Atulananda Acarya


Bellos Pasatiempos de Krishna - La Suprema Personalidad de Dios

EL ADVENIMIENTO DE KRISHNA

El mundo estuvo una vez agobiado
Por la excesiva fuerza defensiva
De reyes abusivos, despiadados
Que mantenían la tierra oprimida

No cumplían su deber de protectores
Y a sus súbditos sin paz, reprimidos,
Les alzaban impuestos, les exigían honores
Sin seguir religión, ni principios divinos

Como vaca, Bhumi, la madre tierra
Fue donde Brahma a contar su dolor
Con tanto llanto relató su pena
Que invocó la compasión del Señor

Brahma fue donde Vishnu a informar de esto
Al océano de leche y desde allí
Con los devas oró al Señor de lejos
A Quien la salvara como un jabalí

(Svetadvipa es el planeta de Vishnu \\ Rodeado del océano de leche
Purusha - sukta se llaman los himnos
Que los devas al Señor Krsna ofrecen)

Al parecer no hubo, al orar respuesta
-Sólo en el corazón de Brahma en trance-
Así es como el Sruti se manifiesta
Pues con Brahma el parampara nace

La respuesta en su corazón decía :
«Pronto Dios aparecerá en la tierra
Nazcan allí, devas, para ese día
En que podrán servirlo sin reserva

Junto con maya, Su energía externa,
Y con Ananta que todo sostiene,
Vendrá la eterna Persona Suprema
Que al dharma y a los devotos mantiene..»

Tras apaciguar con dulces palabras
A los semidioses y a madre tierra
El padre de los prajapatis, Brahma,
Volvió a su morada en la más alta esfera

Mientras tanto en la tierra
El jefe de los Yadus, Surasena,
-Rey de Surasena y Mathura-
Acompañaba a su hijo Vasudeva
Quien esposaba a Devaki con fortuna
La hermosa pareja iba en la cuadriga
De la cual el rey Kamsa era el auriga

Felices iban Devaki y Vasudeva
Dio gran dote Devaka, el padre de ella :
Cuatrocientos elefantes enjoyados
Mil ochocientas cuadrigas ligeras
Quince mil veloces caballos
Y doscientas hermosas doncellas

Al pasar en la cuadriga vibraban :
Caracolas, clarines y tambores
Juntos, hermoso concierto formaban
Música feliz, propicios clamores

Mas una voz en el cielo de momento
Advirtió a Kamsa : «¡Oh necio, cuidado!,
LLevas a tu hermana mas serás muerto
Bajo manos de su hijo octavo...»

Kamsa, hijo de Ugrasena, rey de Bhoja
Con su espada, a su hermana, el más demonio
Quiso matarla, y sin mayor demora:
La arrojó al suelo, del pelo, ante todos

A Kamsa habló asombrado Vasudeva:
«Mi querido cuñado, rey valiente,
¿Cómo la ira te posee de tal manera
Que a tu hermana pretendes darle muerte?
Así a una pobre mujer indefensa
Quieres matar en el día de su boda
Con la muerte naces ¿No te das cuenta?
Al actuar así perderás tu honra.

A cada segundo mueres, ¿ Porqué temes?
Como adelantas un pie al caminar
Y cuando en lugar seguro lo tienes
Levantas el otro; así el alma va,
A un cuerpo que nace, de uno que muere

Al tomar un cuerpo olvidas los otros...
Como al soñar nuevas formas aceptas,
Y olvidas tu cuerpo en el sueño absorto,
Y el de tu sueño cuando bien despiertas,
Así la mente crea cuerpos a su antojo,
De acuerdo al deseo de goce que ésta alienta

Como el sol, la luna, o las estrellas,
Se reflejan en el agua, aceite o ghi
Y se mueven en el reflejo, mas no ellas,
No altera al alma su reflejo aquí...»
(Distinta es la luminaria
Del agua que la refleja
Distinta es igual el alma
De los cuerpos que ella acepta)

(Reflejo del alma es este cuerpo\\ Reflejo de mal o de santidad
Este cuerpo con sus talentos
Es reflejo del pasado actuar)

Estas y otras intrucciones le daba\\ Pero Kamsa no podía aceptar
Por tanto demonio con que se asociaba
Nada entendía de lo espiritual

Los ateos están cerrados\\ A recibir el buen consejo
Mas los santos por el contrario
Los aceptan con gran festejo

Pensó entonces en salvar a su esposa,
Por sus hijos más tarde ya vería:
«No temas, Kamsa, de ella, ni una cosa,\\ De sus hijos habló la profesía

No han nacido ellos y quizás ni tenga
Por ahora no corres ningún peligro
Si los hay dispón de ellos cual convenga\\ Los traeré ante ti, en verdad te digo...»

Kamsa quedó por fin convencido\\ Y decidió perdonar a su hermana
Y apenas nació el primer niño
Vasudeva cumplió con su palabra

Con dolor lo llevó ante el cruel rey
Quien le dijo con tono compasivo:
«Llévalo, no es de él que debo temer,
Sino más bien de tu octavo niño.»

Vemos que un santo cumple su deber
Por doloroso o difícil que sea
Mas un Kamsa que el pecado no ve
Sólo hace lo que le gusta o desea

Volvió a casa Vasudeva complacido
Pero sin sentir completa confianza;
No controlaba Kamsa sus sentidos
Sus palabras eran vaga esperanza

Fue entonces cuando el sabio Narada
Se acercó al rey para alertarlo
Ansiando que Krsna pronto bajara
Le aconsejó que tuviera cuidado

Sri Narada le dijo a Kamsa:
«Tus parientes los Vrisnis y los Yadus
Los gopas de Vrindavan, el rey Nanda,
Las gopis, Vasudeva, ya preparados
El descenso del Señor Krsna aguardan

Cúidate de bienquerientes y amigos
Rodeado estás por devas disfrazados.»
Kamsa pensó inquieto, intranquilo:
«Vishnu vendrá, los devas ya han bajado .»

A Devaki y Vasudeva apresó
Y sujetó en la celda con cadenas
Uno a uno seis hijos les mató
Temiendo que Vishnu uno de ellos fuera

Kamsa supo por Narada que fue
Kalanemi en su vida pasada
Y que por Vishnu fue muerto esa vez
Y ahora temía que lo mismo le pasara

Encarceló a su padre Ugrasena
Rey de los Yadu, Andhaka y Bhoja
Y ocupó el reino de Surasena
Kamsa fue así, rey de toda la zona.\\

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