CAPITULO XVI
Jaya y Vijaya Maldecidos por los Sabios
Sri Bhagavan dijo:
Estos sirvientes han cometido una gran ofensa al no haberme considerado. Yo apruebo el castigo impuesto, y como ellos son Mis servidores, siento, Que Yo mismo cometí este insulto, por lo que les pido ser perdonado, Pues cuando el siervo incurre en error, es común que se censure al amo.
Hasta un chandala se purifica por oír de Mi nombre y actos gloriosos, Y ustedes Me han llegado a conocer sin que les quede duda alguna; No vacilaré en cortarme un brazo, si descubro enemistad hacia vosotros. Mis pies purifican de todo pecado porque soy un siervo de Mis devotos. ¡Y por ello gané el amor de la tan deseada Diosa de la Fortuna!
No disfruto de la ofrenda al fuego tanto como por la boca de los dvijas puros. El Ganges es agua que lava Mis pies, la recibe Siva y santifica los mundos. ¿Mas, si Yo venero el polvo de los pies de un vaisnava, quién no hará lo mismo? Los brahmanas, las vacas e indefensos, son Mi propio cuerpo y como tal los cuido; Yama castiga a quien los ve como distintos, a ése el mal quita su buen raciocinio.
Arrebatan Mi corazón aquellos que internamente son alegres, Y que respetan a los brahmanas, aun si en forma áspera les han insultado; Viéndoles como a Mí, les apaciguan, como un hijo a un padre enfadado, O como Yo mismo en este momento trato de calmarles a ustedes.
Estos sirvientes Míos se han propasado con vosotros, Sin conocer la mentalidad de Su amo. Mas les pido que al pagar su falta puedan regresar pronto, Cuando el plazo del exilio de Mi morada haya expirado.
Brahma dijo: A pesar que la serpiente de la ira había mordido a los sabios, No se saciaban de oír Sus afectuosas e iluminadoras palabras, Que como una serie de himnos Védicos emanaban de Sus labios. Lo escucharon con atención, mas sin entender con claridad lo que deseaba.
Los sabios dijeron: No entendemos lo que quieres, pues, aunque Tú eres el gobernador Supremo, Hablas favoreciéndonos como si hubiésemos hecho algo bueno para Ti. Eres el más adorable y para instruir, hablas de los dvijas en estos términos. ¿Quién puede bendecirte, si por Tu gracia los místicos cruzan este devenir?
Laksmi, el polvo de cuyos pies tantos veneran, actúa como sirvienta Tuya, Pues desea un lugar donde la reina de las abejas que es Tulsi a Tus pies. Más que a Tus auspiciosas Diosas Te apegas a las almas puras. ¿Cómo va a favorecerte Srivatsa, o el camino que solemos recorrer?
Por tu gran bondad, nunca quieres que se destruya el sendero auspicioso, Y para el bien de todos, acabas el factor maligno con Tu enorme potencia. Eres el dueño de todo y por ello Tu actitud sumisa no Te quita lo grandioso, Al contrario, con ella exhibes Tus pasatiempos que son de gran excelencia.
¡Oh, Señor!, aceptamos cualquier sanción a ellos o a nosotros, Pues entendemos que nuestra maldición a dos inocentes no fue correcta.
Sri Bhagavan dijo: ¡Oh, brahmanas!, sabed que este castigo fue decretado por Mí, Por lo que caerán para nacer en una familia de demonios; Mas por nunca olvidarme, pronto estarán de regreso aquí, Sus mentes Me recordarán, concentradas con enojo y odio.
Brahma dijo: Tras ver al Señor en el luminoso Vaikuntha, Los sabios Le circunvalaron y dejaron esa morada, A la que no da alcance el temor ni la angustia, Gozosos de aprender de las glorias vaisnavas.
El Señor dijo a Sus guardianes: “Partid de este lugar, mas no tengan miedo. Aunque podría anular la maldición, no lo haré, más bien la apruebo. Laksmi se enojó pues no la dejasteis entrar cuando Yo dormía. Pero pronto volverán aquí, por practicar el yoga místico con ira.”
Brahma dijo: Así, desvaídos de su lustre y belleza por la maldición de los brahmanas, Llenos de pesar cayeron, para mal de los devas que ocupaban sus naves. Ahora están en el vientre de Diti, mas yo no puedo hacer nada, Pues es el mismo Señor Supremo Quien desea enfrentarles.
