Atulananda Acarya


La Bella Historia de Dios

CAPITULO XVI

Cómo Maharaj Pariksit Recibió a la Era de Kali

Suta Goswami dijo:

Entonces Pariksit, como un devoto, empezó a reinar, Con plena virtud, cual los brahmanas lo anunciaran, Tuvo cuatro hijos con la hija del rey Uttara, De los cuales el mayor fue Janamejaya.

Realizó tres asvamedhas con Kripacharya, Donde los devas mismos estuvieron presentes, A orillas del Ganges se hicieron estos yajñas, Su distribución de riqueza fue sorprendente.

Una vez, cuando salió a conquistar el mundo, Encontró a un sudra disfrazado como rey, Era Kali-yuga que golpeaba en las patas A un toro y a una vaca, sin darles cuartel; Maharaj Pariksit, al verlos en tal desgracia, Castigó de inmediato al que obraba tan cruel.

Saunaka preguntó: ¿Por qué el rey solo le castigó?, dinos por favor, —Siempre que esto se relacione con Krsna— Los devotos puros ansían oír acerca del Señor, Pues en otros temas se desperdicia la vida.

En tanto Yamaraj esté aquí presente, Nadie tendrá que encontrarse con la muerte, Quienes están bajo su jurisdicción, Tomen entonces ventaja de esta audición.

Mas los seres humanos negligentes, De corta vida y poco inteligentes, Pierden la noche durmiendo, y el día, En cosas que ningún bien les deriva.

Suta Goswami dijo: Cuando Pariksit vio que en su reino se infiltraban Los vicios de la era de Kali, tomó sus armas, Su carro de negros caballos, con su león por emblema, Y salió heroico a conquistar la tierra, Rodeado por guardias, elefantes, caballería, Numerosos soldados y adornadas cuadrigas.

Por donde fue estableció su supremacía, Y oyó las glorias de Krsna y de sus antepasados, Quedaba admirado donde sea que iba, Y al oír de cómo él mismo había sido salvado.

Mientras, la religión personificada, Dharma, En la forma de un toro, encontró a Bhumi como vaca, Y le preguntó a ella, al ver que sollozaba, Como una madre que sin su hijo, sufre su falta.

Dharma preguntó: Madre, ¿No te sientes bien y sana? ¿Por qué te cubre el dolor? ¿Estás enferma o sufres por la lejanía de algún familiar? Solo tengo una pata, ¿te aflige ver mi condición? ¿O temes ese mañana en que te van a explotar? ¿Sufres porque no adoran ni a los devas ni al Señor? ¿O por la hambruna y la sequía, que causan tanto mal?

¿Te afligen las pobres mujeres y niños que son engañados? ¿O porque madre Saraswati está en manos de falsos dvijas? ¿O sufres porque los brahmanas se mal refugiaron, Bajo administradores que no aprecian la cultura divina?

¿Sufres porque el estado tiene todo en desorden, Y porque el pueblo, sin seguir regulaciones, De cualquier forma come, duerme y se aparea? ¿Te lamentas al verles en tanta miseria?

¡Oh, madre Tierra!, Hari, el Señor Supremo, Vino con el fin de aliviar tu pesada carga, Mas ya se fue con Sus pasatiempos eternos, Y quizás por Su ausencia ya nada te agrada.

Madre, tú eres la fuente de toda riqueza, Dime la causa de lo que tanto te apena, Pienso que ha sido el tiempo, por cuya influencia, Te quitó esa opulencia que envidiaron los devas.

La Tierra respondió: ¡Oh, Dharma!, tú mismo sabes de mi sufrimiento, Mas aun así trataré de responder tus preguntas, Ya antes satisficiste al universo, Parado en tus cuatro patas, gracias a Achyuta.

En Él residen cualidades ilimitadas, Como veracidad, limpieza, bondad, tolerancia, Renuncia, satisfacción, firmeza, Control, austeridad, ecuanimidad, constancia,

Desapego, liderazgo, indiferencia, Caballerosidad, influencia, autocracia, Serenidad, experiencia, ingenuidad, fuerza, Conocimiento, determinación, gentileza, Felicidad, fidelidad, eternidad, fama, Y el sufrir por ver a las almas condicionadas...

Infinitas gracias tiene el Señor en Su haber, Mas ahora, como bien dices, ha partido, Y ahora sufro en mi triste condición al ver Cómo el reino de Kali se ha extendido.

Pienso en ti y en mí, en los semidioses y sabios, En los devotos, varnasram y en los antepasados.

Laksmi, cuya gracia es deseada por Brahma y por otros de su valía, Dejó su bosque de lotos por esos pies que me marcaban: Con el rayo, la vara, la bandera y el loto, llenándome de alegría, Pero se fue de aquí, ¡justo cuando me sentía tan afortunada!

Yo estaba recargada de falanges militares, A cargo de reyes ateos y demoníacos, El Señor advino entonces para aliviarme, Y por ti nació entre los Yadu, al verte contrito.

¿Quién podría tolerar la separación Suya? Sus sonrisas de amor conquistaban a las reinas, Y por el polvo de Sus pies lucí yo una cobertura, ¡De hermoso pasto verde que delataba mi prema!

Mientras esta conversación se llevaba a cabo, A orillas del Saraswati llegó el rey con sus soldados.

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