Atulananda Acarya


Bellos Pasatiempos de Krishna - La Suprema Personalidad de Dios

EL SEÑOR BALARAM VISITA VRNDAVANA

Suenen suenen mil campanas Lata alegre el corazón Porque el Señor Balarama A Vrindavan llega hoy A Sus padres Nanda y Yasoda Los viene a visitar Ambos Lo abrazan y lloran Llegándolo a mojar

¿Cómo está Vasudeva? -Le pregunta Nandaraj- Han sido muy buenas nuevas Que Kamsa muerto está

Que a Jarasandha y Kalayavana Hayan podido derrotar Y que a Dvarka fortificada Se hayan ido a refugiar

¿Recuerdan a Sus padres Ahora en Su vida familiar? Aquí en Vraja no hay nadie Que Los pueda olvidar...

A las tímidas gopis les lanza Una mirada de amor Calmando el fuego que las abraza Por la triste separación

¿Nos recuerda Krsna ahora Entre las niñas de la ciudad? ¿Recuerda a Su madre Yasoda? ¿La vendrá a consolar?

Mira las guirnaldas que hacemos Cada día al esperar Día a día vamos uniendo Las flores de nuestro anhelar

Por Él todo abandonamos Hasta lo más difícil de olvidar Pero el día menos pensado Se fue sin regresar

Nos dijo: «¡Oh gopis tan queridas, ¿Cómo las podré dejar? Por Mí olvidaron familia Prestigio y seguridad Ni aun dándoles Mi vida Les podría Yo pagar...»

Palabras así nos decía Y nosotras tontas, le fuimos a creer ¡Cómo saber que se reía, De nuestra inocencia de mujer!

Sin tomar nada en serio Rompió nuestra sincera relación Y así se fue al extranjero Y para Él: ¡ lo pasado pasó...!

Otra gopi dijo: Nosotras somos simples aldeanas Y por ello fácil nos pudo embaucar Pero a ver si igual engaña A esas niñas de sociedad

Otra dijo: Krsna es muy hábil con las palabras No hay nadie que le pueda competir Y ante Su sonrisa y dulces miradas No hay mujer que se pueda resistir

Otra dijo: ¿Pero para qué perder el tiempo hablando de Krsna? ¿Acaso no hay otros temas de qué conversar? ¡Cómo debe divertirse con Sus amigas! ¡Pero nosotras sin Él no podemos estar...!

Mientras así hablaban recordaron Su sonrisa, miradas, danza y abrazos Y el éxtasis las fue arrastrando Hasta hacerlas llorar sin descanso

Dos meses se quedó Balarama Para dar consuelo a las gopis El amor conyugal gozaba Complaciéndolas cada noche

Eran meses de primavera Eran noches de clara luna Con fresca brisa de la ribera Que la flor kaumudi perfuma

A su hija Varuni, envió Varuna Que de cada árbol brotó cual miel Él y ellas la bebieron con fortuna Aumentándose así el placer

Su rostro mojado cual fresco rocío De silvestres flores Su hermosa guirnalda Todo era encanto a orillas del río Y quiso entrar con Sus gopis al agua

Llamó a Yamuna pero no vino Pensando que estaba embriagado Balaram entonces enfurecido Levantó amenazante Su arado:

«Te castigaré maldito río Por no obedecer lo que te ordeno Ahora mismo serás dividido En cientos de riachuelos»

Mas Yamuna cayó a Sus pies Y humilde pidió clemencia: «Perdona Señor me equivoqué ¡Olvidé Tu omnipotencia!

El universo sostienes, lo sé bien, En tu expansión parcial de Sesa Soy Tu devota y Te pido pues Que me mires con benevolencia...»

Por su humildad fue perdonada Y al igual que un elefante con sus hembras Disfrutó de nadar en sus aguas Más bendecidas de lo que eran

Una diosa Laksmi luego se Le acercó -Después de que gozara a plenitud- Y con devoción le obsequió Un collar de oro y ropa azul

Así vestido y por Su blanca tez Parecía el elefante de Indra Y en el Yamuna marcado aún se ve El rasguño de Su arado, graciosa insignia

Muchas noches pasaron como una Muchos días como un paso del sol Las gopis quedaron llenas de luna Los gopas unidos al amigo Pastor

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