Atulananda Acarya


La Bella Historia de Dios

CAPITULO X

Prahlad, el Mejor Entre los Más Exaltados Devotos

Sri Prahlad dijo:

Mi querido Señor, por haber nacido entre ateos el placer material me atrae, Por ello Te pido que no me tientes, pues temo atarme al mundo y al cuerpo; Además, si un devoto aspira a servirte a cambio de ventajas materiales, Es como un comerciante que procura un beneficio por sus esfuerzos.

No es buen sirviente quien busca lucro, ni buen amo el que paga por serlo; En forma natural soy Tu siervo, Tú mi maestro, ¡nada debes darme! Mas si aun quieres bendecirme, Te pido: ¡Líbrame de mis apegos! ¡Que no broten en mi corazón esas suciedades!

Por causa de esta lujuria, los sentidos, mente, vida, religión, paciencia, timidez, inteligencia, poder, riqueza, memoria y veracidad, se destruyen. Mas si uno se libra de ella, se vuelve elegible para apreciar Tu grandeza, Por ello Te reverencio Señor, quien esta forma tan maravillosa asumes.

Sri Bhagavan dijo:

Querido Prahlad, aunque devotos como tú nada desean de este mundo, Te ordeno disfrutar la opulencia de los demonios por la vida de un Manu, Así reducirás tu buen karma y tu buen actuar te librará del karma impuro, Y por recordarme y alabarme Me mantendrás siempre a tu lado.

Prahlad pidió al Señor que a pesar de su mal obrar, perdonase a su padre. Nrsimha le dijo que ya le había salvado y a veintiún de sus antecesores. Que donde nacen devotos puros como él, se purifican sus familiares, Aunque estuviesen destinados a la condena por sus pasadas acciones.

Querido Prahlad, Mi devoto no envidia, y por ello, no desprecia a nadie, Quien siga tu ejemplo, se volverá también puro y seguirá tus pasos; Tu padre se purificó al tocarme, mas celebra, siendo su hijo, los funerales, Luego gobierna de acuerdo al Veda, siguiendo sin disturbio sus mandatos.

Brahma alabó a Sri Nrsimha por haber protegido a Su devoto, Y Éste le pidió no volver a bendecir a un asura, pues es lactar serpientes; Al irse el Señor, Prahlad adoró a los devas como partes del Poderoso, Y ellos, con Sukracharya y otros santos, le sentaron en un trono refulgente.

Fue así como Hiranyaksa e Hiranyakasipu murieron, Mas después regresaron como Kumbhakarna y Ravana, Ramachandra esa vez les derrotó en célebre duelo, Y ahora vinieron como Dantavakra y Sisupala.

Ellos, y otros muchos demonios, alcanzaron la salvación por pensar en el Supremo, como fija su mente la mosca en la araña;* Cual devotos puros, obtuvieron forma igual a la del Señor, Aunque en el papel de enemigos Le enfrentaran en batalla.

(La mosca atrapada en la red de la araña medita siempre en ella temiendo que la vaya a comer. De esta manera su próximo cuerpo será también el de una araña.)

Así respondí a tu inquietud acerca de la salvación de Sisupala y de otros, Uno sin duda trasciende, por oír sobre Sus glorias y la de Sus devotos.

Ustedes, Pándavas, son tan afortunados por tenerle en vuestra casa, Donde Él les sirve en Sus pasatiempos en forma humana, Esperando Su bendición, sois siempre visitados por personas santas, Pues se esfuerzan por comprenderle personalidades como Siva y Brahma.

Mucho tiempo atrás, la fama de Siva fue disminuida por Maya Danava, Quien construyó tres ciudades voladoras para el placer de los demonios, Éstas eran de oro y plata, y con ellas se apropiaron de las catorce moradas, Sacudiendo el universo, invisibles, se adueñaron de todo.

Los consternados devas acudieron donde Siva a pedirle auxilio, Quien diciéndoles “no teman”, lanzó flechas contra las tres residencias, Éstas, cual terribles relámpagos salidos del Sol, arrasaron con el enemigo, Pero Maya Danava revivió a todos, al lanzarles a un lago de néctar.

En él retomaron cuerpos refulgentes e invencibles al ataque de los rayos,

	Y al ver a Siva desanimado, Visnu consideró la forma de brindarle ayuda,

Se volvió una vaca Él, con Su ternero Brahma, y bebieron el agua del lago, Influidos por el Señor, nadie se opuso a esto, y así declaró el gran asura: “Ni los devas pueden cambiar lo que el Señor a cada uno ha destinado.”

Luego, el Señor equipó a Siva con cuanto requería para el combate: Un carro, auriga, bandera, caballos, elefantes, escudo, arco y flechas, Al medio día atacó, y los devas vieron las tres ciudades arder fulgurantes, Mientras cantaban ellos y bailaban, lanzando una lluvia de flores en fiesta.

Por esta hazaña ganó Siva el nombre de Tripurari, Y adorado por Brahma y otros devas, volvió a su morada; Así el Señor Krsna ejecutó Sus lilas admirables, Cuando se encontraba en la Tierra, en Su forma como humana.

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