Atulananda Acarya


Bellos Pasatiempos de Krishna - La Suprema Personalidad de Dios

KRSNA ERIGE EL FUERTE DE DVARAKA

Asti y Prapti, las esposas de Kamsa Volvieron donde Jarasandha, su padre, Que ansiando la pronta venganza Rodeó Mathura con falanges militares

Trece ejércitos de fuerza inmensa Cuadrigas, elefantes, mil soldados Alzando de la tierra polvareda densa Avanzó deseando castigar a los Yadus

Sri Krsna que vino para aliviar a la tierra De esa carga que la sumía en penumbra Llamó a dos cuadrigas para la guerra Que del cielo bajaron con brillo de luna

Con aurigas, banderas y armas celestes Con flechas, escudos y otros enseres Así equipadas para sembrar la muerte Y limpiar a la tierra de malos reyes

Sri Krsna llamó a Balaram, Su hermano, Y juntos salieron a hacerle frente Algunas muchachas de Mathura desmayaron Al ver del enemigo tan gran contingente

Como el sol a veces rodeado de nubes Así Krsna y Su ejército por el enemigo Tocó Su caracola que al vibrar infunde Copioso pánico a los atrevidos

Y de allí una guerra de sombría fortuna Para Jarasandha y su equipada fuerza Cuerpos mutilados formaron lagunas Con islas de muertos y sangre fresca

Vibra en Sus manos el arco Saringa Silbando la muerte Sus flechas cruzan Causando que caballos, elefantes, caigan Aurigas y soldados, donde sea que apuntan

A Krsna insulta Jarasandha De Purusadhama o el más bajo Lo trata Siendo que el es Purusottama O la personalidad más alta

(Elogio fue éste más que un insulto Pues a su lado sí somos Purusadhama Los sabios dan este sentido oculto Pues a Krsna nadie lo iguala)

«Me averguenza medirme contigo Con un vaisya que vive escondido Y que a Su propio tío dio muerte... Y a Tí Balaram también te digo Que tan dispuesto a la lucha te veo Con mis flechas te enviaré al cielo Por venir a mendigar tal suerte...»

A su insolente hablar le dijo Krsna: «Los héroes hablan con sus armas Y en tanta palabrería no se quedan ¿Quién escucha a quien la guerra lo acobarda? No vinimos a oirte, ¡más bien pelea!

Balaram alzó Su poderosa maza Y desbordó el lago de cálida sangre Caían en medio de su heroica danza Borrando sus filas, hasta no dejar nadie

Sólo a Jarasandha a quien apresa Y con la cuerda de Varuna lo ata Mas por pedido de Krsna lo suelta Para un plan futuro que no delata

Puesto en libertad y avergonzado Quiso renunciar a la realeza Para aislarse en un lugar solitario Y ocuparse en duras penitencias Mas sus amigos le aconsejaron Volver a atacar con mayor fuerza Diecisiete veces fue vencido Todas ellas como la primera Sólo él quedaba vivo Los demás mordían tierra

Toda Mathura de fiesta engalanada A los hermanos triunfadores recibía Música de clarines, timbales, mridangas Gritos de victoria, selecta poesía Todo en conjunto a los héroes clamaban Mientras rico botín a Ugrasena traían

Mas Gargamuni en el vientre de una reina Yavana Para vengar la burla de su cuñado Engendró al temible demonio Kalayavana Que sería una amenaza para los Yadu

Con un ejército de treinta millones Avanzó a la ciudad de Mathura Jarasandha también con sus escuadrones Se acercó con igual premura

Ante la evidencia de tal amenaza Krsna hizo venir a Visvakarma Para eregir el fuerte de Dvarka Y poner a Su familia a salvaguarda

Doscientos cincuenta kilómetros cuadrados Abarcaron las fuertes y anchas murallas Caminos, jardines, palacios enjoyados Arboles de deseos e imponente guardia El palacio de Ugrasena sobresalía Y los devas trajeron la flor parijata La deidad de Visnu en cada casa lucía Y a los pisos cubrían joyas marakata

Kuvera regaló los poderes místicos Varuna un caballo veloz cual la mente La casa Sudharma para encuentros políticos Dieron los devas igualmente

Muchos obsequios de los treinta y tres regentes En su afán de agradar a Krsna Que con sus regalos se hicieron presentes Enriqueciendo la ciudad marina

Krsna llevó a los Suyos a Dvarka Mientras Kalayavana tomaba Mathura Sin encontrar resistencia en su marcha Tomó la ciudad sin lucha alguna

Krsna dejó a Balaram en Dvarka Y El volvió a enfrentar al asura Kalayavana admiró Su marca Srivatsa Su ropa amarilla y hermosa figura

Pasó entre el poderoso ejército enemigo Con Su bello aspecto, finas joyas, hermosos miembros Sin arma alguna, indiferente y tranquilo Kalayavana fue tras El corriendo

¿Mas cómo alcanzar al Señor Supremo, Con corazón impuro, sin estar rendido? Krsna caminaba, a Su enemigo ajeno Que lo perseguía veloz, ya sin respiro

Subió a una montaña y entró a una cueva El asura lo perseguía insultándolo Excitado y furioso entró en ella Buscándolo ansioso para matarlo

Mas vio allí a un hombre dormido Y pensó «es Krsna que se ocultó por miedo...» Le dio patadas al verlo tendido Hasta despertarlo de su sueño

Furioso se alzó quien ahí dormía Buscando airado a la inoportuna visita Y al verlo a su lado de sus ojos que ardían ¡Llamas salieron que lo hicieron cenizas!

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