Atulananda Acarya


La Bella Historia de Dios

CAPITULO XVIII

Maharaj Pariksit es Maldecido

Suta Goswami dijo:

El día en que Krsna se fue, empezó esta era, Mas Pariksit no encontró en ella un tan gran mal, Pues con solo desear lo bueno, se te premia, Y la maldad se castiga solo si se llega a ejecutar.

Vio además que solo para los necios, Podría ser esta era de gran peligro, Mas no para el que se controla resuelto, Y sabe guardarse bajo un buen abrigo.

Sigue hablando, ¡oh, Suta!, pidieron los sabios, A pesar que el humo de este fuego nos tiña, Pues aunque en Kali este yajña no es el más apropiado, Por oír del Señor obtendremos nuestras miras.

Un momento de asociación con un devoto, No se compara ni con la liberación ni con el cielo, Qué decir con el éxito mundano, que ansiosos, Anhelan los sumidos en este cautiverio.

Por favor describe esos temas por los cuales, Pariksit alcanzó los pies de loto de ese Señor, Que protege a Garuda, el rey de las aves, Pues gustan mucho a quienes tienen devoción.

Sri Suta Goswami dijo: Por servir, o solo conversar con las grandes almas, Uno limpia los defectos de un nacimiento inferior, ¡Qué decir los que cantan la gloria ilimitada y el nombre, bajo la guía de devotos de Dios!

¿Quién merece llamarse el Supremo sino Krsna? Brahmaji tomó el agua que emanaba de Sus pies, Para ofrecerla a Siva, como honrosa bienvenida, Esta agua purifica al universo entero, y a él. *

(Siva siempre recibe el Ganges en su cabeza.)

Los autocontrolados que se entregan al Supremo, Abandonan el apego a su cuerpo y mente sutil, Y alcanzan la máxima libertad de lo terreno, De donde la paz y la renuncia vienen de por sí.

Tal como las aves vuelan por el amplio cielo, Así, de acuerdo con mi capacidad, he de hablarles yo, Referente a Visnu y Su lila infinito y eterno, ¡Oh, rsis poderosos y puros como el sol!

Una vez Pariksit salió al bosque a cazar venados, Y mientras esto hacía, sintió fatiga, hambre y sed, Así llegó a la ermita de Samika, un gran sabio, Quien por su trance no vio ni saludó al cansado rey.

Al no recibir ninguna atención ni acogida, Éste se enojó con el santo y decidió irse de allí, Mas recogió antes, con su arco, una serpiente sin vida, Y la puso sobre los hombros del sabio, antes de partir.

A su regreso pensó si estaría en verdad en trance, O si solo simuló para no atender a un ksatriya inferior; Fue en realidad extraño que el rey tanto se disgustase, Solo puede explicarse esto como un arreglo del Señor.

Mientras tanto, Sringi, el hijo del sabio, Al saber del acto hecho a su progenitor, Condenando al benévolo rey, indignado, Con estas palabras pueriles se expresó.

Sringi dijo: Miren hoy a estos gobernantes que cual cuervos y perros, Perpetran pecados en contra de sus propios amos, Ellos deben cuidar sumisos a la puerta, empero, Se les ve entrar en casa sin haber sido invitados.

Desde que el supremo Señor Krsna se ha ido, Comenzaron a abundar estos malhechores, Mas yo mismo asumiré esto, sean testigos, Del castigo que doy a estos indignos servidores.

Con sus ojos llenos de ira, el hijo de Samika, Dijo tocando las aguas del río Kausika: “Una serpiente morderá a este miserable, De aquí a siete días, por ofender a mi padre.”

Después, al ir a la ermita y ver la serpiente, Lloró en alta voz, del todo perturbado, Al oírlo el sabio volvió de su estado ausente, Y el hijo le informó de lo que había pasado.

Así él supo de la condena hecha al rey benigno, Y se lamentó diciendo, sin premiar a su hijo: ¡Ay de mí!, ¡qué acto tan pecaminoso has cometido! Diste un muy duro castigo, a quien no cometió delito.

¡Oh, mi niño!, tu inteligencia es inmadura y por eso, No sabes que un rey justo es tan bueno como Dios mismo, Los súbditos, bajo su amparo, gozan de paz y progreso, Pues por su poder insuperable están protegidos.

Al Señor se le representa por la monarquía, Y cuando es abolida, el mundo se llena de ladrones, Los ciudadanos arrancan, como ovejas en estampida, De esos rufianes que buscan riqueza y honores; Al terminarse ella, se lastima a animales y a hombres, Y esta culpa nos recaerá por tu acción tan atrevida.

La gente se desviará de una vida progresiva, Respecto a las órdenes sociales y espirituales, Solo anhelarán mejorar sus economías, Y buscando el placer, se volverán como animales.

La población no deseada crecerá al nivel De los monos y los perros, Este es el resultado de maldecir a un rey, Que ha sido intachable y bueno.

Él es un santo entre la realeza y ha ejecutado Numerosos sacrificios de caballo, Si él es afectado por el hambre y la fatiga, No corresponde que se le maldiga.

Entonces el rsi pidió perdón a Dios por su niño, Que ante un alma humilde e intachable había osado alzarse; Los devotos son tan pacientes que aun maldecidos, Difamados o matados, nunca tienden a vengarse.

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