Atulananda Acarya


Bellos Pasatiempos de Krishna - La Suprema Personalidad de Dios

KRSNA RAPTA A RUKMINI

Rukmini la princesa de Vidarbha A príncipes del mundo quita el sueño Mas ella ya tiene al Señor de su alma Krsna se llama quien será su dueño

Triste y temerosa está la princesa Pues su hermano Rukmi quiere casarla Con otro su amigo de la realeza Que odia a Krsna llamado Sisupala

Pero Rukmini ya está enamorada De ese Señor de quien canta Narada En su dolor a un brahmana le pide: «Lleva esta carta a quien Dvarka preside»

«En ella pongo mi amor, mi esperanza, Mi entrega absoluta, toda mi vida, Mi castidad, religión y confianza, Llévala señor, sin más despedida»

Llega el brahmana hasta el portón de Dvarka Y el guardia lo lleva donde está Krsna Adora el Señor al santo sin mancha Y con dulce voz así lo ilumina:

«Siempre un brahmana debe estar conforme Sólo así se cumplirán sus deseos Pues, ni siquiera Indra, el rey del cielo Podría poner fin a sus ambiciones

Háblame del bien del rey de tu tierra ¿Son felices todos los ciudadanos? El rey que es así por todos amado Es querido por Mí y Mi gracia lleva

Si en esto no hayas que se encuentre falta Dime, mi bien, la misión que te ordenan.» El brahmana leyó entonces la carta Donde Rukmini su amor le revela:

«Mi querido Krsna, ¡Oh infalible y hermoso! Todo aquel que escucha una vez Tus glorias Deja el dolor y absorto en Tu memoria Te ve en todo lugar y está dichoso

Tal vez halles que mi hablar es muy osado Y dudes de mis serias intenciones Mas de aquellas que de Ti han escuchado ¿Quienes mantienen firmes sus pasiones?

Mi alma por ello ténla como Tuya ¡Oh Mukunda! ¡León entre los hombres! Señor de la diosa de la Fortuna De esta humilde sirvienta bien dispone

Eres bondadoso con Tus devotos Por eso entrego mi alma y vida a Ti Te he aceptado, Señor, por mi esposo Y como Tu esposa acéptame a mí

¡Oh Señor Supremo de ojos de loto! No dejes que el chacal se lleve aquello Que está destinado al león y no a otros Sería eso asunto absurdo y nada bueno

Soy tuya y te pido: ponme a Tu guarda Si algo piadoso hice en vidas previas Que ni otros príncipes ni Sisupala Tengan mi mano, sólo Tú la tengas

Cuando salga a orar al templo de Durga ¡Oh Tú a quien adora el mismo Siva! Rescátame de en medio de la turba Y házme esposa Tuya de por vida.»

El brahmana dijo: «Querido Krsna Este es el mensaje de la princesa A decidirte pronto el tiempo obliga No hay sino un día, si su mano aceptas.»

«Muy feliz estoy al saber de su amor Por el que noche a noche Me desvelo Por envidia a Mí su hermano mayor Con Sisupal concertó los arreglos

Mas como de la madera ordinaria Surge brillante el refulgente fuego Así Rukmini será rescatada, ¡Luz de Mi vida! de entre todos ellos.»

Ansioso ordenó a Daruka Su auriga Quien trajo presuroso a Balahaka, A Saibya, Meghapuspa y a Sugriva, Cuatro corceles veloces, sin tacha

Corrieron veloces en la cuadriga Por la noche hasta llegar a Vidarbha Ahí, a un pueblo llamado Kundina Llegaron tras más de mil millas cruzadas

El rey Bhismaka ya todo lo ha dispuesto Para el matrimonio de su hermosa hija Con Krsna más bien quería hacer esto Mas el apego a su hijo lo inhabilita

Decorada está la ciudad entera Toda limpia y de perfumes rociada Con gente hermosa, con costosas telas, Con perlas y guirnaldas ataviadas

Tras recibir abundante caridad Como cereales, vacas, oro y plata Los brahmanas se ocupan en cantar Del cuádruple Veda auspiciosos mantras

El padre de Sisupla, Damaghosa, Hizo lo propio invocando fortuna Y tras toda ceremonia auspiciosa Organizó su ejército en columnas

Pareciera que fuera a la guerra Con sus incontables soldados Elefantes, cuadrigas, caballos, Estremeciendo la tierra entera

Llegaron a la ciudad de Kundina Con sus soldados a la ceremonia El rey y su hijo, las coronas, De los que envidian a Rukmini y Krsna

Era un secreto por todos sabido Que Rukmini amaba a nuestro Señor Mas Rukmi no quiso verlos unidos Y unos sabían de la carta de amor

Así hubo gran nerviosismo e intriga Y por proteger a Krsna, Balaram Llevó Sus cuadrigas e infantería A las cercanías de la ciudad

Rukmini en el palacio esperaba Llena toda de gran ansiedad Mas ni El ni el brahmana llegaban Y así triste se puso a pensar:

«Sólo una noche ahora queda Para el día del matrimonio Y ni Syam ni el brahmana llegan A la angustia ya me abandono

Alguna razón habrá encontrado Para no confiar en mi querer Y seguro el brahmana frustrado No ha querido tampoco volver

Tal vez los semidioses su ayuda Por malatenderlos me quieren quitar Enojados Brahma, Siva y Durga Quieren ahora verme llorar

¡Oh hija del Himalaya! ¡Oh Durga! Frío como la inmensa montaña Frío como la piedra dura Tu corazón, mi vida empaña...

¿Pero no es verdad que vendrás Govinda? ¿Me dejas ahora que me rendí a Ti? Mi esperanza no muere, no termina Aún queda tiempo... Aún puedes venir...

Mi esperanza de pronto se hizo incierta ¿Con qué seguridad cuento ahora yo? No tengo garantía ni respuesta Abandonada... lloro de dolor

(En este momento de angustia inmensa ¿Acaso la nada me va a salvar? Te imploro, Govinda, tenme clemencia Dime claro: ¿en quién más puedo confiar?)

Llevada al límite de su tristeza Un signo bueno recorrió su ser Temblor en el cuerpo de la princesa Le decía que no debía ya temer

Ahí vio a su brahmana mensajero Enviado por Krsna el Paramatma Quiso bendecirlo con el cielo Por la alegre noticia que le daba:

«Krsna vino por ti, no temas nada, Te llevará consigo, así lo dijo, Quiere tu gran amor, te lo repito: Te quitará de ellos, fue Su palabra.»

El rey recibió a Krsna y Balaram Y los invitó a la ceremonia Dichosa estaba la gente toda Al ver esas bellezas sin igual

Rukmini y Krsna, todos pensaban, Son los que se deberían casar Dentro de sí al Señor le oraban Diciendo: ¡Oh Krsna, acéptala ya!

Si cosa buena una vez hicimos, Sé misericordioso con nosotros Acepta a Rukmini por esos votos Que una vez Te alegraron, Te pedimos.»

(¡Ay piedad, piedad, como no hay ninguna! ¿Supieron de algo similar vosotros? ¡Qué grandeza sin envidia los devotos! ¡Orando por la Diosa de la Fortuna!)

Ahí va la princesa al templo de Durga La acompañan su madre, amiga y guardias Suenan los turyas, bheris, panavas, Y otra música en armoniosa puja

Muchas esposas de brahmanas cantan Creando todo un ambiente auspicioso Ofrecen a Durga platos sabrosos Sándalo, flores, suaves telas, lámparas

Sólo por tener a Krsna suspira Y con respeto el artik presencia El bhoga ofrecido reverencia Y deja el templo tomando a su amiga

Los príncipes reunidos admiran su belleza: Su cuerpo fino, ojos verdes, sus rosados labios, Sus bellos rasgos, los zarcillos en su cabeza, En su cabello esparcido, y sus pies enjoyados

Su belleza única no le quitaba humildad Sólo a Krsna quería entregarse de alma y vida Miró inquieta, sonrió inocente, y siguió a su hogar Tintineaban en sus pies, dulce, sus campanillas...

Y mientras arreglaba el adorno de su mano Vio a Krsna en medio de los príncipes lujuriosos Ahún sin conocerlo lo distinguió como su amo A ese su Señor amado, la sed de sus ojos

Krsna, ajeno a los demás, sin cuidado Pronto llevó a Rukmini a Su cuadriga Cual quita un león a chacales un venado Mientras Balaram al tiempo aparecía

Jarasandha, el que perdió tantas guerras Gritaba a los príncipes fuera de sí: «¡De qué sirven, guerreros, sólo vean, El chacal le lleva al león su botín!»

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