Atulananda Acarya


La Bella Historia de Dios

CAPITULO XXIII

Prthu Maharaj Vuelve a Casa

Al fin de su vida, cuando se vio envejecer, dio cuanto tenía. Repartiendo su haber entre los seres móviles e inmóviles. Todo lo hizo de acuerdo con el Señor, en la más perfecta armonía, Y se fue al bosque, a pesar de su pueblo que lamentaba a clamores.

En Tapo-van, con su esposa, comió frutas, raíces y hojas secas. Ascético, con igual firmeza con la que había antes gobernado. Por algunas semanas solo bebió agua y al fin, solo aire fue Su dieta. Durmió en el suelo, entró al río en invierno y Se rodeó de fuego en verano.

Satisfizo así a Krsna al controlarse mediante pranayama, Liberándose de todo deseo por las acciones fruitivas. Adoró siempre al Señor de acuerdo al consejo de Sanat Kumara, Hasta despertar su amor por Él y verle en cuanta cosa había.

Libre de duda, escuchando a Paramatma, dejó todo yoga y jñana, entendiendo que la máxima meta es la devoción a Sri Krsna. Partió absorto de este mundo, subiendo el aire hasta el brahmandra, amalgamando con cada elemento los que en su cuerpo tenía.

Su esposa Archi, a pesar de ser tan delicada, le siguió en todo. Ella, para Quien pisar la tierra ya le era mucha aspereza. Siempre sintió el placer de servir a su esposo de buen modo, Y preparando la pira, también ella entró al fuego con entereza.

Miles de esposas de devas, con sus esposos, le oraron en elogio, A ella, quien se inmoló pensando en los pies de quien sirviera. De lo alto del monte Mandara cayeron flores a manojos, Y las damas celestiales comentaron de la siguiente manera.

Las damas celestiales dijeron:

¡Gloria a la reina Archi!, quien sirvió a Su marido con mente, palabra y cuerpo, tal como la diosa Laksmi. ¡Vedla seguirle ahora hasta lo más alto del cielo! Todo se obtiene por servir al Supremo, aunque se viva por corto tiempo. Pues nada es imposible para esos devotos que siguen el buen sendero.

¡Qué pérdida la del ser humano que no toma el camino hacia la libertad! Todo su esfuerzo por el bien fruitivo no es más que un gran engaño y muestra su envidia por su propio ser, el cual es una entidad espiritual.”

Maitreya dijo a Vidura:

Mientras así hablaban, reina Archi alcanzó el destino que Su esposo, La más elevada de las almas, había obtenido. Él era muy magnánimo, liberal, magnífico y poderoso. Así te hablé de Él, cuanto he podido.

Por escuchar esta historia uno va donde Prthu, es decir, a Vaikuntha. Oír de ella alarga la vida, edifica al brahmana, al ksatriya fortalece, enriquece al vaisya y da devoción al sudra. Da buenos hijos y gran fortuna. Aleja el mal y en el barco de los pies de Krsna, cruzas este mundo de muerte.

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