Atulananda Acarya


La Bella Historia de Dios

CAPITULO X

La Batalla entre los Semidioses y los Demonios

Sukadeva Goswami dijo:

Aunque los demonios también se habían empeñado en batir el océano, Por no ser devotos, no tuvieron acceso al néctar de la inmortalidad, El Señor en tanto, tras bendecir a los Suyos, montó en Garuda y alzó vuelo, Mientras los demonios se armaban envidiosos, preparándose para atacar.

Los devas, quienes siempre se refugian en Narayan, se alistaron a su vez, Y empezó a orillas del mar de leche, un enfrentamiento aterrador; Lucharon las fuerzas de infantería, con oponentes del mismo nivel, Y otros que montaban caballos, asnos, timingilas, lagartos, humanos, buitres, Ratas, chacales, conejos, monstruos… se batieron entre iguales, con pavoroso clamor.

Hermosos lucían los dos bandos, con sus estandartes, escudos y armas, Resplandecían los soldados como dos océanos poblados de variados peces; Estaba Bali en su nave Vaihayasa, dada por Maya, abanicado con chamaras, Como la luna brillaba esta mística nave, a ratos, no dejaba verse.

Así llegó Bali, rodeado por sus capitanes y ejército, enfureciendo a Indra, Primero se cruzaron duros insultos y ya más de cerca comenzaron la batalla, Bali con Indra; Yama con Kalanabha; Surya y Virochan; con Jambha, Siva… Llenaron el campo con piernas, brazos, troncos y cabezas cortadas.

Por todos lados esparcidas las corazas, los arcos, cascos y ornamentos, Volvía a bajar el polvo alzado, con la lluvia de la sangre salpicada, Con cuerpos mutilados y ya vueltos fantasmas, atacaban los muertos, Y Bali enfrentó a Indra mediante la ilusión, cuando fallaron sus armas.

Creó una montaña de donde caían árboles ardientes y afiladas piedras, Caían escorpiones, serpientes, elefantes, tigres… aplastándolos a todos, Luego, vino una hueste de caníbales desnudos, gritando feroces: “¡Mueran!” Y creó nubes que lanzaban brasas, entre aterrantes relámpagos sonoros.

Cayó un fuego devastador, como el samvartaka, azuzado por fuertes vientos, Y arrasó una inundación, con grandes ciclones, remolinos y olas marinas… Ante tal situación, los soldados de los semidioses perdieron el aliento, Por lo que los devas invocaron al Señor, al encontrarse así a la deriva.

De inmediato apareció, montado en Garuda, con Laksmi y Su ropa amarilla, Con Su yelmo, con valiosos pendientes, y con ocho brazos bien armados, Disipó al punto la ilusión y mató a Kalanemi con el arma que éste esgrimía, Luego los poderosos Mali, Sumali y Malyavan, cayeron decapitados.

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