Atulananda Acarya


Bellos Pasatiempos de Krishna - La Suprema Personalidad de Dios

LA RUPTURA DEL ARCO

Después vieron a una mujer jorobada Llevando atenta una pasta de sándalo Krsna le dijo al son que bromeaba: «¡Oh esbelta mujer! lo que allí llevas..... dánoslo

¿Quién eres, y para quién es eso? ¡Dámelo y serás afortunada.....!» «Querido Syam, muchacho moreno y travieso A Kamsa llevo esto cada mañana

Por ello él está tan satisfecho Que cada día me la reclama Mas al verlos a Ustedes doy por hecho Que en vuestro servicio es más apropiada...»

Los dos hermanos la cautivaron Y untó el sándalo en Sus cuerpos Con tanto amor pasó su mano Que Krsna pensó en premiar su esfuerzo

Sus pies pisó con los pies Suyos Y con Sus manos la estiró de las mejillas De inmediato un cuerpo hermoso obtuvo: Alta, anchas caderas, cintura fina...

Así se volvió la mujer más bella Y alcanzó posición gloriosa Pues el servico a Krsna a esto lleva A volverse una persona capaz y hermosa

Al verse tan bella se sintió endeudada Y tocado su corazón por la lujuria La ropa de Krsna empezó a jalarla Y coqueta le dijo sin mayor cordura:

«Mi querido héroe ven a mi hogar No puedo dejarte de esta manera Tu belleza me atrae y te quiero agradar Complace el deseo que en mí se alberga...»

Krsna se avergonzó por esta propuesta Que ante Su hermano mayor hiciera «Mi querida muchacha- fue Su respuesta- Agradezco tu invitación sincera,

Estando lejos de Mi hogar y soltero Una amiga como tú es un solaz Mas debo ver otros asuntos primero Y después sin duda te iré a visitar...»

Krsna así le respondió con dulzura Y de allí procedió por el mercado A las jóvenes desmayó Su hermosura, Flores, betel, sándalo, otros le obsequiaron

Después preguntó por el lugar del yajña Donde Kamsa había dispuesto un gran arco Al que custodiaban poderosos guardias Pero Krsna lo alzó sin hacerles caso

Como un arco iris era de grande y bello Y Krsna lo tensó con Su derecha Por la mitad lo partió con gran estruendo Como rompe un elefante caña fresca

A cielo y tierra llenó este sonido Y el mismo Kamsa temió por su vida… «¡Arréstenlo pronto!»- gritó enfurecido, Un guardia mientras a Krsna agredía

«¡Mátenlos!»- gritaba- y Los rodearon Mas Ellos tomaron el arco roto Y todos los guardias y otros soldados Cayeron abatidos pronto

Después siguieron visitando la ciudad Sin importarles la ley de Kamsa Eran devas del cielo para los demás Y de Sus hazañas hacían alabanza

Al anochecer salieron fuera Donde dejaron los carros reunidos Haciendo que Kamsa advirtiera Que su vida corría peligro

Lavaron Sus pies ya en el campamento Y Le sirvieron leche y platos sabrosos Pensó en el día siguiente por un momento Y después tranquilo se dio al reposo

Por otro lado, al saber del arco, Kamsa, Y de la muerte de sus custodios, Sintió desvanecer su esperanza Y esa noche no halló paz , de ningún modo

Presagios desfavorables se anunciaban Donde a Krsna y Balaram vio como la muerte El espejo no reflejaba su cara Y en su sombra, huecos, dejaban verse

Vio dobles las luminarias del cielo Y sintió un sonido agudo en sus oídos Sus pasos no se marcaban en el suelo Y los árboles eran cual de oro fundido

Se vio en un sueño aceptando veneno Y en un carro con fantasmas tirado por burros Bañado en aceite aparecía luego Con una guirnalda y del todo desnudo

Vio señales dormido y despierto Y pasó esa noche más bien en vigilia Y al amanecer vio si estaban dispuestos Los enseres para el duelo del día

Banderas y flores rodeaban la arena Asientos para reyes y dignatarios Kamsa ocupó su lugar en espera Seguido por ministros y secretarios

Allí estaba él, el más importante Tanteando a ciegas su oscura suerte Su corazón tremía a cada instante Rodeado de poder, temió su muerte

Entraron luchadores como Kuta, Mustika, Canura, Sala y Tosala, Animados por concierto de música Y haciendo de sus maestrías gala

Kamsa también dio la bienvenida A los gopas que traían regalos Y ocuparon un grupo de sillas Que se les habian asignados.

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