza es tan poderosa que en cualquier momento puede destruirlo todo simplemente con un ventarrón. La naturaleza está funcionando bajo la dirección de Krishna (mayadhyaksena prakrtih suyate sa-caracaram). Por consiguiente, si Krishna quiere que los demonios mueran, puede matar a millones de ellos con sólo una fuerte ráfaga del viento de la naturaleza. Así que, para matar a los demonios, Krishna no necesita venir. Cuando viene, lo hace porque se lo piden Sus devotos, tales como Devaki y Vasudeva, como lo indica Kuntidevi mediante el uso de la palabra yacitah, que significa «por quien se oró». Luego la verdadera causa de Su venida es el pedido de los devotos; pero, cuando Él viene, muestra simultáneamente que está dispuesto a matar a cualquiera que esté envidioso de Sus devotos. Por supuesto, Su matanza y Su manutención son iguales, porque Él es absoluto. Aquellos a quienes Krishna mata logran de inmediato la salvación, la cual toma por lo general millones de años en obtenerse. Así pues, puede que la gente diga que Krishna ha venido por esto o por aquello, pero de hecho Krishna viene por el bien de Sus devotos. Él siempre cuida del bienestar de los devotos, y con esta instrucción de Kunti debemos entender que siempre hemos de estar preocupados por saber cómo volvernos devotos. Entonces todas las buenas cualidades aparecerán en nosotros.

yasyasti bhaktir bhagavaty akiñcana
sarvair gunais tatra samasate surah

(Bhag. 5.18.12)

Si simplemente desarrollamos la devoción natural latente que tenemos por Krishna, todas las buenas cualidades se desarrollarán en nosotros. Nuestra devoción por Krishna es natural. Así como un hijo tiene devoción natural por su padre y por su madre, nosotros tenemos devoción natural por Krishna. Cuando hay peligro, hasta los científicos materialistas oran a Dios. Claro que, cuando no están en peligro, desafían a Dios, y, por consiguiente, el peligro es necesario para enseñarles a esos sinvergüenzas que hay Dios. Jivera svarupa haya—krsnera ‘nitya-dasa’. Nuestra posición natural es depender de Dios. Estamos tratando artificialmente de desterrar a Dios, diciendo: «Dios está muerto», «No hay Dios», o «Yo soy Dios». Pero cuando dejemos esa sinvergüencería, Krishna nos brindará plena protección.

17. Aligerando la carga del mundo

bharavataranayanye
bhuvo nava ivodadhau
sidantya bhuri-bharena
jato hy atma-bhuvarthitah

Otros dicen que el mundo, estando sobrecargado como un barco en el mar, está muy afligido, y que Brahma, que es Tu hijo, oró por Ti, y que por eso Tú has aparecido para aminorar el problema. —Srimad-Bhagavatam 1.8.34 Brahma es directamente el hijo del padre, y no se le puso en el vientre de una madre. Por consiguiente, se le conoce como atma-bhu. Este Brahma está a cargo de las creaciones posteriores que ocurren en el universo, reflejadas de un modo secundario por la potencia del Omnipotente. Dentro del halo del universo hay un planeta trascendental conocido como Svetadvipa, que es la morada del Ksirodakasayi Visnu, el aspecto Paramatma del Señor Supremo. Cuando quiera que hay algún problema en el universo que no puede ser resuelto por los semidioses administrativos, éstos acuden a Brahmaji en busca de una solución, y si ni siquiera Brahmaji puede resolverlo, éste consulta y ora a Ksirodakasayi Visnu, pidiéndole una encarnación y la solución de los problemas. Un problema de esa índole surgió cuando Kamsa y otros gobernaban la Tierra y ésta quedó demasiado sobrecargada con las fechorías de los asuras. Brahmaji, junto con otros semidioses, oró a orillas del océano Ksirodaka, y se les informó del descenso de Krishna como hijo de Vasudeva y Devaki. Así que algunas personas dicen que el Señor vino debido a las oraciones de Brahmaji. Kuntidevi está describiendo las diferentes declaraciones de diferentes personas acerca de por qué Krishna adviene. Algunos dicen que Él advino a pedido de Vasudeva y Devaki, y otros dicen que advino a pedido de Brahma. Bharavataranayanye bhuvo nava ivodadhau: «Unos dicen que Él advino sólo para reducir la carga del mundo, que estaba sobrecargado como un barco en el mar». Cuando el mundo está sobrecargado, debe haber guerra, peste, hambre, epidemias, etc. Ésa es la ley de la naturaleza. La Tierra flota en el espacio entre muchos millones de otros planetas, todos ellos con inmensas montañas y océanos. La Tierra flota porque Krishna entra en ella, como se afirma en la Bhagavad-gita (gam avisya), de la misma manera en que Él entra en el átomo. Es indudable que la Tierra no es ingrávida; por el contrario, es muy pesada. Pero flota porque el Espíritu Supremo está dentro de ella. Todo se aligera con la presencia del espíritu. El cuerpo de una persona flota en el agua mientras esté vivo, pero en cuanto el alma espiritual se va, el cuerpo se hunde de inmediato. Mientras un niño esté vivo podemos llevarlo con una mano, pero cuando el niño está muerto es pesado. Así que ahora somos pesados, pero cuando estemos adelantados espiritualmente, quedaremos libres de impedimentos. Ahora no podemos volar por el aire, pero el alma espiritual es tan ligera que, cuando se libra del cuerpo, puede ir en un segundo a Vaikunthaloka, el mundo espiritual (tyaktva deham punar janma naiti mam eti). ¿Por qué, entonces, se sobrecarga el mundo? Por la presencia de demonios, de aquellos que están en contra del servicio devocional. Cuando la Madre Tierra siente que esta carga es muy pesada, Krishna viene tan sólo para descargarla. Si un barco está sobrecargado, su posición es muy peligrosa, ya que puede hundirse en cualquier momento. Por lo tanto, cuando la Madre Tierra se sintió muy incómoda por estar sobrecargada de demonios (sidantya bhuri-bharena), acudió a Brahma, el principal ser viviente de este universo. Cuando hay alguna necesidad, las principales personalidades de este universo acuden a Brahma, el cual acude a Visnu para pedirle que reduzca la carga en cuestión. Entonces, Visnu o Krishna aparece como una encarnación, tal como se declara en la Bhagavad-gita (4.7):

yada yada hi dharmasya
glanir bhavati bharata
abhyutthanam adharmasya
tadatmanam srjamy aham

«Cuando quiera y dondequiera que disminuya la práctica religiosa, ¡oh, descendiente de Bharata!, y aumente la irreligión de manera predominante, en ese momento desciendo personalmente». Cuando hay mucha anarquía y demasiados criminales, el Estado se sobrecarga y se perturba, y los administradores estatales quedan desconcertados en relación con lo que debe hacerse. De igual modo, cuando el mundo está inundado de demonios y ateos, éstos crean una carga, y los semidioses, los administradores piadosos del universo, se quedan perplejos. Cuando la gente de un Estado acata las leyes, la administración es fácil, pero si entre la gente sólo hay criminales, éstos sobrecargan a los administradores estatales. Una situación similar a veces perturba el equilibrio de los asuntos cósmicos del mundo material. Tanto los demonios como los semidioses existen siempre, pero cuando el poder demoníaco aumenta, el mundo se sobrecarga. En ese entonces, los semidioses acuden al Señor Brahma en busca de asistencia. El Señor Brahma es una de las doce autoridades conocidas como dvadasa-mahajana (svayambhur naradah sambhuh kumarah kapilo manuh / prahlado janako bhismo balir vaiyasakir vayam, Bhag. 6.3.20). Si queremos recibir conocimiento trascendental, tenemos que seguir a los mahajanas, las grandes autoridades. El mandamiento védico dice: tad-vijñanartham sa gurum evabhigacchet: Si queremos tener conocimiento de todo, debemos acudir a un guru, una autoridad genuina, un maestro espiritual. El guru original es Krishna. Así como Krishna enseñó a Arjuna, también enseñó a Brahma, tal como se declara en el Srimad-Bhagavatam (tene brahma hrda ya adi-kavaye). El Srimad-Bhagavatam describe la fuente original de la creación, y ése debe ser el verdadero tema de nuestro trabajo de investigación. ¿Cuál es la fuente original de la creación? Janmady asya yatah: la fuente original de todo es la fuente de janma, sthiti y pralaya: la creación, la conservación y la disolución. Nuestro cuerpo ha nacido en una cierta fecha, dura algunos años —diez años, veinte años, cincuenta años, o los que sean, según el cuerpo—, y luego se acabará. ¿De dónde provino este cuerpo, y, cuando se destruya, a dónde ira? Existen leyes científicas en relación con la conservación de la energía. ¿Cuál es la fuente de esa energía? Existe una fuente (yato va imani bhutani jayante), y esa fuente se identifica en el Srimad-Bhagavatam. Esa fuente no es ciega. Los sinvergüenzas piensan que todo ha surgido de la nada. Pero, ¿cómo puede algo surgir de la nada? No existe ninguna prueba de que semejante cosa ocurra, pero los necios dicen que sí ocurre, y, por lo tanto, están ciegos. ¿Cuál es la naturaleza de la fuente original de la que todo ha surgido, en la que todo existe, y dentro de la cual todo entrará? El Bhagavatam (1.1.1) dice: janmady asya yato ‘nvayad itaratas carthesv abhijñah. La palabra abhijñah indica que la fuente de todo está completamente consciente. La palabra jña significa «conocimiento», y abhi significa «específico». Nosotros tenemos conocimiento insuficiente acerca del lugar de donde provenimos y del lugar a donde iremos después de la muerte, y, en consecuencia, no estamos abhijña, supremamente conscientes. Pero la fuente suprema está abhijña. Él no es una piedra ni un vacío. ¿Cómo podía serlo? La creación por sí misma es prueba de la conciencia del Supremo. Todo el mundo puede apreciar la manifestación cósmica y cuán bien está funcionando. El Sol y la Luna salen a una hora exacta, sin desviarse ni siquiera una diezmilésima de segundo, y las estaciones cambian de la misma manera, trayendo consigo frutas y flores. Así pues, toda la manifestación cósmica se está desenvolviendo de una manera muy ordenada y sistemática. Por lo tanto, a menos que haya alguna abhijña —una inteligencia muy clara que lo sepa todo—, ¿cómo pudo todo esto ser creado? Algunas personas dicen que todo esto ha aparecido de la nada. ¿Qué disparate es ése? ¿Puede semejante creación provenir de la nada? ¿Demuestra esta idea un muy buen razonamiento? El Bhagavatam dice que no. El Bhagavatam nos dice que todo proviene de la persona que es abhijña, muy inteligente y experimentada, y que esa inteligente persona original transmitió conocimiento a adi-kavi, el ser creado original, el Señor Brahma (tene brahma hrda ya adi-kavaye). Brahma, el ser creado original, tiene una fuente original, y él está en contacto con esa fuente. Nosotros entendemos que recibimos conocimiento de una persona ante la cual estamos frente a frente. Pero cuando Brahma fue creado, estaba solo. Por consiguiente, ¿cómo recibió conocimiento? Eso se explica en el Bhagavatam: tene brahma hrda. La palabra hrda significa «a través del corazón». La Persona Suprema, Paramatma, está dentro del corazón de cada ser viviente, incluso de Brahma. Por lo tanto, aunque Brahma estaba sólo, recibió conocimiento dictado por el Supremo. La palabra brahma significa «conocimiento védico». De manera que el conocimiento védico se le dio primero al Señor Brahma. El conocimiento védico se le da a todo el mundo, porque Krishna se halla dentro del corazón de todo el mundo (sarvasya caham hrdi sannivistah), pero hay que ser apto para recibir ese conocimiento. Krishna nos ayuda dándonos conocimiento tanto desde dentro, en forma de la Superalma (caitya-guru), como desde fuera, en forma del maestro espiritual. Brahma recibe conocimiento proveniente de Krishna, él distribuye ese conocimiento védico, y por ello él es una autoridad. Existen cuatro sampradayas, o cadenas de sucesión discipular, a través de las cuales se distribuye el conocimiento védico: una proviene de Brahma, otra de Laksmi, otra del Señor Siva, y otra de los Cuatro Kumaras. Tenemos que acudir a un representante autoritativo de Krishna que aparezca en una de esas sampradayas, y entonces podremos recibir verdadero conocimiento. Así pues, la personificación de la Tierra acudió a Brahma, el cual oró a la Suprema Personalidad de Dios, diciendo: «Ahora el mundo está sobrecargado de demonios, y, por lo tanto, Te pido que aparezcas». Algunos dicen, en consecuencia, que el Señor advino atendiendo el pedido de Brahma de que aligerara la carga del mundo. Cuando Krishna viene, protege a los devotos y mata a los demonios. Por eso Krishna, en Su forma de Narayana, tiene cuatro brazos. En dos manos lleva un disco y una maza, con los cuales mata a los demonios, y en las otras dos manos lleva la caracola y el loto, con los cuales bendice y protege a los devotos. El Señor dice: kaunteya pratijanihi na me bhaktah pranasyati. De modo que, Krishna toca con Su caracola: «Mis devotos nunca serán vencidos». Y con la flor de loto Él extiende Sus bendiciones. La flor de loto, que a veces también aparece en la mano de Laksmi, es un símbolo de bendiciones. Ahora bien, algunos dicen que Krishna advino con este propósito o con aquel propósito, pero la verdadera conclusión es que Krishna advino para Su propio placer, y no porque estuviera obligado por alguna otra causa. Nosotros nacemos porque nuestro karma nos obliga a ello, pero Krishna, siendo plenamente independiente, no viene porque alguien lo pida o a causa del karma. Por el contrario, Él viene por Su propio y libre albedrío (atma-mayaya). Nosotros estamos obligados a nacer, debido a la energía material externa de Krishna, pero a Krishna no Lo controla la maya o energía de nadie más, y, por eso, Él no nace en esa condición. Maya, la energía ilusoria, está bajo el control de Krishna, así que, ¿cómo podría maya controlarlo a Él? A aquel que piensa que a Krishna, tal como a nosotros, lo controla maya, la Bhagavad-gita lo describe como mudha, necio (avajananti mam mudha manusim tanum asritam). Krishna es el Narayana original, la fuente original de toda la manifestación cósmica. Brahma, el primer ser viviente que nació justo después de la creación, es el hijo directo de Narayana, quien, en forma de Garbhodakasayi Visnu, fue el primero en entrar en el universo material. Sin contacto con lo espiritual, la materia no puede crear. Aquellos que están buscando la causa original de la creación material deben saber que la creación ocurre cuando el alma espiritual está presente. La materia es activada por el alma espiritual; al alma no la crea la materia. Según la teoría budista, las condiciones materiales crean la fuerza viviente, la energía viviente que todos tenemos. En los actuales momentos, el mundo entero está influenciado por esa teoría budista. Lo cierto, sin embargo, es que la materia se desarrolla debido a la presencia de la fuerza viviente. Esto es algo muy fácil de entender. Después de que el niño nace, él crece y su cuerpo se desarrolla; pero si el niño nace muerto —si el alma espiritual no se halla presente—, el cuerpo no se desarrollará. Por lo tanto, el espíritu es la base del desarrollo de la materia, y no viceversa. ¿Por qué un niño muerto no crece? Porque el espíritu no está presente. Un árbol crece mientras haya vida en él. Si en un buen suelo plantamos la pequeña semilla de un árbol de los banianos y la favorecemos con agua, la semilla crecerá, debido a que el alma espiritual está presente. Pero si friéramos esa misma semilla en el fuego y luego la plantáramos, no crecería, porque el alma espiritual no estaría allí. La materia crece y se desarrolla debido a la presencia del alma espiritual, y este principio se ha estado siguiendo desde el mismo comienzo de la creación. Al comienzo de la creación, el Espíritu Supremo entró en el universo, y el primer ser viviente, Brahma, nació en una flor de loto que crecía del trascendental abdomen de Visnu. Aceptando que el loto en que Brahma nació es materia, debemos entender que también creció a partir del espíritu. Por consiguiente, el espíritu es la base de la creación. Como la flor de loto en la que el Señor Brahma nace, crece del ombligo de Visnu, al Señor Visnu se Le conoce como Padmanabha. A Brahma se le conoce como atma-bhu, porque fue engendrado directamente a partir del padre, Narayana, Visnu, sin contacto con madre Laksmiji. Laksmiji se hallaba presente cerca de Narayana, dedicada al servicio del Señor, mas, aun así, Narayana engendró a Brahma sin ponerse en contacto con Laksmiji. He ahí la omnipotencia del Señor. Cuando nosotros queremos engendrar a un hijo, necesitamos la ayuda de una esposa, pues solos no podemos hacerlo. Pero como Krishna, el Señor Visnu, no depende de nada, produjo al Señor Brahma sin la ayuda de Su esposa, Laksmi, aunque ella se hallaba presente. Aquel que neciamente considera que Narayana es como los demás seres vivientes debe aprender con esto una lección. Las Escrituras védicas nos prohiben pensar que otros seres vivientes están en un mismo nivel que Narayana.

yas tu narayanam devam
brahma-rudradi-daivataih
samatvenaiva vikseta
sa pasandi bhaved dhruvam

Alguien ha inventado la palabra daridra-narayana, tratando de señalar que Narayana se ha vuelto pobre y que el mendigo que viene a mi puerta a pedir también es Narayana. Eso no se autoriza en las Escrituras védicas. Narayana es el señor de Laksmi, la diosa de la fortuna, y únicamente los tontos piensan que Él Se vuelve pobre de alguna manera. Los sinvergüenzas dicen que Narayana, Brahma, Siva, todos los semidioses, tú, yo, y todos los demás, estamos en el mismo nivel. Eso es descabellado. Narayana es asamordhva. Eso significa que nadie puede ser igual ni más grande que Él. De modo que, el propio Krishna, el Narayana original, dice en la Bhagavad-gita: mattah parataram nanyat: «No hay nadie superior a Mí». Ni nadie es igual a Él. La palabra asama significa que nadie es igual a Él, y anurdhva significa que nadie es más grande que Él. Ésa es la posición del Señor. Narayana no es un ser viviente común. Él es la propia Personalidad de Dios, y tiene todas las potencias de todos los sentidos en todas las partes de Su cuerpo trascendental. Un ser viviente común engendra a un hijo mediante la relación sexual, y no tiene ningún otro medio de engendrar a un hijo más que el que se le ha asignado. Pero Narayana es todopoderoso, y, en consecuencia, puede engendrar a un hijo a partir de Su ombligo. Cada parte de Su cuerpo tiene plena potencia, como se explica en la Brahma-samhita (5.32): angani yasya sakalendriya- vrttimanti. Por ejemplo, yo puedo ver con mis ojos, pero Krishna puede también comer con Sus ojos. Los necios sinvergüenzas dirán: «Ustedes están ofreciendo comida a Krishna, pero ¿qué ha comido? La comida aún está ahí. Él no ha comido nada». Esa clase de gente no sabe que Krishna puede comer con sólo ver, pues Él puede hacer cualquier cosa con cualquier parte de Su cuerpo trascendental. Cuando en Mathura un lavandero rehusó proveerle a Krishna de tela, el Señor Krishna exhibió Su potencia trascendental cortando con Su mano la cabeza del hombre. ¿Cómo fue posible eso? Fue posible por la omnipotencia del Señor. El Señor es completo y es independiente de hacer absolutamente todo mediante Sus diversas potencias. Eso se explica al comienzo del Srimad-Bhagavatam con las palabras abhijñah svarat. La palabra svarat indica que Él es autosuficiente, que no depende de nadie. Ésa es la cualidad característica de Dios. Hoy en día hay muchísimas encarnaciones de Dios autoproclamadas, pero en cuanto tienen un dolor de muelas, de inmediato dicen: «¡Aaaaaay!, doctor, ayúdeme. Sálveme». Si eres Dios, sálvate tú mismo. ¿Por qué ir al doctor? Esa clase de personas son gente sinvergüenza, y hacen que sea muy difícil difundir el proceso de conciencia de Krishna. El mundo entero está ahora sobrecargado de esa clase de sinvergüenzas y demonios, y, por consiguiente, la bomba atómica los está aguardando por la voluntad del Supremo.

18. Liberándonos de la ignorancia y el sufrimiento

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