Atulananda Acarya


Bellos Pasatiempos de Krishna - La Suprema Personalidad de Dios

LA SALVACION DE PAUNDRAKA Y DEL REY DE KASI

Llegó a Dvarka un mensajero -El rey Paundraka lo envió- Dice a Krsna: «¡Oh embustero! ¡Vasudeva Krsna soy yo...! Por mi gracia he descendido A poner fin al mal Deja de imitarme te digo Y ríndete a mi autoridad Si no haces caso en castigo Probarás mi reto mortal...»

Esto oído en la asamblea Suscitó largas carcajadas Desde el mismo rey Ugrasena Hasta en quienes lo rodeaban

No renunciaré -Krsna dijo- A los signos de Vasudeva Menos aun del disco Que usaré en la guerra

Con él cortaré tu cabeza Y la de tus seguidores Y los buitres harán fiesta Las águilas y alcones

A los perros daré cual presa Tu cuerpo así abatido Y misma suerte que ésta Para quien vaya contigo

Esto dile mensajero Y que es un engañador Que a barrerlos de este suelo He descendido Yo... Así dado el mensaje Así mismo transmitido Que el rey escuchó espectante En silencio recogido

La ciudad del rey de Kasi -De Paundraka el amigo- Rodeó Krsna en Su ataque Para castigar tal delirio

Allí Paundraka se encontraba Y presto salió al combate Con dos divisiones armadas Y con resuelto coraje

También salió Kasiraja Con tres fornecidos ejércitos Para apoyar en la batalla A su amigo que ya era diestro

Paundraka lleva la caracola, El disco, el loto y la maza El arco Saringa, la marca Srivatsa, Y su cuello adorna Una Kaustubha falsa

Una guirnalda de flores lleva Las mismas ropas amarillas El ave Garuda en su bandera... Imitando en todo a Krsna Valioso casco en su cabeza Sus aros cual pez espada Al ver la copia de Sí mismo hecha Krsna lanzó otra carcajada

Y allí vino la lluvia enemiga: Lanzas, tridentes, mazas y dagas Que hábilmente redujo Krsna Como a quienes las lanzaban

Pareciera la danza de Siva En la disolución final Muertos animales e infantería Sembrado el caos total

Las cuadrigas destruídas Y los caballos, asnos y camellos, Y los hombres y elefantes que yacían Enlodaron con sangre el suelo

Y ya ante Paundraka le dijo: «Me pediste los signos de Vasudeva ¡Ten cuidado! te daré el disco...» Pero antes una flecha certera Volvió su cuadriga añicos

Luego le cortó la cabeza Como corta Indra una montaña Y al rey de Kasi con Sus flechas También venció en la batalla Hizo volar su coronada cabeza Como a un pétalo un huracán Que cayó en su palacio en muestra De su castigada vanidad

Así venció a ambos reyes Y luego regresó a Dvarka Mientras cantaban alegres Los Siddhas en alabanza

Paundraka, por meditar en Vasudeva, Alcanzó sarupya o una forma igual a El Al morir limpió la ofensa que hiciera De hacerse pasar por el Supremo Ser

La cabeza de Kasiraj cayó a tierra Al principio fue vista con sus zarcillos Y unos dijeron: «Es la de Vasudeva, ¡Nuestro rey venció a su enemigo...!»

Mas después comprobaron que no lo era Sino la de su rey así abatido Sus esposas gritaron con pena: «¡Muertas somos sin nuestro marido...!»

Sudaksina entonces, su hijo, en venganza Encendió un fuego con brahmanas entendidos Y siguiendo los principios del tantra Ocupó la magia ansiando el castigo

Hizo esto tras propiciar a Siva Siguiendo de es la deidad consejo Y así ocupó para atacar a Krsna Este oculto y negro sortilegio

Y de este fuego surgió Daksinagni Desnudo, rojizo, cargando un tridente, Poderoso, enorme, pareciera que nadie Pudiera oponerse a su avance imponente

Los miles de fantasmas seguidores de Siva Formaron con él temible hueste Temblaba la tierra, toda vida gemía, A cada paso dado por el demonio ardiente

Este espíritu maligno sin embargo ¡No obedecía la orden fatal Contra un brahmana calificado...! Esto el señor Siva les supo anticipar

A Dvarka fue a cumplir el mandato Krsna entretanto jugaba al ajedrez Se convulsionó la ciudad de espanto Y fueron al punto a refugiarse en Él

Krsna tomó Su disco al instante Y le dijo: «Haz lo que debes hacer...» Como miles de soles radiantes Atacó al demonio sin darle cuartel

Congeló su cuerpo de ardiente fuego Y de esa manera fue vencido Entonces volvió sin más remedio Al sacrificio de donde había nacido

Y a quienes hicieron tal negro hechizo Redujo en fracciones en seca ceniza Se cumplió así la ley con que este arte se hizo: Que si erra el fin mata a quien lo realiza

Y tras él el Sudarsana venía Desmantelando la próspera Varanasi Por causa de ser enemigo de Krsna El rey que los regía, el rey de Kasi... Quien esta historia escuche o describa De toda reacción habrá de salvarse

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