A.C. Bhaktivedanta Swami


En Búsqueda del Objetivo Supremo de la Vida

Oír de almas autorrealizadas

La entidad viviente pura, al estar subordinada al Todopoderoso Señor Krishna, con gran reverencia debe escuchar el sonido trascendental de labios del alma autorrealizada que canta las glorias de la Personalidad de Dios. Sólo el alma autorrealizada puede producir el poderoso efecto del sonido trascendental. Los devotos deben vivir en forma muy honesta, en lo que respecta al cuerpo, mente y palabras. Ése es un método simple para cultivar hasta su zenit la iluminación espiritual.

El Señor Cheitanya aprobó este método simple, para toda casta, credo, color o educación. El único requisito esencial para esta práctica espiritual es que uno, desde un principio, debe abandonar la idea de volverse uno con Dios, idea que, suele abrazarla el filósofo empírico. Los demás, en forma natural sienten que Dios es la persona suprema, y que uno más bien debe estar subordinado a Su voluntad. Incluso una gran personalidad como Mahatma Gandhi siempre tuvo presente que “Dios es grande”. Con frecuencia él decía: “Ni una brizna de hierba se mueve sin la sanción de Dios”.

Por consiguiente, la idea de volverse uno con Dios es una creación mental del filósofo empírico, resultado de su vanidad material, y carece de toda base. Es una idea artificial, y una persona de corazón sencillo, en forma natural rechazará tal necedad, sin necesidad de hacer ningún esfuerzo especial. El siguiente requisito es tener una actitud gentil y humilde para escuchar a un alma autorrealizada. El Bhagavad guita es el mensaje trascendental de Dios mismo, y el aspirante a devoto debe recibirlo de labios de un alma pura, con plena mansedumbre y humildad. El método de recibir el mensaje de Dios, como se menciona en el Capitulo Cuarto del Bhagavad guita, es oír de alguien que pertenezca a la cadena de sucesión discipular. Se dice allí que el sistema para llegar a la iluminación espiritual fue revelado por primera vez a Vivasvan, el dios del Sol, quien a su vez transmitió el mensaje a Manu, el padre de la humanidad. Manu después lo transmitió a su hijo Iksvaku. A través del medio trascendental de la sucesión discipular el sistema fue adoptado por los rajarsis, los reyes santos. Desafortunadamente, la cadena se rompió, y el mensaje tuvo que transmitirse de nuevo comenzando con Arjuna, el amigo y devoto de Sri Krishna.

La capacitacidad del devoto aspirante para oír el mensaje trascendental no depende de su cuna, patrimonio, educación, casta, credo, color ni nacionalidad, sino que de recibirlo de una fuente autorizada y de su humildad. Por consiguiente, el misterio del mensaje del Bhagavad guita debe comprenderse en la forma en que lo hizo Arjuna, y nadie más. La comprensión y percepción de Arjuna también se mencionan en el Bhagavad guita, y a quienquiera que siga esa línea de comprensión, se le debe considerar un alma autorrealizada. La enseñanza del Bhagavad guita debe provenir de un alma autorrealizada, no de alguien que se interna en especulaciones áridas e imaginarias, pues esto sólo nos acarreará una pérdida valiosa de tiempo. El devoto debe asegurarse de que el orador pertenezca a una línea de sucesión discipular genuina o parampara. Como se dijo antes, el aspirante debe llevar una vida honesta con cuerpo, mente y palabras; todo lo cual dependerá de la misericordia de Dios.

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