Atulananda Acarya


La Bella Historia de Dios

CAPITULO XVI

La Opulencia del Señor

Entonces Sri Uddhava quiso saber del poder del Señor y de los sabios. Krsna, feliz por esta pregunta que le recordó la de Arjuna, le dijo así:

Sri Bhagavan dijo:

Soy el Alma de todo ser, soy su Amigo y Señor, Soy la meta final, el Tiempo, Quien trasciende lo mundano, Soy el alma en lo sutil, entre lo grandioso soy esta creación, Soy la mente entre lo difícil de conquistar, soy Brahma entre los Vedas, De la métrica Soy el gayatri, entre las letras la “a”, de los mantras el Om. Soy Indra entre los devas, Agni entre los Vasus, Visnu como hijo de Aditi; Siva entre los Rudras, Brghu entre los brahmanas, entre los rajarsis, Manu; Entre los devarsis soy Narada, Kamadenu entre las vacas, Kapila entre los perfectos, Garuda entre las aves; entre los asuras, Prahlada.

Entre lo sacro que fluye, soy el Ganges; el mar, entre las extensiones de agua; Entre las armas, el arco; Siva, entre los que portan armas; entre las residencias, el Sumeru; Entre lo inaccesible, el Himalaya; entre los árboles, la higuera sagrada; Vasistha, como sacerdote; Kartikeya, como general; Brhaspati, entre los sabios védicos.

Entre los sacrificios, el estudio del Veda; soy la no violencia entre los votos; Como purificador soy el viento, el fuego, el sol, el agua y el habla; Soy el samadhi en el yoga, el buen consejo en la victoria, la ciencia del alma en lo lógico, Soy Narada entre los sabios, y entre los brahmacaris Sanat-kumara.

Entre las seguridades soy la conciencia interior, del dharma soy la renuncia, De las estaciones la primavera, margasirsa entre los meses, entre las casas lunares, abhijit; De las eras soy Satya; Uddhava, entre los bhaktas; Hanuman, como kimpurusa; Sudarsana, entre los Vidyadharas; entre lo bello, el loto; de las joyas, el rubí.

Soy la sagrada kusa, el juego de azar en el engaño, la virtud del bondadoso, el ofrendado ghi, La fuerza del fuerte, la actividad de Mis devotos, la estabilidad de la montaña, Soy el aroma de la tierra, el sabor en el agua, el Sol entre las luminarias, Entre las estrellas la Luna… Como ves, soy todo, nada puede existir sin Mí.

Por ello, controla tus sentidos, mente y habla, y con la inteligencia pura controla tus facultades racionales y de esa manera no caerás en la ilusión. El trascendentalista que no se guía por la inteligencia superior, se perturba, pierde el fruto de sus votos, como agua en una jarra que no se horneó.

De este modo, tus palabras, mente y vida, contrólalas por dedicarte a Mí, Pues mediante Mi bhakti con amorosa inteligencia, se alcanza el último fin.

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