Bellos Pasatiempos de Krishna - La Suprema Personalidad de Dios
KRSNA DERROTA A TODOS LOS PRINCIPES
Los príncipes por Jarasandha entusiasmados Montaron elefantes, caballos y cuadrigas La bella Rukmini los había desmayado Pero pronto se armaron para atacar a Krsna
Temibles guerreros estos reyes y soldados Lanzaron sus flechas como si lluvias de invierno Se volvió a hacerles frente el ejército Yadu Y en ella tembló inquieto su corazón tierno
No te preocupes -le dijo Krsna- Mi querida -Al sentir su verguenza por causar la refriega- Sin tardanza los soldados de Mi dinastía Les quitarán sus vidas y acabarán la guerra
Los comandantes Yadus atacaron cortando Cabezas con sus yelmos, brazos, arcos, por pilas Mataron caballos, elefantes, asnos, creando Espanto y dispersión en las filas enemigas
Huyeron los príncipes por no encontrar juicioso Perder sus fuerzas por la causa de Sisupala Fueron unos a consolar al del triste rostro Y le dijeron para animarlo, estas palabras:
«No decaigas Sisupal, miembro de la orden real Bien y mal es el juego dual del plano terreno Cual títeres bailamos, en manos del Supremo Por Su gracia tan sólo hay pena o felicidad.»
Tanto Rukmi y Sisupal fueron a sus hogares Deseoso de venganza se encontraba el primero Juntó al instante sus falanges militantes Y al partir, juró antes los reyes altanero:
«A menos que mate en la lucha a Krsna Y rescate a mi hermana de Sus garras No volveré a mi ciudad de Kundina Cumpliré esto, sepan mi palabra.»
¡Detente!- gritó a Krsna, la lucha ansiando Y le disparó tres mortíferas flechas- Cual cuervo que el ghí se roba, huyes volando Y los principios de guerra no respetas.»
«A mi hermana tendrás en tanto bien puedas Salvar de estos dardos de fuerza funesta...» Tres arcos de Rukmi dejaron sin cuerda Tres flechas de Krsna, callada respuesta
Seis y ocho flechas lanzó Krsna luego Tres a la cuadriga con su bandera Cuatro a los caballos, una al cochero Tomó Rukmi allí cuanta arma pudiera: Espada, escudo, lanzas de aire fiero Pero Krsna igual, rompió todas ellas
Tomó Rukmi frustrado nueva espada Y fue a Krsna como una mosca al fuego La rompió también cuando se acercaba Y con la Suya, quiso acabar el duelo
Mas Rukmini cayó sumisa al suelo: «¡Yogésvara, no mates a mi hermano!» Le dijo a Krsna, temblando de miedo Ahogada la voz, sus ojos llorando
Sus joyas esparcidas en la tierra En el día de su boda tan dolida Se compadeció Krsna al así verla Y a Rukmi optó por dejarlo con vida
Mas para darle un ejemplar castigo Lo amarró y cortó su barba y pelo Mientras los Yadus, tras Balaram mismo Acababan con su ejército entero
Después Balaram retó a Su hermano Por dejar a Rukmi sin pelo ni barba Le dijo: «Hacer esto es como matarlo» Y alegró a Rukmini al soltar su amarra
«Esto que has hecho con nuestro cuñado Nunca debe hacércele a los parientes- Y a Rukmini dijo: «Esto no es extraño, Se sufre o se goza el fruto pendiente.»
Tanto a Rukmini y Krsna dio buenas enseñanzas: «Cómo la conciencia arrepentida es cual la muerte Cómo un ksatriya lucha con cualquiera por ganancia Que tanto amor de su hermana, Rukmi no merece»
«Para el alma no hay amigo ni enemigo alguno Las diferencias las ven el necio en base a los cuerpos El alma mantiene al cuerpo como el sol al mundo Cual la luna, el alma no cambia, aunque parezca esto»
«Como el soñar dolor y dicha causa Lo mismo al alma los cuerpos que acepta Mas toda ilusión en ella se pasa Cuando al recuerdo de Krsna despierta»
«Rukmini no sufras por ignorancia De sólo hablar la verdad ya hay alegría Pues así se van las nociones falsas» Palabras así, Balaram les decía
Sirvió a Rukmini ésto de consuelo Sintiéndose tranquila y satisfecha Mas Rukmi así abatido en el duelo Se llenó de ira al faltar su promesa
Y no volvió a su ciudad, tal dijera, Sino que una choza hizo en Bhojataka Para acabar su vida en esa aldea... Rukmini y Krsna siguieron a Dvarka
Allí Rukmini y Krsna felices se casaron Dvarka vistió con banderas, flores y festones Todos los habitantes llegaron con regalos Hubo incienso y agua en los jarros en los portones
Lámparas de ghí alumbraban la noche La gente feliz... Todos festejaban... Música, canto, risas, fuertes voces A la sublime pareja aclamaban
Reyes amigos llegaron montados En elefantes llenos de embriaguez Con sus trompas, jugando, arrancaron Arboles de chambur y de nuez de betel
Bhismaka mismo vino a este festejo Por Balaram y sadhus inducido Era su anhelo concretar este hecho Ver a su bella hija y Krsna unidos
Maharaj Nanda vino con sus gopas Y reyes de Sriñjaya, Kuru, Kaikeya Todos con gran festejo, pompa y escoltas No querían perder la fiesta aquella
Poetas eximios hicieron poemas Que encantaron cuanta princesa los oía Cómo el caballero Krsna, heroico emblema, ¡Salva de su dolor al alma rendida!
