Bellos Pasatiempos de Krishna - La Suprema Personalidad de Dios
LA LIBERACION DEL REY JARASANDHA
Salva era amigo de Sisupal Lo acompañó en su ansiada boda Esa vez a los Yadus prometió matar Y maldecía a Krsna a toda hora
Incluso a Él mismo prometió matarlo E inició un sacrificio para Siva Hizo austeridades y por un año Un puñado de cenizas fue su comida
Siva vino a preguntar por su deseo «Dame un avión- le dijo- invencible Que ni devas ni asuras paren su vuelo Que ni a Nagas ni a humanos les sea posible Impedir que surque todos los cielos.»
Siva accedió entonces a bendecirlo Y con Maya preparó su gran aeroplano Muy poderoso, como lo había pedido Capaz de aterrar a todos los Yadus
Era casi como una gran ciudad Y volaba tan alto y tan veloz Que costaba verlo y aun más atacar Y la noche no le era problema mayor
A Dvarka fue con sus soldados Y él montado en su aeronave La ciudad rodearon y atacaron Sin dar paz ni descanso a nadie
Balnearios y plazas destruyeron Muros, palacios y portones, Arboles, piedras, cayeron del cielo, Fuego, serpientes, causando ecatombe
Toda Dvarka cayó en la penumbra Por el denso polvo de un torbellino Disturbios como los que Tripurasura Causara antaño a los santos mendigos
Mas la oscuridad causada fue disipada Por Pradyumna que surgió cual sol naciente Rodeado por sus hermanos y escuadras Lanzaba feroz sus flechas ardientes
De afiladas puntas, de doradas plumas Con veinticinco atacó al comandante Con cien a Salva y con diez, tres y hasta con una Mató a soldados, caballos y elefantes
Satyaki, Carudesna, Samba, Akrura, Suka, Bhanuvinda, Gada, Kritavarma y Sarana Al temible ataque se unían
Los guerreros de ambos bandos elogiaron La destreza sin igual de Pradyumna Mas el avión era tan extraordinario Que siguió su ataque sin falla ninguna
El místico avión se multiplicaba Se hizo visible, invisible, voló alto o muy bajo Aparecía en el suelo, el cielo, o en una montaña O de pronto detenía su vuelo en un alto
Los Yadus aún prosiguieron su ataque Sembrando la muerte entre los soldados Salva mismo no consiguió escaparse Y herido por flechas cayó desmayado
Los soldados de Salva no eran menos diestros Y su comandante Dyuman atacó a su vez Las veinticinco flechas no fueron tropiezo Y con su maza a Pradyumana alcanzó a acometer
Como un fuerte rayo golpeó su pecho Causando el desmayo del guerrero Yadu Voces gritaron:¡Está muerto!¡Está muerto! Clamor que a muchos dejó alarmados
El hijo de Daruka era su auriga Y al verlo así lo sacó de la batalla Mas al volver de su conciencia perdida Pradyumna lo retó con estas palabras:
«Verguenza así no vivió mi familia ¿Porqué me hiciste causar tal infamia? La gente reirá de mi cobardía ¿Qué dirán mi Padre y mi tío Balarama?
Sus preguntas serán un duro castigo Dirán:»¿Te has vuelto un eunuco?¡Oh afeminado! ¿Cómo pudo asustarte así el enemigo?» ¡Oh Daruka!¡Cuánta cobardía has mostrado!
Daruka dijo:»¡Oh señor, ten larga vida! No pienso que actué en forma incorrecta Pues es deber del guerrero y del auriga El ayudarse en situaciones adversas
No violé los principios de la guerra Pues dejé el campo al verte mal herido Tu conciencia ida, no hubo otra manera Mas que darte un momento de respiro
