CAPITULO XVII
La Ira de Maharaj Prthu contra la Tierra
Maitreya dijo, respondiendo a la inquietud de Vidura: Cuando entronaron a Prthu, no había alimento y por ello fueron a informarle: “¡Oh, rey!, como ardiente fuego dentro de un árbol, nos quema el hambre.” Tras pensar un largo tiempo, con Su arco apuntó a la Tierra, como Siva en el pralaya. Ésta, en forma de vaca, huyó como de un cazador una cierva espantada.
Prthu, airado, con Sus ojos rojos como el primer sol de la mañana, Persiguió a la que huía, hasta que cansada se volvió hacia el rey: “¡Oh, refugio de los que se rinden! ¡Oh, conocedor del dharma! ¿Qué pecado hice? ¿Por qué me envidias y quieres matar a una mujer?
Nadie debe tocar a una de nosotras, incluso si ha cometido pecado, Y menos alguien como Tú, que eres un gobernante misericordioso. Si me destruyes, morirán, pues como una barcaza les llevo a todos a salvo. Te corresponde más bien cuidarme, como un deber religioso.”
Prthu dijo:
“Mi querida Tierra, has desobedecido mis órdenes y como un deva, Aceptaste las ofrendas del yajña sin dar cereales suficientes a cambio. Por ello debo castigarte, pues sin dar tu leche, comes la fresca hierba. Al matarte satisfaré con tu carne a mis súbditos que están necesitados.
“Cuando un hombre, mujer o eunuco, es cruel, y solo le interesa su propio sustento, Sin sentir compasión por los demás, el rey no le mata al matarle. Te cortaré en pedacitos como semillas y con Mi poder generaré alimento. El orgullo te ha enloquecido, y aunque en forma de vaca, corregiré tus males.”
En ese momento, Prthu Maharaj, era la ira encarnada. Después de oírle, tembló la Tierra, como si ante el mismo Yama, Y juntando sus manos Le dirigió estas palabras:
“Querido Señor, Te expandes en diversas formas a través de esta energía, Mas eres trascendental a ella y la controlas. Tú creas, mantienes y destruyes. Eres llamado Dharadhara, porque como jabalí una vez me salvaste la vida. ¿Por qué hoy quieres matarme? Tu actuar y el de Tus devotos me confunde.”
(Dhara significa sostener, por lo que aquí la Tierra se dirige al Señor llamándolo “El que sostiene a la que sostiene.”)
