Atulananda Acarya


Bellos Pasatiempos de Krishna - La Suprema Personalidad de Dios

EL SEÑOR KRSNA REGRESA A LA CIUDAD DE HASTINAPURA

Una vez Jarasandha muerto Veinte mil ochocientos príncipes y reyes Que en oscura caverna retuviera presos -Sometidos, destronados y débiles- Por gracia de Krsna en libertad fueron puestos Pues al verse así privados de placeres No olvidaron al Señor en ningún momento

Y tuvieron además Su darshan divino ¡Oh nube oscura que en el cielo Te acunas! Con cuatro brazos y vestido amarillo Doradas marcas rodeando Su joya Kaustubha

Sus ojos abre como el loto en la amanecida Y Su sonrisa inunda con buena fortuna Paz y prosperidad conlleva Su alegría Su yelmo y Sus joyas son fulgores de luna

Su collar de perlas, guirnalda de flores... Los reyes bebieron Su forma de néctar Libres ya de pecados y temores Con cada sentido Lo abrazan y besan Y temblando los labios estas oraciones Dijeron embriagados al ver Su belleza: «¡Oh Señor de los semidioses todos! Sólo Tú alivias el dolor de Tus devotos Si la cárcel de Jara ya no es más escollo Sí lo es Tu maya, sutil calabozo

Sálvanos del nacimiento y la muerte Ya que hemos visto lo miserable del mundo El castigo de Jara fue nuestra suerte Pues sin trono dejó nuestro orgullo profundo Envanecidos de ser gobernantes y reyes ¡Nos alejamos de la Verdad Absoluta! Por la cual se comprende que sólo Tú eres Esa dicha infinita que el alma busca

La riqueza infunde seguridad falsa Y envanece al hombre quitando su cordura Su envidia crece y se vuelve una amenaza Por la que un pueblo a otro devasta y tortura

A nuestros ciudadanos enviamos a la muerte Por el afán de ganar más territorio Como el vil comerciante que oprime y miente Y extiende su influencia con sus monopolios

Olvidamos que siendo el tiempo todo controlas Y causamos la muerte en nuestros juegos de intrigas Olvidando la nuestra, nos llegó nuestra hora, Mas vemos que bendices aun cuando castigas Por tantos actos nefastos que cometimos Nos vemos privados de nuestras opulencias Como mendigos en la calle a Ti acudimos Ya libres del orgullo de nuestras riquezas

Por Tu gracia ahora recordamos Tus pies de loto Y sabemos que no hay mayor ganancia que ésta El cuerpo sólo nos trae un dolor tras otro Por ello ya no importan su fuerza o belleza

Vemos que buscar felicidad en este mundo Es como correr tras un ilusorio espejismo Ni en los planos celestiales está uno seguro Por ello tampoco aspiramos a esos dominios

Sólo rendirnos a Tu servicio deseamos Sin dejar el refugio que Tus pies otorgan Aun cuando en especies inferiores nazcamos No permitas que un día olvidemos Tus glorias

Tu nombre es Hari porque quitas las miserias Y Govinda porque complaces a Tus devotos Acepta hoy nuestras reverencias sinceras Pues por consolar al rendido ya eres famoso...»

«Les otorgaré la bendición que Me piden -Les dijo el Señor con voz dulce y profunda- Mi presencia interna estará para que los guíe Y los lleve a ese reino que el éxtasis inunda

Todo cuanto han dicho lo considero cierto Y vuestra rendición es muy buena fortuna La riqueza enceguece y confunde el acierto Como pasó a Vena, Ravana, y Narakasura

Estos cuerpos padecen fugaz permanencia Por ello nadie se apegue a lo perecedero Dedicarse a Mi servicio es la más alta ciencia Siguiendo el deber con esfuerzo sincero

Como ksatriyas que sois debeis ser honestos Y hacer felices a los ciudadanos Que vuestros hijos también vivan dispuestos A brindar a su pueblo buenos cuidados

Nadie se perturbe por las dualidades Y no deje por ellas su devoción A pesar de sufrir mil contrariedades Haga su servicio con satisfacción

Comprendiendo que todo viene de Mí Sea indiferente al cuerpo y sus subproductos Y así aun en esta vida podrá ser feliz Por dedicar su conciencia a lo Absoluto

Deben ocupar su mente en Mí Adorarme y volverse Mis devotos De esa manera vendrán a Mí Por estar dedicados y absortos.»

Entonces pidió al hijo de Jara, Sahadeva, Que a los reyes bien atendiera y honrara Se acercó con guirnaldas, joyas y prendas Que tras bañarse vistieron con gala

Se les sirvió también comida sabrosa Y ellos sintieron volver a la vida Al ser tratados en forma tan bondadosa Al Señor Krsna le agradecían Estrellas parecían sus rostros brillantes Fulgurando tras una noche de lluvia Montaron cuadrigas de oro, radiantes, Con fuertes caballos de sangre pura

«A su reino vuelvan-» Krsna les dijo Con Su dulce voz que a los mundos bendice- Cantando Su nombre, absortos y fijos A servir al Señor partieron felices

Después de Jarasandha haber sido muerto Y después de que a Krsna adoró Sahadeva A Hastinapura dispusieron el regreso Y soplaron caracolas al ver sus tierras

Los ciudadanos se regocijaron Al escuchar del regreso glorioso La historia completa la relataron Yuddhisthira en tanto lloraba de gozo

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