Atulananda Acarya


Bellos Pasatiempos de Krishna - La Suprema Personalidad de Dios

LA MUERTE DEL ELEFANTE KUVAYALAPIDA 42

Después de bañarse y cumplir con el dharma Krsna y Balaram sintieron los tambores Que desde la arena al pueblo anunciaban El duelo a iniciarse entre redobles

Allá fueron los hermanos enseguida Mas al llegar a la entrada de la arena Vieron que el gigante Kuvalayapida Con su porte impedía que siguieran

Krsna viendo al cuidador captó la idea Y se preparó ajustando Su cinto Con voz de trueno lo incitó a la pelea: ¡Apártate o morirás!- le ordenó de un grito

El guardián insultado entró en ira Y asusó al elefante con su vara Este atacó con su trompa erguida Como guiado por el mismo Yama

Krsna se escondió detrás de sus patas Mientras su trompa lo buscaba insistente Mas lo agarró de la cola y a la rastra Lo llevó como Garuda a una serpiente

Unos veintitrés metros lo arrastró Llevándolo de derecha a izquierda Y una fuerte palmada le dio y corrió A su espalda para que no lo viera

Después se tiró al suelo y lo hizo tropezar El elefante cayó con un rugido Y levantándose lo quiso atravesar Mas en la tierra clavó el colmillo

Se levantó y Lo atacó enloquecido Su guardián encima suyo lo asusaba Krsna le tiró la trompa y cayó aturdido Y luego quebró su espalda y mató al guarda

Después de matarlo cargó el colmillo Y llegó salpicado de sangre a la arena El Señor Balaram hizo lo mismo Y así ambos entraron a escena

Cada uno vio a Krsna de acuerdo a su rasa: Los luchadores Lo vieron como un rayo La gente en general alabó Su gracia Para las mujeres era el más gallardo,

Para los pastores era su pariente Para Nanda y Yasoda su niño querido Para los ksatriyas el gobernante más fuerte Para Kamsa la muerte, lo más temido

Una persona inepta para los necios Para los yogis el Alma Suprema Para los Vrisnis el más excelso... Así lo vieron de diversas maneras

Kamsa supo de la muerte del elefante Y comprendió que Krsna era formidable Su pueblo lo encontraba un ser fascinante Y lo miraba con afán insaciable

Bebieron Su belleza ¡néctar del cielo! Sintieron Su aroma, el sabor de Su cuerpo Les pareció abrazarlo con gran celo Al ver tal encanto rompieron silencio

Cantaron las glorias de los Hermanos De cuyos actos y belleza sabían Por fin ahora podían mirarlos Y admirar esas formas divinas

Sus lilas de Vrindavan recordaron Sus nacimientos como hijos de Vasudev Cómo Nanda y Yasoda los adoptaron Y a los demonios lograron vencer...

Kaliya, el orgullo de Indra curvado, Cómo alzó la colina de Govardhan, Cómo las gopis por Él olvidaron Todo interés por el placer material

Elogiaron la gloria de los Yadus Ahora con Krsna mucho mayor Mientras estaban así conversando La banda dio inicio a redobles de tambor

Canura entonces dijo a Krsna y Balaram: «Hemos oído de Sus actos pasados Y hoy el pueblo ansía verlos luchar A oídos del rey Vuestra fama ha llegado Y por eso él mismo los hizo llamar Si alguien se precia de buen ciudadano A su señor debe tratar de agradar

Sabemos de la fuerza de vuestros brazos Y con la nuestra la queremos medir Que disfrute el rey de un momento grato Junto a quienes invitó a compartir...»

«Mas nosotros somos sólo muchachos -Le respondió Krsna a Canura- Ustedes son luchadores muy aptos Lejos estamos de vuestra estatura

Nosotros, claro, a veces jugamos Para pasar los momentos de ocio Pero competir con ustedes lo hallamos Contrario a los principios religiosos...»

A esto Canura, el aborigen, dijo: «Sabemos que no son ni niños ni jóvenes Y que están más allá del mundano hechizo Tú mataste al elefante de renombre Que venció a otros de poder magnífico,

Así Tú Te enfrentarás conmigo Y con Mustika Tu hermano Bala Por vuestra fuerza fuimos elegidos Como luchadores de vuestra talla...»

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