Atulananda Acarya


Los Ejemplos De Mi Maestro

Los Dos Flojos

“Quiero alimentar a los flojos
-Dijo una vez un rey-
Más sin confundirlos con otros,
¿Cómo podría hacer?

“Deja eso en mis manos
-Le respondió su ministro
Que anuncien tus cortesanos
Tu deseo cual edicto...”

Por miles y miles llegaron
A los comedores dispuestos
Diciendo: “Me han llamado,
Soy un flojo, lo confieso

Y cuando estaban allí reunidos
Dijo el ministro: “Prendan fuego
A las telas y junquillos
Que dispusimos para ello...”

Pronto empezó a arder en llamas
Todo el comedor aquél
Y huyeron en bandada
Los que pretendían comer

Sólo dos quedaron dentro
Renuentes a querer salir
Y el rey escuchó por cierto
Que se dijeron así:

“Oye hermano este fuego
Ya me hace arder la cara...”
“Si es así tengo el remedio:
Dale no más la espalda...”

Y al punto dijo el ministro:
“Ahí los tiene mi buen rey,
Esos son flojos de fijo,
A ellos dele de comer...”

Y así el mundo es cual bosque en llamas
¿Quién no quiere salir de aquí?
Si por librarse no se afanan
Como esos dos han de existir

Page last modified on April 09, 2008, at 05:09 AM