Atulananda Acarya


Bellos Pasatiempos de Krishna - La Suprema Personalidad de Dios

KRSNA SE CASA CON CINCO REINAS

La mano de Draupadi ganaron los Pándavas Y de allí al palacio de Hastinapur fueron Luciendo hermosa prestancia gallarda Y mostrando que habían salvado del incendio

Allá fue Krsna con imponente cortejo Con Yuyudhana, Su comandante en jefe, Tronar de tambores, clarines, festejo, Iba donde sus devotos El que los protege

Los Pándavas Lo recibieron con alegría Al igual que a Yuyudhana y a Satyaki Sintieron que les volvía la vida Al ver al Señor llegando hasta allí

Draupadi también se acercó a saludarlo Con su gracia femenina natural Todos los Yadavas que Lo acompañaron Recibieron un sitio de honor por igual

Krsna fue a ver a Kunti, Su tía, Quien se alegró mucho de verlo Sabía que a El le debían la vida Que nunca dejaba de protegerlos

«Cuando enviaste a mi hermano Akrura Para saber cómo estábamos nosotros Pude ver que siempre nuestro bien procuras Que no debemos andar temerosos

A todos Tu protección prodigas Pues no tienes favorito ni enemigo Basta tan sólo con que uno Te pida Para que reciba Tu afectuoso abrigo

A pesar de ser imparcial con todos Es verdad que a Tus devotos prefieres Como ama más la madre de algún modo A aquellos hijos que de ella dependen..»

«¿Qué austeridad hicimos en vidas pasadas Para que hoy seas tan bondadoso con nosotros? Le dijo Yuddhistir- pues somos personas mundanas En la vida familiar y en la política absortos

Los yogis místicos buscan Tu gracia Con grandes esfuerzos y austeridades Mas aun así Te les escapas Y a nosotros nos muestras mil bondades

Tú eres la Personalidad de Dios Y el Amigo Universal sin duda A Tus devotos concedes Tu favor Y a nadie niegas Tu ayuda...»

Krsna decidió pasar los meses de lluvia Junto a los Pándavas, Sus buenos devotos, Llenó de alegría a Hastinapura El ver al Señor con su sonrisa de loto

Cierta vez Krsna y Arjuna salieron de caza Y el segundo mató animales salvajes Tigres, jabalíes, que eran amenaza Para los hermitaños de esos parajes

También cazó animales pequeños Como liebres y venados que no atacan Y su carne en el sacrificio ofrecieron Los avesados brahmanas de casta

Krsna tan sólo lo acompañaba Pues El no necesita de práctica alguna Después Arjuna quiso tomar agua Y ésto los llevó a orillas del Yamuna

Mientras allí bebían y se refrescaban Vieron caminar a una hermosa doncella «Averíguame, Arjuna, cómo se llama, -Krsna le dijo- pregúntale a ella...»

Que era Kalindi -supo Arjuna- Quien en la ribera sacrificios hacía La personalidad misma del Yamuna Quien por esposo al Señor Visnu quería

«Sé que eres el gran héroe Arjuna Ora porque sea un día mi esposo Pues es sólo El quien a todos cuida Sólo a El quiero, por El son mis votos...»

Al saber de ésto el piadoso Krsna De inmediato accedió a aceptarla La hizo subir a Su cuadriga Y a Yuddhisthir fue a presentarla

Un día Krsna llamó a Visvakarma El arquitecto de los semidioses Para que hiciera una ciudad a los Pandavas Con el arte y belleza que sólo él conoce

Luego Krsna le dio a Agni el bosque Khandava Que al rey Indra le pertenecía Sus hierbas medicinales necesitaba Para recobrar su juventud perdida

Agni había complacido a Krsna Al darle el sudarsan, poderosa arma, Y el Señor con Arjuna en su cuadriga Fue a ese bosque para ofrecer su dádiva

Agni devoró las hierbas preciadas Y estando feliz regaló el Gandiva, Cuatro caballos blancos, interminable aljaba, Con dos poderosas flechas y una cuadriga

En esa ocasión Arjuna salvó a Maya -Demonio místico que allí se encontraba- De morir consumido por las altas llamas...

Maya agradeciendo a su amigo Pandava Construyó la casa de asamblea En tal forma que si un envidioso entraba Donde había agua vería tierra Y donde había tierra vería agua... (Esto hizo confundir a Duryodhana Cuyo odio aumentó sobremanera)

Pasado un tiempo Krsna volvió a Dvarka Y tras determinar un día auspicioso Esposó a Kalindi y en cada casa Celebraron las nupcias llenos de gozo

Después Krsna Se casó con Mitravinda Hermana de los reyes de Avantipura Ella ya deseaba casarse con Krsna Quien la montó decidido en Su cabalgadura

Siete fuertes toros debían ser vencidos Para ganar a la princesa de Kosala Varios príncipes la habían pretendido Mas volvían gimiendo su esperanza frustrada

Era hija de Nagnajit, Satya llamada Y en su corazón a Krsna quería Los ritos propios para ello efectuaba Anhelando ese amor noche y día

Allí llegó Krsna con cortejo pomposo Y Nagnajit Lo recibió complacido Satya rebozaba llena de gozo El Señor de su vida había venido

«Si acaso algún acto piadoso he hecho Y si en verdad Lo quiero por esposo Seguro estará hacia mí bien dispuesto Pues nunca El se niega a Sus devotos...

¿Mas cómo podrá complacerse conmigo El Señor de Laksmi a Quien Siva y Brahma adoran? Sólo por Su gracia estará complacido Siento que no lo tendré de otra forma...»

«Tú eres Narayan -le dijo Nagnajit- El sostén de todo lo que existe ¿Qué puedo darte u ofrecerte a Ti? ¿De qué forma puedo yo servirte?

No corresponde a un Ksatriya pedir nada Y esta es una norma muy estricta Mas hoy vengo por tu joya más preciada Vengo a pedir la mano de tu hija

Tu hija dame, mas no pidas dote, Es norma de los Yadus no dar recompensa ¡Oh rey Nagnajit! de Kosala el soporte ¡Házme saber lo que de esto piensas...!»

«¿Qué mejor pretendiente que Tú? Señor de Laksmi ¡Siempre lo quise! De entre los Yadus brillante luz Con tu pedido mi casa bendices

Mas hace tiempo hice la promesa Para probar en destreza a mi yerno Que a siete toros de eminente fuerza Tendría que dominarlos primero...»

Krsna respetó su firme medida Y se hizo siete una vez en la arena Con lo cual a Satya también le decía Que en Dvarka hay un Krsna para cada reina

Pronto quedó dominado cada toro Sometido, sus narices embridando, Su orgullo y fama les quitó de aquel modo Y los jaló de la soga ya estando domados

Alegre fiesta celebró Kosala La ciudad toda vestida de gala Sus bendiciones regalaban los brahmanas Y Nangajit feliz profusa dote entregaba:

Diez mil vacas, tres mil sirvientas, Miles y miles de elefantes y cuadrigas, Millones de siervos de mansa obediencia, Dio a Krsna el rey con su consentida

Mas los muchos príncipes que fallaron En su intento de domar a los toros En su camino a Dvarka los rodearon Y llovieron flechas en incesantes chorros

Envidiando a la nueva pareja Atacaron en forma furiosa Mas Arjuna lanzó su flecha Contrarestando todas las otras

Como las bestias menores huyen del león Así de Arjuna los príncipes cobardes Con su Gandiva a todos los dispersó Sin herir ni matar a nadie...

Krsna también se casó con Bhadra La hija de Sutrakirti, Su tía, Y con la hija del rey de Madras, Laksmana, de cualidades divinas

La raptó en su svayamvara Como Garuda privó a los demonios del néctar En medio de los príncipes que allí estaban Se adueñó el héroe de Su princesa

El Señor quien todo posee A mil otras hizo Suyas ¡Después de liberarlas de manos crueles! ¡Después de matar a Bhaumasura!

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