CAPITULO XI
Svayambhuva Manu aconseja a Dhruva Maharaj
Sri Maitreya dijo:
Dhruva, así animado, hizo achaman y apuntó con el arma de Narayan. Al acto se disipó esa ilusión, como al conocer el ser se acaba la dualidad Y de esa divina arma, salieron flechas con plumas de cisne y de oro sus varas, Que silbantes hirieron al enemigo, como corre entre graznidos el pavo real.
Cayeron algunos, aturdidos, mas otros se alzaron empuñando sus armas. Pero Dhruva rechazó su ataque y les envió por encima del globo solar. En ese momento, Svayambhuva Manu, se acercó con otras grandes almas, Y le aconsejó no enfurecerse, siendo ése el camino a la vida infernal.
Svayambhuva Manu dijo:
Querido hijo, las autoridades no aprueban que mates a estos yaksas inocentes. Es un acto impropio en nuestra familia, que se supone conoce la religión. Has mostrado tu afecto por tu hermano al vengar así su muerte, Pero considera que ya muchos han pagado a causa de un solo malhechor.
Difícil se alcanza la morada de Hari, pero por fortuna ya la tienes garantizada. Por ser Su devoto, Él siempre piensa en ti y eres un ejemplo para los demás. Por ello me sorprende verte matando así, confundiendo el cuerpo por el alma. El Señor gusta de la compasión, de la tolerancia, del aprecio, y de la ecuanimidad.
Alguien, que durante su vida, satisface realmente a esa Suprema Personalidad, Se libera de las modalidades y obtiene bienaventuranza espiritual ilimitada. Él es la causa de todo, pero es independiente, no accede a Él la especulación mental. Es el creador, el tiempo, y cada uno recibe según le corresponda por su karma.
En realidad ellos no mataron a tu hermano, es solo Él quien rige sobre la vida. Todos, incluso los devas, actúan bajo Su control, como de la nariz el toro. Por ello, dirígete a Él como lo hiciste antes. Deja esta degradante ira y a Kuvera, padre de los yaksas y hermano de Siva, apacíguale de algún modo.
