Atulananda Acarya


Bellos Pasatiempos de Krishna - La Suprema Personalidad de Dios

EL ARBOL GENEALOGICO DE LA FAMILIA DE KRSNA

Fue en Dvarka donde fuera Que hubo aquella ciudad Ciudad de primavera De belleza sin igual

Mil castillos la adornaban ¿Mil castillos? ¡Muchos más! Y en cada uno amaban A Quien nos ama más

Palacios que ni soñara El más loable soñador Calles, fuentes enjoyadas De todo en todo lo mejor

Las aves que cantaban Sembrando el amor La música que tocaba En cada esquina un trovador

Los perfumes que tiraban A los caminos en flor Toda Dvarka ella cantaba Las glorias de Su Señor

Y las reinas que Lo amaban Con sus miradas de amor Todo el día Lo esperaban Añorando Su favor

Para cada una El estaba -Para cada corazón- «Sólo es Mío…» -así pensaban- Llenas de ingenua ilusión

Para cada una un castillo Con salones y balcón Para cada una el abrigo Y el abrazo del Señor

Dieciseis mil eran las reinas Cada una hermosa flor Más ciento ocho todas ellas Enamoradas del Amor

Diez hijos con El tuvieron Cada uno hermoso sol Miles y miles fueron creciendo Hijos y nietos del Señor

La hija de Rukmi ¡gran sorpresa! Con un hijo de Krsna se casó Pradyumna y Rukmavati hicieron pareja Lo que a muchos admiró

Y el hijo de ellos, Aniruddha Una nieta de Rukmi esposó A Pariksit asaltó sin duda Una pregunta por esta unión:

«¡Rukmi que a Krsna tanto odiaba! Y a quien el Señor tanto humilló ¿Cómo a su descendencia casaba Con quienes avivaban su rencor?...»

«Por su amor a Rukmini lo hizo -Así Sukadeva le respondió- Y su hija misma a cupido quiso Dar la guirnalda de su elección

Después Rocana y Aniruddha Tuvieron igual unión Este hijo de Pradyumna En Bhojataka se casó

Allí el rey de Kalinga A Rukmi mal aconsejó: «A Balaram hoy desafía A un ajedrez, salva tu honor...»

Y así iniciaron las partidas Donde monedas de oro apostaron Cien, mil, diez mil ya perdía Rama en tres veces que jugaron

El rey de Kalinga se burlaba Y mostraba sus irónicos dientes Su plan de vencer a Balarama Mostraba un resultado excelente

Sabía el rey que el ajedrez No era el fuerte de Balarama Y si Rukmi lograba vencer Lavaría su mala fama

Cien mil apostó Balarama Y cien millones después Ambas partidas ganadas Que Rukmi no supo perder

No aceptaba su derrota Y al mismo Balaram ofendió De pronto con clara nota Habló en el cielo una voz:

«Balaram ha vencido» Así cada uno escuchó Mas Rukmi envanecido No le prestó atención

«¡Ah Ustedes Krsna y Balaram ¿Qué pueden saber de ajedrez? De algunas vacas que cuidaban Algo aprendieron tal vez...»

Esto dicho muchos rieron Mas Balaram Se enfureció Sus ojos rojizos se encendieron Como un fogoso sol

Tomó entonces Su maza Y a Rukmi lo mató Ante tal circunstancia No hubo rey que no huyó

Esos blancos dientes que mostraba El rey de Kalinga con pretensión Esos mismos quebró Balarama Cuando Su maza lo golpeó

Y a los otros reyes que huían Piernas y brazos les quebró Ninguno de ellos se atrevía A presentarle oposición

Sri Krsna permaneció callado Para no causar dolor Ni a Rukmini ni a Su hermano Dio ninguna opinión Pues la muerte de Rukmi No era igual para los dos

Así dejaron Bhojataka Aniruddha y Rocana unidos Para dirigirse a Dvarka Con escolta y son festivo...

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