Bellos Pasatiempos de Krishna - La Suprema Personalidad de Dios
EL ENCUENTRO DE USA Y ANIRUDDHA
Fue una noche en que soñara Su primer sueño de amor Tantos besos le daba Quien aún no conoció
Su piel era morena Sus ojos amplio candor Su ropa amarilla seda Todo él dulce fulgor
Usa era una bella niña Quien no conocía varón: «¡¿Dónde estás vida mia?!» Despertando exclamó
Allí se reunieron las amigas De la princesa en flor: «¿Con quién soñabas querida? ¿Quién se adueña de tu amor?»
Citralekha su confidente Con sonrisas la apremió: «Dime, ¿quién piensas merece La miel de tu corazón?
¿Cómo es que así despiertas Con tal apasionado clamor? ¿Quién es tu digna pareja? ¡Responde a esto por favor...!»
Usa dijo: «¡Que largos eran sus brazos! ¡Sus ojos lotos al sol! Vieras que hermoso muchacho Nadie podría negar su amor
Con orgullo te declaro Que muchos besos me dio Mas después de haberme besado Me dejó en este dolor...»
Así dijo Citralekha: «Yo lo haré venir princesa No llores penas de amor Si en este mundo se encuentra Yo lo haré tu señor
Te dibujaré varios rostros Y tu indicarás al ladrón Al que tiene ojos de loto Y anhela tu corazón...»
Dibujó muchas caras Siddhas, caranas y devas, De humanos, Krsna y Balarama Mas ninguno de ellos era
De pronto dibujó a Pradyumna Y Usa se sintió avergonzada Más al ver la copia de Aniruddha Sonriendo bajó la mirada
«¡Es el nieto de Krsna, Aniruddha!» -Supo Citralekha sin conocerlo- Y a Dvarka fue en la noche oscura Cruzando el espacio etéreo
Llegó al lugar donde dormía Y con él emprendió el vuelo Usa brillaba de alegría Al ver cumplido su sueño
Y allí felices vivieron En medio de juegos de amor Muchos días transcurrieron Sin darse ni cuenta los dos
Mas los guardias del palacio Sospecharon de la menor Sus actitudes y trato Delataban su pasión
Fueron a decirle a Banasura Al padre de la bella flor: «Tememos mala fortuna: ¡Que tu hija conoce varón...! Cuidadas están las puertas ¡Quién sabe cómo entró! Siempre estuvimos alertas Mas dudamos con razón...»
Airado entró Banasura Poseído de cruento furor Con su ejército y armadura A enfrentar al pretensor
Y allí su bella hija estaba Perdida en juegos de amor Ante él mismo se abrazaban Ajenos a todo temor
De mil enemigos rodeado Por fin tomó un enorme hierro Y a sembrar muerte preparado Cual Yama mismo daba miedo
Quebró muchos brazos y cabezas Muchas piernas y huyó veloz Mas Bana lo atrapó de sorpresa Con la naga-pasa que le lanzó
Banasura el de mil brazos El devoto del señor Siva No encontraba a su paso Rival a su medida
En su ira destrozaba Las montañas mismas Buen contendor buscaba Mas en el mundo no lo había
Por ello el demonio un día Se acercó a su señor «Alguien quien a mí se mida» -Le pidió con fervor-
«Ya tendrás ese rival ¡Oh gran necio- le dijo Siva- Tu orgullo va a aplastar Como pisando a una brisna...»
Con esto Bana quedó feliz Al saber que sería vencido Sus mil brazos tendrían por fin Un respetable enemigo
Usa entretanto lloraba Al saber de su amor preso Ella que tanto lo amaba Mojó su angustiado pecho…
