A.C. Bhaktivedanta Swami
Venciendo al destino
Venciendo al destino
“Mientras moría, Ajamila vio a tres personas de aspecto raro, con cuerpos deformes cubiertos de un vello erizado, y caras feroces y fruncidas. Con sogas en las manos, habían venido a llevarlo a la morada de Yamaraja, el señor de la muerte. Cuando Ajamila los vió, se sintió extremadamente desconcertado, y, a causa del apego que tenía por su hijo, quien se encontraba jugando cerca de allí, comenzó a llamarlo a voces...”
Nota acerca de las palabras sáncritas transliteradas
Las vocales se pronuncian aproximadamente como en español, excepto que hay vocales cortas y vocales largas. Estas últimas llevan una raya encima. Las vocales cortas son más breves que en español. Las vocales largas tienen el doble de duración que las vocales cortas, y son como las vocales acentuadas en español. Las vocales sánscritas r se pronuncia ri Las consonantes se pronuncian casi todas como en español, con estas excepciones: cuando van seguidas de una h (kh, gh, ch, jh, th, dh, ph, bh) son aspiradas, es decir, se pronuncian emitiendo con cierta fuerza el aire de la garganta. La g se pronuncia como g de goma. La l se pronuncia como una ll fuerte. La y se pronuncia como la i de ionosfera. La ll se pronuncia como la l en sol. La s y la s se pronuncian como una sh suave, así como en la palabra sha. La h es aspirada.
Introducción Esta nueva colección que presenta la Sociedad Internacional para la Conciencia de Krishna, tiene por objeto poner al alcance del mundo de habla hispana, las hermosas y educativas historias de la antigua India que se encuentran en las obras de Su Divina Gracia A. C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada. Srila Prabhupada tradujo esas obras de las antiquísimas Escrituras védicas (las más antiguas del mundo), y las explicó con la perfecta visión de un alma autorrealizada. La literatura védica es sumamente extensa, y sería imposible para el atareado hombre moderno poder estudiarla toda. Sin embargo, gracias a la minuciosa selección que ha hecho este gran sabio y devoto puro de Krishna, podemos obtener de la lectura de sus obras el mismo beneficio que obtendríamos del estudio completo de todas las Escrituras védicas, con la ventaja de no arriesgarnos a dar malas interpretaciones o a perder de vista lo que se persigue con el estudio de dichas Escrituras.
Srila Prabhupada no interpreta estas obras para acomodarlas a propósitos ocultos. Su senil vida personal, alejada de las motivaciones, aspiraciones y logros materiales, demuestra que su presentación tiene el único objeto de brindar un conocimiento espiritual puro, tal como él lo recibió a través de una cadena ininterrumpida de maestros, que se remonta hasta el propio expositor y compilador de las Escrituras, el Señor Krishna. En la más famosa de estas Escrituras, el Bhagavad-gita, el Señor Krishna confirma esto:
“Es a Mí [Krishna] a quien hay que conocer a través de todos los Vedas; en verdad, Yo soy el compilador del Vedanta y el conocedor de los Vedas” (Bg. 15.15). Las historias que componen esta Colección India Mística, no son mitológicas. La mayoría de los lugares en los que se desarrollaron, aún existen en la India, y en muchos de ellos hay monumentos con los que se conmemoran los hechos que en esta colección se describen. Pero la literatura védica también narra sucesos que ocurrieron en otros planetas y en otros universos, y su comprobación está, por supuesto, más allá del alcance de nuestras limitadas capacidades materiales. No obstante, el lector cometería un grave error en creer que estas historias son producto de la imaginación fértil de algún ser humano. En todas las principales Escrituras reveladas del mundo se habla de un plano espiritual en el que mora el Ser Supremo, a diferencia del plano humano, o plano material. En las Escrituras védicas encontramos la misma información general, pero además hay información más detallada acerca de cómo están construidos ambos mundos. En efecto, en ellas se explica que en el mundo material hay infinidad de universos, en cada universo hay infinidad de planetas, y en todos los planetas hay vida.
Demostrar, o tan siquiera respaldar, la autenticidad de las afirmaciones de los Vedas y escritos védicos complementarios, es tarea que está fuera de la competencia de este libro, pero el lector interesado en este apasionante tema puede acudir a otras obras de Su Divina Gracia, tales como el Srimad-Bhagavatam, el Bhagavad-gita, La ciencia de la autorrealización, etc., en los que mediante un estudio exhaustivo, se establece la autoridad de los Vedas de un modo irrefutable.
Los Editores 1
El arresto de Ajamila
La detestable vida sexual ilícita En la ciudad de Kanyakubja, India, había una vez un joven llamado Ajamila, el cual pertenecía a la casta de sacerdotes brahmanas. Ajamila se casó con una prostituta, y perdió todas sus cualidades brahmínicas a causa de su relación con esa mujer baja.
Lo malo de la relación ilícita con mujeres es que hace que uno pierda todas las cualidades brahmínicas, tales como la veracidad, la misericordia, la limpieza y la austeridad. En la India aún existe una clase de sirvientes llamados sudras, cuyas esposas sirvientas se llaman sudranis. A veces, gente muy lujuriosa entabla relaciones con esa clase de sirvientas y barrenderas, pues en los niveles superiores de la sociedad no pueden darse al hábito de cazar mujeres, lo cual se halla estrictamente prohibido por las normas sociales.
Cuando el brahmana Ajamila se degradó por su enlace con la prostituta, les causó dificultades a los demás, engañándolos en apuestas o asaltándolos directamente. Ésa es la manera en que se ganaba la vida y mantenía a su esposa e hijos. Esto muestra cuán bajo se vuelve alguien por el simple hecho de entregarse a la vida sexual ilícita con una prostituta. La vida sexual ilícita no es posible con una mujer casta o distinguida, sino únicamente con sudras poco castas. Cuanto más la sociedad permita la prostitución y la vida sexual ilícita, más incentivo les dará a engañadores, ladrones, asaltantes, beodos y tahúres. Los miembros del Movimiento de Conciencia de Krishna, por consiguiente, evitan la vida sexual ilícita, que constituye el comienzo de toda vida abominable, y a la que sigue, uno tras otro, el comer carne, los juegos de azar y el consumo de estimulantes y sustancias embriagantes. Y a los cincuenta...
Mientras Ajamila empleaba su tiempo en abominables actividades pecaminosas para mantener su familia de muchos hijos, pasaron ochenta y ocho años de su vida. Ese viejo Ajamila tenía diez hijos, de los cuales el menor era un bebé llamado Narayana. Como Narayana era el menor de todos los hijos, naturalmente le era muy querido tanto a su padre como a su madre. De acuerdo con las normas de la cultura védica de la India, a Ajamila se le consideraba un gran pecador, pues, aunque era un hombre de ochenta y ocho años de edad, tenía un hijo muy pequeño. Según la cultura védica, en cuanto se llega a la edad de cincuenta años, hay que irse de la casa; uno no debe quedarse en casa y seguir produciendo hijos. La vida sexual se permite durante unos veinticinco años, entre las edades de veinticinco y cuarenta y cinco o, a lo sumo, cincuenta. Después de eso, uno debe dejar el hábito de la vida sexual e irse de casa en busca del conocimiento espiritual a través de las órdenes de vida de renuncia. Ajamila, sin embargo, por estar viviendo con una prostituta, perdió toda su cultura brahmínica y se volvió de lo más pecador, incluso en su vida hogareña.
A un paso de la muerte
El viejo Ajamila estaba muy atraído a su hijo menor debido a sus balbuceos y a sus movimientos torpes. Él siempre cuidaba del niño y disfrutaba de sus actividades. Como el niño se llamaba Narayana (un nombre sánscrito que se le da a Dios), el viejo Ajamila se la pasaba cantando el santo nombre de Narayana. Aunque él se refería al niñito y no al Narayana original, el Señor Supremo, el nombre de Narayana es tan poderoso, que, sólo por el hecho de cantar el nombre de su hijo, se estaba purificando. Srila Rupa Gosvami, la gran autoridad, ha declarado, en consecuencia que, si de una forma u otra la mente de uno se ve atraída por los santos nombres del Señor (tales como Narayana, Krishna, Govinda, etc.), uno se halla en el sendero de la liberación. En la sociedad hindú se acostumbra que los padres les den a sus hijos nombres tales como Krishna dasa, Govinda dasa, Narayana dasa (dasa significa “sirviente”). De ese modo, ellos cantan los nombres de Dios y tienen la oportunidad de purificarse.
En cuanto a Ajamila, cuando quiera que comía, llamaba al niño para que comiera, y cuando bebía, también llamaba al niño para que bebiera. Dedicado siempre, como lo estaba, a cuidar del niño y llamarlo por su nombre —Narayana—, Ajamila no se daba cuenta de que su propio tiempo ya estaba expirando y que la muerte se estaba abalanzando sobre él. “¡Narayana! ¡Narayana!”
La Suprema Personalidad de Dios es bondadoso con el alma caída y condicionada. Aunque este hombre se había olvidado por completo del Supremo Señor Narayana, no obstante estaba llamando a su hijo, diciendo: “Narayana, por favor, cómete esto. Narayana, por favor, ven a tomar leche”. Por lo tanto, de una forma u otra estaba apegado al santo nombre de Narayana. Aunque era a su hijo a quien llamaba, estaba cantando inconscientemente el santo nombre de Narayana. Aunque era a su hijo a quien llamaba, estaba cantando inconscientemente el nombre de Narayana, y el santo nombre de la Suprema Personalidad de Dios es tan poderoso en sentido trascendental que su canto estaba siendo tomado en cuenta y anotado.
Así que, cuando al necio Ajamila le llegó la hora de la muerte, comenzó a pensar exclusivamente en su hijo Narayana. En el Segundo Canto del Srimad-Bhagavatam, el gran sabio Sukadeva Gosvami dice que la máxima perfección de la vida humana consiste en recordar a la Personalidad de Dios al final de la misma (ante Narayana-smrtih). De una forma u otra, Ajamila cantó consciente o inconscientemente el nombre de Narayana en el momento de la muerte, y, en consecuencia, se volvió totalmente perfecto por el simple hecho de concentrar la mente en el nombre de Narayana. Seres extraños vs. seres hermosos Mientras moría, Ajamila vio a tres personas de aspecto raro, con cuerpos deformes cubiertos de un vello erizado, y caras feroces y fruncidas. Con sogas en las manos, habían venido a llevarlo a la morada de Yamaraja‚ el señor de la muerte. Cuando Ajamila los vio, se sintió extremadamente desconcertado, y, a causa del apego que tenía por su hijo, quien se encontraba jugando cerca de allí, comenzó a llamarlo a voces. Así pues, con lágrimas en los ojos, se dio a cantar el santo nombre de Narayana como pudo. Sin embargo, su verdadera intención nunca fue con la intención de cantar el santo nombre de Narayana, lo que él quería era llamar a su hijo.
Con todo, los visnudutas, los asistentes de Visnu (Visnu es otro nombre del Señor Supremo), llegaron de inmediato, al oír el santo nombre de su amo que salía de la boca del moribundo Ajamila. Justo cuando los asistentes de Yamaraja (los yamadutas) se disponían a arrancarle a Ajamila —el esposo de la prostituta—, el alma del centro del corazón, los mensajeros del Señor Visnu, con voces resonantes, les prohibieron hacerlo.
Un vaisnava, alguien que se ha entregado a los pies de loto del Señor Visnu, siempre está protegido por los asistentes del Señor. Como Ajamila había cantado el santo nombre del Narayana, los visnudutas no sólo llegaron de inmediato al lugar, sino que, además, les ordenaron al instante a los yamadutas que no lo tocaran. Los asistentes de Yamaraja tienen jurisdicción sobre todas las entidades vivientes pecadoras, pero los mensajeros del Señor Visnu, los visnudutas, están en capacidad de castigar a cualquiera, incluso a Yamaraja, si le hace daño a un vaisnava. Hablando con voces resonantes, los visnudutas amenazaron a los yamadutas con castigarlos, si continuaban tratando de arrancarle a Ajamila el alma del corazón.
Puede que no sea humano
Los científicos materialistas no saben cómo ubicar al alma en el cuerpo con sus instrumentos materiales, pero los Vedas explican claramente que el alma se halla en el centro del corazón. El alma está situada como la conductora de la máquina del cuerpo. Según las actividades que uno realice en esta vida, se crea el siguiente cuerpo, y a la hora de la muerte el alma se traslada a esa máquina corporal específica. En eso consiste el proceso de transmigración. Mientras se transmigra de un cuerpo al siguiente, el alma es llevada por los asistentes de Yamaraja y puesta en un determinado tipo de vida infernal, a fin de que se llegue a acostumbrar a la condición en la que va a vivir en su siguiente cuerpo, que puede que no sea un cuerpo humano, sino quizás un cuerpo animal.
El juez del pecado
Cuando los asistentes de Yamaraja oyeron la prohibición que les impusieron los visnudutas, respondieron: “Señores, ¿quienes son ustedes, que tienen la audacia de desafiar la austeridad de Yamaraja?”. Debido a sus actividades pecaminosas, Ajamila se hallaba aparentemente dentro de la jurisdicción de Yamaraja, el juez supremo designado para analizar los pecados de las entidades vivientes. De modo que, los asistentes de Yamaraja se sorprendieron cuando se les prohibió tocar a Ajamila, porque, en todos los tres mundos, nunca antes nadie había impedido ejecutar su deber. “Queridos señores —les dijeron los yamadutas a los visnudutas—, ¿de quién son sirvientes ustedes, de dónde han venido y por qué nos están prohibiendo tocar el cuerpo de Ajamila? ¿Son ustedes semidioses de los planetas celestiales, o son liberados devotos puros del Señor Supremo?”. Devotos del Señor que están liberados —tales como los visnudutas—, saben que no son el cuerpo sino el alma espiritual. En los actuales momentos, prácticamente todo el mundo desconoce este hecho, pero aquel que lo entiende, ha alcanzado la perfección. Cuando uno entiende que el alma es parte integral del Alma Suprema y se dedica, pues, al servicio devocional del Alma Suprema, se vuelve merecedor de vivir con el Señor Supremo en el mundo espiritual. Los visnudutas son esa clase de almas liberadas.
El amo es Krishna
Los asistentes de Yamaraja les dijeron entonces a los visnudutas: “Sus ojos son tal como los pétalos de las flores de loto. Todos ustedes se ven frescos y jóvenes, vestidos como están con prendas amarillas de seda, adornados con guirnaldas de lotos, aretes y yelmos muy atractivos. Sus cuatro largos brazos están adornados con arcos y carcajes de flechas, y con espadas, mazas, caracolas, discos y flores de loto. Su refulgencia ha disipado la oscuridad de este lugar con una iluminación extraordinaria. Ahora bien, señores, ¿por qué están obstaculizando nuestra tarea?”. Los visnudutas son residentes de los planetas espirituales conocidos como Vaikunthas. Por eso están adornados con guirnaldas y ropas amarillas de seda, y tienen cuatro brazos, en los que llevan varias armas. Así pues, se asemejan al Señor Visnu de una manera muy obvia. Pero, aunque no tienen los mismos rasgos que el Señor, actúan como sirvientes de Él. Todos los residentes de los planetas Vaikuntha saben perfectamente bien que su amo es Narayana, o Krishna, y que todos ellos son Sus sirvientes.
La religión verdadera
Cuando los yamadutas terminaron de hablar, los visnudutas sonrieron y, con voces tan profundas como el sonido de unas nubes estruendosas, dijeron lo siguiente: “Si ustedes verdaderamente son sirvientes de Yamaraja‚ deben explicarnos el significado de los principios religiosos y cuáles son las características de la irreligión”. Esta pregunta que los visnudutas les hicieron a los yamadutas es de lo más importante. Un sirviente debe conocer las instrucciones de su amo. Los sirvientes de Yamaraja decían estar cumpliendo las órdenes de su amo. Los sirvientes de Yamaraja decían estar cumpliendo las órdenes de su amo, y, por lo tanto, los visnudutas muy inteligentemente les pidieron que explicaran las características de los principios religiosos e irreligiosos. Un vaisnava conoce esos principios perfectamente bien, porque está bien versado en lo referente a las instrucciones de la Suprema Personalidad de Dios. El Señor Supremo dice: sarva-dharman parityajya mam ekam saranam vraja, “Abandona todas las demás variedades de religión y tan sólo entrégate a Mí». De modo que, entregarse a la Suprema Personalidad de Dios constituye el verdadero principio religioso. Aquellos que, en vez de entregarse a Krishna, se han entregado a los principios de la naturaleza material, son todos personas poco piadosas, sea cual fuere su posición material, son todos personas pocos piadosas, sea cual fuere su posición material. Inconscientes de los principios de la religión, no se entregan a Krishna, y debido a ello se les considera sinvergüenzas pecadores, lo más bajo de la humanidad y necios desprovistos de todo conocimiento. Como Krishna dice en el Bhagavad-gita (7.15):
na mam duskrtino mudhah prapadyante naradhamah mayayapahrta-jñana asuram bhavam asritah
“Esos herejes que son sumamente necios, lo más bajo de la humanidad, cuyo conocimiento lo ha robado la ilusión y que participan de la naturaleza atea de los demonios, no se entregan a Mí”. Aquel que no se ha entregado a Krishna, no conoce los verdaderos principios religiosos; de lo contrario, se habría entregado. La pregunta que hicieron los visnudutas era, pues, muy apropiada. Aquel que representa a alguien, debe conocer plenamente la misión de esa persona.
“¿Cuál es el proceso para castigar a los demás? —continuaron diciendo los visnudutas— ¿Quiénes son los verdaderos candidatos a ser castigados?” ¿A quién se castiga? Aquel que tiene el poder de castigar a los demás, no debe castigar a todo el mundo. Existen infinidad de entidades vivientes, la mayoría de las cuales se encuentran en el mundo espiritual y son nitya-mukta, eternamente liberadas. No hay ninguna posibilidad de juzgar a esos seres vivientes liberados. Sólo una pequeña fracción de las entidades vivientes, quizás la cuarta parte de ellos, se hallan en el mundo material. Y la mayor porción de las entidades vivientes del mundo material —ocho millones de las 8.400.000 formas de vida— son inferiores a los seres humanos. Esas formas inferiores no son susceptibles de ser castigadas, pues están evolucionando automáticamente bajo las leyes de la naturaleza material. Los seres humanos, que tienen una conciencia desarrollada, son responsables, pero no todos ellos pueden ser castigados. Aquellos que están dedicados a actividades piadosas superiores, se encuentran por encima del castigo. Sólo se puede castigar a aquellos que están dedicados a las actividades pecaminosas. Por consiguiente, los visnudutas preguntaron en particular acerca de quién puede ser castigado, y por qué se ha designado a Yamaraja para que determine a quién se debe castigar y a quién no. ¿Cómo ha de ser uno juzgado? ¿Cuál es el principio básico de autoridad? Ésas son las preguntas que hicieron los visnudutas.
Los inventores y los vaisnavas
Los yamadutas respondieron: “Lo que se prescribe en los Vedas constituye el dharma, o los principios religiosos, y lo opuesto a eso es irreligión. Los Vedas son directamente la Suprema Personalidad de Dios, Narayana, y nacen por sí solos. Estos se lo hemos oído decir a Yamaraja». Los sirvientes de Yamarajas respondieron como es debido. Ellos no inventaron principios de religión o irreligión, sino que más bien explicaron lo que habían oído de labios de la autoridad Yamaraja. Los miembros de la civilización moderna, sin embargo, inventan principios religiosos defectuosos, a través de la creación especulativa. Eso no es verdadera religión, o dharma. El dharma comprende únicamente aquello que la Suprema Personalidad de Dios indica. En el Bhagavad-gita, el Señor Krishna dice: sarva dharman parityajya mam ekam saranam vraja, uno debe aceptar la autoridad de la Suprema Personalidad de Dios, y entregarse a Él y a todo lo que Él dice. Eso es dharma. Las trascendentales palabras de los Vedas emanaron de la boca de la Suprema Personalidad de Dios. Los Vedas no contienen nada aparte de las instrucciones de Visnu, y aquel que sigue los principios védicos recibe el nombre de vaisnava. El vaisnava no es un miembro de una comunidad religiosa inventada de este mundo material.
Testigos permanentes
Después de presentar los Vedas como la fuente de los principios religiosos, los yamadutas comenzaron a describir la manera en que los seres vivientes son juzgados. Los yamadutas dijeron: “El Sol, el fuego, el cielo, el aire, los semidioses, la Luna, la tarde, el día, la noche, las direcciones, el agua, la tierra y la Superalma, son todos testigos de las actividades de la entidad viviente”. Los miembros de algunas sectas religiosas, especialmente los cristianos, no creen en el karma, o las reacciones de los pecados de las vidas pasadas. Una vez, un profesor cristiano muy culto presentó el argumento de que, aunque a la gente por lo general se la castiga después de interrogar a los testigos de sus fechorías, ¿dónde están los testigos responsables de que uno sufra por las reacciones del karma de las actividades pasadas? Para esa clase de personas se da aquí la respuesta de los yamadutas. Un alma condicionada cree que está obrando fruitivamente y que nadie puede ver sus actividades pecaminosas, pero los Vedas nos hacen saber que hay muchos testigos, entre ellos el Sol, el fuego, el cielo, el aire, la Luna, los semidioses, la tarde, el día, la noche, las direcciones, el agua, la tierra, y la propia Superalma, la cual se sienta con el alma individual en el corazón de ésta. “Los candidatos al castigo —continuaron los yamadutas— son aquellos que estos muchos testigos han confirmado que se han apartado del desempeño de sus deberes regulativos prescritos. Todo aquel que esté dedicado a las actividades materialistas, es apto para ser castigado de conformidad con sus actos pecaminosos. ¡Oh, habitantes de Vaikuntha!, ustedes son inmaculados. Pero la acción pecaminosa le resulta inevitable a aquel que actúa bajo la influencia de las modalidades de la naturaleza material. Por lo tanto, todas las entidades vivientes de este mundo material pueden ser castigadas. La diferencia que hay entre los seres humanos y los demás, es que del ser humano se espera un comportamiento acorde con lo que indican los Vedas. Desafortunadamente, los hombres inventan sus propias maneras de actuar, sin hacer referencia a los Vedas. En consecuencia, todos ellos cometen acciones pecaminosas y son merecedores de castigo”.
Karma, la justicia infalible Los yamadutas explicaron además: “En proporción a la cantidad de acciones religiosas o irreligiosas que uno realice en esta vida, en la siguiente deberá disfrutar o sufrir las reacciones correspondientes a su karma”. Como se declara en el Bhagavad-gita (14.18):
urdhvam gacchanti sattva-stha madhye tisthanti rajasah jaghanya-guna-vrtti-stha adho gacchanti tamasah
Esto significa que aquellos que actúan bajo la influencia de la modalidad de la bondad, son promovidos a sistemas planetarios superiores para volverse semidioses; aquellos que actúan de modo ordinario y no cometen excesivos actos pecaminosos, permanecen dentro de este sistema planetario medio; y aquellos que realizan acciones pecaminosas abominables, deberían descender a la vida infernal. Bondad, pasión e ignorancia “¡Oh, ustedes, los mejores de los semidioses! —les dijeron los yamadutas a los visnudutas—, podemos ver tres variedades diferentes de vida, las cuales se deben a la contaminación de las tres modalidades de la naturaleza (bondad, pasión e ignorancia). Según esto, a los seres vivientes se les conoce como apacibles, inquietos y necios; felices, infelices o entre ambos; religiosos, irreligiosos y semirreligiosos. Podemos inferir que, en la siguiente vida, estas tres clases de naturalezas materiales actuarán de un modo similar”.
Las acciones y reacciones de las tres modalidades de la naturaleza material se pueden ver en esta vida. Por ejemplo, algunas personas son muy felices, algunas están muy afligidas, y otras se hallan en un estado que es una mezcla de felicidad y aflicción. Ése es el resultado de la pasada asociación con las modalidades de la naturaleza material —bondad, pasión e ignorancia—. Como estas variedades son visibles en esta vida, podemos suponer que las entidades vivientes, según su asociación con las diferentes modalidades de la naturaleza material, en sus siguientes vidas también serán felices, estarán afligidas o se hallaran en un estado intermedio. Por lo tanto, la mejor medida que uno puede tomar es la de desvincularse de las tres modalidades de la naturaleza y siempre permanecer trascendental a la contaminación que las pueden causar. Eso es posible únicamente cuando uno se dedica por completo al servicio devocional del Señor. Como Krishna lo confirma en el Bhagavad-gita (14.26):
mam ca yo ‘vyabhicarena bhakti-yogena sevate sa gunam samatityaitam brahma-bhuyaya kalpate
“Aquel que se dedica por completo al servicio devocional y que no cae bajo ninguna circunstancia, de inmediato trasciende las modalidades de la naturaleza material y llega así al plano espiritual”.
Lo de hoy muestra el ayer y el mañana Los yamadutas continuaron explicando la ley del karma. Ellos dijeron: “Así como la primavera de la actualidad indica la naturaleza de las primaveras del pasado y del futuro, así mismo esta vida de felicidad, aflicción, o de una mezcla de las dos, sirve e testimonio en relación con las actividades religiosas e irreligiosas de uno en las vidas pasadas y futuras”. Nuestro pasado y futuro no son muy difíciles de conocer. En cuanto llega la primavera, automáticamente se pone de manifiesto la acostumbrada exhibición de diversos tipos de frutas y flores, y, en consecuencia, podemos concluir que en el pasado la primavera se adornaba con flores y frutos similares, y que así mismo ocurrirá también en el futuro. Nuestros repetidos nacimientos y muertes se están llevando a cabo dentro del marco del tiempo, y, de acuerdo con la influencia de las modalidades naturales, recibimos diversos tipos de cuerpos y se nos somete a condiciones diversas.
2
Lujuria latente Alguien que lo ve todo Los yamadutas describen a continuación la posición de su amo, Yamaraja: “Ya sea mientras se encuentra en su propia morada —dijeron ellos—, o en forma de la Superalma, en el corazón de todo el mundo, él observa mentalmente las actividades pasadas de la entidad viviente, y de ese modo se da cuenta de cómo la entidad viviente va a actuar en las vidas futuras”. Uno no debe considerar a Yamaraja un ser viviente ordinario. Él cuenta con toda la cooperación del Señor Supremo, quien está situado en el corazón de todos, y en virtud de ello y por la gracia de la Superalma, puede ver el pasado, el presente y el futuro del ser viviente, desde dentro. La Superalma es en Sí quien toma las decisiones en relación con las vidas futuras de las entidades vivientes, y dichas decisiones las ejecuta Yamaraja.
Un futuro negro
“Así como una persona que duerme actúa conforme al cuerpo que se manifiesta en sus sueños y lo acepta como su propio ser —dijeron los yamadutas—, así mismo uno se identifica con este cuerpo actual, que ha adquirido como resultado de sus acciones religiosas o irreligiosas en el pasado, y es incapaz de conocer sus vidas pasadas y futuras”. Aquel que está sumido en la oscuridad total, no puede saber cómo fue su vida pasada o cómo será su siguiente vida: a él sólo le interesa su cuerpo actual. Pese a tener un cuerpo humano, la persona que está bajo la influencia de la modalidad de la ignorancia y a la que sólo le interesa su cuerpo actual es como un animal, pues el animal, estando cubierto por la ignorancia, cree que la máxima meta de la vida y de la felicidad consiste en comer tanto como sea posible. Al ser humano se le debe educar para que entienda su vida pasada y sepa cómo puede esforzarse por tener una vida mejor en el futuro. Incluso hay un libro, llamado Brgu-samhita, que proporciona información de las vidas pasadas, presentes y futuras de uno, según los cálculos astrológicos. De una forma u otra, uno debe iluminarse en lo que se refiere a su pasado, presente y futuro. Aquel que sólo está interesado en el cuerpo actual y que trata de disfrutar de los sentidos al máximo, se sobrentiende que está sumido en la modalidad de la ignorancia. Su futuro es muy, muy negro. En efecto, el futuro siempre es negro para alguien que está muy cubierto por la ignorancia, y, por ende, todo el mundo piensa en su cuerpo actual como si lo fuese todo, sin considerar para nada el pasado o el futuro.
Como el gusano
Los yamadutas prosiguieron, y explicaron cómo la entidad viviente que se halla bajo el embrujo de la ignorancia se deja engañar por el cambio de cuerpo. “Cuando la entidad viviente obtiene el cuerpo de un semidiós —dijeron ellos—‚ sin duda que se siente muy contenta. Cuando obtiene un cuerpo humano, siempre se está lamentando, y cuando obtiene el cuerpo de animal, siempre tiene miedo. En todas las condiciones, sin embargo, es verdaderamente desdichada. Su desdichada condición se denomina samsrti, o la transmigración en la vida material. La entidad viviente necia, incapaz de controlar los sentidos y la mente, es forzada a actuar en contra de sus deseos, según la influencia de las modalidades de la naturaleza material. Ella es como el gusano de seda, que emplea su propia saliva para crear un capullo, y luego queda atrapado en él sin ninguna posibilidad de salirse. La entidad viviente se atrapa a sí misma en una red hecha de sus propias actividades materialistas, y luego no encuentra ninguna manera de liberarse. Así pues, siempre está confundida, y muere reiteradamente.
La tendencia natural “Ni una sola entidad viviente puede permanecer inactivas ni siquiera por un momento —continuaron los yamadutas—. Uno debe actuar siguiendo su tendencia natural en función de las modalidades de la naturaleza material, porque esa tendencia natural lo obliga a uno a obrar de un modo determinado”.
La svabhavika, o la tendencia natural de uno, es el factor importante de la acción. La tendencia natural de uno es la de servir porque la entidad viviente es el sirviente eterno de Dios. La entidad viviente quiere servir, pero por haber olvidado su relación con el Señor Supremo, presta servicio bajo la influencia de las modalidades de la naturaleza material, e inventa diversas modalidades de servicio, tales como el socialismo, el humanitarismo y el altruismo. No obstante, uno debe iluminarse en lo referente a los principios del Bhagavad-gita, y aceptar la instrucción de la Suprema Personalidad de Dios, instrucción por la que uno debe abandonar todas las tendencias naturales de prestar servicio material bajo diferentes nombres, y debe a cambio entregarse al servicio del Señor. La tendencia natural y original de uno es la de actuar con conciencia de Krishna, porque la verdadera naturaleza de uno es espiritual. El ser humano tiene el deber de entender que, como es esencialmente espíritu, debe someterse a la tendencia espiritual, y no debe dejarse llevar por tendencias materiales.
Todos somos Krishna dasa
El gran maestro de conciencia de Krishna Srila Bhaktivinoda Thakura (1838-1914) escribió una canción en relación con esto: “Mis queridos hermanos, las olas de la energía material los están arrastrando, y están sufriendo en medio de muchas condiciones desoladoras. A veces se están ahogando en las olas de la naturaleza material, y a veces son sacudidos como un nadador en el océano”. Como lo confirma Bhaktivinoda Thakura, esa tendencia a ser azotados por las olas de mayapuede ser transformada en la tendencia natural y original de uno —que es espiritual—, cuando la entidad viviente llega a entender que eternamente es Krishna dasa, un sirviente de Dios, Krishna. Si en vez de servir a maya, o la energía material, bajo diferentes nombres, uno vuelve hacia el Señor Supremo la actitud de servicio, se encuentra entonces a salvo, y dejan de haber dificultades. Si mediante el estudio del conocimiento perfecto que el propio Krishna da en la literatura védica, uno recobra en la forma humana de vida su tendencia natural y original, la vida de uno se vuelve un éxito.
La encarnación: vidas pasadas y futuras Pero aquel que hace caso omiso de las instrucciones de los Vedas, tiene que entrar en otro cuerpo material. Los yamadutas describieron a continuación el proceso mediante el cual se lleva a cabo el cambio de cuerpo. “Las actividades fruitivas que realiza el ser viviente, ya sean piadosas o no, constituyen la causa invisible del cumplimiento de sus deseos. Esa causa invisible es la raíz de los diferentes cuerpos de la entidad viviente. Debido a su intenso deseo, la entidad viviente nace en una determinada familia y recibe un cuerpo que es, o bien como el de la madre, o bien como el del padre. El burdo cuerpo físico y el cuerpo sutil constituido por las energías de la mente, el intelecto y el ego, se crean en conformidad con su deseo”.
El cuerpo burdo es un producto del cuerpo sutil. Como se afirma en el Bhagavad-gita (8.6):
yam yam vapi smarana bhavam tyajaty ante kalevaram tam tam evaiti kaunteya sada tad-bhava-bhavitah
“Cualquiera que sea el estado de existencia que uno recuerde al abandonar el cuerpo, ese estado alcanzará sin falta”. La atmósfera que envuelve al cuerpo sutil a la hora de la muerte, la crean las actividades del cuerpo burdo. Así pues, el cuerpo burdo actúa durante la vida de uno, y el cuerpo sutil actúa en el momento de la muerte. El cuerpo sutil, que se denomina linga —el cuerpo del deseo—, constituye el trasfondo del desarrollo de un determinado tipo de cuerpo burdo, que es como el de la madre o como el del padre de uno.
Según el Rg Veda, si en el momento de la relación sexual las secreciones de la madre son más abundantes que las del padre, el niño recibirá un cuerpo femenino, y si las secreciones del padre son más abundantes que las de la madre, el niño recibirá un cuerpo masculino. Ésas son las leyes sutiles de la naturaleza, las cuales actúan conforme al deseo de la entidad viviente. Si al ser humano se le enseña a transformar su cuerpo sutil mediante el desarrollo de la conciencia de Krishna, a la hora de la muerte el cuerpo sutil creará un cuerpo en el que la persona se vuelva devoto de Krishna, o, si es aun más perfecta, no tendrá que adquirir un cuerpo material, sino que inmediatamente obtendrá un cuerpo espiritual y regresará así al hogar, de vuelta a Dios. En eso consiste el proceso de la transmigración del alma.
Para que sea afortunado
Por lo tanto, en vez de tratar de unir a la sociedad humana a través de pactos, para una complacencia de los sentidos que nunca se puede conseguir, lo claramente recomendable es enseñarle a la gente a volverse consciente de Krishna y regresar al hogar, de vuelta a Dios. Esto es cierto ahora y, de hecho, en todo momento.
Los yamadutas admitieron, no obstante, que era posible que el ser viviente se volviera afortunado. “Como la entidad viviente está asociado con la naturaleza material —dijeron ellos—, se halla en una posición difícil, pero si en la forma humana de vida se le enseña a asociarse con la Suprema Personalidad de Dios o Su devoto, esa posición puede superarse”. En resumen, la entidad viviente es un eterno sirviente de Dios, pero viene al mundo material y la atan las condiciones materiales a causa de su deseo de enseñorearse de la materia. Liberarse significa abandonar ese estado de conciencia falso, y revivir el servicio original que uno le debe al Señor.
La vida pecaminosa de Ajamila
Pero, según los yamadutas, Ajamila era digno de ser castigado. Ellos le relataron a los visnudutas toda la historia de la vida pecaminosa de Ajamila. “Al comienzo —dijeron ellos—, este brahmana llamado Ajamila estudió todas las Escrituras védicas. Él era un dechado de buen carácter, buena conducta y buenas cualidades, firmemente establecido en ejecutar todas las disposiciones védicas; él era muy apacible y bondadoso, y mantenía la mente y los sentidos bajo control. Además, siempre era veraz, sabía cantar los mantras védicos y también era muy puro. Ajamila era muy respetuoso con su maestro espiritual, con el dios del fuego, con los invitados y con los miembros mayores de la casa. En efecto, él estaba libre de vanidad. Era honrado, benévolo con todas las entidades vivientes y tenía un buen comportamiento. Nunca hablaba tonterías ni envidiaba a nadie.
“Una vez, este brahmana Ajamila, siguiendo la orden de su padre, fue al bosque a recoger frutas, flores y dos clases de paja, denominadas samit y kusa. En el camino de regreso a casa, se encontró con un sudra, un hombre muy lujuriosos y de cuarta categoría, que estaba muy desvergonzadamente abrazando y besando a una prostituta. El sudra estaba sonriendo, cantando y disfrutando, como si ése fuera el comportamiento debido. Tanto el sudra como la prostituta estaban ebrios. Los ojos de la prostituta le daban vueltas por la embriaguez y la ropa se le había aflojado. Tal fue la condición en la que los vio Ajamila”.
Un estudiante célibe
Como se describe aquí vívidamente, mientras Ajamila iba por la vía pública, se encontró con un hombre de cuarta categoría en estado de ebriedad que estaba con una prostituta. Incluso en la antigüedad la ebriedad se veía a veces, aunque no con mucha frecuencia. En esta actual era de Kali, no obstante, ese pecado se ha de ver en todas partes, pues la gente del mundo entero ha perdido la vergüenza. En esa época de antaño, Ajamila, que era un brahmacari perfecto, un estudiante célibe, al ver la escena del sudra y la prostituta, se vio afectado.
Krishna te protegerá
Hoy en día, ese pecado se ve en muchísimos lugares. Sin embargo, si uno emprende el proceso de conciencia de Krishna con mucha seriedad, puede resistir la provocación del pecado. En nuestro Movimiento de Conciencia de Krishna prohibimos la vida sexual ilícita, el embriagarse, el comer carne y los juegos de azar. En esta era de Kali, una mujer semidesnuda y ebria que abraza a un ebrio es una escena muy común, especialmente en los países occidentales, y después de ver cosas como ésas es muy difícil contenerse. Sin embargo, si por la gracia de Krishna uno se adhiere a los principios regulativos y canta el mantra Hare Krishna, Krishna sin duda que lo protegerá.
Muy difícil a menos que...
Mientras los yamadutas continuaban describiendo la caída de Ajamila, dijeron: “El sudra estaba abrazando a la prostituta y, cuando Ajamila la vio, los deseos lujuriosos que tenía latentes en el corazón se despertaron. Envuelto por la ilusión, Ajamila cayó bajo el control de ellos. En la medida en que le fue posible, trató pacientemente de recordar las instrucciones de los sastras que le indicaban que ni siquiera debía mirar a una mujer. Con la ayuda de este conocimiento y del intelecto trató de controlar sus deseos lujuriosos, pero debido a la fuerza de Cupido que sintió en el corazón, no pudo controlar la mente. A menos que uno sea muy fuerte en lo referente al conocimiento, la paciencia y el debido comportamiento físico, mental e intelectual, controlar los deseos lujuriosos es extremadamente difícil. Así que, después de ver a un hombre abrazando a una joven mujer y prácticamente haciendo todo lo propio de la vida sexual, ni siquiera un brahmana plenamente capacitado como Ajamila pudo controlar sus deseos lujuriosos y contener el impulso de seguirlos. Debido a la fuerza materialista, mantener el autocontrol es difícil en extremo, a menos que uno se halle específicamente bajo la protección de la Suprema Personalidad de Dios a través del servicio devocional.
Satisfecho con su esposa
“De la misma manera en que un planeta bajo eclipsa al Sol y la Luna —dijeron los yamadutas—, el brahmana Ajamila perdió todo buen juicio. Aprovechándose de esa situación, siempre que pensaba en la prostituta, y poco después la empleó de sirvienta en su casa y abandonó todos los principios regulativos de un brahmana. Así pues, Ajamila comenzó a gastar todo el dinero que había heredado de su padre, para satisfacer a la prostituta con diversos regalos materiales, de modo que ella se sintiera complacida con él. Él Abandonó todas sus actividades brahmínicas, para satisfacer la prostituta.
Hay muchos casos en todas partes del mundo en los que hasta una persona purificada, sintiéndose atraída por una prostituta gasta todo el dinero que ha heredado. La caza de prostitutas es tan abominable, que el deseo de tener relaciones sexuales con una prostituta puede arruinar el carácter de uno, destruir su excelsa posición y despojarlo de todo su dinero. Por consiguiente, la vida sexual ilícita se tiene estrictamente prohibida. Uno debe sentirse satisfecho con su esposa legal, pues hasta una mínima desviación causa estragos.
Castigo que purifica
“Debido a que la lujuriosa mirada de la prostituta le atravesó la inteligencia —dijeron los yamadutas—, el brahmana Ajamila, víctima de ella, se dedicó a actos pecaminosos en su compañía. Él dejó incluso a su muy hermosa y joven esposa, que venía de una familia brahmana muy respetable. Aunque él mismo había nacido en una familia brahmana muy respetable. Aunque él mismo nacido en una familia brahmana, este sinvergüenza de Ajamila, desprovisto de inteligencia a causa de su relación con la prostituta, se dedicó a hacer dinero de cualquier manera, ya fuera debida o indebidamente, y lo utilizó en mantener a los hijos e hijas de ella.
“Este brahmana empleó de un modo irresponsable su larga vida, transgrediendo todas las reglas y regulaciones de las Escrituras sagradas, viviendo con extravagancia e ingiriendo comida preparada por una prostituta. En consecuencia —concluyeron los yamadutas—, está lleno de pecados. Este hombre Ajamila no realizó expiación alguna. Por consiguiente, a causa de su vida pecaminosa, tenemos que llevarlo ante Yamaraja para que sea castigado. Allí se le castigará en función de sus actos pecaminosos, y así se purificará”.
Los visnudutas les habían prohibido a los yamadutas llevar a Ajamila ante Yamaraja, y, en consecuencia, los yamadutas pensaron que llevarle un hombre así a Yamaraja, el señor de la muerte, era lo apropiado. Como Ajamila no había realizado ninguna expiación por sus actos pecaminosos, debía ser llevado ante Yamaraja para que se purificara. Cuando un hombre comete un asesinato incurre en pecado, y, por ende, también debe ser matado; si no, después de morir tiene que sufrir muchas reacciones pecaminosas. De igual forma, el castigo que infringe Yamaraja es un proceso de purificación para las personas más abominables y pecaminosas de todas. Así pues, los yamadutas les pidieron a los visnudutas que no impidieran que ellos llevaran a Ajamila ante Yamaraja.
No castigue al inocente
Los visnudutas, los sirvientes del Señor Visnu, siempre son muy expertos en lógica y argumentos, y, después de oír las declaraciones de los yamadutas, respondieron lo siguiente. “¡Ay de nosotros! —dijeron los visnudutas—, cuán doloroso es que se esté introduciendo irreligión en una asamblea en que debería mantenerse la religión. En efecto, aquellos que están a cargo de mantener los principios religiosos, están castigando innecesariamente a una persona inmaculada que no puede ser castigada”.
Los visnudutas acusaron a los yamadutas de violar los principios religiosos al tratar de arrastrar a Ajamila hasta donde estaba Yamaraja para que fuera castigado. Yamaraja es el oficial designado por la Suprema Personalidad de Dios para juzgar los principios religiosos e irreligiosos y para castigar a la gente irreligiosa. Sin embargo, si se castiga a gente completamente inmaculada, toda la asamblea de Yamaraja se contamina. Este principio se le aplica no sólo a la asamblea de Yamaraja, sino también a toda la sociedad humana.
En la sociedad humana, es deber de la corte del rey o del gobierno el mantener debidamente los principios religiosos. Pero, por desgracia, en esta era de Kali los principios religiosos están muy manipulados, y el gobierno no puede juzgar bien a quién se debe castigar y a quién no. Se dice que, en la era de Kali, su uno no puede gastar dinero en las cortes, no puede conseguir justicia. Y, de hecho, en las cortes de justicia se descubren a menudo casos de magistrados a quienes se les ha sobornado para que den un veredicto favorable. En ocasiones, los religiosos que predican el cultivo de conciencia de Krishna para beneficioso del mundo entero, son arrestados y hostigados por la policía y las cortes.
Los visnudutas, que son vaisnavas, se lamentaron de estos hechos tan deplorables. En virtud de la compasión espiritual que sienten por todas las almas caídas, los vaisnavas salen a predicar siguiendo el método modelo de todos los principios religiosos, pero desgraciadamente, debido a la influencia de la era de Kali, los vaisnavas que han dedicado sus vidas a predicar las glorias del Señor, a veces son perseguidos y castigados por las cortes bajo los falsos cargos de perturbar la paz. “Un rey o funcionario del gobierno —dijeron los visnudutas—, debe ser tan capacitado, que puede actuar como padre, sostén y protector de los ciudadanos, por afecto y amor. Además, debe darles a los ciudadanos buen consejo e instrucciones acorde con las Escrituras modelo, y debe ser equitativo con todos. Yamaraja lo hace, pues es el amo supremo de la justicia, y lo mismo hacen aquellos que siguen sus pasos. Sin embargo, si estas personas contaminan y exhiben un comportamiento parcial al castigar una persona intachable e inocente, ¿a dónde irán los ciudadanos refugiarse para su manutención y su seguridad? Líderes honestos y religiosos El rey o, en los tiempos actuales, el gobierno, debe actuar como tutor de los ciudadanos, ocupándose de enseñarles cuál la idónea meta de la vida. La forma de la vida humana está especialmente hecha para que uno llegue a comprender por completo el propio ser y su propia relación con la Suprema Personalidad de Dios, ya que esto no se puede lograr en la vida animal. Por consiguiente, el gobierno tiene el deber de encargarse de la preparación de todos los ciudadanos de un modo tal, que mediante un proceso gradual ellos pueden elevarse al plano espiritual y puedan llegar a comprender al ser y su relación con Dios; y los líderes del gobierno deben ser muy honestos y religiosos, pues, de lo contrario, todos los asuntos del Estado se verán afectados.
Los visnudutas continuaron hablando, y dijeron: “Las masas siguen el ejemplo de un líder de la sociedad, e imitan su comportamiento. Ellos aceptan como cierto todo lo que los líderes acepten.” 3 El poder del nombre El poder del nombre El movimiento Hare Krishna Aunque Ajamila no era merecedor de castigo, los yamadutas insistían en llevarlo ante Yamaraja para que fuera castigado. Eso iba en contra de los principios religiosos. Los visnudutas sabían que, de permitirse esa clase de actos irreligiosos, la organización de la sociedad humana se arruinaría. En la actualidad, el Movimiento de Conciencia de Krishna está tratando de introducir los principios ideales de organización para la sociedad humana, mas, lamentablemente, los gobiernos de la era de Kali no respaldan al Movimiento Hare Krishna como es debido, porque no aprecian su valioso servicio. El Movimiento Hare Krishna es el movimiento idóneo para atenuar la caída condición de la sociedad humana, y, en consecuencia, los gobiernos y los líderes públicos de todas partes del mundo deben respaldarlo, para corregir por completo la pecaminosas condición de la humanidad.
Todos los seres deben sentirse seguros “La generalidad de la gente —dijeron los visnudutas— no está muy adelantada en cuanto al conocimiento mediante el cual pueda discriminar entre religión e irreligión. El ciudadano inocente y poco iluminado es como un animal ignorante que duerme apaciblemente en el regazo de su amo, creyendo fielmente en la protección del amo. Si un líder es de hecho bondadoso y merece ser el objeto de la fe de una entidad viviente, ¿cómo puede castigar o matar a una persona ignorante que se ha entregado por completo con amistad y buena fe?”.
La generalidad de la gente siempre debe sentirse segura en virtud de la protección del gobierno. Por lo tanto, cuán deplorable es que el propio gobierno mine esa confianza y ponga a los ciudadanos en dificultades por razones políticas. En la India, nosotros de hecho vimos durante los días de la participación que, aunque los hindúes y los musulmanes vivían juntos apaciblemente, la manipulación hecha por los políticos despertó repentinamente sentimientos de odio entre ellos, que culminaron en que los hindúes y musulmanes se mataran entre sí por cuestiones políticas. Éste es un signo de la era de Kali. En esta era a los animales se les mantienen bien cuidados, con la completa confianza de que sus amos los protegerán, pero desafortunadamente, en cuanto los animales están gordos, se le envía de inmediato a que los maten.
Semejante crueldad es condenada por los vaisnavas tales como visnudutas. En verdad, a los pecadores hombres responsables de ese sufrimiento les aguardan condiciones infernales. Aquel que traiciona la confianza de una entidad viviente que se refugia en él de buena fe, ya sea esa entidad viviente un ser humano o un animal, es extremadamente pecador. Debido a que hoy en día, esa clase de traiciones pasan impunes ante el gobierno, toda la sociedad humana está terriblemente contaminada.
Luego a la gente de esta época se la describe como mandah sumanda-matayo mamda-bhagya hy upadrutah. Como consecuencia de ese pecado, los hombres están condenados (mandah), su inteligencia es turbia (sumanda-matayah), son desafortunados (manda-bhagyah), y, por consiguiente, siempre están agobiados por muchos problemas (upadrutah). Ésa es su verdadera situación en esta vida, y después de la muerte se les castiga en las condiciones infernales. Por qué su canto fue eficaz “Ajamila ya había expiado todas sus acciones pecaminosas —les dijeron los visnudutas a los yamadutas—. En verdad, él no sólo ha expiado los pecados que han cometido en una vida, sino aquellos que ha cometido en millones de vidas, pues en una condición desamparada ha cantado el santo nombre de Narayana. Aunque no lo cantó de un modo puro, lo cantó sin ofensas, y, por lo tanto, ahora se ha vuelto puro y merecedor de la liberación”.
Los yamadutas sólo habían tenido en cuenta la situación externa de Ajamila. Como él había sido un gran pecador durante toda su vida, pensaron que debía ser llevado ante Yamaraja, y no sabían que se había liberado de las reacciones de todos sus pecados. Los visnudutas indicaron, pues, que como Ajamila había cantado el nombre de Narayana a la hora de la muerte, estaba libre de todas las reacciones pecaminosas. En relación con esto, el gran erudito y maestro espiritual del proceso de conciencia de Krishna, Srila Visvanatha Cakravarti Thakura, cita las siguientes referencias de las Escrituras védicas: “Por el simple hecho de cantar un santo nombre de Hari, un pecador puede contrarrestar las reacciones de más pecados que los que es capaz de cometer” (Brhad-visnu Purana). “Si uno canta el santo nombre del Señor, incluso en una condición desamparado o sin desear hacerlo, todas las reacciones de su vida pecaminosa se van, tal como cuando un león ruge, todos los animalitos huyen despavoridos” (Garuda Purana).
“Por el hecho de cantar una sola vez el santo nombre del Señor, que está formado por las dos sílabas ha-ri, uno garantiza un camino hacia la liberación” (Skanda Purana). Los visnudutas continuaron explicándole a los yamadutas por qué Ajamila no podía ser castigado. “Incluso anteriormente —dijeron ellos—, mientras comía, así como en otras ocasiones, este Ajamila llamaba a su hijo, diciendo: Mi querido Narayana, por favor ven acá”. Aunque estaba llamando a su hijo, no obstante profería las cuatro sílabas na-ra-ya-na. Por el simple hecho de cantar así el nombre de Narayana, expió suficientemente todas las acciones pecaminosas de millones de vidas”.
El mejor proceso, pero ¡cuidado!
Es ofensivo cantar el santo nombre del Señor sólo para contrarrestar las actividades pecaminosas, o realizar actividades pecaminosas con la idea de contrarrestarlas mediante el canto del santo nombre. Pero cuando Ajamila incurrió en actividades pecaminosas, nunca cantó el santo nombre de Narayana para contrarrestarlas; él simplemente cantó el nombre de Narayana para llamar a su hijo. Por lo tanto, su canto fue eficaz.
Los visnudutas dijeron: “El canto del santo nombre del Señor Visnu es el mejor proceso para expiar toda clase de pecados. Con sólo cantar el santo nombre del Señor Visnu, un pecador puede llamar la atención del Señor Supremo, quien, por ello, piensa: “Como este hombre ha cantado Mi santo nombre, es Mi deber darle protección”. Al seguir las ceremonias rituales védicas o someterse a una expiación, los pecadores no se purifican tanto como al cantar una sola vez el santo nombre del Señor Hari. Aunque la expiación ritual puede que lo libre a uno de las reacciones pecaminosas, despierta en uno el servicio devocional, a diferencia del canto de los santos nombres del Señor, que le recuerda a uno de la fama, las cualidades, los atributos, los pasatiempos y los enseres del Señor. Siquiera una vez Aquí se hace énfasis en que, a pesar de que por conseguir los principios de expiación que se indican en las Escrituras, uno puede liberarse de las reacciones producidos por las actividades más pecaminosas de todas, ello no puede promover al pecador hasta la etapa del amoroso servicio al Señor. En cambio, cantar el santo nombre del Señor siquiera una vez no sólo lo libera a uno al instante de las reacciones de los más grandes pecados, sino que también lo asciende a uno al plano en que le preste un servicio amoroso a la Suprema Personalidad de Dios.
Lo que no puede lograrse a través de la ejecución de los rituales védicos, puede lograrse fácilmente a través del canto del santo nombre del Señor. Cantar el santo nombre y bailar con éxtasis es tan sencillo y sublime, que uno puede conseguir todos los beneficios de la vida espiritual simplemente con seguir ese proceso. Por ello, Sri Caitanya Mahaprabhu, la encarnación del Señor Supremo que inauguró el canto de los santos nombres como el mejor proceso de adelanto espiritual para la era en curso, declaró param vijayate sri-krsna-sankirtana, “¡Todas las glorias al sankirtana, el canto en congregación de los santos nombres del Señor!”. El movimiento de sankirtana ofrece el mejor proceso para purificarse de todas las reacciones de las actividades pecaminosas y llegar de inmediato al plano de la vida espiritual.
Para el corazón sucio Los visnudutas continuaron explicando los efectos del canto de los santos nombres. ”Las ceremonias rituales de expiación recomiendan en las Escrituras religiosas son insuficientes para limpiar el corazón de manera absoluta, porque, después de la expiación, la mente de uno corre de nuevo hacia las actividades materiales. En consecuencia, a alguien que quiere liberarse de las reacciones fruitivas de las actividades materiales, el canto del mantra Hare Krishna, o la glorificación del nombre, la fama y los pasatiempos del Señor, se le recomienda como el proceso expiatorio más perfecto que existe, porque dicho canto erradica por completo la suciedad que haya en el corazón de uno”.
Estas afirmaciones las ha confirmado el Srimad-Bhagavatam (1.2.17): srnvatam sva-kathah krsnah punya-sravana-kirtanah hrdy antah-stho hy abhadrani vidhunoti suhrt satam
“Sri Krishna, la Personalidad de Dios, quien es el Paramatma (la Superalma) que se encuentra en el corazón de todo el mundo y el benefactor del devoto veraz, limpia el deseo de disfrute material del corazón del devoto en el que se ha desarrollado el vivo deseo de oír Sus mensajes, los cuales son virtuosos en sí mismos cuando se oyen y se cantan como es debido”.
Constituye la misericordia especial del Señor Supremo que, en cuanto sabe que alguien está glorificando Su nombre, Su fama y Sus atributos, Él personalmente lo ayuda a limpiar la suciedad que tenga en el corazón. Incluso si uno no entiende el significado de los nombres, los pasatiempos o los atributos del Señor, se purifica con sólo cantar u oír hablar acerca de ellos. El principal propósito que se debe tener en a vida humana, debe ser el de purificar la existencia y lograr la liberación. Mientras se tiene un cuerpo material, se sobrentiende que se está impuro. En semejante condición material impura, uno no puede disfrutar de una vida realmente dichosa, aunque todo el mundo la busca.
Por consiguiente, el Srimad-Bhagavatam (5.5.1) dice: tapo divyam putraka yena sattvam suddhyet, uno debe someterse a la tapasya, a la austeridad, para purificar la existencia con el fin de llegar al plano espiritual. La tapasya de cantar y glorificar el nombre, la fama y los atributos del Señor, es un proceso muy fácil y purificador mediante el cual todo el mundo puede ser feliz. De modo que, todo el que desee lograr la limpieza máxima de su corazón, debe adoptar este proceso.
Lo que uno recuerde
“A la hora de la muerte —dijeron los visnudutas—, este Ajamila cantó el santo nombre del Señor, Narayana, en voz muy alta y con una actitud de desamparo. Ese canto por sí solo lo liberó ya de las reacciones de cualquier clase de vida pecaminosa. En consecuencia, ¡oh, sirvientes de Yamaraja!, no traten de llevárselo al amo de ustedes para que lo castigue en las condiciones infernales”.
En el Bhagavad-gita (8.5) se declara: ante-kale ca mam eva smaran muktva kalevaram yah prayati sa mad-bhavam yati nasty atra samsayah
La traducción de este verso indica que si uno recuerda a Krishna, Narayana, a la hora de la muerte, es sin duda merecedor de regresar de inmediato al hogar, de vuelta a Dios.
Los visnudutas dijeron: “Aquel que canta el santo nombre del Señor, al instante queda libre de las reacciones de un ilimitado número de pecados, aunque lo cante indirectamente (para indicar alguna otra cosa), en broma o como entretenimiento musical, o incluso si lo canta descuidadamente. Esto lo aceptan todos los eruditos entendidos en las Escrituras. Si uno canta el santo nombre de Hari y luego muere a causa de una desgracia accidental, tal como el caerse del techo de una casa, resbalarse y romperse los huesos mientras transita por la carretera, por ser mordido por una serpiente, ser atacado por un dolor y fiebre alta, o ser herido con un arma, de inmediato se es absuelto de tener que internarse en la vida infernal, aunque se sea un pecador”.
Como se declara en el Bhagavad-gita (8.6): yam yam vapi smaram bhavam tyajaty ante kalevaram tam tam evaiti kaunteya sada tad-bhava-bhavitah
“Cualquiera que sea el estado de existencia que uno recuerde al abandonar el cuerpo, ese estado alcanzará sin falta”. Si uno practica el canto del mantra Hare Krishna, se espera naturalmente que cante Hare Krishna cuando le ocurra algún accidente. Incluso sin esa práctica, sin embargo, si de una forma u de otra uno canta el santo nombre del Señor (Hare Krishna) cuando le ocurra un accidente y luego muere, se salvará de tener una vida infernal después de la muerte.
Consciente o inconscientemente “Así como un fuego reduce a cenizas la paja seca —dijeron los visnudutas—, así mismo el santo nombre del Señor, ya sea que se cante consciente o inconscientemente, reduce a cenizas, sin falta, todas las reacciones de las actividades pecaminosas de uno”. El fuego actúa, ya sea que lo manipule un inocente niño o alguien muy consciente de su poder. Por ejemplo, si un terreno de heno o pasto seco es encendido, bien sea por un hombre de edad que conoce el poder del fuego, o bien un niño que no lo conoce, el pasto quedará reducido a cenizas. De igual manera, puede que uno conozca el poder del canto del mantra Hare Krishna o que no lo conozca, pero si canta el nombre, se liberará de todas las reacciones pecaminosas.
Los visnudutas continuaron glorificando el poder del santo nombre del Señor, diciendo: “Si una persona que desconoce le eficacia de determinada medicina, la toma o se la obliga a tomarla, la medicina actuará incluso a pesar de ese desconocimiento, porque su poder no depende de la comprensión del paciente. Así mismo, pese a que uno desconozca el valor del canto del santo nombre del Señor, si uno lo canta consciente o inconscientemente, el canto será muy eficaz”.
De hippies a vaisnavas En los países occidentales, donde el Movimiento Hare Krishna se estás difundiendo rápidamente, eruditos entendidos y otros pensadores están reconociendo su eficacia. Por ejemplo, el doctor J. Stillson Judah, un erudito, se ha sentido muy atraído a este Movimiento, porque de hecho ha visto que a hippies adictos a las drogas los están convirtiendo en vaisnavas puro que de motu proprio se vuelven sirvientes de Krishna y de la humanidad. Incluso unos cuantos años atrás, esos hippies no conocían el mantra Hare Krishna, pero ahora lo están cantando y se están volviendo vaisnavas puros. Así pues, se están librando de todas las actividades pecaminosas, tales como la vida sexual ilícita, el consumo de sustancias embriagantes, el comer carne y los juegos de azar. Eso constituye una prueba práctica de la eficacia del Movimiento Hare Krishna. Puede que uno conozca o no el valor del canto del mantra Hare Krishna, pero si de una forma u otra lo canta, de inmediato se purificará, tal como alguien que se toma una medicina fuerte siente los efectos de la misma, ya sea que se la tome consciente o inconscientemente.
Una nueva oportunidad Habiendo así juzgado perfectamente y con razonamiento y argumentos los principios del servicio devocional, los asistentes del Señor Visnu liberaron al brahmana Ajamila del cautiverio de los yamadutas y lo salvaron de la muerte inminente. Después de que los asistentes del Señor Visnu les respondieron así a los sirvientes de Yamaraja, estos últimos fueron a donde se encontraba Yamaraja y le explicaron todo lo que había ocurrido. Libre de los lazos de los sirvientes de Yamaraja y ahora libre de temor, el brahmana ofreció reverencias a los visnudutas, postrando la cabeza a sus pies de loto. Él estaba extremadamente complacido con su presencia, pues había visto que le salvaban la vida de manos de los sirvientes de Yamaraja. Los asistentes de la Suprema Personalidad de Dios, los visnudutas, vieron que Ajamila estaba tratando de decir algo, y, por ello, desaparecieron súbitamente de su presencia, para darle la oportunidad de glorificar al Señor Supremo. Los visnudutas le habían dado a conocer a Ajamila el servicio devocional, de manera que pudiera inmediato volverse apto para regresar al hogar, de vuelta a Dios, A fin de aumentar su anhelo de glorificar al Señor, desaparecieron, para que sintiera la separación en la ausencia de ellos. En medio de la separación, la glorificación del Señor es muy intensa. 4 Venciendo a la muerte Venciendo a la muerte “¡Ay de mí!, ¡condenado sea yo! Después de oír los discursos que hubo entre los yamadutas y los visnudutas. Ajamila pudo entender los principios religiosos que actúan bajo las tres modalidades de la naturaleza material. Esos principios se mencionan en los tres Vedas. Él también pudo entender los principios religiosos trascendental, que se encuentran por encima de las modalidades de la naturaleza material que tratan de la relación entre el ser viviente y la Suprema Personalidad de Dios. Además, Ajamila oyó la glorificación del nombre, la fama, las cualidades y los pasatiempos de la Suprema Personalidad de Dios. De ese modo, se convirtió en un devoto totalmente puro. Él pudo entonces recordar sus pasadas actividades pecaminosas, las cuales lamentó mucho haber realizado. Por lo general, la gente cree que la religión debe profesarse para obtener un beneficio material, pero aquel que esté interesado en la vida espiritual, debe estar únicamente apegado a los principios religiosos mediante los cuales uno se vuelve devoto del Señor Supremo. La verdadera religión enseña que el Señor y la entidad viviente están eternamente relacionados, y que la entidad viviente tiene el deber de entregarse al Señor. Cuando uno se sitúa en el plano del servicio devocional, se libera de los impedimentos y se satisface por completo. Habiendo sido elevado a ese plano, Ajamila comenzó a lamentar sus actividades materialistas pasadas, y comenzó entonces a glorificar el nombre, la fama, la forma y los pasatiempos de la Suprema Personalidad de Dios. Ajamila dijo: “¡Ay de mí!, me puse al servicio de los sentidos y ¡cuánto me degradé! Caí de mi posición de brahmana debidamente capacitado, y engendré hijos en el vientre de una prostituta. ¡Ay de mí!, ¡condenado sea yo! Actúe tan vilmente, que deshonré la tradición de mi familia. En efecto, dejé a mi casta, hermosa y joven esposa, para tener relaciones sexuales con una caída prostituta acostumbrada a beber vino. ¡Condenado sea yo!”. Los visnudutas le habían dado a Ajamila la oportunidad de volverse devoto puro, y el devoto puro tiene el deber de lamentar sus pasadas actividades pecaminosas en el terreno de la vida sexual ilícita, el consumo de estimulantes, drogas y sustancias embriagantes, el consumo de carne y los juegos de azar. Uno no sólo debe dejar sus pasados malos hábitos, sino que, además, debe lamentar siempre sus pasados actos pecaminosos. Ésa es la pauta de la devoción pura. “Mis padres eran ancianos y no tenían otro hijo o amigo que velara por ellos. Como no me ocupé de ellos, vivieron con grandes dificultades. ¡Ay de mí!, desagradecido y como un abominable hombre bajo, los dejé en esa condición”. De acuerdo con la civilización védica, todo el mundo tiene la responsabilidad de ocuparse de los brahmanas, los ancianos, las mujeres, los niños y las vacas. Ése es el deber de todo, y especialmente de una persona de clase de alta. A causa de su relación con la prostituta, Ajamila abandonó todos sus deberes. Lamentando esto, Ajamila se considera ahora muy caído. La voz interna “Ahora está claro —dijo Ajamila— que como consecuencia de las actividades, un pecador como yo debe ser lanzado a las condiciones infernales destinadas a aquellos que han roto los principios religiosos y que deben sufrir penas extremas. ¿Eso que vi era un sueño o una realidad? Vi a unos hombres temibles, con sogas en las manos, que venían a arrestarme y llevarme a rastras. ¿A dónde se han ido? Y, ¿dónde están esas cuatro personas liberadas y muy hermosas que me liberaron del cautiverio y me salvaron de ser arrastrado hasta las regiones infernales? Sin duda que soy de lo más abominable y desgraciado para haberme sumergido en un océano de actividades pecaminosas, pero, no obstante, gracias a mis actividades espirituales anteriores, pude ver a esas cuatro personalidades excelsas que vinieron a rescatarme. Ahora me siento sumamente feliz en virtud de su visita”. Como se declara en el Caitanya-caritamrta (Madhya 22.54): ’sadhu-sanga’, ’sadhu-sanga’—sarva-sastre kaya lava-matra sadhu-sange sarva-siddhi-haya “Todas las Escrituras recomiendan asociarse con devotos, pues incluso con un momento de ese compañía, se puede recibir la semilla de toda perfección”. Al comienzo de su vida, Ajamila era indudablemente muy puro, y se asocia con devotos y brahmanas; por esa actividad piadosa y pese a que había caído, recibió inspiración de darle a su hijo el nombre de Narayana. Ciertamente que ello se debió al buen consejo que la Suprema Personalidad de Dios le dio desde dentro. Como el Señor dice en el Bhagavad-gita (15.15): sarvasya caham hrdi sannivisto mattah smrtit jñanam apohanam ca, “Yo estoy asentado en el corazón de todos, y de Mí provienen el recuerdo, el conocimiento y el olvido”. El Señor, que está situado en el corazón de todo el mundo, es tan bondadoso, que si uno alguna vez le ha prestado servicio a Él, Él nunca lo olvida. Así pues, el Señor desde dentro, le brindó a Ajamila la oportunidad de darle a su hijo menor el nombre de Narayana, de modo que, por afecto, Ajamila constantemente dijera: “¡Narayana! ¡Narayana!, y de ese modo a la hora de la muerte se salvará de la condición más temible y peligro de todas. El cambio de nombre es esencial Así es la misericordia de Krishna. Guru-krsna-prasade paya bhakti-lata-bija: por la misericordia del guru y Krishna, uno recibe la semilla del bhakti, el servicio devocional. Esa asociación salva al devoto del mayor de los temores. Por eso, es nuestro Movimiento de Conciencia de Krishna le cambiamos el nombre al devoto por uno que le recuerde a Visnu. Si en el momento de la muerte el devoto puede recordar su propio nombre, como Krishna dasa o Govinda dasa, puede salvarse del mayor de los peligros. Así que, el cambio de nombres en el momento de la iniciación es esencial. Como un perro bailarín Ajamila dijo entonces: “De no haber sido por mi pasado servicio devocional, ¿cómo pude yo, un muy sucio cuidador de una prostituta, tener la oportunidad de cantar el santo nombre del Señor cuando estaba ya a punto de morir? Sin duda que no hubiera sido posible”. Ajamila continuó: “Soy un engañado por desvergonzado que ha matado su cultura brahmínica. En verdad, soy el pecado personificado. ¿Cuál es mi posición en comparación con el totalmente auspicioso canto del santo nombre del Señor Narayana? Soy una persona muy pecadora, pero como he recibido esta oportunidad, debo controlar por completo la mente, la vida y los sentidos, y dedicarme continuamente al servicio devocional, de modo de no caer de nuevo en la profunda oscuridad e ignorancia de la vida materialista. “Por identificarse con el cuerpo —dijo Ajamila—, se queda sometido a los deseos de complacer los sentidos, y, de ese modo, uno se dedica a muchos y diferentes tipos de acciones piadosas e impías. Eso es lo que constituye el cautiverio material. Ahora voy a desenredarme de mi cautiverio material, que en la forma de una mujer lo ha causado la energía ilusoria de la Suprema Personalidad de Dios. Siendo un alma de lo más caída, fui víctima de la energía ilusoria, y me he vuelto como un perro bailarín, que pasea de la mano de una mujer. Ahora voy a dejar todos los deseos lujuriosos y voy a liberarme de esta ilusión. Me convertiré en un misericordioso y bienqueriente amigo de todas las entidades vivientes, y me mantendré absorto siempre en el estado de conciencia de Krishna”. Una persona consciente de Krishna debe liberarse de las garras de maya, la ilusión, y también debe ser compasiva con todas las demás personas que están sufriendo en esas garras. Las actividades del Movimiento de Conciencia de Krishna no están hechas únicamente para uno, sino también para los demás. Aquel que está interesado únicamente en su propia salvación, no está tan adelantado en el proceso de conciencia de Krishna como aquel otro que siente compasión por los demás y que, por ende, se dedica a propagar el Movimiento de Conciencia de Krishna. El secreto del éxito “Por el simple hecho de haber cantado el santo nombre del Señor en compañía de devotos —dijo Ajamila—, ahora el corazón se me está purificando. Por lo tanto, no seré víctima de nuevo de los falsos alicientes de la complacencia material de los sentidos. Ahora que me encuentro fijo en la Verdad Absoluta, no me identificaré ya más con el cuerpo. Voy a dejar los falsos conceptos de ‘yo’ y ‘mío’, y va a fijar la mente en los pies de loto de Krishna”. Aquí Ajamila ha explicado de un modo lúcido cómo la entidad viviente se vuelve víctima de la condición material. El comienzo consiste en cometer el error de identificar el cuerpo de uno con él yo. En consecuencia, el Bhagavad-gita comienza con la instrucción espiritual de que uno no es el cuerpo, sino que se encuentra dentro del cuerpo. Ese estado de conciencia puede lograrse únicamente si uno canta el santo nombre de Krishna, el maha-mantra Hare Krishna, y se mantiene siempre en compañía de devotos. Ése es el secreto del éxito. Por eso hacemos hincapié en que uno debe cantar el santo nombre del Señor y mantenerse libre de las contaminaciones de este mundo material, especialmente las contaminaciones de los lujuriosos deseos de tener vida sexual ilícita, consumir carne, consumir drogas, estimulantes y sustancias embriagantes, y participar en juegos de azar. Con determinación, uno debe hacer el voto de seguir estos principios, y de ese modo salvarse de la desdichada condición de la existencia material. La primera cosa necesaria es liberarse del concepto corporal de la vida. No es necesario ir a la India En virtud de haberse asociado por un momento con devotos (los visnudutas), Ajamila se desapegó con determinación del concepto material de la vida. Libre así de toda atracción material, partió de inmediato para Hardwar, un lugar de peregrinaje que se encuentra en la región de los Himalayas. En Hardwar, Ajamila se refugió en el templo de Visnu, en donde ejecutó el proceso de bhakti-yoga, el yoga del servicio devocional. Él controló los sentidos y aplicó la mente por completo al servicio del Señor. Nuestro Movimiento de Conciencia de Krishna ha establecido templos en lugares sagrados de la India, tales como Vrndavana y Navadvipa, para que aquellos que quieran llevar una vida retirada, ya sean devotos o no, pueden ir allí y con determinación dejar el concepto corporal de la vida. Uno es bienvenido si quiere vivir en esos lugares sagrados por el resto de la vida, con el fin de lograr el máximo éxito mediante el muy sencillo método de cantar el santo nombre del Señor y comer prasada, comida vegetariana santificada por medio del proceso de ofrecérsela al Señor Krishna. De esa forma, uno puede regresar al hogar, de vuelta a Dios. Pero no es necesario hacer un viaje a la India. Los devotos que se han unido al Movimiento de Conciencia de Krishna pueden vivir cómodamente en los muchos templos que tenemos alrededor del mundo, y dedicarse al servicio devocional del Señor. De esa manera pueden controlar la mente y los sentidos y lograr el máximo éxito en la vida. Ése es el proceso que desciende desde tiempo inmemorial. Aprendiendo de la vida de Ajamila, debemos comprometernos con determinación a hacer lo que sea necesario para seguir ese sendero. La forma del Señor Ajamila se dedicó por entero al servicio devocional. De esa manera desapegó la mente del proceso de la complacencia de los sentidos y se absorbió totalmente en pensar en la forma del Señor. Si uno adora al Señor autorizada, la Deidad del templo, la mente se le absorberá de un modo natural en pensar en el Señor y Su forma. No hay diferencia entre la forma del Señor y el propio Señor. Por consiguiente, el bhakti-yoga es el sistema de yoga más sencillo que existe. Los yogis tratan de concentrar la mente en la forma de la Superalma, Visnu, que está en el corazón, pero ese mismo objetivo se alcanza fácilmente cuando la mente de uno se absorbe en la Deidad que se adora en el templo. En cada templo hay una forma trascendental del Señor, y uno puede pensar en ella fácilmente. Mediante el proceso de ver al Señor durante la adoración, ofrecerle comida y constantemente pensar en la forma de la Deidad, uno se vuelve un yogi de primera. Ése es el mejor proceso de yoga, tal como lo confirma en el Bhagavad-gita (6.47) la Suprema Personalidad de Dios: yoginam api sarvesam mad-gatenantaratmana sraddhavan bhajante yo mam sa me yuktatamo matah “De todos los yogis, aquel que siempre me adora a Mí con gran fe, adorándome por medio del amoroso servicio trascendental, está de lo más íntimamente unido a Mí mediante el yoga y es el más elevado de todos”. El yogi de primera es aquel que controla los sentidos y se desapega de las actividades materiales por medio del proceso de pensar siempre en la forma del Señor. Ajamila vence a la muerte Cuando la inteligencia y la mente del brahmana Ajamila quedaron fijas en la forma del Señor, él vio de nuevo ante sí a cuatro personas celestiales. Él se dio cuenta de que se trataba de las mismas que había visto anteriormente, y, por lo tanto, les ofreció sus reverencias postrándose ante ellas. Los visnudutas que habían rescatado a Ajamila se presentaron de nuevo ante él cuando la mente le había quedado firmemente fija en la forma del Señor. Los visnudutas se habían ido por algún tiempo para darle a Ajamila la oportunidad de fijar firmemente su meditación en el Señor. Ahora que su devoción había madurado, regresaron para llevarlo con ellos. Al ver a los visnudutas, Ajamila abandonó el cuerpo material, en Hardwar, en la ribera del Ganges. Él recobró su cuerpo espiritual original, que era un cuerpo apropiado para un asociado del Señor. El resultado de lograr la perfección en el proceso de conciencia de Krishna es que, al abandonar el cuerpo material, uno es trasladado de inmediato al mundo espiritual en su cuerpo espiritual original, para convertirse en un asociado de la Suprema Personalidad de Dios. El avión de oro y con la rapidez de la mente Acompañado por los asistentes del Señor Visnu, Ajamila abordó un avión hecho de oro. Yendo a través del firmamento, se dirigió directamente a la morada del Señor Visnu, el esposo de la diosa de la fortuna. En un segundo, los aviones espirituales de los planetas espirituales pueden llevarlo a uno de vuelta al hogar, de vuelta a Dios. La velocidad de dicho avión espiritual sólo puede imaginarse. El espíritu es más fino que la mente, y todo el mundo tiene experiencia de cuán rápido va la mente de un lugar a otro. Así pues, uno puede imaginarse la rapidez de la forma espiritual comparándola con la velocidad de la mente. En menos de siquiera un momento, un devoto perfecto puede regresar al hogar, de vuelta a Dios, inmediatamente después de abandonar el cuerpo material. El gran escape Por consiguiente, aquel que desee liberarse del cautiverio material, debe adoptar el proceso de cantar y glorificar el nombre, la fama y los pasatiempos de la Suprema Personalidad de Dios, a cuyos pies se encuentran todos los lugares sagrados. Uno no pude obtener de otros métodos el beneficio debido, como, por ejemplo, de la expiación piadosa, el conocimiento especulativo y la meditación del yoga místico, porque incluso después de seguir tales métodos, uno se entrega de nuevo a las actividades materialistas fruitivas, incapaz de controlar la mente, que está contaminada por las cualidades bajas de la naturaleza, es decir, la pasión y la ignorancia. Si uno verdaderamente desea salirse del mundo material, debe emprender el servicio devocional, que comienza con sravanam kirtanam visnoh: cantar y oír hablar acerca de las glorias del Señor. En voz clara y audible En el momento de la muerte, mientras Ajamila estaba sufriendo, cantó el nombre del Señor, y aunque el canto iba dirigido a su hijo, sin embargo regresó al hogar, de vuelta a Dios. Así que, si uno canta el santo nombre del Señor fielmente y sin ofensas, ¿hay alguna duda de que regresará a Dios? A la hora de la muerte, uno se encuentra sin duda confundido, debido a que las funciones del cuerpo se desordenan. En ese momento, incluso alguien que durante toda su vida ha practicado el canto del santo nombre del Señor, puede que no sea capaz de cantar el mantra Hare Krishna de una manera muy clara. No obstante, esa persona recibe todos los beneficios del canto del santo nombre. Por lo tanto, mientras el cuerpo se encuentra bien, ¿por qué no habríamos de cantar el santo nombre del Señor en voz clara y audible? Si uno lo hace, es muy posible que incluso a la hora de la muerte se halle en capacidad de cantar el santo nombre del Señor con amor y fe. En conclusión, aquel que canta el santo nombre del Señor constantemente, tiene garantizado, sin duda alguna, el regreso al hogar, de vuelta a Dios. 5 Sólo Krishna es el amo Sólo Krishna es el amo Veredictos contradictorios Cuando los asistentes de Yamaraja se vieron frustraron y vencidos por los asistentes de Visnu, acudieron a su amo para contarle el incidente. Los yamadutas dijeron: “Querido señor nuestro, ¿cuántos controladores o gobernantes hay e este mundo material? Los yamadutas estaban tan decepcionados, que le preguntaron a su amo, casi con gran furia, si acaso había muchos más amos, y su amo no pudo protegerlos, se sintieron inclinados a decir que no había necesidad de servir a semejante amo. Si un sirviente no puede llevar a cabo las órdenes de su amo sin ser vencido, ¿para qué servir a un amo así de impotente? “Si en este universo —dijeron los yamadutas— hay muchos gobernantes y magistrados que disienten en lo referente al castigo y la recompensa, sus contradictorias acciones se neutralizarán entre sí”. Como los yamadutas no habían podido cumplir la orden de Yamaraja, pusieron en duda que Yamaraja realmente tuviera el poder de castigar a los pecadores. Aunque ellos habían ido a arrestar a Ajamila siguiendo las órdenes de Yamaraja, fallaron en la tarea a causa de la orden de una autoridad superior. Así pues, no estaban seguros si había muchas autoridades o sólo una. Si había muchas autoridades que daban diferentes veredictos, los cuales podían ser contradictorios, una persona podía ser castigada erróneamente o recompensada erróneamente, o puede que no fuera castigada o recompensada. De acuerdo con nuestra experiencia en el mundo material, una persona que es castigada en la corte, puede apelar a otra. De manera que, el mismo hombre puede ser castigado o recompensado según diferentes juicios. Sin embargo, en la ley de la naturaleza o en la corte de la Suprema Personalidad de Dios no puede existir esa clase de juicios contradictorios. Los jueces y sus juicios deben ser perfectos y estar libres de contradicciones. Aunque Yamaraja, bajo estas circunstancias, fue acusado tanto por los visnudutas como por los yamadutas, de hecho es perfecto en lo referente a administrar justicia, porque está apoderado por la Suprema Personalidad de Dios. Por consiguiente, pronto va a explicar cuál es su verdadera posición y cómo todo el mundo está controlado por el controlador supremo, la Personalidad de Dios. El juez supremo Los yamadutas continuaron: “Puesto que hay muchos karmis, o trabajadores, diferentes, puede que haya diferentes jueces o gobernantes para aplicarles la justicia, pero así como un emperador central controla a diferentes gobernadores departamentales, así mismo debe haber un controlador supremo que guíe a todos los jueces”. En la organización gubernamental puede que haya funcionarios departamentales para administrarles justicia a diferentes personas, pero la ley ha de ser una, y esa ley central debe controlar a todo el mundo. Los yamadutas no podían creer que dos jueces dieran veredictos diferentes para un mismo caso, y, por lo tanto, querían saber quién era el juez central. Los yamadutas estaban seguros de que Ajamila era un hombre de lo más pecador, pero aunque Yamaraja había querido castigarlo, los visnudutas lo excusaron. Ésta era una situación que intrigaba a los yamadutas, y ellos querían que Yamaraja la aclarara. “El juez supremo debe ser uno, no muchos —dijeron los yamadutas—. Nosotros teníamos entendido que usted era ese juez supremo, y no tiene jurisdicción incluso sobre los semidioses. Nosotros teníamos la impresión de que usted era el amo de todas las entidades vivientes, la autoridad suprema que discrimina entre las actividades piadosas e impías de todos los seres humanos. Pero ahora vemos que el castigo ordenado bajo su autoridad ha dejado de ser efectivo, ya que su orden ha sido transgredida por cuatro personas maravillosas y perfectas. “Estábamos llevando al muy pecador Ajamila hacia los planetas infernales —dijeron los yamadutas—, cumpliendo sus órdenes, cuando esas hermosas personas del mundo espiritual cortaron a la fuerza los nudos de las sogas con las cuales lo estábamos arrestando. En cuanto el pecador Ajamila profirió el nombre de Narayana, estos cuatro hermosos hombres llegaron de inmediato y lo tranquilizaron, diciéndole: “No temas. No temas”. Quisiéramos que Su Señoría nos hablara de ellos. Si usted cree que estamos en capacidad de entenderlo, por favor díganos quiénes son”. “Yo no soy el Supremo” Habiendo sido así interrogado, el Señor Yamaraja, el controlador supremo de las entidades vivientes, se sintió muy complacido con sus asistentes, por haberles oído pronunciar el santo nombre de Narayana. Él recordó los pies de loto del Señor y comenzó a responder, Yamaraja tiene que tratar con hombres que son todos pecadores y que difícilmente pueden entender a Narayana. En consecuencia, cuando sus asistentes profirieron el nombre de Narayana, se sintió extremadamente complacido, ya que él también es un devoto del Señor. “Mis queridos sirvientes —dijo Yamaraja—, ustedes me han aceptado como el Supremo, pero de hecho no lo soy. Por encima de mí y de todos los demás semidioses, incluso de Indra y de Candra, está el único y supremo amo y controlador. Así como el conductor de una carreta de bueyes ata unas sogas a través de la nariz de sus bueyes para controlarlos, la Suprema Personalidad de Dios ata a todos los hombres con las sogas de Sus palabras tal como se encuentran en los Vedas, los cuales exponen los nombres y actividades de las distintas órdenes de la sociedad humana. Por temor, todos los miembros de esas órdenes adoran al Señor Supremo mediante el acto de ofrecerle regalos conforme a sus respectivas actividades”. En este mundo material, todos están condicionados, sean quienes fueren. Puede que uno sea un ser humano, un semidiós, o un animal, un árbol o una planta, pero todos están controlados por las leyes de la naturaleza, y tras ese control natural se halla la Suprema Personalidad de Dios. Esto lo confirma el Bhagavad-gita (9.10), en donde Krishna dice: mayadhyaksena prakrtih suyate sa-caracaram, “La naturaleza material está actuando bajo Mi dirección y produciendo a todos los seres móviles e inmóviles”. De modo que, Krishna está tras la maquinaria natural, la cual funciona bajo Su control. Aparte de las demás entidades vivientes, el ser viviente con el cuerpo de forma humana también está controlado sistemáticamente por las disposiciones védicas. Las piernas no ven Yamaraja dijo: “Así como los diferentes miembros del cuerpo no pueden ver los ojos, las entidades vivientes no pueden ver al Señor Supremo, que está situado en forma de la Superalma en el corazón de todos. Ni mediante los sentidos, la mente, el aire vital, ni los pensamientos que ocurren dentro del corazón, ni mediante la vibración de palabras, pueden las entidades vivientes determinar la verdadera situación del Señor Supremo”. Aunque las diferentes partes del cuerpo no tienen la capacidad de ver los ojos, no obstante éstos dirigen los movimientos de dichas partes. Las piernas se mueven hacia adelante debido a que los ojos ven lo que hay delante, y la mano toca porque los ojos ven entidades que pueden tocarse. De igual manera, cada ser viviente actúa según la guía de la Superalma, quien está situada en el corazón. Como el propio Señor lo confirma en el Bhagavad-gita (15.15): sarvasya caham hrdi sannivisto mattah smrtir jñanam apohanam ca, “Yo estoy asentado en el corazón de todos y estoy dando indicaciones para el recuerdo, el conocimiento y el olvido”. En otra parte del Bhagavad-gita se afirma: isvarah sarva-bhutanam hrd-dese ’rjuna tisthati, “El Señor Supremo, en forma de la Superalma, está situado en el corazón”. La entidad viviente no puede hacer nada sin la sanción de la Superalma. La Superalma está actuando a cada momento, pero mediante la manipulación de los sentidos la entidad viviente no puede entender la forma y actividades de la Superalma. El ejemplo de los ojos y de los miembros del cuerpo es muy apropiado. Si los miembros pudieran ver, caminarían sin la ayuda de los ojos, pero eso es imposible. Aunque a través de las actividades de los sentidos no se puede ver a la Superalma que está en el corazón de uno, no obstante Su guía es necesaria. Protegidos de todo mal “La Suprema Personalidad de Dios —explicó Yamaraja— es autosuficiente y plenamente independiente. Él es el amo de todos y de todo, incluso de la energía ilusoria. Él tiene Su forma, Sus cualidades y Sus características; y, así mismo, Sus asistencia, los vaisnavas, que son todos muy hermosos, poseen rasgos físicos, cualidades trascendentales y una naturaleza trascendental casi iguales a los de Él. Ellos siempre deambulan por este mundo con plena independencia. Los asistentes del Señor Visnu, que son adorados incluso por los semidioses, poseen características físicas maravillosas exactamente iguales a las de Visnu, y se les ve muy raramente. Los visnudutas protegen a los devotos del Señor de las manos de los enemigos, de las personas envidiosas e incluso de mí, así como también de las perturbaciones de la naturaleza”. A veces, a los miembros de la Sociedad para la Conciencia de Krishna los asusta el inminente peligro de una guerra mundial, y preguntan qué les ocurriría si estallara una guerra. Ante toda clase de peligros, ellos deben confiar en que van a ser protegidos por los visnudutas o por la Suprema Personalidad de Dios. Esto se confirma en el Bhagavad-gita (9.31), donde el Señor dice: kaunteya pratijanihi ne ma bhaktah pranasyati, “¡Oh, hijo de Kunti!, declara osadamente que Mi devoto nunca perece”. El peligro material no es para los devotos. Eso también se confirma en el Srimad-Bhagavatam. Padam padam yad vipadam na tesam: En este mundo material hay peligros a cada paso, pero no son para los devotos que se han entregado por completo a los pies de loto del Señor. Los devotos puros del Señor Visnu puede estar seguros de que el Señor los protegerá, y mientras se hallen en este mundo material deben dedicarse por entero al servicio devocional, mediante la prédica del culto de Caitanya Mahaprabhu y el Señor Krishna, es decir, el Movimiento Hare Krishna de conciencia de Krishna. El verdadero principio religioso Luego, Yamaraja dijo: dharmam tu saksad bhagavata-pranitam, “Los verdaderos principios religiosos los promulga la Suprema Personalidad de Dios”. Y el principio religiosos máximo lo enuncia el Señor Krishna en el Bhagavad-gita. Sarva-dharman parityajya mam ekam saranam vraja: uno debe abandonar todos los demás deberes y entregarse a los pies de loto de Krishna. Ése es el verdadero principio religiosos que todo el mundo debería seguir. Este trascendental principio religioso debe entenderse según lo explica la Suprema Personalidad de Dios directamente o Su representante especial. Yamaraja explico, además, que doce mahajanas, o grandes almas, entre ellos él mismo, conocen el verdadero principio religioso. “Mis queridos sirvientes —les dijo a los yamadutas—, este trascendental principio religioso, conocido como bhagavata-dharma, o la entrega al Señor Supremo y el amor por Él, no está contaminado por las modalidades materiales de la naturaleza. Ese principio es muy confidencial, y es muy difícil que lo entiendan los seres humanos ordinarios; pero si por casualidad uno afortunadamente lo entiende, de inmediato se libera, y así regresa al hogar, de vuelta a Dios”. La sucesión discipular Uno pudiera preguntar: “Si este principio se entiende muy rara vez, ¿de qué sirve?”. En respuesta a ello, Yamaraja dice que ese principio se puede entender si se recibe de labios de las autoridades modelo. Hay cuatro líneas de sucesión discipular: una que proviene del Señor Brahma (el semidiós principal), una que proviene del Señor Siva (el semidiós que está a cargo del poder de destrucción), una que proviene de Laksmi (la diosa de la fortuna) y una que proviene de los Kumaras (cuatro niños sabios). Hay que refugiarse en una de esas cuatro sucesiones, o sampradayas, para poder entender el sistema religioso más confidencial de todos. En el Padma Purana se dice: sampradaya-vihina ye mantras te nisphala matah, si uno no sigue las cuatro sucesiones discipulares reconocidas, su mantra o su iniciación es inútil. Hoy en día hay muchas sampradayas que no son genuinas, no tienen ningún nexo con autoridades tales como el Señor Brahma, el Señor Siva, los Kumaras o Laksmi. La gente es desencaminada por esas sampradayas. Las Escrituras dicen que ser iniciado dentro de una sampradaya semejante es una inútil pérdida de tiempo, pues ello nunca lo capacitará a uno para entender los verdaderos principios religiosos. 6 El mantra Hare Krishna El mantra Hare Krishna De vuelta al hogar “El servicio devocional —continuó diciendo Yamaraja— que comienza con el canto del santo nombre del Señor, es el principio religiosos máximo para la entidad viviente de la sociedad humana”. Después de cantar el santo nombre del Señor y de bailar con éxtasis, uno gradualmente ve la forma del Señor, los pasatiempos del Señor y las cualidades trascendentales del Señor. De esa manera, uno entiende por completo la situación de la Personalidad de Dios. Se puede llegar a ese grado de comprensión del Señor —a saber cómo desciende al mundo material, cómo lleva a cabo Sus nacimiento y qué actividades realiza—, pero sólo por medio de la ejecución del servicio devocional. Como se afirma en el Bhagavad-gita: bhaktya mam abhijanati, simplemente mediante el servicio devocional, se puede entender todo lo referente al Señor Supremo. Si uno tiene la fortuna de entender al Señor Supremo de esa manera, el resultado es tyaktva deham punar janma naiti: al abandonar el cuerpo material, no tiene que nacer ya más en este mundo material. En vez de ello, regresará al hogar, de vuelta a Dios. Ésa es la perfección máxima. Por lo tanto, Krishna dice en el Bhagavad-gita (8.15): mam upetya punar janma duhkhalayam asasvatam napnuvanti mahatmanah samsiddhim paramam gatah “Después de llegar a Mí, las grandes almas, que son yogis en estado de devoción, nunca regresan a este mundo temporal, que está lleno de sufrimientos, porque han logrado la máxima perfección”. Aunque no se sepa lo que significa “Mis queridos sirvientes —dijo Yamaraja—, que son como mis hijos, vean cuán glorioso es el canto del santo nombre del Señor. El muy pecador Ajamila cantó únicamente para llamar a su hijo, sin saber que estaba cantando el santo nombre del Señor. Sin embargo, al cantar el santo nombre del Señor recordó a Narayana, y así se salvó al instante de las sogas de la muerte”. No hay necesidad de llevar a cabo una investigación acerca del significado del canto del mantra Hare Krishna. La historia de Ajamila es una demostración suficiente del poder del santo nombre del Señor, y de la excelsa posición de una persona que canta el santo nombre incesantemente. Por eso, Sri Caitanya Mahaprabhu recomendó: harer nama harer nama harer namaiva kevalam kalau nasty eva nasty eva nasty eva gatir anyatha Este verso en sánscrito dice que, en esta era de Kali, nadie puede realizar todas las ceremonias rituales necesarias para liberarse, eso es extremadamente difícil. Por lo tanto, todas las Escrituras y todos los grandes maestros espirituales han recomendado que en esta era se cante el santo nombre. “Así pues —dijo Yamaraja—, debe entenderse que uno se libera fácilmente de todas las reacciones pecaminosas, mediante el canto del santo nombre del Señor y el canto acerca de Sus cualidades y actividades. Ése es el único proceso recomendado para liberarse de las reacciones pecaminosas. Incluso si uno canta el santo nombre del Señor con una pronunciación indebida, si lo canta sin ofensas logrará liberarse del cautiverio material. Ajamila, por ejemplo, era sumamente pecador, pero mientras moría, tan sólo cantó el santo nombre, y aunque estaba llamando a su hijo, logró la liberación total, porque recordó el nombre de Narayana”. Hare Krishna, Hare Rama El gran comentarista Sridhara Svami respalda esta afirmación con la siguiente referencia tomada de las Escrituras sagradas. “Si uno canta siempre el santo nombre del Señor con gran devoción por la mañana y por la noche, puede liberarse de todos los sufrimientos materiales”. Esto poder del canto del santo nombre quedó demostrado con la liberación de Ajamila. Cuando Ajamila cantó el santo nombre de Narayana, no recordó precisamente al Señor Supremo, sino que recordó a su propio hijo. A la hora de la muerte, Ajamila ciertamente que no estaba muy limpio: en efecto, era famoso como un gran pecador. Además a la hora de la muerte la condición fisiológica de uno se halla completamente perturbada, y en tan mala condición habría sido sin duda muy difícil para Ajamila cantar con claridad. No obstante, Ajamila logró la liberación por el simple hecho de cantar el santo nombre del Señor. Luego, ¿qué ha de decirse de aquellos que no son tan pecadores como Ajamila? Debe concluirse que, con un firme voto, uno debe cantar el santo nombre del Señor —Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare / Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare—, pues, de ese modo y por la gracia de Krishna, uno será liberado sin duda de las garras de maya, la energía ilusoria. Aumentando el amor El canto del mantra Hare Krishna se les recomienda incluso a las personas que cometen ofensas, porque si continúan cantando, gradualmente llegarán a cantar sin ofensas. Mediante el canto del mantra Hare Krishna sin ofensas, uno aumenta su amor por Krishna. Como dijo Sri Caitanya Mahaprabhu: prema pum-artho mahan, el principal interés de uno debe ser el de aumentar el apego que se tiene a la Suprema Personalidad de Dios y aumentar el amor por Él. Y si por error... “Considerando todos estos puntos —dijo Yamaraja—, los hombres inteligentes deciden, pues, resolver todos los problemas mediante la adopción del servicio devocional que consiste en el canto del santo nombre del Señor, quien está situado en el corazón de todos y es una mina de todas las cualidades auspiciosas. Esa clase de personas no se encuentran en mi jurisdicción de castigo. Por lo general, ellas nunca realizan actividades pecaminosas, pero incluso si por error o por confusión o ilusión cometen a veces actos pecaminosos, están protegidas de las reacciones pecaminosas porque siempre cantan el mantra Hare Krishna”. Un espectáculo de fervor Aun pese a que uno sea un erudito entendido de las Escrituras, puede que desconozca por completo la existencia de la Suprema Personalidad de Dios y Su nombre, Su fama, Sus cualidades, etc., mientras que alguien que no es un gran erudito puede entender la posición de la Suprema Personalidad de Dios, si de una forma u otra se convierte en devoto puro del Señor en virtud de la ejecución del servicio devocional. Un devoto puro es aquel que tiene una inteligencia clara; él es verdaderamente sensato porque se dedica al servicio del Señor —no a modo de espectáculo, sino con amor, con la mente, las palabras y el cuerpo—. Los no devotos puede que hagan un espectáculo de religión, pero ello no es muy eficaz porque a pesar de que asisten al templo o la iglesia muy ostentosamente, lo hacen pensando en alguna otra cosa. Esas personas están descuidando su deber religiosos y pueden ser castigados por Yamaraja. Pero a un devoto que comete actos pecaminosos, los cuales puede que realice involuntaria o accidentalmente a causa de sus hábitos anteriores, se le excusa. Ése es el valor de cantar los santos nombres. Una miel especial Yamaraja les advirtió entonces a sus sirvientes: “Mis queridos sirvientes, pese a lo que hayan hecho anteriormente para perturbar a los devotos, de ahora en adelante no lo hagan más. Las acciones de devotos que se han entregado a los pies de loto del Señor y que constantemente cantan el santo nombre del Señor, son alabadas por los semidioses. Esos devotos son tan respetables y excelsos, que el Señor Visnu los protege personalmente con la maza que lleva en la mano. Por consiguiente, sin importar lo que hayan hecho en esta oportunidad, de ahora en adelante no deben acercarse a esos devotos; de lo contrario, serán matados por la maza del Señor Visnu. Ésa es mi advertencia. El Señor Visnu tiene una maza y un disco para castigar a los no devotos. No se arriesguen a ser castigados por tratar de perturbar a los devotos. Ni qué hablar de ustedes, incluso si el Señor Brahma, el semidiós principal, o yo, fuéramos a castigarlos, el Señor Visnu nos castigará. Así pues, jamás vuelvan a perturbar a los devotos. “Los devotos puros del Señor —continuó Yamaraja— son personas excelsas que no gustan del disfrute material y que beben la miel de los pies de loto del Señor. Mis queridos sirvientes, tráiganme únicamente a personas que sean enemigas del sabor de esa miel, que no se asocien con los devotos puros, y que estén apegadas a la vida familiar y al disfrute mundano, que constituyen el camino al infierno”. Sólo por la vida sexual Después de advertirles a los yamadutas que no se acercaran a los devotos, Yamaraja indica ahora quién ha de ser llevado ante él. Él específicamente les indica a los yamadutas que le traigan a las personas materialistas que están apegadas a la vida hogareña sólo por las acciones sexuales. Como se declara en el Srimad-Bhagavatam: yan maithunadi-grhamedhi-sukham hi tuccham, la gente está apegada a la vida hogareña sola por la vida sexual. Ellos siempre están acosados de muchas maneras por sus ocupaciones materiales, y su única felicidad consiste en que, después de trabajar muy duro todo el día, por la noche duermen y se entregan a la vida sexual. Soldados falibles Los devotos no pueden ser castigados por Yamaraja, pero a las personas que no tienen ninguna información acerca del cultivo de conciencia de Krishna, no las puedo proteger de su vida material de supuesto disfrute material. Esas personas, muy satisfechas de sí mismas, creen que sus naciones, comunidades o familias pueden protegerlas, sin darse cuenta de que todos esos soldados falibles serán destruidos a su debido tiempo. En conclusión, uno debe tratar de asociarse con personas que se dedican al servicio devocional las veinticuatro horas del día. Tráiganme sólo a... “Mis queridos sirvientes —dijo Yamaraja—, por favor, tráiganme únicamente a aquellas personas pecadoras que no empleen sus lenguas en cantar el santo nombre ni en cantar acerca de las cualidades de Krishna, cuyos corazones no recuerden los pies de loto de Krishna ni siquiera una vez, y cuyas cabezas no se hayan inclinado ni una vez ante el Señor Krishna. Envíenme a aquellos que no cumplan con sus deberes para con Visnu, que son los únicos deberes de la vida humana. Por favor, tráiganme a toda esa clase de necios y sinvergüenzas”. El dueño es el responsable Luego, Yamaraja, considerando que él y sus sirvientes habían cometido una ofensa, habló de la siguiente manera, implorando el perdón del Señor: “¡Oh, mi Señor!, mis sirvientes han cometido sin duda una gran ofensa al arrestar a un vaisnavas como Ajamila. ¡Oh, Narayana!, ¡Oh, tú la más antigua y suprema de las personas!, por favor, perdónanos. A causa de nuestra ignorancia no pudimos reconocer a Ajamila como un sirviente de Vuestra Señoría, y en consecuencia hemos cometido de seguro una gran ofensa. Por lo tanto, con las manos juntas imploramos Tu perdón. Mi Señor, como Tú eres supremamente misericordioso y siempre estás llenos de buenas cualidades, por favor, perdónanos. Te ofrecemos nuestras respetuosas reverencias. El Señor Yamaraja asumió la responsabilidad de la ofensa que cometieron sus sirvientes. Si el sirviente de un establecimiento comete un error, el establecimiento asume la responsabilidad del mismo. Aunque Yamaraja está por encima de las ofensas, sus sirvientes, prácticamente con el permiso de él, fueron a arrestar a Ajamila, lo cual constituyó una gran ofensa. Tomando esto como algo muy serio, Yamaraja, junto con sus sirvientes, oró con las manos juntas, para que la Suprema Personalidad de Dios, Narayana, los excusara. Pasmados de asombro El canto del santo nombre del Señor puede desarraigar incluso las reacciones de los mayores pecados. Por consiguiente, el canto del movimiento de sankirtana es la actividad más auspiciosa del universo entero. Uno no debe concluir, sin embargo, que puede continuar pecando, con la intención de cantar Hare Krishna para neutralizar las reacciones. Más bien, se debe tener el gran cuidado de liberarse de todos los pecados y nunca debe pensar en contrarrestar las actividades pecaminosas con el canto del mantra Hare Krishna, pues ésta es otra ofensa. Si por casualidad un devoto realiza alguna actividad pecaminosa de un modo accidental, el Señor lo excusa, pero uno no debe realizar actos pecaminosos intencionalmente. Aquel que siempre oye y canta el santo nombre del Señor y oye y canta acerca de Sus actividades, puede llegar muy fácilmente al plano del servicio devocional puro, que puede limpiar la suciedad del corazón de uno. A los devotos que siempre lamen la miel de los pies de loto del Señor Krishna, no les importa en absoluto de las actividades materiales, las cuales se realizan bajo la influencia de las tres modalidades de la naturaleza material y traen únicamente desdicha. En verdad, los devotos nunca adoran los pies de loto de Krishna para regresar a las actividades materiales. Después de oír hablar a su amo acerca de las extraordinarias glorias del Señor y Su nombre, fama y atributos, los yamadutas se quedaron pasmados de asombro. Desde entonces, en cuanto ven a un devoto le temen, y no se atreven a mirarlo otra vez. Para usted, amable lector... Como esta narración histórica y muy confidencial tiene el poder de iluminar todas las reacciones pecaminosas, aquel que la oye o la relata con fe y devoción jamás vuelve a ser condenado a la vida infernal, sin importar que tenga un cuerpo material ni cuán pecador pueda haber sido. En efecto, los yamadutas, que ejecutan las órdenes de Yamaraja, no se acercan a él ni siquiera para verlo. Esa persona, después de abandonar este cuero, regresa al hogar, de vuelta a Dios, donde se la recibe y se la adora muy respetuosamente. Su Divina Gracia A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada Su Divina Gracia A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada Su Divina Gracia A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada apareció en este mundo en 1896, en Calcuta, India. En 1922, también en Calcuta, conoció a su maestro espiritual, Srila Bhaktisiddhanta Sarasvati Gosvami, el erudito y devoto más destacado de la época, fundador del Gaudiya Matha (un instituto védico con sesenta y cuatro centros en toda la India). A Srila Bhaktisiddhanta le agradó este educado joven, y lo convenció de que dedicara su vida a la enseñanza del conocimiento védico. Srila Prabhupada se volvió su seguidor, y once años después (en 1933), en Allahabad, se convirtió en su discípulo formalmente iniciado. En su primer encuentro (en 1922), Srila Bhaktisiddhanta le pidió a Srila Prabhupada que difundiera el conocimiento védico en el idioma inglés. En los años siguientes, Srila Prabhupada escribió un comentario sobre el Bhagavad-gita, el más importante de todos los textos védicos, y asistió en las actividades del Gaudiya Matha. En 1944, sin ninguna ayuda, comenzó una revista quincenal en inglés, llamada Back to Godhead (publicada en español como De vuelta al Supremo). Él la redactó y pasaba a máquina los manuscritos, revisaba las pruebas de galera, e incluso distribuía gratuitamente los ejemplares de la misma, y hacia grandes esfuerzos por mantener la publicación. La Sociedad Gaudiya Vaisnava, en reconocimiento a la erudición y a la devoción de Srila Prabhupada, lo honró en 1947 con el título de "Bhaktivedanta". En 1950, Srila Prabhupada se retiró de la vida familiar. Cuatro años después adoptó la orden de retiro (vanaprastha), para consagrarle más tiempo a sus estudios y escritos, y poco después viajó a la sagrada ciudad de Vrndavana. Allí vivió en el histórico templo de Radha Damodara, dedicándose durante varios años a escribir y estudiar profundamente. En 195¹ adoptó la orden de vida de renuncia (sannyasa). En Radha-Damodara, Srila Prabhupada escribió Viaje fácil a otros planetas, y comenzó la obra maestra de su vida: traducir y comentar el Srimad-Bhagavatam —la crema de las Escrituras védicas—, una colección de libros que consta de dieciocho mil versos. Después de publicar tres volúmenes del Bhagavatam, Srila Prabhupada fue a los Estados Unidos en 1965, a cumplir con la misión que su maestro espiritual le había confiado. Ya en Occidente, Su Divina Gracia escribió ochenta volúmenes de traducciones, comentarios y estudios sobre las obras clásicas de la India. Cuando Srila Prabhupada llegó por primera vez a la ciudad de Nueva York en un buque de carga, se encontraba prácticamente sin dinero, y no tenía seguidores. Pero en julio de 1966, después de casi un año de grandes dificultades, fundó la Sociedad Internacional para la Conciencia de Krishna. Hasta el momento de su muy lamentable partida, acaecida el 14 de noviembre de 1977, dirigió la Sociedad y la vio crecer y convertirse en una confederación mundial de más de cien asramas, escuelas, templos, institutos y comunidades agrícolas. En 1968, Srila Prabhupada fundó Nueva Vrndavana, una comunidad védica experimental que se encuentra en las colinas de Virginia Occidental, E.U.A. Sus discípulos, inspirados por el éxito de Nueva Vrndavana, la cual es hoy en día una pujante comunidad agrícola de mil doscientas hectáreas, han fundado desde entonces varias comunidades similares en diversos otros lugares del mundo. En 1975 se inauguraron en Vrndavana, India, el magnífico templo Krishna-Balarama y la Casa Internacional de Huéspedes. En 1978 se inauguró en Playa Juhu, Bombay, un complejo cultural formado por un templo, un moderno teatro, una casa de huéspedes y un restaurante de cocina vegetariana. Quizás el proyecto más osado de Srila Prabhupada haya sido la fundación de lo que será una ciudad de cincuenta mil residentes, en Mayapur, Bengala Occidental. Sridhama Mayapur será un modelo ideal de la vida védica que se menciona en los Vedas, la cual tiene como objetivo satisfacer las necesidades materiales de la sociedad, y brindarle la perfección espiritual. Srila Prabhupada trajo además a Occidente el sistema védico de educación primaria y secundaria. El gurukula ("la escuela del maestro espiritual") comenzó apenas en 1972, y ya tiene cientos de estudiantes y muchos centros alrededor del mundo. Sin embargo, la contribución más significativa de Srila Prabhupada la constituyen sus libros. La comunidad académica los respeta por su autoridad, profundidad y claridad, y los ha convertido en libros regulares de texto en numerosos cursos universitarios. Además, las traducciones de los libros de Srila Prabhupada aparecen ahora en cuarenta idiomas. El Bhaktivedanta Book Trust, estableció en 1972 para publicar las obras de Su Divina Gracia, se ha convertido así en la mayor editorial del mundo en el campo de la religión y la filosofía de la India. Entre sus proyectos más importantes estuvo la publicación del Sri Caitanya-caritamrta, una obra bengalí clásica. Srila Prabhupada hizo la traducción y el comentario de sus dieciocho volúmenes en apenas dieciocho meses. A pesar de su avanzada edad, Srila Prabhupada viajó alrededor del mundo catorce veces en sólo doce años, en giras de conferencias que lo llevaron a seis continentes. Pese a un itinerario tan vigoroso, Srila Prabhupada continuaba escribiendo prolíficamente. Sus escritos constituyen una memorable biblioteca de la filosofía, la religión y la cultura védica. Glosario Glosario acarya—maestro espiritual que enseña con su propio ejemplo, así también con las enseñanzas perfectas extraídas de las Escrituras. Bhagavad-gita—el libro que contiene las instrucciones dadas por el Señor Sri Krishna y Su amigo Arjuna en el campo de batalla de Kuruksetra. bhakti—amor por Dios; servicio purificado que le prestamos a los sentidos del Señor mediante nuestros propios sentidos. Bhaktisiddhanta Sarasvati Gosvami Maharaja Prabhupada—el maestro espiritual de Su Divina Gracia A. C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada. Bhaktivinoda Thakura—el pionero del programa para bendecir al mundo entero con conciencia de Krishna. El padre de Srila Bhaktisiddhanta Sarasvati. bhakti-yoga—el sistema científico del cultivo del bhakti, o servicio devocional puro, que no está contaminado con la complacencia de los sentidos ni con la especulación filosófica. Brahma—el primer ser viviente creado cuyo servicio devocional a Dios es crear el universo. brahmacari—estudiante célibe que está bajo el cuidado de un maestro espiritual fidedigno. brahmana—la clase de hombres inteligentes, de acuerdo con el sistema de órdenes sociales y espirituales. Caitanya-caritamrta—La Escritura autorizada que escribió Krsnadasa Kaviraja y en la que se describen las enseñanzas y pasatiempos del Señor Caitanya. Caitanya Mahaprabhu—Krishna Mismo, quien apareció en el siglo XV en Navadvipa, Bengala. Él fue el inaugurador del canto en congregación del maha-mantra Hare Krishna, y Su vida fue el ejemplo más perfecto de la práctica de las enseñanzas del Bhagavad-gita. dharma—la capacidad de prestar servicio, que es la cualidad esencial de un sirviente. Ganges—el río sagrado que fluye desde los pies de loto del Señor y a través del universo entero. Se recomienda bañarse en él para efectos de purificación. Govinda—nombre de Krishna. “Aquel que les da placer a la tierra, a las vacas y a los sentidos”. guru—un maestro espiritual que comprende perfectamente a Dios, y que sólo habla y actúa conforme a las Escrituras. Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare / Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare.—el maha mantra, o gran canto de la redención. Krishna y Rama son nombres del Señor, y Hare se refiere a la energía del señor. Estos nombres han sido recomendados particularmente para ser cantados en esta era. Kali-yuga—la edad de riña, la última en el ciclo de cuatro edades. Es la edad en la cual estamos viviendo ahora. Dura 432.000 años, de los cuales ya han transcurrido cinco mil. karma—(1) acción material ejecutada de acuerdo con las regulaciones de las Escrituras; (2) acción concerniente al desarrollo del cuerpo material; (3) cualquier acción material que ha de traer una reacción subsecuente; (4) reacción material en que se incurre debido a las actividades fruitivas. kirtana—canto de las glorias del Señor Supremo. Krishna—nombre original del Señor Supremo en Su forma original trascendental; la Suprema Personalidad de Dios, el orador del Bhagavad-gita. Kumaras—cuatro grandes sabios impersonalistas, hijos del Señor Brahma, que se convirtieron en grandes devotos del Señor y en grandes autoridades del servicio devocional. Laksmi—la diosa de la fortuna, consorte del Señor Supremo. linga—el cuerpo sutil, constituido por la mente, la inteligencia y el ego falso. maha-mantra—el gran canto para la liberación: Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare / Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare. mantra—(man—mente; tra—liberación) vibración sonora pura que libra a la mente de las inclinaciones materiales. maya—(ma—no; ya—esto) ilusión; energía de Krishna que engaña a la entidad viviente haciéndola olvidar al Señor Supremo. Narayana—la expansión del Supremo Señor Krishna que posee cuatro brazos. nitya-muktas—almas eternamente liberadas del condicionamiento material. Paramatma—la Superalma, el aspecto localizado del Señor Supremo que se encuentra en el corazón de todas las entidades vivientes. prasada—alimento ofrecido a Krishna, el cual se espiritualiza al ofrecerse y que puede purificar a la entidad viviente. Puranas—dieciocho Escrituras védicas: seis para las personas situadas bajo la influencia de la bondad, seis para las personas situadas bajo la influencia de la pasión, y seis para las personas situadas bajo la influencia de la ignorancia. Presentan el conocimiento de los Vedas de manera más sencilla, en la forma de narraciones védicas. Rupa Gosvami—el principal de los seis maestros vaisnavas que siguieron directamente al Señor Caitanya Mahaprabhu y que presentaron Sus enseñanzas de un modo sistemático. sampradaya—una sucesión discipular. samsrti—el ciclo reiterado de nacimiento y muerte. Siva—la encarnación cualitativa del Señor, que se encarga de la modalidad de la ignorancia y de destruir el universo temporal. sravanam kirtanam visnoh—los procesos devocionales de oír y cantar acerca del Señor Visnu. Sridhara Svami—un gran acarya vaisnava que escribió un comentario sobre el Srimad-Bhagavatam. sravanam—el proceso de oír a una fuente autorizada (éste es el principal de los nueve métodos del servicio devocional). Srimad-Bhagavatam (Bhagavata Purana)—el “Purana inmaculado” de Vyasadeva, que trata exclusivamente del servicio devocional puro que se le presta al Señor Supremo. sudra—la clase obrera, de acuerdo con el sistema de vida de cuatro clases sociales y cuatro órdenes espirituales. tapasya—aceptación voluntaria de algunas dificultades materiales para progresar en la vida espiritual. Vaikuntha—(lit. “sin ansiedad”) los planetas eternos del cielo espiritual. vaisnava—un devoto del Señor Supremo, Visnu o Krishna. Vedas—las cuatro escrituras védicas (Rg, Yajur, Sama, Atharva Veda) y sus suplementos (los Upanisads, los Puranas, el Mahabharata y el Vedanta-sutra) Visnu—la primera expansión de Krishna para la creación y sostenimiento de los universos materiales. visnudutas—los asistentes del Señor Visnu. Visvanatha Cakravarti Thakura—un maestro espiritual vaisnava que forma parte de la sucesión discipular que procede del Señor Sri Caitanya Mahaprabhu. Escribió un comentario del Srimad-Bhagavatam. Yamaraja—el semidiós que castiga a las entidades vivientes pecadoras después de que éstas mueren. yamadutas—los mensajeros de Yamaraja, el señor de la muerte. yoga—el vincular la conciencia de la entidad viviente infinitesimal con la entidad viviente suprema, Krishna.
