CAPITULO XXIII
Los Semidioses Recuperan Sus Moradas Celestes
Lleno de emoción y éxtasis, con lágrimas en sus ojos y sus manos juntas, Bali dijo:
¡Qué maravilloso resultado trae el incluso tratar de venerarte! Por hacerlo, obtuve el mismo fin que alcanzan las almas a Ti rendidas, Esta gracia que me has mostrado a mí, un demonio despreciable, Ni a los devas, ni a las deidades regentes, les ha sido concedida.
Sri Sukadeva Goswami dijo:
Tras así orar, reverenció al Señor, y luego a Brahma y a Siva, Después de esto fue liberado de naga-pasa, para ir a Sutala; Así el Señor satisfizo a Aditi, la madre de los devas, y a Indra. Al saber de la situación de Bali, así habló su abuelo Prahlada.
Sri Prahlad dijo:
¡Oh, Señor!, eres universalmente adorado, incluso por Siva y Brahma, Y a pesar de ser tan grande, has prometido proteger a estos demonios, Esto no fue conseguido ni por Laksmi, ni por grandes almas exaltadas, ¿Qué decir entonces de los semidioses, o de las personas comunes?
Grandes seres como Brahma gozan de la miel de servirte, Mas, ¿cómo nos agracias a nosotros, nacidos en egoísmo y envidia? Todo lo sabes y eres ecuánime, y cual kalpa-taru das, según Te soliciten, Por Tu potencia trascendental ejecutas así Tu espléndido lila.
Sri Bhagavan dijo:
Querido hijo Prahlad, toda buena fortuna sea para ti. Ve también a Sutala, y vive allí feliz con tus parientes y nieto, En Mi forma de cuatro brazos podrás verme siempre allí, Así permanecerás libre de lo mundano y de su continuo acecho.
Obedeció al Señor, el del saber puro, el bendito Prahlada, Luego así le habló el Supremo al maestro Sukracharya.
El Señor Supremo dijo:
“¡Oh, mejor de los brahmanas!, dime en qué error incurrió tu discípulo, Pues esta falta será disculpada, cuando la analicen los calificados.” “Si quedaste satisfecho—dijo Sukra—¿qué mal pudo haber en el sacrificio? Todo error referente a lugar, tiempo, reglas, mantras entonados, Lo quita el canto de Tu nombre que todo lo vuelve propicio, Debo por ello seguir Tu orden, pues es sin duda, lo más recomendado.”
Sukra entonces corrigió toda discrepancia en el yajña, Y el reino celestial a Indra le fue a continuación devuelto. Brahma y los devas, pitrs, munis, Daksa, Bhrgu y otros mahatmas, Aceptaron a Vamana como el custodio general del universo.
Así Indra llevó al svarga a Vamana, en un aeroplano celestial, Y el primero fue entronado como el rey, pleno de toda paz y riqueza; Brahma y los otros, volvieron cada uno a su respectivo lugar, Mientras glorificaban a Vamana y a Aditi entre sones de fiesta.
Siempre que estas actividades de Vamana se reciten, En cualquier yajña o sacrificio de fuego, Ya sea de matrimonio, o para los devas o pitrs, Se obtendrá con ello el logro supremo.
