Atulananda Acarya


Bellos Pasatiempos de Krishna - La Suprema Personalidad de Dios

EL SEÑOR KRSNA LUCHA CON BANASURA 62

Cuatro meses pasaron Y los Yadus nada sabían De cómo Aniruddha fue llevado Hasta que Narada los visitó un día

Por él fueron informados De todo lo acontecido Y al instante formaron Batallón bien fornecido

Con miles y miles de soldados Caballos, elefantes y cuadrigas La ciudad de Bana rodearon Con marcha firme y decidida

Al saber de esto Bana enfurecido Reunió a sus hábiles guerreros Su comandante fue Siva mismo Quien montó en Nandisvara con apremio

Sus hijos Ganapati y Karttikeya Al frente con su padre fueron Imaginen ustedes tal guerra Que hizo erizar los pelos

Krsna se enfrentó con Siva Pradyumna con Karttikeya Guerreros sin par se batían En horrorosa refriega

Los devas desde el cielo Presenciaban la batalla Krsna y Siva en el duelo Usaban celestiales armas

Un brahmastra opuso Krsna A uno que Siva Le lanzara Y a un arma ciclón que venía Krsna opuso una montaña

Siva usó su arma de fuego Y Krsna respondió con lluvia Con su pasupata atacó luego Aquel que lleva la luna

El narayan-astra usó Krsna Para anular la pasupata Esto desesperó a Siva Quien disminuyó su amenaza

Usó Krsna su arma de bostezo Que causa cansacio al enemigo Siva abandonó todo esfuerzo Y agotado quedó casi dormido

Krsna entonces atacó a Bana Matando a los soldados de éste Con mazas y espadas regaba A diestra y siniestra la muerte

Y Pradyumna a Karttikeya Le propinó mortal herida En su pavo dejó la refriega Temeroso por su vida

Al comandante de Bana, Kumbhanda Como a Kuparna su asistente Les dio con su maza Balarama Dejándolos heridos de muerte

Banasura vio esto airado Y dejando a su contendor Satyakí Con quinientos arcos bien tensados A Krsna lanzó flechas mil

Mas Krsna sin ningún esfuerzo Con sus flechas los arcos partió Sus caballos también fueron muertos Con lo que la cuadriga se rompió

Después tocó la Pancajanya Y en el cielo de pronto se mostró Una diosa que Bana adoraba Desnuda estaba ante el Señor Su nombre era Kotara Para confundirlo así apareció

Krsna dio vuelta Su cara Para no ver su cuerpo desnudo Situación que aprovechó Bana Para huir a lugar seguro

Todos los asociados del señor Siva: Los pretas, bhutas, duendes y fantasmas Huían de las punzantes flechas de Krsna Abandonando el campo de batalla

Siva recurrió a su última arma: La Sivajvara de fuego ardiente Sus tres cabezas y piernas se acercaban Al más hábil de los combatientes

Las cenizas marcaban su paso Todo ardía a su alrededor Krsna vio que El era el blanco Del más temible depredador

Entonces lanzó su Narayanjvara Su arma de frío contra la de calor Y de a poco empezó a enfriarla Por lo que en Siva se refugió

Mas Siva no pudo protegerla Y por ello volvió al Señor Y con rendición verdadera Le dirigió esta oración:

«¡Oh Señor! Tú eres la Conciencia Suprema Por ello nadie es Tu igual o mayor, Ni Brahma, ni el gran Mahadeva, Ni ser alguno en la creación

Estoy sufriendo por tu Narayanjvara Y si no me rindo a Ti siempre sufriré Retira de mí mi conciencia mundana Y dame amparo a la sombra de Tus pies...»

Así oró en pocas palabras Elogiando Su gracia infinita Cómo a Sus devotos siempre ampara Y Su amorosa mirada no les quita

«Estoy complacido con lo que declaras Y no estés más ansioso-dijo el Señor- Quien recuerde esta lucha entre ambas armas Estará a la vez libre de todo temor...»

Entretanto Bana ya recuperado Atacó a Krsna con nuevos bríos Y las mil armas que empuñaban sus manos Las lanzó diestro contra su enemigo

Krsna empezó a cortar sus brazos Valiéndose de Su disco afilado Como poda un jardinero en un rato Las ramitas que sobran en un árbol

Al ver Siva que ante su presencia Bana pasaba un trance tormentoso Se acercó a Krsna a pedirle clemencia Y rendido a Sus pies oró por su devoto

Muchas glorias de Krsna ensalsó Declarando Su posición divina Por fin por Banasura intercedió Quien de Prahlad y Bali descendía...

«No temas, Siva, que vaya a morir El hijo de Bali, Banasura, Pues a Prahlad ya le prometí No matar la descendencia suya

Para quitarle su orgullo Le dejé sólo cuatro brazos Será inmortal y te aseguro Que no sufrirá el mundano trato

Maté sí a sus soldados Que sobrecargaban la tierra Mas él no estará afectado Por ninguna miseria

Bana en el suelo postró su cabeza Y trajo a Usa y Aniruddha En una cuadriga de fina belleza Donde ambos lucían su hermosura

A Dvarka volvieron con viva fiesta Por un aksauhini escoltados Toda la ciudad esperaba inquieta Con sus casas y caminos adornados, Con guirnaldas, festones y una mezcla De agua y sándalo que en las calles rociaron

Quien esta historia en la mañana recuerda De cómo el Señor venció a Siva No sufrirá, afirmó Sukadeva, De ninguna pérdida en la vida...

De esta historia aprendemos Que no es independiente ningún semidiós, Que Krsna es el Supremo Y que nada se obtiene sin Su favor

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