CAPITULO XVII
Madre Parvati Maldice a Chitraketu
Tras reverenciar en la dirección en que había partido Ananta, Chitraketu comenzó a viajar como el rey de los vidyadharas; Por millones de años lo hizo, sin perder su juventud ni bella semblanza, Recorrió el Sumeru, alabando a Hari, con mujeres que le acompañaban.
Una vez que surcaba el espacio en su nave dada por el Señor, Vio a Siva, rodeado por sabios, por siddhas y charanas; Parvati estaba en su regazo y Chitraketu, entre risas señaló que no era un buen ejemplo estar así, ante esas grandes almas.
El insondable Mahesa y los sabios se limitaron a sonreír, A pesar de la enérgica crítica, por creerse superior a Siva; Mas la diosa Parvati, muy irritada, le dijo a Chitraketu así: “¿Quién eres tú, advenedizo, que con tanta ínfula te arrimas?
“Querido hijo, eres un insolente y atrevido, Nacerás como un demonio, entre los bajos; Para que no repitas esto, te doy este correctivo, A fin de que no vuelvas a ofender a los santos.”
Él descendió de su avión, y con gran humildad, le dijo a Parvati: “Querida madre, acepto esta maldición con manos juntas, No me preocupa, pues uno recibe según el bien o mal que hace, Como entre las olas de un río, uno se hunde y emerge, sufre y disfruta.
“Bien y mal los crea el Señor a través de Su maya. ¡Oh, madre!, te enojaste sin razón, pues dije lo cierto, Mas acepto esta maldición, fruto de mis actividades pasadas, Y pido tu perdón, si consideras que hice algo incorrecto.”
Todos le vieron partir y admiraron su conducta, Y ante la presencia de ellos, dijo así el gracioso Siva: “¡Oh, hermosa Parvati!, mira cómo los siervos de Achyuta, No tienen ningún temor y nada esperan de esta vida.
narayana-parah sarve na kutascana bibhyati svargapavarga-narakesv api tulyartha-darsinah //28//
“Los devotos puros de Narayan, No sienten temor por nada; Entre cielo, infierno o liberación, No hacen ninguna distinción.
“Felicidad y aflicción son lo mismo, ambos ilusorios. Ambos son producto de un profundo sueño. Los devotos poseen saber perfecto y de ni un modo, Les interesan los supuestos placeres terrenos.
“Ni yo, ni Brahma, ni los Asvini, ni Narada, Podemos, por creernos independientes, entender Su identidad. Él es el amigo auspicioso, el Alma de todas las almas; Chitraketu es Su gran devoto, por ello él es tan especial.”
Uma, al oír esto, se serenó. Chitraketu, aunque podía, no quiso replicar, Por ser un gran devoto del Señor; Lo que es muy digno de elogiar.
De este modo fue que nació del sacrificio de Tvasta, Aunque seguía dotado de su saber trascendental; Así, Pariksit, te expliqué cómo nació entre los daityas. Quien recuerde esta historia al alba, ¡volverá al hogar!
