CAPITULO XI
Las Cualidades Trascendenales de Vrtrasura
Atacaron los semidioses a los asuras que huían, Para fastidio de Vrtrasura quien les dijo indignado: “No es correcto matar así a quienes temen por su vida, No se alcanzan por estos actos los planetas más elevados.
¡Oh, insignificantes devas!, si en verdad poseen heroísmo, Si son determinados y no están sujetos al deseo, ¡Vengan! —clamó con furia— ¡enfréntense conmigo! Mas los hizo desmayar con su grito de trueno.
Cuando los semidioses cerraron sus ojos, llenos de terror, Vrtra, con su tridente en mano, les pisoteó como un elefante a cañas; Indra, al ver esto, lanzó una maza de difícil contención, Pero el gigante la tomó con su mano izquierda, como si nada.
Con ella golpeó a Airavata, lanzándolo a catorce metros, Mas detuvo su ataque, al ver a Indra y a su elefante angustiados; Lo sanó Indra con su mano y se levantaron en silencio. Vrtra gozó de estar por fin ante el asesino de su hermano.
Vrtrasura dijo:
Solo para disfrutar del svarga mataste al que era tu sacerdote, Así careces de fortuna, de vergüenza y de piedad, Muerto por mi tridente, te comerán las bestias, sin que el fuego te toque Y ofreceré las cabezas de tus amigos a Bhairava y a lo fantasmal.
Mas, feliz moriré si me matas, pues así con mi cuerpo, Pagaré mi karma al nutrir a los perros y a los buitres. ¡Usa tu rayo entonces!, lanzar la maza, fue inútil intento. No temas, te favorece Visnu, recurre a Su poder y al de Dadhichi.
Me libraré de este cautiverio al partir meditando en Sankarsana, Siguiendo así la senda de Narada Muni y de otros sabios; La opulencia incrementa el orgullo, la agresión, la desconfianza, Se sufre para lograrla y para conservarla a buen resguardo.
Nuestro Señor prohíbe a Sus devotos los inútiles esfuerzos por obtener dharma, artha y kama, y bendice al que no ambiciona. ¡Oh, mi Señor! ¿Cuándo volveré a atender a Tus siervos excelsos, para que mi cuerpo y mente se ocupen solo en atender Tu Persona?
Ni por la posición de Brahma dejaría yo Tu compañía, Pues como anhelan a sus madres las aves y terneros, así yo a Ti; Por ello, por sadhu sanga, ya no quiero deambular por esta vida. ¡Déjame desprenderme del todo, para poderte servir!
