Atulananda Acarya


La Bella Historia de Dios

CAPITULO XXXI

Narada Instruye a los Prachetas

Maitreya dijo:

Los Prachetas, por miles de años cultivaron el espíritu en la vida familiar. Luego, dejando a su esposa con su hijo, fueron donde el sabio Jajali. Con él alcanzaron la perfección en Krsna, tras lograr la ecuanimidad.

 Narada fue a verles cuando practicaban asanas, pranayama y austeridades.

Los Prachetas, poniéndose de pie, le dijeron: Esperamos que hayas llegado hasta aquí sin mayor dificultad, ¡oh, sabio! Tu viajar es como el del sol, que aleja toda preocupación inauspiciosa;

 Olvidamos, por apego al hogar, cuanto Siva y Visnu nos enseñaron.

Ilumínanos para salir de este mundo con tu saber cual encendida antorcha.

Narada, el mejor devoto, les dijo: Cuando una persona nace para ocuparse en el servicio al Señor Supremo, Su nacimiento, actividades, vida, pensamiento y habla son perfectos. ¿Sin atender al Señor, de qué sirve oír, hablar, pensar, el poder, esto o aquello? Las prácticas que no conducen a la devoción a Hari, no tienen real efecto.

El Señor es fuente de iluminación, por ello todo karma, jñana, yoga y bhakti, Le tienen a Él por objetivo. Servirle a Él es regar la raíz del árbol, pues solo así el universo entero, junto con sus semidioses, se complace. Como entre el sol y su luz, no hay diferencia entre el Señor y lo creado.

yatha taror mula-nisecanena trpyanti tat-skandha-bhujopasakhah pranopaharac ca yathendriyanam tathaiva sarvarhanam acyutejya //14//

Así como al regar la raíz del árbol Se complacen su tronco, ramas y ramitas, Y como los sentidos y cuerpo se nutren, cuando el estómago es alimentado, Así también los devas se complacen cuando a Achyuta se glorifica.

Mis queridos reyes, a veces en el cielo hay nubes, o hay luz, o está oscuro; Así mismo las tres gunas se manifiestan como energías del Supremo. Somos iguales a Él en cualidad, y es Paramatma y la causa de este mundo, Por ello deben ocuparse en Su servicio con determinación y gran esmero.

dayaya sarva-bhutesu santustya yena kena va sarvendriyopasantya ca tusyati asu janardana //19//

Al ser bondadosos con todos, Al estar satisfechos de uno u otro modo, Al tener sentidos firmes y mente controlada, Se complace muy pronto a Janárdana.

Libres de deseos, los devotos siempre Le recuerdan con gran sentimiento. El Señor, así controlado, como el cielo sobre sus cabezas, nunca les deja. Aunque sin posesiones, están muy felices de poder servirle por completo. Los envanecidos se les burlan, mas no Le complacen a Él, aun si Le rezan.

Aunque autosuficiente, depende de Sus devotos, no le preocupa Sri, Ni los reyes ni semidioses, que esperan favores de esta Diosa de Fortuna. ¿Qué persona, en verdad agradecida, no querrá adorarle ni servir? Satisfagan por ello a Él, viéndole tras el cristal de vuestras almas puras.

Sukadeva dijo:

Vidura, en profundo éxtasis, agradeció a Maitreya, su gurú, el que así le hablara, Y fijo en el Señor volvió a ver a sus familiares, aunque no estaba atado. ¡Oh, Pariksit!, así te expliqué acerca de los descendientes de Uttanapada. Ahora te hablaré de los de Priyavrata, el otro hijo de Svayambhuva Manu.

¡Oh, rey!, quienes escuchan de estos monarcas consagrados al Señor, Fácil logran vida larga, riqueza, buena fortuna y por fin vuelven a Dios.

Fin del Cuarto Canto. Terminado el 26 de Agosto del 2003, en Buenos Aires, por gracia de Srila Prabhupad y vaisnavas.

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