CAPITULO XIX
La Muerte de Hiranyaksa
Sri Maitreya dijo:
El Señor aceptó la oración pura de Brahma, Se rió y le miró lleno de amor. Atacó con Su maza al atrevido, mas éste, Se la arrancó con la suya, Cayó resplandeciente, y aunque ahora desarmado, Hiranyaksa no Le atacó, Causando con esto que el Señor encendiese aun más Su furia.
El cielo gimió en alarma, el Señor apreció su rectitud e invocó Su disco. Al verlo, el demonio silbó como serpiente y se mordía airado un labio. Lanzó cual huracán su maza, a la vez que ,“¡Estás muerto!,” —clamó en un grito— Mas, el Jabalí, como jugando, con Su pata izquierda la hizo a un lado.
El Señor le dijo: “Recoge tu arma y prueba otra vez, ya que anhelas la victoria.” Ante el segundo ataque, la tomó sin esfuerzo, como a una serpiente, Garuda. Luego intentó con un llameante tridente, que lanzó con fuerza demoledora, Mas el disco lo destrozó; y golpeó entonces Su pecho a mano desnuda.
Él recibió el puño como un elefante el golpe de una guirnalda de flores. Recurrió de allí a varias tácticas que hicieron pensar a todos en el fin. Se alzaron vientos, con nubes de polvo y granizo, de todos los rincones. Se cubrió el cielo de relámpagos, llovía pus, pelo, sangre, huesos y orín.
Los montes lanzaban armas, había brujas desnudas con tridentes, fieros Yaksas... Mas toda esta magia la disipó el Señor con Su disco Sudarsan. El daitya quiso luego asfixiarle en el círculo de su abrazo, mas sin éxito. Diti, al recordar la profecía, se estremeció y manó sangre de sus pechos.
Empezó entonces a golpearle, pero Él, como Indra a Vrtra, le bofeteó la oreja. Allí cayó muerto, quebrados brazos y piernas, sus ojos fuera de sus cuencas. Brahma, con otros, se acercaron y al verle dijo: “¿Cómo encontrar tan bendita muerte?, Fue maldecido, mas ya volverá a su posición tras nacer unas pocas veces.”
Luego, adorado por los devas, regresó el Señor a Su alegre morada. Sus pasatiempos y el de Sus devotos alivia, como la historia de Gajendra. ¿Qué alma agradecida no Le servirá? ¡No se frustra el justo que acude a Su guarda! Quien escucha este lila obtiene toda buena fortuna y al morir se libera.
