A.C. Bhaktivedanta Swami
Más allá del nacimiento y la muerte
Más allá del nacimiento y la muerte
No somos este cuerpo dehi nityam avadhyo ‘yam dehe sarvasya bharata tasmat sarvani bhutani na tvam socitm arhasi
“¡Oh, descendiente de Bharata!, el que mora en el cuerpo es eterno y nunca puede ser matado. Así pues, no debes lamentarte por ninguna criatura.” (Bg. 2.30) El primer paso verdadero en la autorrealización consiste en comprender que nuestra identidad está separada del cuerpo. “No somos este cuerpo sino un alma espiritual”, es una comprensión esencial para todo aquel que quiera trascender la muerte y entrar al mundo espiritual que está más allá. No es simplemente cuestión de decir: “No soy este cuerpo”, sino de experimentarlo realmente. Esto no es tan sencillo como pueda parecer al principio. Aunque no somos este cuerpo sino conciencia pura, de una u otra manera hemos quedado encerrados dentro del vestido corporal, el cual envejece gradualmente y finalmente tenemos que abandonar. Si realmente queremos la felicidad e independencia que trasciende a la muerte, debemos establecernos en nuestra posición constitucional como conciencia pura y permanecer ahí.
Ya que vivimos en el concepto corporal de la vida, nuestra idea de la felicidad es como aquella de un hombre con delirio. Algunos filósofos sostienen que esta condición de delirio, de identificarse con el cuerpo, debe ser curada absteniéndose de toda acción. Debido a que estas actividades materiales nos han producido aflicción, sostienen que en realidad debemos detenerlas. Según ellos, la culminación de la perfección consiste en una clase de nirvana budista en el cual no se realizan actividades. Buda aseguraba que la existencia de este cuerpo se ha producido debido a una combinación de elementos materiales, y que si de una u otra manera se separan o desmontan estos elementos materiales, se removerá entonces la causa del sufrimiento. Si los recaudadores de impuestos nos causan demasiadas molestias debido a que poseemos una gran casa, una solución simple es destruir la casa. Sin embargo la Bhagavad-gita indica que este cuerpo material no lo es todo. Más allá de esta combinación de elementos materiales se encuentra el espíritu, y el síntoma de ese espíritu es la conciencia. No podemos negar la existencia de la conciencia. Un cuerpo sin conciencia es un cuerpo muerto. Tan pronto como la conciencia que hay en un cuerpo sea removida, la boca no hablará, los ojos no verán, ni los oídos oirán. Hasta un niño puede entender esto. Es un hecho que la conciencia es absolutamente necesaria para la animación del cuerpo. ¿Qué es esta conciencia? Tal como el calor y el humo son síntomas del fuego, similarmente la conciencia es el síntoma del alma. La energía del alma o del yo es producida en forma de conciencia. En verdad, la conciencia comprueba que el alma está presente. Ésa no es la filosofía de la Bhagavad-gita únicamente, sino que es la conclusión de toda la literatura védica.
La escuela impersonalista de Sankaracarya, así como también los vaisnavas que siguen la sucesión discipular del Señor Sri Krishna, reconocen la verdadera existencia del alma, pero no así en cambio los filósofos budistas. Los budistas arguyen que durante cierta etapa, la combinación de la materia produce conciencia, pero ese argumento queda refutado por el hecho de que aunque tengamos todos los elementos materiales a nuestra disposición, no podremos producir conciencia a partir de ellos. Puede que todos los elementos materiales estén presentes en un hombre muerto, pero no podremos revivir a ese hombre y devolverle la conciencia. El cuerpo no es como una máquina. Cuando una pieza de una máquina se daña, ésta puede ser reemplazada y la máquina funcionará de nuevo. Pero cuando el cuerpo se daña y la conciencia lo abandona, no hay posibilidad de reemplazar la parte dañada y de rejuvenecer la conciencia. El alma es diferente del cuerpo, y mientras el alma esté ahí, el cuerpo estará vivo. Pero no hay posibilidad de animar el cuerpo en la ausencia del alma. Ya que no podemos percibir el alma con nuestros sentidos burdos, nosotros la negamos. En realidad hay muchísimas cosas que están ahí pero que no podemos ver. Con nuestros sentidos obtusos no podemos ver el aire ni las ondas de radio o del sonido, ni podemos percibir las bacterias diminutas, pero sin embargo, esto no significa que estén ahí. Con la ayuda del microscopio y de otros instrumentos se pueden percibir muchas cosas que previamente habían sido negadas debido a los sentidos imperfectos. Simplemente porque el alma, la cual es de tamaño atómico, no ha sido todavía percibida ni con los sentidos ni con instrumentos, no debemos concluir que no está ahí. Sin embargo, ésta puede ser percibida por sus síntomas y efectos. En la Bhagavad-gita (2.14) Sri Krishna señala que todos nuestros sufrimientos se deben a que nos identificamos falsamente con el cuerpo.
matra-sparsas tu kaunteya sitosna-sukha-duhkha-dah agamapayino ‘nityas tams titiksasva bharata
“¡Oh, hijo de Kunti!, la aparición temporal del frío y del calor, de la felicidad y la aflicción, y su desaparición a su debido tiempo, son como la aparición y la desaparición de las estaciones del invierno y el verano. Éstas surgen de la percepción proveniente de los sentidos, y uno debe aprender a tolerarlas sin perturbarse, ¡oh, vástago de Bharata!”
Puede que en el verano sintamos placer por el contacto con el agua, pero en el invierno evitamos esa misma agua porque está muy fría. En ambos casos el agua es la misma, pero la percibimos agradable o desagradable debido a su contacto con el cuerpo. Todos los sentimientos de aflicción y de felicidad se deben al cuerpo. Bajo ciertas condiciones, el cuerpo y la mente sienten felicidad y aflicción. De hecho nosotros anhelamos la felicidad ya que la posición constitucional del alma es de felicidad. El alma es parte o porción del Ser Supremo, quien es sac-cid-ananda-vigrahah: la personificación del conocimiento, la bienaventuranza y la eternidad. En realidad, el mismo nombre Krishna, el cual no es sectario, significa “el placer más grande”. Krs significa “el más grande” y na significa “placer”. Krishna es el epítome del placer, ya que somos partes o porciones de Él, nosotros también anhelamos el placer. Una gota de agua del océano tiene todas las propiedades del océano mismo, y nosotros, aunque seamos partículas diminutas del Todo Supremo, tenemos las mismas propiedades energéticas del Supremo.
Aunque es tan pequeña, el alma atómica está moviendo al cuerpo entero para que actúe de muchísimas formas maravillosas. En el mundo vemos muchísimas ciudades, carreteras, puentes, grandes edificios, monumentos y grandes civilizaciones, pero, ¿quién ha hecho todo esto? Todo lo ha hecho la diminuta chispa espiritual que está dentro del cuerpo. Si la diminuta chispa espiritual puede realizar semejantes cosas tan maravillosas, difícilmente podemos imaginarnos lo que puede realizar el Espíritu Total Supremo. El anhelo natural de la diminuta chispa espiritual es alcanzar las cualidades del Todo —conocimiento, bienaventuranza y eternidad— pero este anhelo queda frustrado debido al cuerpo material. La información sobre cómo satisfacer el deseo del alma se encuentra en la Bhagavad-gita.
Actualmente estamos tratando de alcanzar la eternidad, la bienaventuranza y el conocimiento por medio de un instrumento imperfecto. En realidad, el cuerpo material está obstruyendo nuestro progreso hacia estas metas; por lo tanto, tenemos que llegar a comprender que nuestra existencia está más allá del cuerpo. No es suficiente el conocimiento teórico de que no somos este cuerpo. Siempre debemos mantenernos separados como amos del cuerpo, no como los sirvientes. Si sabemos conducir bien un automóvil, éste nos prestará un buen servicio; pero si no sabemos, estaremos en peligro.
El cuerpo está compuesto de sentidos, y éstos siempre codician sus objetos. Los ojos ven a una persona hermosa y nos dicen: “¡Oh, ahí va una muchacha hermosa, un muchacho hermoso! ¡Vamos a ver!”. Los oídos nos dicen: “¡Oh, qué buena música! ¡Vamos a oírla!”. La lengua dice: “¡Oh, ahí hay un buen restaurante con platos sabrosos! ¡Vamos!”. De esta manera los sentidos nos arrastran de un lugar a otro, y a causa de esto estamos perplejos.
indriyanam hi caratam yan mano ‘nuvidhiyate tad asya harati prajñam vayur nvam ivambhasi
“Así como un fuerte viento arrastra a un bote que está en el agua, similarmente tan sólo uno de los sentidos en que se concentre la mente, puede arrastrar la inteligencia del hombre.” (Bg. 2.67)
Es imperioso que aprendamos a controlar los sentidos. El nombre gosvami se le da a alguien que ha aprendido a ser amo de los sentidos. Go significa “los sentidos”, y svami significa “el controlador”, así que, aquel que puede controlar los sentidos ha de ser considerado un gosvami. Krishna indica que aquel que se identifica con el cuerpo material ilusorio no puede establecerse en su verdadera identidad como alma espiritual. El placer corporal es fluctuante y no podemos disfrutarlo verdaderamente a causa de su naturaleza momentánea. El verdadero placer es del alma, no del cuerpo. Debemos amoldar nuestras vidas de tal manera que no seamos desviados por el placer corporal. Si de alguna manera nos desviamos, no podremos establecer nuestra conciencia en su verdadera identidad, más allá del cuerpo.
bhogaisvarya-prasaktanam tayapahrta-cetasam vyavasayatmika buddhih samadhau na vidhiyate trai-gunya-visaya veda nistrai-gunyo bhavarjuna nirdvandvo nitya-sattva-stho niryoga-ksema atmavan
“La determinación resuelta del servicio devocional al Señor Supremo no se presenta en la mente de aquellos que tienen demasiado apego por el goce de los sentidos y por la opulencia material, y que están confusos por tales cosas. Los Vedas tratan principalmente el tema de las tres modalidades de la naturaleza material. Elévate sobre esas modalidades, ¡0h, Arjuna!, vuélvete trascendental a todas ellas. Libérate de todas las dualidades y de todas las ansiedades por la seguridad y la ganancia, y establécete en el Yo.” (Bg. 2.44-45)
La palabra veda significa “libro de conocimiento”. Hay muchos libros de conocimiento que varían de acuerdo con el país, la población, el ambiente, etc. En la India, los libros de conocimiento se llaman Vedas. En occidente se llaman Antiguo Testamento y Nuevo Testamento. Los mahometanos aceptan el Corán. ¿Cuál es la finalidad de todos estos libros de conocimiento? Es la de instruirnos para que entendamos nuestra posición como alma pura. La finalidad es restringir las actividades corporales mediante ciertas reglas y regulaciones llamadas códigos de moralidad. Por ejemplo, la Biblia tiene diez mandamientos destinados a regular nuestra vida. Debemos controlar el cuerpo para poder alcanzar la más alta perfección y, sin principios regulativos, no hay posibilidad de perfeccionar nuestra vida. Los principios regulativos pueden diferir de un país a otro o de una escritura a otra, pero eso no importa, ya que han sido hechos de acuerdo con el tiempo, las circunstancias y la mentalidad de la gente. Pero el principio de controlo regulado es el mismo. En forma similar, el gobierno establece ciertas regulaciones que han de ser obedecidas por los ciudadanos. No hay posibilidad de que el gobierno o la civilización avancen si no hay algunas regulaciones. En el verso anterior, Sri Krishna le dice a Arjuna que los principios regulativos de los Vedas tienen como finalidad controlar las tres modalidades de la naturaleza material: la bondad, la pasión y la ignorancia (traigunya-visaya-vedah). Sin embargo, Krishna le aconseja a Arjuna que se establezca en su posición constitucional pura, como el alma espiritual que está más allá de las dualidades de la naturaleza material.
Como ya lo hemos señalado, estas dualidades —tales como el frío y el calor, el placer y el dolor— surgen debido al contacto de los sentidos con sus objetos. En otras palabras, ellas nacen de la identificación con el cuerpo. Krishna indica que aquellos que buscan el goce y el poder se dejan llevar por las palabras de los Vedas, las cuales prometen placer celestial según el sacrificio o las actividades reguladas que se ejecuten. El goce es nuestro derecho innato, ya que es la característica del alma espiritual, pero el alma espiritual trata de disfrutar materialmente, y éste es su error.
Todo el mundo se está dirigiendo ahora hacia los temas materiales para poder disfrutar, y está adquiriendo todo el conocimiento que sea posible. Algunos se están volviendo químicos, físicos, poetas o artistas, o lo que sea. Todos saben algo de todo y todo de algo, y a esto generalmente se le llama conocimiento. Pero tan pronto como abandonamos el cuerpo, todo ese conocimiento desaparece. Puede que en una vida anterior uno haya sido un gran hombre dotado con conocimiento, pero en esta vida tiene que empezar de nuevo, asistiendo a la escuela, y aprendiendo a leer y escribir desde el principio. Todo el conocimiento adquirido en la vida anterior se olvida. La situación es que estamos realmente buscando el conocimiento eterno, pero no podemos adquirirlo mediante el cuerpo material. Todos buscamos placer a través del cuerpo, pero el placer corporal no es nuestro verdadero placer, sino que es artificial. Tenemos que entender que si queremos continuar con este placer artificial, no podremos alcanzar nuestra posición de placer eterno.
El cuerpo debe considerarse como indicación de una condición enferma. Un hombre enfermo no puede disfrutar adecuadamente; por ejemplo, a un hombre con ictericia el azúcar cande le sabrá amargo, pero un hombre sano puede saborear su dulzura. En ambos casos el azúcar cande es el mismo, pero de acuerdo con nuestra condición tiene un sabor diferente. A menos que seamos curados de este concepto enfermizo de la vida corporal, no podremos probar la dulzura de la vida espiritual. En realidad, nos sabrá amarga. Al mismo tiempo, al aumentar nuestro goce de la vida material, estamos complicando aún más nuestra condición de enfermedad. Un paciente que padece de fiebre tifoidea no puede comer alimentos sólidos, y si alguien se los da para que los disfrute y él los come, estará complicando aún más su enfermedad, y pondrá su vida en peligro. Si realmente queremos librarnos de los sufrimientos de la existencia material, tenemos que minimizar nuestras exigencias y placeres corporales. En realidad el goce material no es ningún goce. El verdadero goce no cesa. En el Mahabharata hay un verso —ramante yogino ‘nante— que significa que los yogis (yogino), aquellos que se esfuerzan por elevarse al plano espiritual, realmente disfrutan (ramante), pero su goce es anante, sin fin. Esto es porque su goce es en relación con el Disfrutador Supremo (Rama), Sri Krishna. Bhagavan Sri Krishna es el verdadero disfrutador, y la Bhagavad-gita (5.29) lo confirma:
bhoktaram yajña-tapasam sarva-loka-mahesvaram suhrdam sarva-bhutanam jñatva mam santim rcchati
“Los sabios, conociéndome como el disfrutador último de todos los sacrificios y austeridades, como el Señor Supremo de todos los planetas y semidioses, y como el benefactor y bienqueriente de todas las entidades vivientes, se liberan de las angustias de los sufrimientos materiales.” Bhoga significa “goce”, y nuestro goce proviene de entender nuestra posición como los disfrutados. El verdadero disfrutador es el Señor Supremo, y nosotros somos disfrutados por Él. Un ejemplo de esta relación puede encontrarse en el mundo material entre el esposo y la esposa: el esposo es el disfrutador (purusa), y la esposa es la disfrutada (prakrti). La palabra pri significa “mujer”. Purusa, el espíritu, es el sujeto, y prakrti, la naturaleza, es el objeto. Sin embargo, tanto el esposo como la esposa participan del goce. Cuando hay verdadero goce, no se hace la diferencia de que el esposo está disfrutando más o que la esposa está disfrutando menos. Aunque el hombre (o macho) predomina, y la mujer (o hembra) es predominada, no hay diferencias cuando se trata de placer. En una escala más grande, ninguna entidad viviente es el disfrutador. Dios se expandió en muchos, y nosotros constituimos esas expansiones. Dios es uno sin igual, pero Él quiso convertirse en muchos a fin de disfrutar. Nosotros tenemos experiencia de que hay poco o nada de placer al sentarnos solos en un cuarto, hablando con nosotros mismos. Sin embargo, si hay cinco personas presentes, nuestro placer se intensificará, y si podemos conversar sobre Krishna ante muchísima gente, el placer será mucho más grande. El goce implica variedad. Dios se convirtió en muchos para Su goce, y así nuestra posición es la de ser disfrutados. Ésa es nuestra posición constitucional y el propósito de nuestra creación. Tanto el disfrutador como el disfrutado tienen conciencia, pero la conciencia del disfrutado está subordinada a la conciencia del disfrutador. Aunque Krishna es el disfrutador y nosotros los disfrutados, todos podemos participar igualmente en el goce. Podemos perfeccionar nuestro goce cuando participemos en el goce de Krishna. No hay posibilidad de que disfrutemos separadamente en el plano corporal. A lo largo de la Bhagavad-gita se desalienta el goce material que está en el burdo plano corporal:
matra-sparsas tu kaunteya sitosna-sukha-duhkha-dah agamapayino ’nityas tams titiksasva bharata
“¡Oh, hijo de Kunti!, la aparición temporal de la felicidad y la aflicción, y su desaparición a su debido tiempo, es como la aparición y desaparición de las estaciones del invierno y el verano. Todo ello tiene su origen en la percepción de los sentidos, ¡oh, vástago de Bharata!, y uno debe aprender a tolerarlo sin perturbarse.” (Bg. 2.14) El cuerpo material es el resultado de la interacción de las modalidades de la naturaleza material, y está destinado a la destrucción.
antavanta ime deha nityasyoktah saririnah anasino ’prameyasya tasmad yudhyasva bharata
“El cuerpo material de la entidad viviente eterna, indestructible e inconmensurable, tiene un final con toda certeza; por lo tanto, pelea, ¡oh descendiente de Bharata! (Bg. 2.18)
Sri Krishna por lo tanto nos alienta a trascender el concepto corporal de la existencia y a alcanzar nuestra verdadera vida espiritual.
gunan etan atitya trin dehi deha-samudbhavan janma-mrtyu-jara-duhkhair vimukto ‘mrtam asnute
“Cuando el ser encarnado es capaz de trascender estas tres modalidades asociadas con el cuerpo material, puede liberarse del nacimiento, la muerte, la vejez y sus aflicciones, y puede disfrutar de néctar incluso en esta vida.” (Bg. 14.20)
Para establecernos en el plano espiritual puro de brahma-bhuta, por encima de las tres modalidades, debemos adoptar el método de conciencia de Krishna. El don de Caitanya Mahaprabhu, el canto de los nombres de Krishna —Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare—, facilita este proceso. Este método se llama bhakti-yoga o mantra-yoga, y lo emplean los trascendentalistas más elevados. Cómo experimentan los trascendentalistas su identidad que está más allá del nacimiento y de la muerte, más allá del cuerpo material, y se trasladan del universo material a los universos espirituales, son los temas de los capítulos siguientes.
La elevación a la hora de la muerte
Hay diferentes clases de trascendentalistas llamados yogis —hatha-yogis, jñana-yogis, dhyana-yogis y bhakti-yogis— y todos ellos son elegibles para ser trasladados al mundo espiritual. La palabra yoga significa “vincular”, y los sistemas de yoga tienen como finalidad vincularnos con el mundo trascendental. Tal como se mencionó en el capítulo anterior, originalmente todos estamos relacionados con el Señor Supremo, pero ahora hemos quedado afectados por la contaminación material. El proceso consiste en volver al mundo espiritual, y este proceso de vinculación se llama yoga. Otro significado de la palabra yoga es “más”. En la actualidad estamos sin Dios, o sea “menos” el Supremo. Cuando añadimos a Krishna —o sea Dios— en nuestras vidas, esta vida humana se vuelve perfecta. A la hora de la muerte tenemos que finalizar este proceso de perfección. Durante nuestra vida tenemos que practicar el método para alcanzar esa perfección, de modo que a la hora de la muerte, cuando tengamos que abandonar este cuerpo material, podamos lograr esa perfección.
prayana-kale manasacalena bhaktya yukto yoga-balena caiva bhruvor madhye pranam avesya samyak sa tam param purusam upaiti divyam “Aquel que, en el momento de la muerte, fije su aire vital entre las cejas y, por la fuerza del yoga, con una mente recta, se dedique a recordar al Señor Supremo con toda devoción, ciertamente que llegará a la Suprema Personalidad de Dios.” (Bg. 8.10)
Así como un estudiante sigue un curso durante cuatro o cinco años y luego presenta un examen y recibe un título académico, en forma similar, si durante el curso de la vida practicamos para el examen a la hora de la muerte y lo aprobamos, entonces seremos trasladados al mundo espiritual. Toda nuestra vida es examinada a la hora de la muerte.
yam yam vapi smaran bhavam tyajaty ante kalevaram tam tam evaiti kaunteya sada tad-bhava-bhavitah
“Cualquier estado de existencia que uno recuerde cuando abandone el cuerpo, ese estado alcanzará sin falta.” (Bg. 8.6)
Hay un proverbio bengalí que dice que todo lo que uno haga para alcanzar la perfección será puesto a prueba a la hora de la muerte. En la Bhagavad-gita, Krishna describe lo que uno debe hacer cuando abandone el cuerpo. Para el dhyana-yogi (meditador) Sri Krishna recita los siguientes versos:
yad aksaram veda-vido vadanti visanti yad yatayo vita-ragah yad icchanto brahmacaryam caranti tat te padam sangrahena pravaksye sarva-dvarani samyamya mano hrdi nirudhya ca murdhny adhayatmanah pranam asthito yoga-dharanam
“Las personas que están versadas en los Vedas, que profieren el omkara y que son grandes sabios de la orden de renuncia, entran en el Brahman. Al desear esa perfección, uno practica celibato. Ahora te explicaré brevemente ese proceso, mediante el cual se puede lograr la salvación. La situación yóguica es la de estar desapegado de todas las ocupaciones de los sentidos. Cerrando todas las puertas de los sentidos y fijando la mente en el corazón y el aire vital en la parte superior de la cabeza, uno se establece en el yoga.” (Bg. 8.11-12)
En el sistema de yoga este proceso se llama pratyahara, que significa “exactamente lo opuesto”. Aunque durante la vida los ojos están ocupados en ver la belleza mundana, a la hora de la muerte uno tiene que retraer los sentidos de sus objetos y ver la belleza interna. En forma similar, los oídos están acostumbrados a oír muchísimos sonidos del mundo, pero al momento de la muerte uno tiene que oír internamente el sonido trascendental omkara.
om ity ekaksaram brahma vyaharan mam anusmaran yah prayati tyajan deham sa yati paramam gatim
“Si después de situarse en esa práctica del yoga y de proferir la sagrada sílaba om, la suprema combinación de letras, uno piensa en la Suprema Personalidad de Dios y abandona su cuerpo, es seguro que llegará a los planetas espirituales.” (Bg. 8.13)
De esta manera, todos los sentidos deben detener sus actividades externas y concentrarse en la forma de visnu-murti, la forma de Dios. La mente es muy turbulenta, pero tiene que fijarse en el Señor que está en el corazón. Cuando la mente se fija dentro del corazón y el aire vital es trasladado a la parte superior de la cabeza, uno puede alcanzar la perfección del yoga.
En ese momento el yogi determina adónde ha de ir. En el universo material hay innumerables planetas, y más allá de este universo está el universo espiritual. Los yogis obtienen información sobre estos lugares en la literatura védica. Así como una persona que va a América puede darse una idea del lugar leyendo libros, también uno puede obtener conocimiento sobre los planetas espirituales al leer la literatura védica. El yogi conoce todas estas descripciones, y él puede trasladarse a cualquier planeta que le guste, sin la ayuda de naves espaciales. El viaje espacial por medios mecánicos no es el proceso aceptado para elevarse a otros planetas. Tal vez con una gran cantidad de tiempo, esfuerzo y dinero, algunos hombres puedan alcanzar otros planetas por medios materiales —naves espaciales, trajes espaciales, etc.— pero éste es un método muy incómodo e impráctico. En todo caso, no es posible trascender el universo material por medios mecánicos. El método generalmente aceptado para trasladarse a los planetas superiores es la práctica del sistema de yoga de meditación o sistema de jñana. Sin embargo, no ha de practicarse el sistema de bhakti-yoga para trasladarse a ningún planeta material, ya que los sirvientes de Krishna, el Señor Supremo, no están interesados en ningún planeta de este mundo material, pues saben que en cualquier planeta al que uno entre en el cielo material, se encontrarán presentes los cuatro principios de nacimiento, vejez, enfermedad y muerte. En los planetas superiores la duración de la vida puede ser más larga que en esta Tierra, pero sin embargo ahí también existe la muerte. Por “universo material” nos referimos a aquellos planetas donde existe el nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte, y por “universo espiritual” nos referimos a los planetas donde el nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte no existen. Quienes son inteligentes no tratan de elevarse a ningún planeta dentro del universo material. Si alguien trata de entrar en los planetas superiores por medios mecánicos le espera la muerte instantánea, porque el cuerpo no puede soportar los cambios drásticos en la atmósfera. Pero si alguien intenta ir a los planetas superiores mediante el sistema de yoga, él adquirirá un cuerpo adecuado para entrar ahí. Podemos ver esto demostrado aquí en la Tierra, ya que vemos que nos es imposible vivir en el mar, o en un medio acuoso, ni es posible que las plantas o los animales acuáticos vivan en la tierra. Así como entendemos que aun en este planeta uno necesita tener un tipo particular de cuerpo para vivir en un lugar particular, así mismo, también se requiere un tipo particular de cuerpo para vivir en otros planetas.
En los planetas superiores el cuerpo vive mucho más tiempo que en la Tierra, puesto que seis meses en la Tierra equivalen a un día en los planetas superiores. De esta manera, los Vedas describen que aquellos que viven en planetas superiores viven hasta diez mil años terrenales. Sin embargo, a pesar de una vida tan larga, la muerte les aguarda a todos. Aun si uno vive veinte mil, cincuenta mil, o incluso millones de años, en el mundo material todos los años están contados, y la muerte está ahí. ¿Cómo podemos escapar de la subyugación de la muerte? Ésa es la lección de la Bhagavad-gita.
paras tasmat tu bhavo ‘nyo vyakto ‘vyaktat sanatanah yah sa sarvesu bhutesu nasyatsu na vinasyati
“Mas, existe otra naturaleza no manifiesta, que es eterna y trascendental a esta materia manifestada y no manifestada. Esa naturaleza es suprema y nunca es aniquilada. Cuando todo en este mundo es aniquilado, esa parte permanece tal como es.” (Bg. 2.20)
Todos somos almas espirituales, y como tales, eternos. ¿Por qué entonces debemos sujetarnos al nacimiento y la muerte? Aquel que se hace esta pregunta debe ser considerado inteligente. Aquellos que son conscientes de Krishna son muy inteligentes porque no están interesados en lograr entrar en ningún planeta donde exista la muerte. Ellos rechazarán una vida prolongada con tal de alcanzar un cuerpo como el de Dios. Isvarah paramah krsnah sac-cid-ananda-vigrahah. Sat significa eterno, cit significa lleno de conocimiento, y ananda significa lleno de placer. Si nos trasladamos de este cuerpo al mundo espiritual —ya sea a Krsnaloka, el planeta de Krishna, o a cualquier otro planeta espiritual— recibiremos un cuerpo sac-cid-ananda-vigrahah similar. Así pues, la meta de aquellos que son conscientes de Krishna es diferente de la de aquellos que tratan de ascender a los planetas superiores de este mundo material.
El yo o el alma del individuo es una diminuta chispa espiritual. La perfección del yoga consiste en trasladar esta chispa espiritual a la parte superior de la cabeza. Habiendo logrado esto, el yogi puede trasladarse a cualquier planeta del mundo material de acuerdo con su deseo. Si el yogi tiene curiosidad por saber cómo es la Luna, puede trasladarse ahí, o si está interesado en los planetas superiores, puede trasladarse allá, tal como los viajeros que van a Nueva York, Canadá u otras ciudades de la Tierra. Adonde uno vaya en la Tierra, encontrará operando los mismos sistemas de visa y de aduana, y de la misma manera, en todos los planetas materiales uno puede ver cómo operan los principios del nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte.
Om ity ekaksaram brahma: al momento de la muerte el yogi puede pronunciar om, omkara, la forma concisa de la vibración sonora trascendental. Si el yogi puede entonar este sonido y al mismo tiempo puede (mam anusmaran) recordar a Krishna o Visnu, él alcanzará la meta más elevada. El proceso de yoga consiste en concentrar la mente en Visnu. Los impersonalistas imaginan alguna forma del Señor Supremo, pero los personalistas no la imaginan, sino que realmente la ven. Ya sea que uno se imagine o que realmente vea a Krishna, tiene que concentrar su mente en la forma persona de Él.
ananya-cetah satatam yo mam smarati nityasah tasyaham sulabhah partha nitya-yuktasya yoginah
“Para aquel que siempre Me recuerda sin desviación, Yo soy fácil de obtener, ¡oh, hijo de Prtha!, debido a su constante ocupación en el servicio devocional.” (Bg. 8.14) Aquellos que están satisfechos con la vida temporal, con el placer temporal y con las comodidades temporales, no ha de ser considerados muy inteligentes, por lo menos no de acuerdo con la Bhagavad-gita. De acuerdo con la Gita, aquel que posee muy poca materia gris en el cerebro se interesa en las cosas temporales. Nosotros somos eternos, por lo tanto, ¿por qué habremos de interesarnos en las cosas temporales? Nadie quiere una situación transitoria. Si estamos viviendo en un apartamento y el propietario nos pide que lo desocupemos, nos entristecemos, pero esto no ocurre si nos mudamos a un apartamento mejor. Es propio de nuestra naturaleza querer una residencia permanente, ya que somos permanentes. No queremos morir porque en realidad somos permanentes. Ni tampoco queremos envejecer o enfermarnos debido a que todos estos estados son externos o transitorios. Aunque no es normal que nos dé fiebre, a veces sobreviene la fiebre, y tenemos que tomar precauciones y remedios para mejorarnos. Los cuatro tipos de sufrimiento son como una fiebre, y todos se deben al cuerpo material. Si de alguna manera podemos librarnos del cuerpo material, podremos escapar de sus sufrimientos concomitantes.
Para que los impersonalistas se liberen de este cuerpo temporal, Krishna les recomienda aquí que entonen la sílaba om. De esta manera tienen asegurado su traslado al mundo espiritual. Sin embargo, aunque puede que entren al mundo espiritual, no pueden entrar a ninguno de los planetas que existen ahí. Ellos permanecen afuera en el brahmajyoti. Podemos comparar el brahmajyoti con los rayos del Sol, y los planetas espirituales con el Sol mismo. En el cielo espiritual los impersonalistas permanecen en la refulgencia del Señor Supremo, el brahmajyoti. Los impersonalistas son puestos en el brahmajyoti como chispas espirituales, y de esta manera, el brahmajyoti está lleno de chispas espirituales. Esto es lo que significa fusionarse con la existencia espiritual. No debe pensarse que uno se fusiona con el brahmajyoti en el sentido de volverse uno con él; la chispa espiritual retiene su individualidad, pero debido a que el impersonalista no quiere tomar una forma personal, permanece como una chispa espiritual dentro de esa refulgencia. Así como los rayos del Sol se componen de muchísimas partículas atómicas, de igual manera, el brahmajyoti se compone de muchísimas chispas espirituales. Sin embargo, siendo entidades vivientes, queremos disfrutar. El simple hecho de existir no es suficiente. Queremos bienaventuranza (ananda) y también existencia (sat). En su totalidad, la entidad viviente se compone de tres cualidades: eternidad, conocimiento y bienaventuranza. Quienes entran impersonalmente al brahmajyoti pueden permanecer ahí por algún tiempo, con pleno conocimiento de que ahora están fusionados con el Brahman, pero no pueden experimentar ese ananda eterno, la bienaventuranza, porque esa parte falta. Es posible permanecer solitario en un cuarto por algún tiempo y disfrutar leyendo un libro o absorbiéndose en algún pensamiento, pero no es posible permanecer en ese cuarto durante muchos años seguidos e indudablemente no durante toda la eternidad. Por lo tanto, aquel que se fusiona impersonalmente con la existencia del Supremo, tiene toda la posibilidad de caer de nuevo en el mundo material para buscar alguna compañía. Éste es el veredicto del Srimad-Bhagavatam. Quizá los astronautas viajen miles y miles de kilómetros, pero si no encuentran refugio en algún planeta, tienen que volver de nuevo a la Tierra. En ambos casos se requiere un refugio. En la posición impersonal el refugio es incierto. Por lo tanto el Srimad-Bhagavatam dice que si incluso después de tanto esfuerzo el impersonalista entra en el mundo espiritual y alcanza una posición impersonal, él debe regresar al mundo material por haber sido negligente con el servicio al Señor Supremo que se ejecuta con amor y devoción. Mientras estemos aquí en la Tierra, debemos aprender a amar y servir a Krishna, el Señor Supremo. Si aprendemos esto, podemos entrar a esos planetas espirituales. La posición del impersonalista en el mundo espiritual no es permanente, ya que debido a su soledad intentará buscar compañía. Debido a que no se relaciona personalmente con el Señor Supremo, él tiene que regresar al mundo y asociarse ahí con entidades vivientes condicionadas.
Es de suma importancia, por lo tanto, que conozcamos la naturaleza de nuestra posición constitucional: queremos eternidad, completo conocimiento y también placer. Cuando nos quedamos solos por largo período en el brahmajyoti impersonal, no podemos sentir placer, y por lo tanto aceptamos el placer dado por el mundo material. El verdadero placer lo disfrutamos siendo conscientes de Krishna. En el mundo material se acepta generalmente que el placer más elevado es la vida sexual. Éste es el reflejo pervertido del placer sexual del mundo espiritual, el placer de la relación con Krishna. Pero no debemos pensar que ese placer es como el placer sexual del mundo material. No, ése es diferente. Pero a menos que la vida sexual exista en el mundo espiritual, no puede reflejarse aquí. Aquí hay simplemente un reflejo pervertido, pero la verdadera vida existe con Krishna, quien está colmado de todo placer. Por lo tanto, el mejor proceso es prepararnos ahora, de modo que a la hora de la muerte podamos trasladarnos al universo espiritual, a Krsnaloka, y ahí asociarnos con Krishna. En la Brahma-samhita (5.29) Sri Krishna y Su morada son descritos así:
cintamani-prakara-sadmasu kalpa-vrksa- laksavrtesu surabhir abhipalayantam laksmi-sahasra-sata-sambhramana-sevyamanam govindam adi-purusam tam aham bhajami
“Adoro a Govinda, el Señor primordial, el primer progenitor, quien cuida a las vacas, satisfaciendo todos los deseos, en moradas hechas de joyas espirituales, rodeadas de millones de árboles de deseo, siempre servido con gran veneración y afecto por cientos y miles de laksmis, o gopis.”
Ésta es una descripción de Krsnaloka. Las casas están hechas de lo que se llama “piedra de toque”. Cualquier cosa que sea tocada por la piedra de toque inmediatamente se convierte en oro. Los árboles son árboles que cumplen los deseos o “árboles de deseo”, porque uno puede recibir de ellos todo lo que desee. En este mundo obtenemos mangos de un árbol de mango, y manzanas de un manzano. Pero ahí, de cualquier árbol uno puede obtener todo lo que desee. En forma similar, las vacas se llaman surabhi, y ellas producen un suministro inagotable de leche. Éstas son descripciones de los planetas espirituales que se encuentran en las escrituras védicas.
En este mundo material nos hemos aclimatado al nacimiento, la muerte y toda clase de sufrimientos. Los científicos materialistas han descubierto muchas facilidades para el goce de los sentidos y para la destrucción, pero no han descubierto ninguna solución para los problemas de la vejez, la enfermedad y la muerte. Ellos no pueden hacer una máquina que detenga la muerte, la vejez o la enfermedad. Podemos manufacturar algo que acelere la muerte, pero nada que la detenga. Sin embargo, los que son inteligentes no se preocupan por las cuatro clases de sufrimientos de la vida material, sino por elevarse a los planetas espirituales. Aquel que está continuamente en trance (nitya-yuktasya yoginah), no desvía su atención hacia nada más. Él está situado siempre en trance. Su mente siempre está colmada con pensamientos sobre Krishna, sin desviarse (ananya-cetah satatam). Satatam se refiere a “todas partes y en todo el mundo”.
En la India yo vivía en Vrndavana, y ahora estoy en América, pero esto no significa que estoy fuera de Vrndavana, porque si pienso siempre en Krishna, entonces siempre estoy en Vrndavana, sin considerar las denominaciones materiales. Conciencia de Krishna significa que uno siempre vive con Krishna en ese planeta espiritual, Goloka Vrndavana, y que uno está simplemente esperando abandonar este cuerpo material. Smarati nityasah significa “recordando continuamente”, y para aquel que está recordando continuamente a Krishna, el Señor se hace tasyaham sulabhah, fácilmente asequible. Krishna Mismo dice que Él es adquirido fácilmente mediante este proceso de bhakti-yoga. Entonces, ¿por qué habremos de adoptar algún otro proceso? Podemos cantar Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare, veinticuatro horas al día. No hay reglas ni regulaciones. Uno puede cantar en la calle, en el tren subterráneo, o en su casa u oficina. No hay impuestos ni gastos. Entonces, ¿por qué no adoptarlo?
Liberarse de los planetas materiales Los jñanis y los yogis generalmente son impersonalistas y, aunque alcanzan una forma temporal de liberación al fusionarse con la refulgencia impersonal, el cielo espiritual, de acuerdo con el Srimad-Bhagavatam su conocimiento no se considera puro. Por medio de penitencias, austeridades y meditaciones ellos pueden elevarse al plano del Absoluto Supremo, pero como ya he explicado, caen de nuevo al mundo material porque no han tomado en serio el aspecto personal de Krishna. A menos que uno adore los pies de loto de Krishna, tendrá que descender de nuevo al plano material. La actitud ideal deber ser: “Soy Tu servidor eterno. Por favor, permíteme de alguna manera dedicarme a Tu servicio”. A Krishna se le llama ajitah —el inconquistable— porque nadie puede conquistar a Dios, pero de acuerdo con el Srimad-Bhagavatam, aquel que tiene esta actitud de servicio fácilmente conquista al Supremo. El Srimad-Bhagavatam también recomienda que abandonemos ese proceso inútil de tratar de medir al Supremo. Ni siquiera podemos medir los límites del espacio, ¡qué decir del Supremo! Es imposible medir la vastedad de Krishna con nuestro diminuto conocimiento, y en la literatura védica se le considera inteligente a aquel que llega a esta conclusión. Uno debe llegar sumisamente al entendimiento de que uno es un segmento muy insignificante del universo. Abandonando el esfuerzo por entender al Supremo mediante el conocimiento limitado o la especulación mental, debemos volvernos sumisos y oír acerca de Él de parte de fuentes autoritativas, tales como la Bhagavad-gita, o de labios de un alma iluminada. En la Bhagavad-gita, Arjuna oye acerca de Dios de labios de Sri Krishna Mismo. De esta manera Arjuna estableció la norma para entender al Supremo, la cual es oír sumisamente. Nuestra posición es oír la Bhagavad-gita de labios de Arjuna o de su representante fidedigno, el maestro espiritual. Después de oír, es necesario que practiquemos en la vida diaria el conocimiento adquirido. El devoto ora así: “Mi querido Señor, eres inconquistable, pero por este proceso de oír, Tú eres conquistado.” Dios es inconquistable, pero Él es conquistado por el devoto que abandona las especulaciones mentales y que escucha a las fuentes autoritativas.
De acuerdo con la Brahma-samhita, hay dos maneras de adquirir conocimiento: el proceso ascendente y el proceso descendente. En el proceso ascendente, uno se eleva por el conocimiento que haya adquirido. De esta manera uno piensa: “No me importan las autoridades ni los libros. Yo mismo adquiriré conocimiento por medio de la meditación, la filosofía, etc. De esta manera comprenderé a Dios.” El otro proceso, el proceso descendente, implica recibir el conocimiento de parte de las autoridades superiores. La Brahma-samhita afirma que si uno adopta el proceso ascendente y viaja a la velocidad de la mente y del viento por millones de años, aun así terminará sin conocimiento. Para él, el tema permanecerá elusivo e inconcebible. Pero el tema se presenta en la Bhagavad-gita: ananya-cetah. Krishna dice que se medite en Él, sin desviarse del sendero del servicio devocional ejecutado con sumisión. Para aquel que adora a Krishna de esta manera, tasyaham sulabhah: “Yo me vuelvo fácilmente asequible”. Éste es el proceso: si uno trabaja para Krishna veinticuatro horas al día, Krishna no puede olvidarlo. Uno puede atraer la atención de Dios al volverse sumiso. Tal como Guru Maharaja Bhaktisiddhanta Sarasvati solía decir: “No trates de ver a Dios. ¿Ha de venir Dios y permanecer de pie ante nosotros como si fuese un sirviente, sólo porque queremos verlo? Ésa no es la manera sumisa. Tenemos que agradarlo con nuestro amor y nuestro servicio.” El Señor Caitanya Mahaprabhu entregó a la humanidad el proceso adecuado para acercarse a Krishna, y Rupa Gosvami, Su primer discípulo, lo apreció así. Rupa Gosvami era un ministro del gobierno mahometano, pero abandonó el gobierno para volverse discípulo de Caitanya Mahaprabhu. Cuando Rupa Gosvami fue a ver al Señor por primera vez, se acercó a Él recitando el siguiente verso:
namo maha-vadanyaya krsna-prema-pradaya te krsnaya krsna-caitanya- namne gaura-tvise namah
“Ofrezco mis respetuosas reverencias al Señor Supremo Sri Krishna Caitanya, quien es más magnánimo que ningún otro avatara, incluso más que Krishna Mismo, ya que Él está otorgando libremente lo que nunca ha dado nadie: amor puro por Krishna.” Rupa Gosvami llamó a Caitanya Mahaprabhu “la personalidad más munificente y más caritativa”, ya que Él ofrecía libremente la cosa más preciosa: amor por Dios. Todos queremos a Krishna y anhelamos alcanzarlo. Krishna es el más atractivo, el más hermoso, el más opulento, el más poderoso y el más letrado. Ése es el objeto de nuestro anhelo. Anhelamos los hermoso, lo poderoso, lo letrado y lo acaudalado. Krishna es la fuente de todo esto, así que sólo tenemos que volver nuestra atención hacia Él, y obtendremos todo: cualquier cosa que queramos. Cualquiera que sea el deseo de nuestro corazón, se cumplirá mediante este proceso de conciencia de Krishna.
Tal como se afirmó anteriormente, aquel que muere en conciencia de Krishna, tiene garantizada su entrada en Krsnaloka, la morada suprema donde Krishna reside. En cuanto a esto, cabe preguntarse sobre cuál es la ventaja de ir a ese planeta, y Krishna Mismo responde:
mam upetya punar janma duhkhalayam asasvatam napnuvanti mahatmanah samsiddhim paramam gatah
“Después de alcanzarme, las grandes almas que son yogis consagrados, nunca regresan a este mundo temporal, el cual está lleno de sufrimiento, ya que han alcanzado la perfección más elevada.” (Bg. 8.15)
Sri Krishna, el Creador, certifica que este mundo material es duhkhalayam: lleno de sufrimiento. ¿Cómo entonces podemos hacerlo agradable? ¿Será posible hacer este mundo agradable con los supuestos avances de la ciencia? No, no es posible. Como resultado, ni siquiera queremos saber cuáles son esos sufrimientos. Como se ha dicho anteriormente, los sufrimientos son el nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte, y como no podemos darles una solución, tratamos de hacerlos a un lado. La ciencia no tiene el poder para remediar estos sufrimientos que siempre nos están causando problemas. En cambio, ellos desvían nuestra atención hacia la fabricación de naves espaciales o de bombas atómicas. La solución a estos problemas se da en la Bhagavad-gita: si uno alcanza el plano de Krishna no tendrá que volver a esta Tierra de nacimiento y muerte. Debemos tratar de entender que este lugar está lleno de sufrimientos. Se necesita determinada cantidad de conciencia evolucionada para entender esto. Los gatos, los perros y los puercos no pueden entender que están sufriendo. El hombre es llamado un animal racional, pero está dando su raciocinio para fomentar sus propensiones animales en vez de buscar liberarse de esa situación desgraciada. Aquí Krishna explícitamente afirma que aquel que regresa a Él, nunca volverá a nacer para padecer los sufrimientos de nuevo. Aquellas grandes almas que regresan a Él, han alcanzado la perfección más elevada de la vida, la cual alivia a la entidad viviente del sufrimiento de la existencia condicional.
Una de las diferencias que existen entre Krishna y un ser ordinario es que una entidad ordinaria sólo puede estar en un lugar a la vez, pero Krishna puede estar en todas partes del universo y simultáneamente permanecer en Su morada. La morada de Krishna en el reino trascendental se llama Goloka. La Vrndavana de la India es esa misma Vrndavana que ha descendido a la Tierra. Cuando Krishna desciende por Su propia potencia interna, también desciende Su dhama, o morada. En otras palabras, cuando Krishna desciende a la Tierra, Él se manifiesta en ese lugar particular. A pesar de eso, la morada de Krishna permanece eternamente en la esfera trascendental, en los Vaikunthas. En el verso anterior Krishna proclama que aquel que regresa a Su morada en los Vaikunthas nunca ha de nacer otra vez en el mundo material. Tal persona se llama un mahatma. En occidente, la palabra mahatma generalmente se escucha en relación con Mahatma Gandhi, pero debemos entender que mahatma no es el título de un político. Más bien, mahatma se refiere al hombre consciente de Krishna de primera clase, el cual es elegible para entrar en la morada de Krishna. La perfección del mahatma consiste en los siguiente: él utiliza la forma humana de vida para desenredarse del ciclo del nacimiento y de la muerte.
Una persona inteligente sabe que no quiere sufrimientos, pero éstos le son impuestos por la fuerza. Como se planteó antes, nosotros siempre estamos en una condición de sufrimiento debido a la mente, al cuerpo, a los disturbios de la naturaleza, y a otras entidades vivientes. Siempre se nos impone alguna clase de sufrimiento. Este mundo material está destinado para sufrir; a menos que existan los sufrimientos, no podremos volvernos conscientes de Krishna. Los sufrimientos son en realidad un incentivo y nos ayudan a elevarnos a la conciencia de Krishna.
Un hombre inteligente se pregunta por qué estos sufrimientos le son impuestos por la fuerza. Sin embargo, la actitud de la civilización moderna es: “Déjenme sufrir. Déjenme cubrir el sufrimiento con la embriaguez o con drogas. Esto es suficiente para mí”. Pero cuando se termina la embriaguez vuelven los sufrimientos. No es posible encontrarles solución a los sufrimientos de la vida con la embriaguez artificial. La solución se encuentra en el proceso de conciencia de Krishna.
Se puede señalar que mientras los devotos de Krishna están tratando de entrar en el planeta de Krishna, el interés de la sociedad está en ir a la Luna. ¿Acaso ir a la Luna no es también la perfección? La tendencia a viajar a otros planetas siempre se encuentra presente en la entidad viviente. Un nombre de la entidad viviente es sarva-gata, que significa “aquel que quiere viajar a todas partes”. Viajar es parte de la naturaleza de la entidad viviente. El deseo de ir a la Luna no es algo nuevo. Los yogis también están interesados en entrar a los planetas superiores, pero en la Bhagavad-gita (8.16) Krishna señala que esto no les servirá de nada:
abrahma-bhuvanal lokah punar avartino ‘rjuna mam upetya tu kaunteya punar janma na vidyate
“Desde el planeta más elevado del mundo material hasta el más bajo de ellos, todos son lugares de sufrimiento en los que ocurre el reiterado proceso del nacimiento y la muerte. Pero aquel que llega a Mi morada, ¡oh, hijo de Kunti!, nunca vuelve a nacer.”
El universo está dividido en sistemas planetarios superiores, medios e inferiores. La Tierra es considerado un miembro del sistema planetario medio. Krishna señala que aunque uno entre al planeta más elevado de todos, llamado Brahmaloka, aun así encontrará la repetición del nacimiento y la muerte. Los otros planetas del universo están llenos de entidades vivientes. No debemos pensar que nosotros estamos aquí y que todos los demás planetas están vacíos. Por la experiencia práctica podemos ver que ningún lugar de la Tierra carece de entidades vivientes. Si cavamos profundamente la tierra, encontraremos gusanos; si nos sumergimos profundamente en el agua, encontraremos plantas y animales acuáticos; si subimos al cielo, encontraremos muchísimas aves. ¿Cómo es posible concluir que en otros planetas no haya entidades vivientes? Pero Krishna indica que aunque entremos en los planetas donde residen los grandes semidioses, continuaremos sujetos a la muerte. De nuevo, Krishna repite que al llegar a Su planeta, no tendremos que nacer de nuevo.
Debemos ser muy serios por alcanzar nuestra vida eterna, plena de bienaventuranza y conocimiento. Hemos olvidado que éste es el verdadero propósito de la vida, nuestro verdadero interés. ¿Por qué lo hemos olvidado? Sencillamente porque hemos quedado atrapados a causa del brillo material, por los rascacielos, las grandes fábricas y los juegos políticos, aunque sabemos que no importa lo grande que construyamos los rascacielos, no podremos vivir aquí indefinidamente. No debemos malgastar nuestra energía construyendo poderosas industrias y ciudades y entramparnos aún más en la naturaleza material; más bien, debemos usar nuestra energía para desarrollar conciencia de Krishna a fin de conseguir un cuerpo espiritual con el cual podamos entrar al planeta de Krishna. La conciencia de Krishna no es una fórmula religiosa o alguna diversión espiritual; es la parte más importante de la entidad viviente.
El cielo que está más allá del universo
Si incluso los planetas superiores de este universo están sujetos al nacimiento y la muerte, ¿por qué se esfuerzan tanto los yogis para elevarse a esos planetas? Aunque estos yogis tengan muchos poderes místicos, aun así tienen la tendencia a querer disfrutar las comodidades de la naturaleza material. En los planetas superiores es posible vivir vidas increíblemente largas. El cálculo del tiempo en esos planetas lo indica Sri Krishna:
sahasra-yuga-paryantam ahar yad brahmano viduh ratrim yuga-sahasrantam te 'ho-ratra-vido janah
“En función de los cálculos humanos, el conjunto de mil eras constituye la duración de un día de Brahma. Y ésa es también la duración de su noche.” (Bg. 8.17) Un yuga comprende 4.300.000 años. Se calcula que este número multiplicado por mil corresponde a doce horas de Brahma, o sea, un día en el planeta Brahmaloka. De la misma manera, a la noche le corresponde otro período de doce horas. Treinta de esos días equivale a un mes, y doce meses a un año, y Brahma vive durante cien de estos años. En ese planeta la vida es ciertamente larga, sin embargo, aun después de vivir billones de años, los habitantes de Brahmaloka tienen que enfrentarse a la muerte. No hay escape a la muerte, a menos que vayamos a los planetas espirituales.
avyaktad vyaktayah sarvah prabhavanty ahar-agame ratry-agame praliyante tatraivavyakta-samjñake
“Al comienzo del día de Brahma, todas las entidades vivientes se manifiestan del estado no manifiesto, y luego, cuando cae la noche, se funden de nuevo en lo no manifiesto.” (Bg. 8.18)
Al final del día de Brahma todos los sistemas planetarios inferiores quedan cubiertos de agua, y los seres que hay allí son aniquilados. Después de esta devastación, y después de que pasa la noche de Brahma, en la mañana cuando él despierta, hay de nuevo creación y aparecen todos los seres. Así pues, la naturaleza del mundo material es estar sujeto a la creación y a la destrucción.
bhuta-gramah sa evayam bhutva bhutvapraliyate ratryagame ‘vasah partha prabhavaty ahar-agame
“Una y otra vez, cuando llega el día de Brahma, todas las entidades vivientes pasan a existir, y con la llegada de la noche de Brahma son aniquiladas irremediablemente.” (Bg. 8.19)
Aunque a las entidades vivientes no les gusta la devastación, ésta vendrá e inundará los planetas, hasta que todos los seres vivientes queden sumergidos en el agua durante toda la noche de Brahma. Pero a medida que llegue el día, el agua gradualmente desaparecerá.
paras tasmat tu bhavo ‘nyo vyakto ‘vyaktat sanatanah yah sa sarvesu bhutesu nasyatsu na vinasyati
“Mas, existe otra naturaleza no manifiesta, que es eterna y trascendental a esta materia manifestada y no manifestada. Esa naturaleza es suprema y nunca es aniquilada. Cuando todo en este mundo es aniquilado, esa parte permanece tal como es.” (Bg. 8.20)
No podemos calcular la extensión del universo material, pero tenemos información védica de que hay millones de universos dentro de la creación total, y más allá de estos universos materiales existe otro cielo que es espiritual. Allá todos los planetas son eternos, y la vida de todos los seres es eterna. En este verso la palabra bhavah significa naturaleza, y aquí se indica una naturaleza diferente. En este mundo también tenemos experiencia de dos naturalezas. La entidad viviente es espíritu, y mientras esté dentro de la materia, ésta se moverá. Tan pronto como la entidad viviente, la chispa espiritual, salga del cuerpo, el cuerpo quedará inmóvil. La naturaleza espiritual se llama la naturaleza superior de Krishna, y la naturaleza material es la inferior. Más allá de esta naturaleza material existe una naturaleza superior que es totalmente espiritual. No es posible entender esto con el conocimiento experimental. Podemos ver millones y millones de estrellas a través de un telescopio, pero no podemos alcanzarlas. Tenemos que entender nuestras limitaciones. Si no podemos entender el universo material con el conocimiento experimental, ¿qué posibilidad hay de entender a Dios y Su reino? Experimentalmente, no hay posibilidad. Tenemos que entender oyendo la Bhagavad-gita. No es posible comprender quién es nuestro padre por medio del conocimiento experimental; tenemos que oír las palabras de nuestra madre y creerle. Si no le creemos, no hay manera de saber. Si simplemente seguimos el método de conciencia de Krishna, nos será revelada toda la información sobre Krishna y Su reino. Paras tu bhavah significa “naturaleza superior”, y vyaktah se refiere a lo que vemos manifiesto. Podemos ver que el universo material se manifiesta a través de la Tierra, el Sol, las estrellas y los planetas. Más allá de este universo existe otra naturaleza, una naturaleza eterna. Avyaktat sanatanah. Esta naturaleza material tiene un principio y un fin, pero la naturaleza espiritual es sanatanah: eterna. No tiene ni principio ni fin. ¿Cómo es posible esto? Puede que una nube pase por el cielo y parezca cubrir una gran distancia, pero en realidad es apenas una motita que cubre una porción insignificante de la totalidad del cielo. Como somos tan pequeños, si apenas unos cientos de kilómetros quedan cubiertos por una nube, parecerá como si todo el cielo quedara cubierto. En forma similar, todo este universo material es como una nube pequeña e insignificante en el vasto cielo espiritual. Está encerrado en el mahat-tattva, la materia. Así como una nube tiene un principio y un fin, de la misma manera esta naturaleza tiene un principio y un fin. Cuando las nubes desaparecen y el cielo se aclara, podemos ver las cosas tal como son. En forma similar, el cuerpo es como una nube que pasa sobre el alma espiritual. Éste permanece por algún tiempo, da origen a algunos subproductos, se deteriora, y al final se desvanece. Cualquier clase de cuerpo material está sujeto a estas seis transformaciones de la naturaleza material: aparece, crece, permanece por algún tiempo, da origen a algunos subproductos, se deteriora, y al final se desvanece. Krishna indica que más allá de esta naturaleza, la cual es como una nube cambiante, existe una naturaleza espiritual que es eterna. Además de eso, cuando esta naturaleza sea aniquilada, ese avyaktat sanatanah permanecerá.
En la literatura védica hay mucha información sobre los cielos materiales y espirituales. En el Segundo Canto del Srimad-Bhagavatam hay descripciones del cielo espiritual y de sus habitantes. Incluso se da información acerca de aeroplanos espirituales que hay en el cielo espiritual, y de que ahí las entidades liberadas viajan, como relámpagos, en esos aeroplanos. Todo lo que encontramos aquí puede también encontrarse allá, con una existencia real. Aquí en el cielo material todo es una imitación o sombra de lo que existe en el cielo espiritual. Así como en un cine solamente vemos una apariencia o facsímil de la realidad, en el Srimad-Bhagavatam se dice que este mundo material no es sino una combinación de materia moldeada sobre la base de la realidad, tal como el maniquí de una joven en la vitrina de una tienda, el cual está moldeado según la forma de la joven. Cualquier hombre cuerdo sabe que el maniquí es una imitación. Sridhara Svami dice que como el mundo espiritual es real, este mundo material, que es una imitación, parece ser real. Debemos entender el significado de realidad: realidad significa existencia que no puede desaparecer; realidad significa eternidad.
nasato vidyate bhavo nabhavo vidyate satah ubhayor api drsto ’ntas tv anayos tattva-darsibhih
“Los videntes de la verdad han concluido que, de lo no existente [el cuerpo material] no hay permanencia, y de lo eterno [el alma] no hay cambio. Esto lo han concluido del estudio de la naturaleza de ambos.” (Bg. 2.16)
Krishna es el verdadero placer, mientras que el placer material, que es temporal, no es verdadero. Aquellos que pueden ver las cosas tal como son no participan en una sombra de placer. El verdadero propósito de la vida humana es alcanzar ese cielo espiritual, pero tal como el Srimad-Bhagavatam lo señala, la mayoría de la gente no sabe sobre esto. La vida humana está destinada para comprender la realidad y ser trasladado a ella. Toda la literatura védica nos enseña a que no permanezcamos en esta oscuridad. La oscuridad es la naturaleza de este mundo material, mas el mundo espiritual está lleno de luz, y sin embargo no está iluminado por el fuego ni por la electricidad. Krishna sugiere esto en el Capítulo Quince de la Bhagavad-gita (15.6):
na tad bhasayate suryo na sasanko na pavakah yad gatva na nivartante tad dhama paramam mama
“Esa suprema morada Mía no está iluminada por el Sol ni la Luna, ni por el fuego, ni por la electricidad. Aquellos que llegan a ella, nunca regresan a este mundo material.” Al mundo espiritual se le llama no manifiesto porque no puede ser percibido con los sentidos materiales.
avyakto ‘ksara ity uktas tam ahuh paramam gatim yam prapya na nivartante tad dhama paramam mama
“Aquello que los vedantistas describen como no manifiesto e infalible, aquello que se conoce como el destino supremo, ese lugar del que, después de llegar a él, nunca se regresa, ésa es Mi morada suprema.” (Bg. 8.21)
En este verso se indica un gran viaje. Debemos penetrar el espacio sideral, recorrer el universo material, penetrar su cubierta y entrar en el cielo espiritual. Paramam gatim: ese viaje es supremo. No se trata de viajar unos cuantos miles de kilómetros fuera de este planeta y luego volver. Esa clase de viaje no es muy heroico. Tenemos que penetrar todo el universo material. No podemos hacer esto con naves espaciales, sino por medio del proceso de la conciencia de Krishna. Aquel que está absorto en conciencia de Krishna y que a la hora de la muerte piensa en Krishna, es trasladado allá de inmediato. Si en lo más mínimo queremos ir a ese cielo espiritual y cultivar la vida eterna, bienaventurada y llena de conocimiento, tendremos que empezar a cultivar desde ahora un cuerpo sac-cid-ananda. Se dice que Krishna tiene un cuerpo sac-cid-ananda —isvarah paramah krsna sac-cid-ananda-vigrahah— y nosotros también tenemos un cuerpo similar de eternidad, conocimiento y bienaventuranza, pero es muy pequeño y está cubierto por el vestido de la materia. Si de una u otra manera podemos abandonar este falso vestido, alcanzaremos ese reino espiritual. Si alcanzamos una vez ese mundo espiritual, no tendremos que regresar (yam prapya na nivartante). Entonces, todos debemos tratar de ir a ese dhama paramam: la morada suprema de Krishna. Krishna Mismo viene a llamarnos, y Él nos da las Escrituras como libros de guía y nos envía a Sus representantes fidedignos. Debemos aprovechar esta facilidad que se le brinda a la vida humana. Para alguien que alcanza esa morada suprema ya no se requieren las penitencias, las austeridades y las meditaciones yóguicas, etc., y para aquel que no la alcanza, todas las penitencias y austeridades son una pérdida de tiempo. La forma humana de vida es una oportunidad para obtener esta bendición, y es deber del Estado, los padres, los profesores y los tutores, elevar a aquellos que han adquirido esta forma humana para que alcancen esta perfección de la vida. Civilización no significa simplemente comer, dormir, aparearse y pelear como los perros y los gatos. Debemos utilizar correctamente esta forma humana de vida y sacarle provecho a este conocimiento, para prepararnos volviéndonos conscientes de Krishna de modo que estemos absortos en Krishna veinticuatro horas al día, y que en el momento de la muerte nos traslademos inmediatamente a ese cielo espiritual.
purusah sa parah partha bhaktya labhyas tv ananyaya yasyantah-sthani bhutani yena sarvam idam tatam
“A la Suprema Personalidad de Dios, quien es más grande que todos, se lo consigue mediante la devoción pura. Aunque Él se encuentra en Su morada, es omnipresente, y todo está situado dentro de Él.” (Bg. 8.22)
Tal como se indica aquí, si tenemos algún interés por alcanzar esa morada suprema, el proceso es el bhakti. Bhaktya significa servicio devocional, sumisión al Señor Supremo. La raíz de la palabra bhaktya es bhaj, que significa servicio. La definición de bhakti dada en el Narada-pañcaratra es “libre de las designaciones”. Si uno está resuelto a abandonar todas las designaciones que están en conexión con el alma espiritual pura, que surgen debido al cuerpo y que siempre cambian cuando el cuerpo cambia, entonces podrá alcanzar el bhakti. Bhakti significa comprender que uno es espíritu puro y que no es en absoluto materia. Nuestra identidad real no es este cuerpo, que es simplemente una cubierta del espíritu, sino que nuestra identidad real es dasa, ser servidores de Krishna. Cuando alguien se encuentra situado en su identidad real y le presta servicio a Krishna, él es un bhakta. Hrsikena hrsikesa-sevanam: cuando nuestros sentidos estén libres de designaciones materiales, los utilizaremos para servir al amo de los sentidos: Hrsikesa, o Krishna.
Como Rupa Gosvami lo señala, tenemos que servir a Krishna favorablemente. Generalmente queremos servir a Dios por algún propósito o ganancia material. Por supuesto, que aquel que acude a Dios para obtener una ganancia material es mejor que aquel que nunca acude a Él, pero debemos liberarnos de todo deseo por beneficios materiales. Nuestra meta debe ser comprender a Krishna. Por supuesto que Krishna es ilimitado, y no es posible comprenderlo, pero tenemos que aceptar lo que podemos comprender. La Bhagavad-gita se ha presentado específicamente para nuestro entendimiento. Debemos saber que al recibir conocimiento de esta manera Krishna se complace, y debemos servirle favorablemente de acuerdo con lo que Le plazca. El proceso de conciencia de Krishna es una gran ciencia con una inmensa literatura que debemos utilizar para alcanzar el bhakti.
Purusah sa parah: en el cielo espiritual, el Señor Supremo está presente como la Persona Suprema. Allí hay innumerables planetas autoluminosos, y en cada uno reside una expansión de Krishna. Estas expansiones tienen cuatro brazos e innumerables nombres. Todas son personas: no son impersonales. Estos purusas, o personas, son alcanzables mediante el bhakti, y no por medio del desafío, la especulación filosófica, la invención mental, o los ejercicios físicos, sino por la devoción carente de desvíos de las actividades fruitivas.
¿Cómo es el purusah, la Persona Suprema? Yasyantah-sthani bhutani yena sarvam idam tatam: todas las entidades vivientes y todas las cosas están dentro de Él, y sin embargo, Él está afuera, siendo omnipenetrante. ¿Cómo es eso? Él es igual al Sol, que está situado en un lugar y que sin embargo está presente en todas partes por medio de sus rayos. Aunque Dios se encuentra en Su dhama paramam, Sus energías están distribuidas en todas partes. Él tampoco es diferente de Sus energías, así como el Sol y la luz del Sol no son diferentes. Ya que no hay diferencia entre Krishna y Sus energías, podemos ver a Krishna en todas partes si hemos avanzado en el servicio devocional.
premañjana-cchurita-bhakti-vilocanena santah sadaiva hrdayesu vilokayanti
“Adoro a la Personalidad de Dios Original, Govinda, a quien siempre contemplan dentro de su corazón los devotos puros, cuyos ojos están ungidos con el ungüento del amor a Dios.” (Brahma-samhita 5.38)
Aquellos que están llenos de amor a Dios, ven a Dios constantemente en sí. No es que ayer en la noche vimos a Dios y que ahora ya no está presente. No, para aquel que es consciente de Krishna, Krishna siempre está presente y puede ser percibido constantemente. Simplemente tenemos que desarrollar los ojos para verlo a Él.
Debido a la esclavitud material en que estamos —la cubierta de los sentidos materiales— no podemos entender lo que es espiritual, pero esta ignorancia puede ser eliminada con el proceso del canto de Hare Krishna. ¿Cómo ocurre esto? Un hombre que está durmiendo puede ser despertado con una vibración sonora. Aunque él esté prácticamente inconsciente —sin poder ver, sentir, oler, etc.— el sentido del oído es tan prominente que es posible despertar a ese hombre dormido con una vibración sonora. En forma similar, el alma espiritual, aunque ahora ha sido vencida por el sueño del contacto material, puede ser revivida con esta vibración sonora trascendental de Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare. Hare Krishna es simplemente un llamado al Señor Supremo y a Sus energías. Hare significa energía, y Krishna es el Señor Supremo; así que si cantamos Hare Krishna estamos diciendo: “¡Oh, energía del Señor! ¡Oh, Señor! ¡Por favor acéptenme!”.
No tenemos otra oración para ser aceptados por el Señor. No hay que orar por el pan de cada día, ya que el pan siempre está ahí. Hare Krishna no es sino un llamado al Señor Supremo solicitando que nos acepte. El Señor Caitanya Mahaprabhu Mismo oraba así:
ayi nanda-tanuja kinkaram patitam mam visame bhavambudhau krpaya tava pada-pankaja- sthita-dhuli-sadrsam vicintaya
“¡Oh, hijo de Maharaja Nanda! Yo soy Tu servidor eterno, y sin embargo, de una u otra manera, he caído en el océano del nacimiento y de la muerte. Por favor, sácame de este océano y colócame como uno de los átomos a Tus pies de loto.” (Siksastaka, 5)
La única esperanza para un hombre que ha caído en medio del océano es que alguien venga y lo saque. Sólo con que alguien venga y lo levante unos cuantos centímetros fuera del agua, él quedará a salvo inmediatamente. En forma similar, si de alguna manera somos sacados del océano del nacimiento y de la muerte mediante el proceso de la conciencia de Krishna, quedaremos inmediatamente a salvo. Aunque no podemos percibir la naturaleza trascendental del Señor Supremo, de Su nombre, fama y actividades, si absorbemos nuestra conciencia en Krishna, Dios Mismo se revelará gradualmente ante nosotros. No podemos ver a Dios por nuestro propio esfuerzo, pero si nos hacemos dignos de ello, Dios se revelará ante nosotros, y entonces Le veremos. Nadie puede ordenarle a Dios que venga ante uno y dance, pero tenemos que actuar de tal manera que Krishna se complazca en revelarse ante nosotros.
Krishna nos da información sobre Sí Mismo en la Bhagavad-gita, y no debemos tener dudas sobre ella; simplemente tenemos que sentirla y entenderla. No se necesita ninguna cualidad previa para comprender la Bhagavad-gita, ya que ésta es hablada en el plano absoluto. El simple proceso de cantar los nombres de Krishna revelará lo que somos, los que es Dios, cuáles son los universos materiales y espirituales, por qué estamos condicionados, cómo podemos salir de este condicionamiento, y todo lo demás, paso a paso. En realidad el proceso de creencia y revelación no es ajeno a nosotros. Todos los días depositamos nuestra fe en algo que creemos que se nos revelará más tarde. Puede que compremos un billete para ir a la India, y en base a éste, tenemos fe en que seremos trasportados ahí. ¿Por qué habríamos de pagar dinero por un billete? Nosotros no le damos el dinero simplemente a cualquiera. La compañía es autorizada y la línea aérea es autorizada, y eso nos produce fe, si no tenemos fe ni siquiera podemos da un paso adelante en el curso ordinario de nuestra vida. Debemos tener fe, pero en aquello que es autorizado. No es que tengamos fe ciega, sino que aceptamos algo que es reconocido. Todas las clases de hombres en la India aceptan y reconocen que la Bhagavad-gita es una Escritura, y fuera de la India, muchos eruditos, teólogos y filósofos aceptan que la Bhagavad-gita es una gran obra autoritativa. No cabe duda de que la Bhagavad-gita es una autoridad. Incluso un científico tan destacado como Albert Einstein leía la Bhagavad-gita regularmente.
A partir de la Bhagavad-gita debemos aceptar que hay un universo espiritual que es el reino de Dios. Si de alguna manera somos transportados a un país donde se nos informa que nunca más tendremos que soportar el nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte, ¿no estaríamos felices? Si supiéramos sobre tal lugar, seguramente haríamos lo máximo por ir allá. Nadie quiere envejecer, ni tampoco morir. En realidad, nuestro mayor deseo sería encontrar un lugar libre de tales sufrimientos. ¿Por qué queremos esto? Porque tenemos el derecho y el privilegio de quererlo. Somos eternos, bienaventurados y llenos de conocimiento, pero estando cubiertos debido a este enredo material, hemos olvidado nuestra verdadera identidad. La Bhagavad-gita nos da la ventaja de poder revivir nuestra condición original. Los sankaritas y los budistas sostienen que el mundo que está más allá es vacío, pero la Bhagavad-gita no nos desilusiona así. La filosofía del nihilismo simplemente ha creado ateos. Nosotros somos seres espirituales y queremos disfrutar, pero tan pronto como nuestro futuro se presente vacío, nos inclinaremos a disfrutar esta vida material. De esta manera, los impersonalistas discuten la filosofía del nihilismo, mientras tratan de disfrutar esta vida material lo más posible. Uno puede disfrutar especulando así, pero no podrá obtener beneficios materiales.
brahma-bhutah prasannatma na socati na kanksati samah sarvesu bhutesu mad-bhaktim labhate param
“Aquel que se sitúa así en el plano trascendental, llega a comprender de inmediato el Brahman Supremo y se vuelve plenamente dichoso. Él nunca se lamenta por nada ni desea poseer nada. Él tiene la misma disposición para con todas las entidades vivientes. En ese estado, él llega a prestarme a Mí un servicio devocional puro.” (Bg. 18.54)
Aquel que ha progresado en la vida devocional y que saborea el servicio a Krishna, automáticamente se desapegará del disfrute material. El síntoma de aquel que está absorto en bhakti es que está plenamente satisfecho con Krishna.
Asociándose con Krishna
Cuando uno consigue algo superior, abandona en forma natural todas las cosas inferiores. Queremos disfrutar, pero el impersonalismo y el nihilismo han creado una atmósfera tal, que nos hemos vuelto adictos al disfrute material. Sin embargo, el disfrute debe ser en relación con la Persona Suprema (purusah sa parah), a quien podemos ver cara a cara. En el cielo espiritual podemos hablar personalmente con Dios, jugar, comer con Él, etc. Todo esto puede lograrse por medio del bhaktya: el servicio amoroso trascendental. Sin embargo, este servicio no debe tener adulteraciones, es decir que debemos amar a Dios sin esperar una recompensa material. Amar a Dios para volverse uno con Él es también una forma de adulteración. Una de las mayores diferencias que existen entre el mundo espiritual y el mundo material es que en el mundo espiritual el jefe o dirigente de los planetas espirituales no tiene rival. En todos los casos la personalidad principal en los planetas espirituales es una expansión plenaria de Sri Krishna. El Señor Supremo y Sus múltiples manifestaciones presiden todos los planetas Vaikunthas. En la Tierra, por ejemplo, hay rivalidad por la posición de presidente o de primer ministro, pero en el cielo espiritual todos reconocen a la Suprema Personalidad de Dios como el Supremo. Aquellos que no Lo reconocen e intentan rivalizar con Él son puestos en el universo material, el cual es igual a una prisión. Así como en toda ciudad hay una prisión, y ésta forma una parte muy insignificante de toda la ciudad, así mismo el universo material es una prisión para las almas condicionadas. Aunque el universo material forma una parte insignificante del cielo espiritual, no está fuera de él, tal como una prisión que no está fuera de la ciudad. Los habitantes de los planetas Vaikunthas del cielo espiritual son todos almas liberadas. El Srimad-Bhagavatam nos informa que sus rasgos corporales son exactamente como los de Dios. En algunos de esos planetas Dios se manifiesta con dos brazos, y en otros con cuatro. Al igual que el Señor Supremo, los habitantes de esos planetas también manifiestan dos o cuatro brazos, y se dice que no puede notarse la diferencia entre ellos y la Persona Suprema. En el mundo espiritual hay cinco clases de liberación. Sayujya-mukti es una forma de liberación, en la cual uno se fusiona con la existencia impersonal del Señor Supremo, llamada Brahman. Otra forma de liberación se llama sarupya-mukti, por la cual uno adquiere rasgos exactamente como los de Dios. Otra forma se llama salokya-mukti, por la cual uno puede vivir en el mismo planeta con Dios. Con la liberación de sarsti-mukti uno puede tener opulencias similares a las del Señor Supremo. Con otra forma, es posible permanecer siempre con Dios como uno de Sus asociados, al igual que Arjuna, quien siempre permanece con Krishna como Su amigo. Uno puede obtener cualquiera de estas cinco formas de liberación, pero los devotos vaisnavas no aceptan la de sayujya-mukti, fusionarse con el aspecto impersonal. Un vaisnava desea adorar a Dios tal como Él es y desea mantener su individualidad separada para poder servirle, mientras que el filósofo impersonal mayavadi desea perder su individualidad y fusionarse con la existencia del Supremo. Esta fusión no la recomienda ni Sri Krishna en la Bhagavad-gita ni la sucesión discipular de los filósofos vaisnavas. El Señor Caitanya Mahaprabhu escribió sobre este tema en Su Siksastaka (4): na dhanam na janam na sundarim kavitam va jagad-isa kamaye mama janmani janmanisvare bhavatad bhaktir ahaituki tvayi “¡Oh, Señor todopoderoso!, no tengo ningún deseo por acumular riquezas, ni por disfrutar de mujeres hermosas, ni tampoco quiero tener seguidores. Lo único que quiero es que en mi vida haya servicio devocional puro a Ti, nacimiento tras nacimiento.” Aquí el Señor Caitanya Mahaprabhu se refiere a “nacimiento tras nacimiento”. Cuando hay nacimiento tras nacimiento, no hay posibilidad de liberación. En la liberación uno alcanza los planetas espirituales o se fusiona con la existencia del Supremo: en ambos casos, no hay posibilidad de renacer en el mundo material. Pero a Caitanya Mahaprabhu no Le preocupa alcanzar la liberación o no: Su única preocupación es poder dedicarse a las actividades de conciencia de Krishna, o sea servir al Señor Supremo. Al devoto no le importa dónde esté, ni tampoco si nace en la sociedad animal, la sociedad humana, la sociedad de los semidioses o donde sea: él sólo ora a Dios que no le permita olvidarlo, y que siempre pueda ocuparse en Su servicio trascendental. Éstos son los síntomas de la devoción pura. Por supuesto, dondequiera que se encuentre, permanece en el reino espiritual, aun mientras está en este cuerpo material. Pero él no le exige nada a Dios para su elevación o comodidad personal. Aunque Sri Krishna indica que puede ser alcanzado por aquel que se ha consagrado a Él, existe un riesgo para los yogis que practican otros métodos de yoga. Para ellos, Krishna ha dado instrucciones en la Bhagavad-gita referentes al momento apropiado para abandonar el cuerpo burdo. yatra kale tv anavrttim avrttim caiva yoginah prayata yanti tam kalam vaksyami bharatarsabha “¡Oh, tú, el mejor de los Bharatas!, ahora te voy a explicar los diferentes momentos en los que, cuando el yogi se va de este mundo, regresa a él o no regresa.” (Bg. 8.23) Aquí Krishna indica que si uno es capaz de abandonar el cuerpo en un momento particular, entonces puede liberarse, para nunca volver al mundo material. Por otro lado, Él indica que si uno muere en otro momento, entonces tendrá que volver. Existe ese riesgo, pero no para el devoto que siempre está consciente de Krishna, ya que él tiene garantizada la entrada a la morada de Krishna, a causa de su devoción al Señor. agnir jyotir ahah suklah san-masa uttarayanam tatra prayata gacchanti brahma brahma-vido janah “Aquellos que conocen al Brahman Supremo, llegan a ese Supremo yéndose del mundo durante la influencia del dios del fuego, durante la luz, en un momento auspicioso del día, durante la quincena de la Luna creciente o durante los seis meses en que el Sol viaja por el Norte.” (Bg. 24) El Sol pasa seis meses por el Hemisferio Norte y seis meses por el Hemisferio Sur. En el Srimad-Bhagavatam encontramos información de que así como los planetas se mueven, también el Sol se mueve. Si uno muere cuando el Sol está situado en el Hemisferio Norte, logra la liberación. dhumo ratris tathñ krsnah san-masa daksinayanam tatra candramasam jyotir yogi prapya nivartate sukla-krsne gati hy ete jagatah sasvate mate ekaya yaty anavrttim anyayavartate punah “El místico que se va de este mundo durante el humo, durante la noche, durante la quincena de la Luna menguante o durante los seis meses en que el Sol pasa al Sur, llega al planeta Luna, pero regresa de nuevo. De acuerdo con la opinión védica, hay dos maneras de irse de este mundo: una en la luz y la otra en la oscuridad. Cuando uno se va en la luz, no regresa; pero cuando se va en la oscuridad, sí lo hace.” (Bg. 8.25-26) Todo esto sucede por casualidad. No sabemos cuándo vamos a morir, y podemos morir accidentalmente en cualquier momento. Pero aquel que es un bhakti-yogi, quien ha establecido su conciencia en Krishna, no tiene posibilidad de casualidad. Él siempre está seguro. naite srti partha janan yogi muhyati kascana tasmat sarvesu kalesu yoga-yukto bhavarjuna “Aunque los devotos conocen esos dos senderos, ¡oh, Arjuna!, nunca se confunden. Por lo tanto, siempre mantente fijo en la devoción.” (Bg. 8.27) Se ha asegurado que si a la hora de la muerte podemos pensar en Krishna, seremos trasladados inmediatamente a la morada de Krishna. anta-kale ca mam eva smaran muktva kalevaram yah prayati sa mad-bhavam yati nasty atra samsayah abhyasa-yoga-yuktena cetasa nanya-gamina paramam purusam divyam yati parthanucintayan “Y quienquiera que al final de la vida abandone el cuerpo recordándome únicamente a Mí, de inmediato alcanza Mi naturaleza. De esto no hay ninguna duda. Aquel que medita en Mí como Suprema Personalidad de Dios, con la mente constantemente dedicada a recordarme a Mí, y que no se aparta del sendero, él, ¡oh, Partha!, es seguro que llega a Mí.” (Bg. 8.5, 8) Tal meditación en Krishna puede parecer muy difícil, pero no lo es. Si uno practica el proceso de conciencia de Krishna cantando el maha-mantra, Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare, pronto recibirá ayuda. Krishna y Su nombre no son diferentes, y Krishna y Su morada trascendental tampoco son diferentes. Con la vibración sonora podemos hacer que Krishna Se asocie con nosotros. Por ejemplo, si cantamos Hare Krishna en la calle, veremos que Krishna va con nosotros, así como cuando miramos hacia arriba y vemos la Luna por encima de nosotros, percibimos que ella también va con nosotros. Si la energía inferior de Krishna parece que va con nosotros, ¿acaso no es posible que Krishna Mismo esté con nosotros cuando cantamos Sus nombres? Él nos acompañará, pero tenemos que calificarnos para merecer Su compañía. Sin embargo, si siempre estamos absortos en pensamientos acerca de Krishna, debemos tener la seguridad de que Krishna siempre estará con nosotros. El Señor Caitanya Mahaprabhu ora así: namnam akari bahudha nija-sarva-saktis tatrarpita niyamitah smarane na kalah etadrsi tava krpa bhagavan mamapi durdaivam idrsam ihajani nanuragah “¡Oh, mi Señor! Solamente Tu santo nombre puede otorgar todas las bendiciones a los seres vivientes, y por lo tanto tienes cientos y millones de nombres, tales como Krishna y Govinda. Tú has investido estos nombres trascendentales con todas Tus energías trascendentales, y ni siquiera hay reglas estrictas para cantar estos santos nombres. ¡Oh mi Señor! Por Tu bondad nos has permitido acercarnos a Ti fácilmente mediante Tus santos nombres, pero soy tan desdichado que no siento atracción por ellos.” (Siksastaka, 2) Por tan sólo cantar el santo nombre podemos obtener todas las ventajas de la asociación personal con Krishna. El Señor Caitanya Mahaprabhu, quien no es sólo considerado un alma iluminada sino también una encarnación de Krishna Mismo, ha señalado que en esta era de Kali, aunque los hombres no tienen verdaderas facilidades para la autorrealización, Krishna es tan bondadoso que nos ha dado este sabda (encarnación sonora), para que lo usemos como el yuga-dharma, o sendero de iluminación para esta era. Con este método no se necesitan cualidades especiales, y ni siquiera tenemos que saber sánscrito. Las vibraciones de Hare Krishna son tan potentes que cualquiera puede comenzar inmediatamente a cantarlas, sin necesidad de conocimiento sobre el sánscrito. vedesu yajñesu tapahsu caiva danesu yat punya-phalam pradistam atyeti tat sarvam idam viditva yogi param sthanam upaiti cadyam “La persona que acepta el sendero del servicio devocional no está desprovista de los resultados que se obtienen del estudio de los Vedas, de la ejecución de sacrificios austeros, de la caridad o de la ejecución de actividades filosóficas y fruitivas. Por el simple hecho de realizar servicio devocional, ella consigue todo eso, y al final llega a la eterna morada suprema.” (Bg. 8.28) Aquí Krishna dice que el propósito de todas las instrucciones védicas es alcanzar la meta última de la vida: volver a Dios. Todas las Escrituras de todos los países tienen esta meta. Éste también ha sido el mensaje de todos los reformadores religiosos o acaryas. Por ejemplo, en occidente el Señor Jesucristo propagó este mismo mensaje. Lo mismo hicieron el Señor Buda y Mahoma. Ninguno de ellos nos aconseja hacer nuestra residencia permanentemente en este mundo material. Pueda haber pequeñas diferencias de acuerdo con el país, la época y las circunstancias, y de acuerdo con los preceptos de las Escrituras, pero todos los trascendentalistas genuinos aceptan el fundamento principal de que nuestro destino no es estar en este mundo material sino en el mundo espiritual. Todas las recomendaciones encaminadas a satisfacer los deseos más íntimos del alma indican que vayamos a los mundos de Krishna, los cuales están más allá del nacimiento y la muerte.
