Bellos Pasatiempos de Krishna - La Suprema Personalidad de Dios
LA HISTORIA DEL REY NRIGA
Dentro de un pozo una lagartija grande A unos hijos de Krsna les tocó descubrir Fueron presurosos a avisarle a su padre Quien con Su mano izquierda la sacó de allí
Al salir del pozo el extraño reptil Se transformó en un semidiós hermoso «¿Quién eres, y porqué estabas ahí?» Le preguntó Krsna por el bien de los otros
Y allí el hijo de Iksvaku, Nriga, Comenzó a relatar su historia Generoso rey fue en su otra vida De ya bien conocida gloria
Miles de sacrificios hacía Miles y miles de vacas daba Como hay polvo en la tierra decían Como en la noche hay luminarias
Todas vacas con un ternero Cargadas de leche abundante De dorados y bellos cuernos De plateados cascos brillantes
Sólo daba a brahmanas buenos Jóvenes, sabios, de vida sobria Les daba oro, tierras, finos atuendos, Buenas esposas, cereales, joyas...
Caballos, elefantes, cuadrigas, Plata, utencilios, casas, Cuanto quisieran, cuanto había, ¡Lo que les hiciese falta...!
Mas un día que el destino marcara Una vaca dada volvió al viejo redil Y otra vez la dio el rey a otro brahmana Cosa que el primero no pudo admitir:
«Esa vaca a mí ya fue dada, ¿Cómo es que ahora pertenece a él?» Y discutieron los dos brahmanas Ante el desconcertado rey...
«Algún error debe haber ocurrido -Dijo Nriga disculpándose así- Perdonen lo que ha sucedido Y tomen por ella otras cien mil...»
Mas ambos sólo a esa querían Y dejaron el palacio enojados Y al llegar Nriga al fin de su vida A la corte de Yamaraj fue llevado
Y allí dijo el supremo Yama: «Elige oh rey de acuerdo a tu deseo O gozar ahora de tu piedad pasada O sufrir por tus pecados primero...»
Elegir gozar de su piedad Habría sido lo mejor Pues de ahí podía avanzar Y limpiar toda mala reacción
Mas quiso primero padecer El resultado de sus pecados Corriendo así el riesgo de caer A cuerpos más degradados
Por buscar el rey placer celestial Se ocupó en sacrificios de fuego Peligrosa labor con riesgo tal Que un solo error lo llevó a ese infierno
Pero en su cuerpo de reptíl Siempre adoró al Señor Krsna Sin dejar de repetir Su nombre y gloria divina
Y al fin tenía a su Señor A quien adoró extasiado Con una bella y larga oración Su yelmo de oro, a Sus pies postrando
Una nave entonces venida del cielo Descendió en busca del piadoso rey Y tras recibir permiso del Supremo Subiéndose a ella volando se fue
Krsna estaba con Sus familiares Y allí les aprovechó de enseñar Que a los brahmanas no deben privarles Ni los reyes de su propiedad
Robar lo que es de un brahmana Es peor que tomar veneno Pues de ese pecado nadie se salva Mas de un tóxico sí hay remedio
Por ‘tocar’ lo que es de un brahmana Tres generaciones se condenan Y diez, si le ‘roban,’ se degradan (Diez que le anteceden y que de él descienden)
Si un rey envanecido Toma lo que es de un brahmana Al infierno abre el camino Por su acción poco sabia
Junto se va con su familia Al infierno Kumbhipaka Si a un liberal y protector dvija De su propiedad se le saca
Sesenta mil años en el infierno Como un gusano en profunda miseria Para quien de un brahmana sincero De lo que él dio, o tiene, se adueña
Por ello les digo ni por error Tomen lo que es de un dvija Causa será de perdición De desgracia para la familia Sólo el ‘desear’ tal posesión Disminuye nuestra vida
El que así envidia será vencido Y su propiedad saqueada Caerá presa de sus enemigos Y como serpiente reencarna
Aun si los insulta o los hiere Un brahmana siendo injusto Con una sonrisa toleren Y no le causen disgusto
Yo mismo los reverencio Al menos tres veces al día Y gusto de quien sigue Mi ejemplo Y al que no... ¡ se le castiga..!
Aun si se toma sin saberlo Lo que pertenece a un dvija Su vida cae en desconsuelo Esto nos enseña el rey Nriga
