Prólogo
La idea de hacer este libro, surgió por primera vez en 1973, cuando Srila Prabhupada comenzó a preguntar a su secretario, Syamasundara dasa adhikari (Sam Speerstra) acerca de la filosofía occidental. Syamasundara intentaría expresar suscintamente las principales ideas de ciertos filósofos, y Srila Prabhupada brindaría la visión Védica. A medida que Srila Prabhupada viajó por todo el mundo, predicando conciencia de Krsna, este proceso continuó, hasta que finalmente en 1976, el editor de Prabhupada, Hayagriva dasa adhikari (Profesor Howard Wheeler) aportó mayores interrogantes a Prabhupada, y completaron la edición. Luego, Srila Prabhupada tituló al libro: Espiritualismo Dialéctico: Una Visión Védica de la Filosofía Occidental, y dijo, "Imprímanlo".
Casi de inmediato, ciertas personas objetaron que puesto que el material no le había sido presentado a Srila Prabhupada por eruditos profesionales, podría haber discrepancias. Cuando el manuscrito le fue enseñado a un profesor de Filosofía, éste lo tildó de "tratado contrario a la filosofía" y "un puñetazo no erudito en la nariz". Luego, cuando Srila Prabhupada dejó este mundo mortal en Noviembre de 1977, el futuro del libro se tornó incierto. Un estudiante trató de reformular los interrogantes. Luego, lo intentó otro, solo para llegar a la conclusión que sería mejor comenzar todo de nuevo. Mas Srila Prabhupada ya no estaba presente, y la extensa obra en la cual había invertido tanto tiempo, seguía sin estar a disposición del mundo. Finalmente, en 1984, Hayagriva resolvió imprimir el ùltimo gran opus tal como es de Srila Prabhupada, motivo por el cual estamos grandemente endeudados con él.
Cualesquiera sean las críticas, las mismas se tornan insignificantes a la luz de los brillantes esclarecimientos de Srila Prabhupada, en relación a los problemas de la filosofía Occidental, y sus lúcidas exposiciones de la visión Védica. Gran parte de la confusión emerge a partir de la diferente metodología y perspectiva. Para muchos occidentales, la filosofía es una suerte de especulación de salón, un deporte intelectual, mas para el seguidor de los Vedas, es una cuestión de vida o muerte o, más precisamente, es el reconocimiento de la absoluta necesidad de detener la repetición del nacimiento y la muerte. Para Srila Prabhupada, la verdadera filosofía se refiere a la aplicación del Conocimiento Absoluto en nuestra vida cotidiana, conscientemente, momento a momento. "Debemos obrar de un modo tal, que debamos pensar en Krsna todo el tiempo", -dijo-. "Por ejemplo, discutimos la filosofía de Sócrates, para poder reforzar nuestra conciencia de Krsna. En consecuencia, la meta última es Krsna. Caso contrario, no estamos interesados en criticar ni en aceptar la filosofía de nadie. Somos neutrales".
Obviamente, este no es el objetivo de la filosofía Occidental, la cual tiende a ver al hombre como "la medida de todas las cosas", dentro de un universo material y humanista. El pensamiento Occidental, siempre ha alentado la auto-confianza y el individualismo, los cuales se reflejan incluso en la filosofía actual de la calle: ' Haz lo tuyo'.
La visión Védica se estrella ferozmente con dicho pensamiento relativista. Lejos de celebrar la autoridad de la mente individual, o la autonomía y predominancia de la razón, los Vedas señalan los cuatro defectos fundamentales del alma condicionada. Srila Prabhupada aclaró muy bien este punto:
Por supuesto, la filosofía Europea intenta un pensamiento más independiente, pero dicho pensamiento independiente no es aprobado por los seguidores de los Vedas. Los seguidores de los Vedas reciben conocimiento directamente de las autoridades. Ellos no especulan. No podemos acceder al conocimiento mediante la especulación, porque todos son imperfectos... Conforme al sistema Védico, recibimos conocimiento de Vyasadeva, Narada y Sri Krsna Mismo. Este conocimiento es perfecto, porque estas personalidades no se hallan sujetas a los cuatro defectos de todas las entidades vivientes condicionadas; la tendencia a cometer errores, estar en ilusión, tener sentidos imperfectos, y engañar... En consecuencia, tenemos que recibir conocimiento de aquellos que están liberados. Ese es el proceso Védico. Si recibimos conocimiento de Krsna, luego no puede haber ningún error, ni cuestión de ilusión alguna. Quizás nuestros sentidos sean imperfectos, pero los sentidos de Krsna son perfectos; por lo tanto, todo lo que Krsna dice, nosotros lo aceptamos, y esa aceptación, conforma nuestra perfección.
Con estos defectos, no es posible que un ser humano condicionado presente el conocimiento perfecto. En consecuencia, disputan. Como Srila Prabhupada observara a menudo, "Ser un gran filósofo, un muni, implica refutar las teorías de otros y establecer las propias conclusiones como supremas". Este proceso no tiene fin, tampoco es perfecto. "Se explica que un filósofo no es un filósofo, a menos que disienta con otros filósofos" -expresó Srila Prabhupada cuando analizaban a Descartes. "Si uno ha de ser un gran filósofo, ha de refutar a todos sus antecesores. Los científicos trabajan del mismo modo. Si tratamos de descubrir qué expresión es la cierta, nos será bastante difícil. En consecuencia, los sastras Védicos ordenan que sigamos a las personalidades que han realizado a Dios... Si seguimos a los acaryas en la sucesión discipular, nuestro sendero es claro". El conocimiento perfecto solo puede provenir de una fuente perfecta, el reservorio del conocimiento, Dios Mismo. Dicho conocimiento es impartido por el Supremo, y desciende por el proceso parampara, la línea de la verdadera sucesión discipular, de un alma realizada a otra.
Srila Prabhupada explica el método Védico de la siguiente manera:
Toda palabra que oímos, tiene un significado implícito. En cuanto oímos la palabra "agua", hay una sustancia, el agua, detrás de la palabra. Asimismo, en cuanto oímos la palabra "Dios", existe un significado de la misma. Si recibimos ese significado y explicación de "Dios", de Dios Mismo, entonces es perfecto. Pero si especulamos acerca del significado de "Dios", es imperfecto. El Bhagavad-gita, que es la ciencia de Dios, es hablado por la Personalidad de Dios Mismo. Este es conocimiento perfecto. Los especuladores mentales, o supuestos filósofos que están buscando la explicación real de Dios, nunca comprenderán la naturaleza de Dios. La ciencia de Dios tiene que ser comprendida en sucesión discipular desde Brahma, quien fuera el primer ser instruído sobre el conocimiento de Dios, por Dios Mismo. (Srimad-Bhagavatam, Significado 3.26.33)
Esto no significa, sin embargo, que la mente humana sea reducida a la de un robot. La mente puede aceptar o rechazar, y la inteligencia individual se mide por su poder de discriminación. Pero en presencia de la Verdad Absoluta Suprema, nada debe ser rechazado, y la discriminación carece de significado. En consecuencia, el conocimiento perfecto debe ser aceptado de una fuente perfecta. Empero, la historia demuestra que el pensamiento es dinámico y progresista y que los grandes reformistas como Valmiki, Vyasadeva, Sócrates, Jesús, Mahoma y Caitanya Mahaprabhu, todos declaran, directa o indirectamente, que no han venido a destruir la Ley de Dios, sino a cumplirla. Tales grandes almas no se contentan con aceptar algo simplemente porque sea recibido tradicionalmente. Ciertamente, la tradición a menudo ha probado ser no confiable, pues en el debido curso del tiempo, e influída por los hombres comunes, su pureza se perdió. "La ciencia suprema fue así recibida a través de la cadena de sucesión discipular, y los reyes santos lo comprendieron de ese modo". El Señor Krsna le dice a Arjuna, "Mas con el transcurso del tiempo, la sucesión fue rota, y por ello la ciencia parece estar perdida". (Bg.4.2). Por esta razón, el Señor Krsna habló nuevamente el Bhagavad-gita, restableciendo la verdadera sucesión discipular (parampara).
Hay quienes manifestaron que este análisis es más teosófico que filosófico. ¿Mas porqué forzar arbitrariamente una u otra situación? La conciencia de Krsna es la feliz unión de la teología y la filosofía. Como Srila Prabhupada manifestara a menudo, "Religión sin filosofía, es sentimentalismo y en consecuencia, fanatismo; y filosofía sin religión, es especulación mental". No obstante, el rechazo de la especulación mental no cubre la especulación filosófica sincera, la cual es una actividad legítima de la mente. La diferencia es similar a la de la leche que es pura, leche fresca y la leche contaminada por los colmillos venenosos de una serpiente. La especulación filosófica es un intento por entender al Señor y a Sus energías, mediante el empleo de todas las facultades que Dios nos ha concedido tan gentilmente, mientras que la especulación mental es el vanidoso intento por utilizar dichas facultades, que pertenecen por derecho al Señor, en contra del Señor. La especulación filosófica conduce a una seguridad y aprecio cada vez mayores de la Suprema Personalidad de Dios, mientras que la especulación mental siempre llega a la conclusión atea de los nihilistas: Dios es nada y nosotros somos nada; en consecuencia, comamos, bebamos y seamos felices, pues mañana moriremos.
Por ejemplo, tratar de entender cómo la Suprema Personalidad de Dios ingresa en la creaciòn, la mantiene y la destruye, es especulación filosófica correcta. En este sincero intento, los acaryas previos y las Sagradas Escrituras pueden orientarnos. Pero tratar de figurarse el origen de todo, únicamente por el poder del diminuto cerebro humano, sin referirse a Dios o a Sus representantes (guru-sadhu-sastra) es especulación mental inútil. Podemos especular de este modo por billones de años y aún así no llegar a la Verdad Absoluta, la Suprema Personalidad de Dios, que yace allende el alcance del pensamiento finito.
Es precisamente sobre este punto del centralismo de la Personalidad de Dios, que el observador Védico difiere radicalmente de su contraparte Occidental. Tanto la filosofía de Oriente como de Occidente, abordan los mismos problemas: el nacimiento, la muerte, la reencarnación, la liberación, la naturaleza de Dios y del alma; la creación, el bien y el mal, la responsabilidad humana, el libre albedrío, el karma, lo material vs.lo espiritual, etc. A lo largo y a lo ancho, los pensadores occidentales son panteístas e impersonalistas. Incluso grandes teólogos como Aquino y Agustín, han considerado en definitiva el aspecto personal como una manifestación del principio impersonal. El impersonalismo de Platón y Aristóteles está ciertamente profundamente concatenado con el pensamiento occidental. Esta no es una extraña coincidencia, sino el resultado de una diferencia básica en la metodología. Solo cuando un devoto sincero se rinde a Dios, Dios accede a revelarse a Sí Mismo. "Se puede comprender a la Suprema Personalidad de Dios tal como El es, solo por el servicio devocional", -dice el Señor Krsna (Bg.18.55). Rendirse a Dios es un pre-requisito para conocer a Dios.- Srila Prabhupada señaló a menudo que cuando hablamos de rendición, necesariamente predicamos a una persona. Conforme a los Vedas, la naturaleza y atributos de esa persona, solo pueden conocerse a través de la persona Misma. No hay cabida para la imaginación, el mito, el razonamiento humano, la especulación, el antropomorfismo, o lo que sea. Como observara Carl Jung, en relación al conocimiento de la Personalidad de Dios, la filosofía Occidental ha probado tristemente su insuficiencia:
Hayagriva dasa: Observando que las teologías y filosofías no podían brindarle un retrato claro de la personalidad de Dios, Jung concluye: "¿En qué se equivocan estos filósofos? Me lo he preguntado. Evidentemente solo conocían a Dios de oídas."
Srila Prabhupada: Sí, esa es asimismo nuestra queja. Ninguno de los filósofos que hemos analizado, ha brindado alguna idea clara de Dios. Porque ellos están especulando, ellos no pueden dar una información clara y concreta. En lo que a nosotros concierne, nuestra comprensión de Dios es clara porque recibimos la información dada por Dios Mismo al mundo.
En la filosofía Occidental, el personalismo es un territorio ignoto, al cual solo se aproximara Sócrates en las instrucciones que recibiera de Diotima en El Simposium, en el cual a Sòcrates se le impusiera contemplar y conversar con la belleza absoluta, la belleza simple, lo divino, lo verdadero, lo no contaminado, lo real y maravilloso. Es el mismo territorio en el cual se irguió Jung, anhelando un guru. Es el límite del alma individual finita aguardando la revelación. El personalismo necesita revelación, pues la Suprema Personalidad de Dios solo puede ser afirmada por el descenso personal de lo Divino.
Espiritualismo Dialéctico no debe ser visto como un intento académico de filosofia comparativa, sino como la respuesta espontànea e informal de un devoto a los diversos filósofos occidentales. Cada filósofo es observado en su propio aislamiento existencial, sin referencia a las influencias históricas. Cada uno enfrenta solo a los Vedas eternos. En ocasiones, podemos imaginarnos la corte del Juicio Final. Cada hombre se yergue alabándose o condenándose con sus propias palabras. No se considera la personalidad, ni se atiende la época o el lugar. Para el académico ligado a la historia de un pensamiento, esto indudablemente le suena arbitrario e impreciso, pero es tìpicamente Védico. Nuestros pensamientos y actos se hallan fijos en el tiempo eterno. Somos responsables hasta de nuestras declaraciones más ociosas, fortuitas o no características.
Lejos de ser perjudicial, la no familiaridad de Srila Prabhupada con la filosofía formal Occidental, ha evocado las respuestas más genuinas y sinceras. De todos los filósofos, estuvo mayormente de acuerdo con Sócrates, a quien consideró realizado en el Brahman. A menudo citaba la respuesta de Sócrates a la pregunta de lo que debía hacerse con el, después de su muerte: "Bien, primero tienen que atraparme. Pero en cuanto a mi cuerpo, pueden disponer de el como les guste". Empero, Srila Prabhupada consideraba a Sócrates como impersonalista, porque el carecía de información específica sobre la Suprema Personalidad de Dios, pese a su oratoria sobre la forma de la Belleza Absoluta. Platón, discípulo de Sócrates, también fue altamente conceptuado ante los ojos Védicos de Prabhupada, particularmente por su visión del alma y la reencarnación. Mas Prabhupada disentía con su recomendación de la educación uniforme y el adiestramiento militar universal.
Aristóteles fue severamente criticado por su opinión de que las almas de los animales no son inmortales. En el concepto aristotélico, hay dos clases de almas, mortales e inmortales. Esta doctrina perniciosa fue sustentada incluso por Agustín, quien argumentaba que puesto que los animales no poseen alma, "están creados para nuestro uso, vivos o muertos. Solo nos queda aplicar el mandamiento, 'No matarás' al hombre, uno mismo y los demás. ¡Extrañas palabras de un supuesto santo! Desafortunadamente, esto se convirtió en la norma de la doctrina Cristiana; puesto que los animales no tienen alma, está bien matarlos y comerlos.
Srila Prabhupada opinaba que Plotino, seguidor de los pasos de Platón, presentó una filosofía del alma básicamente buena, particularmente de la relación de la jivatma con el Uno, pero, por supuesto, el "Uno" de Plotino, era impersonal. Prabhupada disentió con la teoría de Orígenes, de que las almas son creadas. Si ellas son creadas, ¿cómo pueden ser inmortales?. "Nunca hubo un tiempo en el que Yo no existiera, ni tú, ni todos estos reyes" -le dice Krsna a Arjuna. "Ni en el futuro, ninguno de nosotros dejará de ser". (Bg. 2.12). La teoría de la creación de "un alma humana" en el momento de la concepción, fue también aceptada por Aquino, y en tal sentido, se convirtió en la doctrina Catòlica oficial. La creencia de que cada alma individual humana se crea en un momento determinado, vive su vida y de ahí en adelante es eternamente salva o condenada, excluye la posibilidad de la reencarnación.
Al negar la reencarnación, Agustín y Aquino rompieron con la tradición Platónica, y dificultaron a los subsiguientes filósofos, la comprensión del mal en el mundo. Si la transmigración de las almas no es cierta, ¿dónde está la Justicia Divina? ¿Cómo podemos estimar la fortuna y mala fortuna? ¿Porqué una persona es piadosa, reconocida, hermosa u opulenta, y otra persona es impía, ignorante, deformada o pobre? ¿Porqué, sobre la base de una vida finita, una persona es salva eternamente y otra es eternamente condenada? ¿Porqué es Dios tan arbitrario, tan inmisericordioso? Habiendo rechazado las posibilidades de la transmigración y el karma, los filósofos Occidentales se han visto en apuros, en toda su vía descendiente hasta Mill, Dewey y Sartre. Ellos arguyen que dado que el mal existe, el poder de Dios es o bien limitado o El no es absolutamente bueno, o El no existe en absoluto.
Al ser confrontados con la versión Védica, algunos de los filósofos resultaron elevados, otros inferiores, y otros más en un término medio. Como filósofos de primera clase, se contaron Sócrates, Platón, Plotino, Orígenes, Scotus, Descartes, Pascal y Bergson. A Srila Prabhupada le agradó asimismo el psicólogo Carl Jung ("El parece el más sensible"). Tras ellos, Aquino, Locke, Berkeley, Spinoza, Leibnitz, Kant, Schopenhauer, Alexander, Nietzsche, James y Kierkegaard. En menor estimación, por diversas razones, estuvieron Aristóteles, Agustín, Fichte, Bacon y Huxley. En conflicto con el pensamiento Védico, Maquiavelo, Hume, Hegel, Hobbes, Darwin, Mill, Comte, Marx, Dewey, Sartre y Freud.
En definitiva, ningún filósofo Occidental puede medirse con el elevado nivel del ideal Védico. En contraste, Srila Prabhupada emerge como el emisario de una fuente más elevada, pues el es el devoto puro del Señor Krsna. No pareciera que habla él solo, antes bien, una línea continua de sucesión discipular es la que habla a través suyo, entregando el conocimiento puro de los Vedas, intacto. Cuando llamó al libro, "Una visión Védica de la filosofía Occidental", -Srila Prabhupada expresó humildemente, "Sí, visión Védica. Al fin y al cabo, ¿de qué vale mi visión personal?"
Aunque Espiritualismo Dialéctico marca un choque de diferentes procesos de adquisición de conocimiento, el inductivo y el deductivo, llegamos al entendimiento mutuo que emerge de todas las confrontaciones fructíferas: una clarificación de posturas, a partir de la cual pueden discernirse puntos de similitud y desacuerdo. En tal sentido, el libro es valioso para los estudiantes de todas las escuelas de Filosofía y Teología. Si el lector opta por aceptar la conclusión de Srila Prabhupada de que Dios Se ha manifestado a Sí Mismo en el sonido (sab-davatara) esto es, en los Vedas, de los cuales el Bhagavad-gita es la esencia, accederá a un nivel por el cual puede juzgarse todo pensamiento. Contemplado de este modo, el libro asume perspectivas nuevas y profundas. Es Espiritualismo Dialéctico, leído en el espíritu de la dialéctica misma.
