Bellos Pasatiempos de Krishna - La Suprema Personalidad de Dios
LA HISTORIA DE LA JOYA SYAMANTAKA
Satrajit, el devoto del sol En su cuello luciendo la Syamantaka De fortuna dadora, de gran fulgor, Se paseaba por toda Dvarka
Brillando como ese radiante dios Algunos pensaron: «Surya ha venido A visitar a nuestro Señor...» Y así Satrajit no fue reconocido
Tampoco a Krsna fue a visitar Sino que su joya dejó bien guardada Y olvidando al Señor la empezó a adorar Con brahmanas que contratara
Setenta y siete kilos de oro producía Y todo infortunio y dolencia alejaba Riqueza que daba todos los días Y que su alma al mundo a la vez apegaba
Krsna quiso que la joya fuera dada Al rey Ugrasena cual honroso presente Idea que no gustó nada A Satrajit que la retuvo renuente
El hermano de Satrajit, Prasena, Tomó un día la joya y montó a caballo Paseando su orgullo se adentró en la selva Donde un león lo atacó matándolo
Después Jambavan, poderoso gorila, Devoto de Rama y de invencible temple Al mismo león le quitó la vida Y dio la joya a su hijo como un juguete
«Krsna mató a mi hermano Prasena -Pensó Satrajit cuando él no volvía- Pues no di la joya al rey Ugrasena...» Y el rumor de esta idea tuvo acogida Difamando a Krsna en Dvarka entera
Por ello Krsna decidió ir a la selva Por caballeros de Dvarka acompañado Muerto encontró a Prasena y a la fiera Que Jambavan matara con sus manos
Después a la boca de un túnel largo y oscuro Llegó Krsna que a donde Riksa llevaba A sus amigos en la entrada detuvo Y El siguió solo, llevando Sus armas
A la salida encontró al hijo de Riksa Que con la joya Syamantaka jugaba Ante los gritos de alarma de la nodriza Llegó Jambavan a ver qué pasaba
Cubierto de ira, de furioso enojo, Se paró ante el Señor para agredirlo No lo reconoció, siendo su devoto, Por su apego e ira lo vio como enemigo
Con armas y piedras se entrelazaron Con árboles y puño en terrible encuentro Golpes se daban como fuertes rayos Por veintiocho días sin ceder ni un momento
Mas Riksa sintió disminuir su fuerza Y ante tal contrincante se sintió extrañado ¿Cómo resistía con tal entereza Los violentos golpes que le había dado?
En el mundo no había persona capaz De resistir su poder impetuoso De esa manera pudo realizar Que atacaba al Señor, la sed de sus ojos
La ira y el apego no le dejaron ver Que con Krsna luchaba con bravo esfuerzo Mas este servicio dio al Señor placer Y Se le manifestó gracias a eso
Jambavan pudo entonces comprender Que con el Señor Supremo luchaba Ofreciendo al punto obediencia a Sus pies Su oración surgió cual vertiente guardada:
«Oh Señor que al mundo creas Y que actúas como el factor tiempo Tú controlas la naturaleza entera Y nada escapa a Tu mirar atento
Tú eres mi venerado Ramacandra El que cruzó en Su puente a Lanka Aún recuerdo como con Tu mirada Del mar sometiste su altanera falta
Después hirieron el cuerpo de Ravana Con mortal silbidoTus agudas flechas Roto el pecho y decapitadas Mordieron tierra sus diez cabezas
Nadie puede a mí vencerme Como hoy Tú, Gracioso Divino ¿Con qué propósito vienes a verme? Dime ¡oh consuelo del afligido!...»
No sólo la joya le dio gozoso Sino también la mano de su hija Jambavati llamada, de ojos de loto, De finos rasgos y belleza exquisita
De los veintiocho días doce esperaron Fuera del túnel los amigos de Krsna Ya en Dvarka a Candrabhaga adoraron Temiendo una desgracia al Señor de la vida
Por bendición de la buena diosa Krsna pronto llegó donde ellos Consigo trayendo dos joyas valiosas De Su amor y honra brillantes luceros
Pronto hicieron ceremonia auspiciosa Felices de tener a la nueva pareja Dvarka celebró fiesta pomposa A la ofensa dada, honrosa respuesta
Luego Ugrasena convocó a una asamblea Donde Krsna explicó todo lo acontecido Satrajit sufrió en su corazón la pena Por la infamia que había cometido
Pensando en cómo contrarestar su ofensa De verguenza lleno, agobiada su alma Decidió dar a Krsna la joya de vuelta Junto con su bella hija Satyabhama
Mas Krsna sólo aceptó a la princesa Que la joya en su altar no más la dejara Así Dvarka gozaría por su presencia De verse sin ningún dolor aquejada...
