CAPITULO XIX
Los Cien Sacrificios de Caballo del Rey Prthu
Maitreya dijo:
Donde el Sarasvati fluye hacia el Este, Prthu inició cien asvamedha-yajñas, Visnu se hizo presente, con Siva, Brahma, yaksas, daityas y gandharvas. Estaban Sunanda y Nanda, Kapila, Dattatreya, Narada y Sanak Kumara. La Tierra fue una kama-dhenu y proveyó de todo para la vida diaria.
Los ríos producían todo tipo de sabores: dulces, picantes, amargos. Los árboles daban frutas y miel en abundancia, las vacas productos lácteos. Los mares daban gemas, las montañas minerales, había todo lo necesario. Por adorar a Visnu, gozaban de gran esplendor, mas Indra no estaba grato.
Llevado por su envidia, robó el último de los cien caballos del sacrificio, Cubierto de ceniza y con un moño, cosa que Atri advirtió al hijo de Prthu; Éste le siguió gritando: ¡Espera!, mas no le atacó, pues le tomó por religioso; Pero el sabio Atri le ordenó matarle, condenándole por su acto ignominioso.
Así avisado, el nieto de Vena salió de inmediato en su persecución, lleno de ira contra él, como el buitre Jatayu, volando tras Ravana. Indra, al ver esto, soltó el caballo, que fue tomado por su persecutor. Los sabios, al ver esta gran proeza, llamaron al hijo de Prthu: Vijitasva.
Pero el poderoso Indra, creando una densa neblina, volvió a robarlo. Una vez más Atri le indicó a Vijitasva cómo huía el culpable por el cielo. No quiso matarle, al verle con una calavera en una vara, como un sadhu. Mas instado por Atri, volvió a seguirle, hasta que soltó el caballo de nuevo.
Desde ese entonces, hombres deshonestos, se han valido de esa vestimenta. Estos disfraces adoptados por Indra, son símbolos de la filosofía atea. Prthu, indignado, tomó Su arco para matar al creador de esas falsas creencias, Mas los sabios Le pidieron no hacerlo, pues no lo aprobaban los Vedas.
Los sabios dijeron: “¡Oh, gran alma!, no le mates, solo los animales pueden ser aquí sacrificados. Ya le haremos venir al fuego usando secretos mantras pues es tu enemigo.” Pero vino Brahma cuando estaban por verter el ghi al fuego en su enfado, Y les dijo: “No maten a Indra, no es vuestro deber, él es como Dios mismo.
“Los devas, a quienes ofrendan aquí, son todos ellos parte de su cuerpo, Y si más se oponen a él, hará abuso de su poder, creando más sistemas impíos. Que los sacrificios de Maharaj Prthu lleguen a noventa y nueve, opino esto. Él ya es un alma liberada, ¿qué necesidad tiene de hacer yajñas fruitivos?
“Que la fortuna le sonría a ambos, pues los dos son parte del Supremo. Los obstáculos a Tu sacrificio, fueron por arreglo de la Providencia. Y recuerda, nunca debemos entristecernos ni oponernos a Sus arreglos, Pues al tratar de enmendar esos reveses, más se obscurece la conciencia.”
Brahma Le pidió perdonar a Indra, el de deseos impuros, como el de muchos devas, Y terminar con los procesos irreligiosos que había creado. El rey ya no deseó hacer yajñas y se reconcilió de buena manera,
con gran afecto, y Se bañó tras el sacrificio, siendo por todos elogiado.
Dio generosa caridad a los brahmanas, Quienes Le glorificaron de corazón: “¡Oh, rey!, han venido del pitri y del svarga, Y a todos satisfizo Tu buena disposición.”
