Atulananda Acarya


La Bella Historia de Dios

CAPITULO XX

Conversación entre Maitreya y Vidura

Vidura, en Haridvar, preguntó al sabio Maitreya acerca de la creación. Éste dijo: “Del mahat-tattva, donde predomina el elemento rajas, Se generó ahankar, que es de tres clases y de allí sigue la subdivisión.

Esto combinado, formó un huevo brillante, que flota mil años en el agua.

Flota sin vida, hasta que Visnu entra en él, quien genera la flor de loto. Esta flor brilla como mil soles, y es la que a todos los seres vivientes aloja. Allí nace Brahma, quien de su sombra, gracias al Señor poderoso, Crea cinco capas de tamas: tamisra, andha-tamisra, tamas, moha y maha moha.

(Srila Prabhupad dice en su significado al verso 18 que tamisra, la primera cobertura de la ignorancia, está representada por la ira o la envidia.)

Brahma, lleno de disgusto, desechó ese cuerpo pleno de ignorancia, Éste existe como la noche y de él se adueñaron los yaksas y raksasas. Los primeros gritaron: “¡Hay que comerle!,” los otros: “¡No hay que darle protección!” Brahma les dijo: “¡No me coman! ¡Sois mis hijos!” Por eso reciben tal nominación.

(Srila Prabhupad explica que los yavanas se llaman así porque gritaron: ‘¡Hay que comerlo!,’ y los raksasas gritaron: ‘¡No hay que protegerlo!’)

Luego creó a los devas, que brillaban con la gloria del modo de sattva. Les dio la brillante forma del día, que aceptaron con felicidad. Después, los demonios, adictos a la vida sexual, salieron de sus nalgas. Estos, llevados por su lujuria, se acercaron a él para copular.

Al principio se rió de su estupidez, pero al verles decididos, sintió temor. Huyendo, clamó al Señor: “¡Protégeme de estos que por Tu orden he creado!” Al ver su angustia, Él le dijo: “Deja tu cuerpo impuro.” Brahma, al oír esto, lo dejó. Nació así el crepúsculo, hora que despierta el deseo en los apasionados.

Los asuras, confundidos, vieron este crepúsculo como una bella mujer y se la apropiaron. Luego, Brahma con su risa, creó de su hermosura a los gandharvas y apsaras; Y cuando dejó la brillante forma de la luz de la luna, Vivasvan y otros gandharvas la tomaron. Después, a partir de la pereza, creó a los desnudos y despeinados fantasmas.

Los duendes y espíritus tomaron el cuerpo que Brahma dejó en su bostezo. Por su influencia el sueño hace babear y sus ataques causan la locura. Luego, de su forma invisible, creó a los sadhyas y pitas... Después de eso, Creó a siddhas y vidyadharas, de su poder de no ser visto por las criaturas.

De su reflejo en el agua, maravillado, creó a los kimpurusas y kinnaras... Un día se acostó, y desalentado por la lentitud de la creación, dejó ese cuerpo. De sus pelos y de ese cuerpo contraído surgieron las serpientes o nagas. Luego creó a los Manu, cuando consideró haber cumplido lo dispuesto.

Les dio a éstos forma humana y le aplaudieron los devas y gandharvas. Ellos dijeron: “Porque establecerán los ritos para los seres humanos, Todos nosotros participaremos de las oblaciones ofrendadas.” Luego creó a sus hijos queridos: a los grandes sabios, de su austeridad, penitencia, De su adoración, concentración espiritual, control y actuar desapasionado.

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