Atulananda Acarya


Bellos Pasatiempos de Krishna - La Suprema Personalidad de Dios

LA ENTREGA DEL MENSAJE DE KRSNA A LAS GOPIS

Uddhava llegó a Vrindavan, Las aves lo anunciaban, La carrera de las gacelas, Y el polvo que alzaba

Uddhava llegó a Vrindavan, Se alojó en casa de Nanda, Allí lo vieron que estaba, Las gopis esa mañana

(Todas ellas visitaban, A madre Yasoda y al rey, Y en la pena los acompañaban, Desde que Krsna se fue)

Como El tiene los ojos, Sus brazos largos, su suave piel, Una guirnalda de lotos, Y ropa amarilla también

La belleza de su rostro, Todo lo recuerda a El, Es sin duda Su devoto, Algo nos hará saber

Se llevaron a Uddhava, A un solitario lugar, Para que allí les hablara, Del que las hace llorar

Y allí las gopis le dijeron: Ahora que Krsna se ha ido ¿Qué esperanza queda ya? En este mundo dolido, A la larga todos se van...

Krsna seguro te ha enviado, Porque a Sus padres no puede olvidar, Otro interés aparte de ese, No pensamos que pueda guardar

Mientras puede complacerse, Krsna gusta de una mujer, Como el abejorro de las flores, Que aún guardan su miel

La prostituta deja a su amante, Apenas su dinero se termina; Y a su maestro el estudiante, Cuando su educación culmina

El ciudadano deja su país, Si no le da garantías; Y el ave deja el jardín, Que de dar frutos se priva

Al terminar de comer la visita Deja la casa del anfitrión; Y los animales ya no transitan El bosque que se quemó, Así el hombre después evita, A la amiga que lo complació

Mientras así las gopis se quejaban De sus tantas penas de amor; A un lado se hizo Sri Radha, Quien a un abejorro así habló: ¿De dónde vienes abejorro De la naturaleza de mi Señor, Que robas el tesoro Que encierra cada flor?

Veo en tu bigote rojo El kunkum que manchó A Su guirnalda el abrazo Que a Su favorita le dio

No eres un confiable mensajero De un confiable Señor, Por lo tanto ¿para qué quiero Embriagarme de ilusión?

Buscas tocar Mis pies Como si pidiendo un favor, Mas no quiero ya saber, (¡Oh Uddhava!) de ese amor

Tu amo Krsna es de tu calaña, Tú pruebas y pruebas en cada flor; Así ese beso que una vez nos daba Después sin motivo nos lo quitó

La diosa Laksmi ha sido cautivada Como no quiero estarlo yo No deseo ser engañada Ni por el mensajero ni su patrón

Sabemos bien de Krsna ¿Qué puedes decir en su favor? Serán cuentos viejos lo que nos digas ¡Nosotras lo conocemos mejor!

Ahora El es el amigo de Arjuna Y a otras mujeres ya conquistó Satisfaciéndoles su lujuria Ellas felices te darán atención

Dejamos hijos, esposos, parientes Sólo por complacerlo a Él Aun así nos dejó para siempre ¿Merece entonces que le tengamos fe?

Quizás siendo más inteligentes A las niñas de Mathura no puede engañar Y por eso llama a estas imprudentes Pero esta vez con nosotras no va a jugar

¿Pero para qué querrá llamarnos Si Él sabe seducir a toda mujer...? Al universo entero han cautivado: Su sonrisa, Sus ojos, el olor de Su piel...

Krsna Se jacta de muy magnánimo Y así es como los sabios Lo alaban Mas a nosotras nos ha olvidado Y así Sus atributos no nos sirvia de nada

Abejorro tonto no sabes Cómo es Krsna de cruel Incluso supimos por Paurnamasi De cosas que nunca debió hacer:

Que en su vida pasada fue Ramacandra Y a Vali mató sin dejarse ver Y su nariz deformó a Surpanakha Cuando un ksatriya no se niega a una mujer

Antes que eso vino como Vamana Y a pesar que recibió todo de Maharaj Balí Él, muy ingrato, ¡lo envió al Patala! ¡Aprende de esto aunque es duro de oir...!

Lo que más nos sorprende en todo esto Es que a pesar de ser siempre tan cruel Ni nosotras las gopis ni los sabios excelsos Podemos olvidarlo siquiera una vez

En mi opinión no hay que hablar de Krsna Porque si ese néctar entra en el oído Una olvida sociedad, amigos y familia Y en Su búsqueda después deambula perdido

Nosotras estamos condenadas Como las ciervas de manchas negras Que no dejan de ser cautivadas Cuando el silbido del cazador suena

Así hemos sido nosotras hechizadas Por el sonido de Sus palabras divinas Y el brillo de Sus uñas nos tiene encantadas ¡Por ello por favor no nos hables de Krsna...!»

Así hablaba la más Amada En el éxtasis sumida Y al ver que la abeja se alejaba Quedó como enloquecida

¿Irá a contarle a Krsna? ¡Qué desatinada he sido! Mas al ver que la abeja volvía Pensó: « Krsna todavía Es bondadoso conmigo...

A pesar de mi duro mensaje ¡Te envía aquí otra vez! Bienvenido mi buen amigo ¿Vienes a llevarme con El?

¿Pero cómo me llevarás tan lejos, Siendo tan pequeño tú? Más bien olvidemos eso Y dínos si El nos recuerda aún

¿Será que volverá algún día Y con sus fuertes brazos nos abrazará? Pregúntale por favor eso a Krsna No creo que nos haya podido olvidar...» Uddhava estaba sorprendido Ante tanta muestra de amor Y le dijo a las gopis: «Gopis habeis conseguido El fruto maduro de toda labor...

La meta que buscan los jñanis Entregados a la especulación Y los místicos perfectos o yogis Que añoran la liberación, La meta de dar caridad, De la sociedad y la religión Todo alcanzaron y mucho más Por vuestra sincera devoción...

Las gopis no querían escuchar Las glorias que Uddhava cantaba de ellas Mas el mensaje que venía a entregar Sí anhelaban sobremanera

Allí el discípulo de Brhaspati Comenzó a leerles el mensaje: «Sepan ¡oh gopis! que nada nos separa Pues Yo me encuentro junto a cada alma

(Todo emana de Krsna Todo dentro de Él se encuentra ¿Cómo pueden separarse de Quien Todas las cosas sustenta?)

Porque siempre me han amado Nada les queda por alcanzar Con un sólo fin las he dejado: Para ensalsarlas aún más

Que sólo de ustedes aprendan Quienes desean amar Cómo aman y aman en la pena ¡A pesar de Mi gran crueldad...!»

Las gopis dijeron: «Que Kamsa ha muerto hemos sabido Y los Yadus lo deben festejar ¿Será que Krsna nos echó al olvido Y disfruta con las niñas de la ciudad?

Nosotras somos sólo aldeanas Ellas son cultas y El debe gozar De sus gestos sonrientes y Sus miradas ¿Para qué nos va a recordar?

¿Recordará acaso la noche aquella Entre las flores kumuda...? Vrindavan vestía muy bella Con tenues fulgores de luna

Allí sonaban nuestras campanitas En el círculo del baile Y El nos hablaba entre caricias ¡Que noche aquella!¡Inolvidable! Nosotras sí la recordamos Y nos quema el fuego de la separación Nube oscura ¡Oh Krsna! nos has dejado Y prometiste que volverías A llovernos Tu amor...»

Otra gopi dijo: «Krsna, el Señor de Laksmi, Es autosuficiente El no necesita de nadie Ni de nosotras, pobres aldeanas, Ni de otras niñas más influyentes ¿Hasta cuándo derraman sus lágrimas? ¡Dejen de ser tan inocentes!»

Y otra dijo: «Sí, no tiene sentido nuestra esperanza Aprendamos a vivir en la decepción Píngala ya dijo que no hay nada mejor Que las lecciones que enseña el dolor

Ya sabemos que no volverá Y aun así esta esperanza no muere ¿Será que podremos un día olvidar A este cruel subyugador de mujeres? ¡Ni la diosa Laksmi lo puede dejar! ¡Aun sabiendo que El no la quiere!

¡Oh Uddhava! Vrindavan es la tierra De los ríos, los bosques y las vacas Todo lo que vemos nos recuerda A Krsna y Balaram tocando Sus flautas En algunos lugares aún quedan huellas Puedes ver claramente Sus marcas Pero éstas ya no nos consuelan ¡Es El mismo Quien nos hace falta...!

Dijeron las gopis: «No podemos olvidarlo Su forma de caminar, Su sonrisa, Sus constantes palabras jocosas Y por ello estamos siempre orando: ¡Oh Señor de gracia infinita! No dejes sufriendo a Tus devotas ¡Amigo de los afligidos! Ahora tu ausencia nos hace sufrir De esta triste condición alívianos Esto nos pasó por apegarnos a Ti...

Uddhava dijo: “Así como Krsna cerrando Sus ojos El incendio del bosque sofocó Así apaguen ustedes el fuego ardoroso Causado por el dolor de la separación Cierren sus ojos de loto Y vean al Señor del corazón...”

Uddhava les dio la medicina salvadora Hablándoles de Krsna de sol a sol Por varios meses acompañó a las pastoras Maestras excelsas del más grande amor Después se despidió de Yasoda y Nanda Y de las gopis que lo acompañaron Hasta las afueras de Vrindavan Y le entregaron varios regalos...

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