CAPITULO XXIX
Bhakti-yoga
Sri Uddhava dijo:
Mi querido Señor, porque es muy difícil controlar la mente, No encuentro sencillo el proceso de yoga que me has expuesto, Es común que los yoguis en esa línea fracasen y se desalienten, Por lo que, hombres cual cisnes, destinan solo a Ti sus esfuerzos.
Los vanidosos, que se confían en su karma y jñana, se ilusionan, Y al no refugiarse en Ti, son derrotados por la energía externa; Das Tu íntima protección a quienes a Ti recurren, Suprema Persona, Como Rama amparaste al mono Hanuman, más que a grandes devas.
¿Quién entonces osaría rechazarte a Ti, Alma verdadera, El más querido, El que concede toda perfección a los devotos que se entregan? ¿Quién, sabiendo los bienes que otorgas, no estaría por siempre agradecido? ¿Quién Te cambiaría por lo temporal? ¿Qué le falta a quien Te rinde seva?
Grandes poetas y eruditos no podrían expresar su gratitud, ¡oh, Señor!, Ni siquiera ocupando para ello toda una vida de Brahma, Porque por dentro y por fuera apareces para acabar con la confusión, Cuando Te manifiestas en Tus formas como Paramatma y Acharya.
Sri Bhagavan dijo:
Sí, te describiré los principios de la devoción a Mí, Mediante los cuales el hombre puede vencer la muerte; Recordándome siempre, debe cumplir su deber sin frenesí, Fijando en Mi servicio las actividades de su mente.
Que viva en un lugar puro, frecuentado por Mis devotos santos, Que celebre Mis festividades con canto, danza y adoración especial; Con corazón limpio, debe verme situado en él y en todo lo creado, Así será ecuánime y sabio, verá al bueno y al malo como igual.
Quien siempre medita en Mi presencia dentro de todos, Pronto destruye la envidia, el abuso, el orgullo y la rivalidad, Por reverenciar toda vida, humana y animal, deja su concepto corpóreo, Así, hasta no verme situado en todo, debe adorarme sin cesar.
Al comprender Mi omnipresencia se entiende la Verdad, Libre así de toda duda, se deja la acción fruitiva; De hecho, el tratar de verme en todo, es el mejor proceso espiritual, El devoto que adopta este camino, nada perderá en su vida.
¡Oh, Uddhava!, en una situación adversa, un hombre se lamenta y llora, Aunque esto no remedie en nada la mala situación; Mas el servicio a Mí rendido, aunque parezca inútil para otras personas, Constituye en sí mismo la verdadera religión.
Este proceso es la suprema inteligencia de los inteligentes, Y es la suprema habilidad de los más entendidos, Pues valiéndose de lo temporal, superan la muerte, Para alcanzar por fin el supremo destino.
Así te presenté un resumen de esta ciencia de la devoción, La cual incluso para los semidioses es difícil de entender; Con clara lógica, varias veces te di la debida explicación, Sin duda podrá liberarse quien comprenda esto bien.
A quien entrega liberalmente este saber a Mis devotos, le doy Mi ser; Quien lo recita día a día, se va purificando por entregarse en forma gradual; Se librará de todo lazo quien Me sirva y escuche de Mí con plena fe; ¿Se han ido ahora tu confusión y angustia? ¿Entendiste esta gran Verdad?
No des esto al hipócrita, al ateo, al deshonesto, ni al orgulloso incrédulo; Dalo al bondadoso, a quien sirve a los brahmanas, a los santos y puros, Incluso debes presentarlo a las mujeres y trabajadores que sean sinceros; Ya no quedará insatisfecho quien pruebe éste, el más nectáreo jugo.
Todo lo que el hombre busca a través de su investigación analítica, rituales, yoga místico, negocios, política, disfrute mundano y liberación, Fácil lo encuentra en Mí, ese devoto humilde, que a servirme se dedica, Y librándose del continuo nacimiento, comparte Mi propia posición.
Uddhava, agradecido y con manos juntas, oró: ¡Oh, Señor primordial!, por Tu gracia mi ignorancia ha sido erradicada, Pues, ¿cómo puede la oscuridad o el frío, afectar, a quien se acerca al Sol? Tanto me has concedido, a pesar de mi rendición tan poco calificada, ¿Quién será ese malagradecido devoto, que deje a tan bondadoso Señor?
Los fuertes lazos de afecto que sostuve por mi familia, Los has cortado gracias a este conocimiento trascendental del ser; Mis reverencias a Ti, por favor instruye a esta alma rendida, Para que pueda tener devoción indesviada por Tus pies.
Sri Bhagavan dijo: Uddhava, ve a Badarika y purifícate en las aguas que emanan de Mis pies; Allí verás el Alakananda, come los frutos del bosque, viste cortezas, Mantente satisfecho, tolerante, afable, controlado, sabio, siempre bien; Cruzarás este mundo por recordar Mi enseñanza y saborear su esencia.
Sri Sukadeva dijo:
Uddhava, tras poner los zapatos del Señor sobre su cabeza, Se retiró llorando a Badarikasram, para ocuparse en austeridad; Así alcanzó a ese Señor que bendice al sabio con Sus excelencias, Quien escuche esta historia con fe, conocerá también la libertad.
El Señor entregó esta sustancia del saber para alejar el temor del samsara, Tal como una abeja, recogió el polen de los Vedas y aquí lo depositó, Así obsequió a Sus muchos devotos con esta mar bienaventurada, Ante este ser Supremo, llamado Krsna, ofrezco mi humilde postración.
