CAPITULO XV
Los Pándava se Retiran a Tiempo
Suta Goswami dijo:
Arjuna, afectado por la partida del más querido, Respirando hondo, y apenas conteniendo sus lágrimas, Comenzó a informar acerca de lo acontecido, Recordando a su bienhechor, auriga, vida y alma.
Arjuna dijo: ¡Oh, rey!, el Señor Supremo Hari me ha dejado solo, Y así ya no tengo ese poder que asombró a los devas, Un instante sin Él vuelve al universo todo, Tan vacío como un cuerpo que sin vida se queda.
Por Su gracia vencí a los príncipes lujuriosos, Que se reunieron en el palacio de Drupada, Con mi arco y flecha acerté al blanco en el ojo, Y así la mano de Draupadi nos fue confiada.
Por Él conquisté al rey Indra y a sus asociados, Y permití al dios Agni devorar el Kándhava, Él salvó al demonio Maya de morir quemado, Quien construyó la casa del Rajasuya-yajña.
Por Él Bhima derrotó al poderoso Jarasandha, Y Él soltó el pelo a las viudas de quienes insultaron a Draupadi, por tocar su trensa santificada,* Esa vez ella cayó a los pies de Krsna, llorando.
(Su trenza fue santificada en el sacrificio raja-suya.)
Durante el exilio Durvasa y sus diez mil discípulos, Confabularon con el enemigo para dañarnos, Esa vez el Señor, por comer tan solo un trocito, Satisfizo al mundo y a los que se estaban bañando.
Por Su influencia sorprendí en la lucha a Siva y a su esposa, Y así él complacido me regaló su propia arma, Otros semidioses también hicieron igual cosa, Y en el planeta de Indra se me otorgó un asana.
Cuando fui invitado a los planetas celestiales, Los devas, e incluso Indra, recurrieron a mis brazos, —A los Nivatakavacha queriendo eliminarles— Mas sin Él, de ese mi poder, ¡no queda ni un trazo!
La fuerza Kaurava era invencible como el océano, Mas en mi carro, por Su gracia, pude cruzarlo, Como también, de incógnito, vencí a mil guerreros, Cuando a Virata querían robarle el ganado.
Fue Él quien redujo a todos la duración de sus vidas, Y les hizo flaquear en estrategia y entusiasmo, Cuán expertos eran Karna, Drona, Bhisma… Mas en medio del combate les fue socavando.
Ni un pelo en la guerra con sus armas me tocaron, Pues Él me protegió como a Prahlada, Nrisimha, Aun cuando bajé del carro para abrevar a mis caballos; Por mi escaso amor a Él, Le ocupé como mi auriga.
Hoy recuerdo Sus palabras y bellas sonrisas, Cuando me decía: “¡Oh, Mi amigo!¡Oh, hijo de Pritha!” Andando juntos, Le bromeaba, y Él sabía tolerarme, Tal como lo hacen los amigos, o con su hijo el padre.
¡Oh, emperador!, ahora estoy separado de este Amigo, La personalidad de Dios, y me siento vacío, En Su ausencia unos pastores indignos me vencieron, Cuando sacaba a Sus nobles esposas de Su reino.
Tengo el mismo arco, las mismas flechas, carro y caballos, Y yo soy el mismo a quien muchos reyes rendían pleitesía, Mas todo esto, sin Él, en un segundo se ha acabado, Como echar ghí en ceniza, o sembrar en tierra improductiva.
¡Oh, rey!, de acuerdo a tu deseo debo informarte, Que los brahmanas maldijeron a nuestros parientes, Y embriagados con vino de arroz, lucharon a matarse, Quedarán ahora cuatro o cinco sobrevivientes.
Todo esto sucedió por voluntad del Señor, Quien hace que unos se protejan o se maten, Como en el mar el pez grande come al menor, Así entre los Yadu aconteció este desastre.
Ahora estoy atraído por la instrucción Que tantas veces recibí de Govinda, Ésta es un ungüento para el corazón, Que en toda circunstancia nos alivia.
Suta Goswami dijo: Y así, meditando en Su amistosa instrucción, La mente de Arjuna halló consuelo, Sintió un éxtasis sin contaminación, Que aumentó su devoción por el Supremo.
El rey, al saber del regreso de Krishna a Su morada, Llevando a los Yadu consigo, decidió irse él también, Al igual que Kunti, quien quiso verse liberada, Mediante el bhakti, de este continuo renacer.
El mismo día en que Krsna dejó esta tierra, Kali se manifestó en forma completa, Y creó distintas condiciones de miseria, Para quienes no tienen la visión correcta.
Yudhisthir pudo entender la influencia de la era, Cargada de avaricia, engaño, violencia y mentira, En la familia, en el estado, entre amigos... donde fuera, Y se vistió acorde para su partida.
Pero antes entronó a su nieto como emperador, De toda tierra que el océano circunda, Y puso a Vajra, un bisnieto del Señor, Como el rey de Surasena en Mathura.
Luego se fundió en su realidad trascendental, Y vistiendo harapos renunció a la comida, Creció su pelo y no dependía en nadie más, Sordo... mudo... loco... ausente... parecía.
Fue al Norte siguiendo a sus antepasados, Para consagrarse por completo al Señor, Los síntomas de Kali vieron también sus hermanos, Quienes decidieron seguir los pasos del mayor.
Debido a su práctica de la devoción, Pudieron alcanzar el reino de Dios, El cual es llamado Goloka Vrindavan, Al que llegaron en cuerpo y alma.
Vidura dejó este mundo en Prabhasa Y en el Pitriloka fue recibido, Draupadi vio a los hermanos irse de casa, Y con Subhadra alcanzó a sus maridos.
