Bellos Pasatiempos de Krishna - La Suprema Personalidad de Dios
LA MUERTE DE SATRAJIT Y DE SATADHANVA
Por ese entonces los Kurus a los Pándavas Dieron por morada la casa de laca La cual fue consumida por las llamas Noticia que fue recibida en Dvarka
A Hastinapur fueron Krsna y Balaram Simulando el dolor por la tragedia Sabían la verdad mas la callaban Ante Bhisma y Vidura mostraron pena
De Krsna aprovechando la ausencia Satadhanva conspiró contra Satrajit Entró en su casa y con gran violencia Lo mató de la forma más vil
Su hija Satyabhama y otras mujeres Gritaban y lloraban, mas sin piedad, Como un carnicero que ignora mercedes Lo mató como a un animal
La muerte de Satrajit varios deseaban Por codiciar la joya que poseía O porque la mano de Satyabhama No les fue dada después de ofrecida
Incluso Akrura y Kritavarma Siendo devotos también participaron Deseando que a Krsna le retornaran La joya que El mismo había rechazado
Como no le fue dada de buena gana Sino más bien por forzado compromiso Krsna se negó entonces a aceptarla Y sólo a la bella princesa quiso
Estos devotos se vieron en tal tranza Pues Akrura fue por las gopis maldecido Y Kritavarma por conocer a Kamsa Estaba desde antes mal influído
El cuerpo de Satrajit en aceite fue puesto Para que Krsna viera el malvado crimen Y a Hastinapur fue entre lamentos Su esposa Satyabhama a decirle De qué manera su padre había muerto Que volviera a Dvarka lo antes posible
Krsna lamentó la muerte de Su suegro Y volvió a Dvarka a matar a Satadhanva El malvado al saberlo sintió mucho miedo Y fue a refugiarse con Kritavarma
Mas él le dijo que no podía protegerlo De la ira de Krsna y Balarama Que Kamsa y los suyos quisieron vencerlos Mas ni uno pudo,¡ ni el terco Jarasandha! «Ellos son la Persona Suprema Y nosotros sólo gente ordinaria ¡No podría yo ni ofenderlos siquiera...!» -Fueron así sus claras palabras-
Entonces Satadhanva fue donde Akrura Pero él le advirtió de igual manera Que enfrentarse a Ellos sería locura Pues sólo con desearlo el mundo crean
«Krsna de niño levantó Govardhana Siete días seguidos sin queja ninguna ¿Quién podría igualarlo en tal hazaña? ¡Aprecia Su gloria...!» -le dijo Akrura-
Satadhanva le dejó la joya y huyó Muy veloz en escogida montura Tras él fueron Sri Balaram y el Señor En su cuadriga flameaba Garuda
Su caballo murió en la ciudad de Mithila Y su fuga continuó a toda carrera Los Hermanos también fueron a su siga Corriendo a pie tras de su huella
Por fin el refulgente sudarsana cakra Del demonio huidizo cortó la cabeza En su ropa buscó Krsna la Syamantaka Sin hallarla en ella para Su sorpresa
«Con alguien debió dejarla en Dvarka -Dijo Balaram con convencido acento- Ve Tú, Krsna, allá a buscarla Puedes estar seguro de esto...»
Balaram decidió quedarse en Mithila Donde era amigo del rey Janaka Mientras siguiendo tras la joya, Krsna, Decidió regresar a casa
Varios años quedó Balaram en tal ciudad Como huésped de honor en el palacio del rey Duryodhana se acercó en esa oportunidad Para aprender la lucha con maza de El
Krsna cremó a Satrajit en Dvarka Y luego mandó a buscar a Akrura A Kasi había huído temiendo su falta Kritavarma también huyó por las suyas
Pestes y disturbios la capital azotaron Y a la ausencia de Akrura muchos lo atribuyeron Pues por un hecho que a su padre había pasado A su hijo también, como a alguien especial lo tuvieron
Fue cuando el reino de Kasi sufrió una sequía Y un astrólogo aconsejó al rey, tras ver su carta, Que a su hija casara en un propicio día Con el padre de Akrura llamado Svapalka... Cumplió el rey con todo, tal cual le decían, Y desde allí en su provincia llovió sin falta
Otros dijeron que las desgracias Eran por no encontrarse la Syamantaka Por ello Krsna hizo que lo hicieran llamar Y así volvió a Dvarka sin hacerse esperar
Krsna le pidió que la joya mostrara Para que todos supieran que él la tenía Al traerla como el sol mismo brillaba Maravillando a todo el que la veía
Del hijo de Satyabhama sería En el futuro su herencia justa Akrura, alma piadosa, la guardaría Hasta que el plazo debido se cumpla...
Quien esta historia escucha o describe O quien tan sólo la recuerda De toda difamación se ve libre ¡Y alcanza libertad, y paz verdadera!
