CAPITULO XV
Descripción del Reino de Dios
Maitreya dijo:
Para prevenir la desgracia, cien años retuvo Diti el semen en su vientre. Mas perdió su luminosidad el universo debido al embrión que guardaba. Los devas afligidos, acudieron a Brahma, quien aloja a todo ser viviente. Él les describió el reino superior al relatarles la visita de los Kumara.
Brahma dijo: En los Vaikuntha moran el Señor y Sus devotos con formas iguales a Él. Todos se ocupan en Su servicio amoroso, sin interés por lo personal. Está situado en bondad pura, y a través de los Vedas se Le puede comprender. Él proporciona a las almas rendidas el avance en la senda espiritual.
Hay bosques de árboles de deseos siempre cargados de frutas y flores. En sus naves viajan marido y mujer cantando Su inmaculada gloria. Cuando ensalza la abeja se callan para oírla los pájaros cantores Y saben que Tulsi es la reina otras plantas con flores de grato aroma.
Las naves son de lapislázuli, de esmeralda y oro; las esposas, de anchas caderas, Y aunque bellas cual Laksmis y alegres, no incitan a la pasión adversa. Tras el favor del Señor, se ocupan en limpiar el mármol y en otras tareas... Ellas Le ofrecen Tulsi, y las fuentes de coral reflejan esos rostros que Él besa.
Quienes no hablan de Vaikuntha son desdichados y descienden muy bajo. Hasta nosotros deseamos ser humanos, ¡qué cubiertos los que no aprovechan! Mas quienes al probar el éxtasis se transforman, son llevados a lo más alto. Así los Kumara alcanzaron ese reino de Dios, que es lleno de opulencia.
Cruzaron las seis entradas sin otro interés que el de ver al Señor Hari, Y en la séptima encontraron a dos jóvenes porteros con armas y adornos. Estos, frunciendo el ceño, cruzaron sus lanzas para impedirles seguir. Los santos, ante el freno de ver al Señor, enojados hablaron de este modo.
Los Kumara dijeron: ¿Quiénes son estas personas con mentalidad tan discordante y sin armonía? ¿Cómo ocupan un lugar tan importante sin poseer las virtudes del Señor? ¿Cómo puede un enemigo venir a este reino? ¡Nadie llega aquí si envidia! Estos deben ser impostores y recelan que tengamos su mismo corazón.
Démosles un benéfico castigo para que puedan un día recapacitar. Es mejor que bajen a lo dual, donde se diferencia entre amigos y enemigos.” Los guardas, al oír esto, postrados dijeron: “Perdonen nuestro mal actuar, Y cuando caigamos, que no olvidemos al Señor. Solo eso pedimos.”
Allí llegó Narayan seguido por Su esposa, Por blancas chamaras cual cisnes, abanicados; De Su sombrilla colgaban perlas como gotas. En el hombro de Garuda posada Su mano.
Caminaba sobre esos pies adorados por santos en dedicada puya, Por vez primera Le tenían ante ellos presente. Su amplio pecho hospeda a la Diosa de la Fortuna. Su presencia volvía el cielo aun más resplandeciente.
(Puya o puja: ceremonia de adoración.)
El placer del justo, la fuente de toda buenaventura. Su agradable sonreír y mirar, que a todos conmueve. Su guirnalda acompañada por abejas, Su joya Kaustubha, Su amplio cinto que a Su ropa amarilla, decora y sostiene.
Sus mejillas embellecen esos aros que eclipsan todo resplandor. Una corona de joyas preciosas decoraba Su cabeza; ¡Oh, devas!, yo mismo, Siva y vosotros, le debemos adoración. Los sabios Le vieron admirados y Le ofrecieron reverencia.
Cuando sintieron el aroma de las Tulsis que Sus pies decoran, Hubo un cambio en sus mentes, a pesar de estar fijos en Brahma. Como el interior del loto azul, vieron Su bello rostro y forma, Y por fin, en el rubí de las uñas de Sus pies, situaron sus miradas.
Los Kumara dijeron: Ahora entendemos lo que oímos de nuestro padre Brahma. Te ven los sabios puros por bhakti y por Tu misericordia. Los más inteligentes solo gustan oír de Ti, ¡más nada! Permítenos nacer en el infierno mas no nos quites Tu memoria.
Que con cuerpo y mente sirvamos Tus pies de loto. Que se adorne nuestra habla por cantar Tu gloria. Que nuestros oídos se sumerjan en Tu actuar maravilloso, Para ser como esas Tulsis que se embellecen cuando Te adornan.
