CAPITULO XIX
La Aparición de Sukadeva Goswami
Sri Suta Goswami dijo:
Al regresar al hogar, el rey estaba afligido, Por el acto cometido al intachable brahmana, Deseó que una calamidad le viniese ahí mismo, Para liberarse de la reacción del karma.
“Soy incivilizado y pecador, debido a mi descuido de la conciencia de Dios, de los brahmanas y vacas; Que los dvijas me castiguen, para que en el futuro, No repita estas actitudes, ni cometa estas faltas.”
Cuando arrepentido, así hablaba, recibió la nueva, De la maldición a morir por una serpiente alada, El rey consideró la noticia como buena, Pues le causaría indiferencia por las cosas mundanas.
Se sentó firmemente en la ribera del Ganges, Para concentrar su mente en la conciencia de Krsna, Las demás prácticas las vio como insignificantes, Consideró que el servicio amoroso es la más alta cima.
Allí decidió quedarse y ayunar hasta la muerte, Aceptando así los votos de los grandes sabios, En los pies de loto del Señor se situó consciente, Y al saber de esto llegaron rsis de mil lados.
Ellos purificaban sitios de peregrinaje, Mas buscaron santidad en la asociación del rey, Vino Vyasa, Narada, Vasistha, Maitreya, Atri, Parasuram, Angira... seguidos de su grey.
Había muchos otros devas, reyes y rajarsis, De diferentes dinastías de santos sabios, El Emperador les vio y les saludó por postrarse, Y les informó del ayuno que había adoptado.
El afortunado rey dijo: Somos los más agradecidos de los reyes, Que aprecian los favores de las almas santas, Sé que a nosotros nos consideran ustedes, Cual desperdicios que deben dejarse a distancia.
Gratamente el Señor me sorprendió en la forma de esta maldición, para salvarme del apego, Él es nuestro amigo y todo lo controla, Y hoy me invita a renunciar mediante este arreglo.
tam mopayatam pratiyantu vipra ganga ca devi dhrta-cittam ise dvijopasrstah kuhakas taksako va dasatvu alam gayata visnu-gathah //15//
¡Oh, brahmanas! ¡Acéptenme como un alma rendida! Y permitan que el Ganges me reciba de igual manera, Dejen que la alada Taksaka clave su mordida, Solo me importa que alaben a Visnu sin reservas.
punas ca bhuyad bhagavaty anante ratih prasangas ca tad-asrayesu mahatsu yam yam upayami srstim maitry astu sarvatra namo dvijebhyah //16//
Si he de volver al mundo, es mi deseo ferviente, Tener completo apego por Krsna y Sus devotos, Y ser amistoso con todos los seres vivientes, Solo estas bendiciones pido hoy de vosotros.
Con perfecto control se sentó en su asiento de paja, Habiendo ya antes encargado su reino a su hijo, Los devas en el cielo con tambores y danza, Celebraron su posición con gran regocijo.
Los sabios felices dijeron: ¡Oh, el principal de los reyes santos de entre los Pandu! Que están estrictamente en la línea del Señor Krsna, No es en nada sorprendente que el trono así hayas dejado, Para alcanzar la asociación eterna de Sri Govinda.
Esperaremos aquí hasta ese momento, En que serás llevado a esa morada, Que está libre de todo impedimento, Toda constituida de visuddha-sattva.
El rey dijo: ¡Oh, sabios!, del universo entero hasta aquí han venido, Siendo la personificación del conocimiento, Vuestra tendencia a hacer el bien les ha traído, Pues no tienen ningún otro interés aparte de eso.
¡Oh, brahmanas dignos de toda confianza! Les pregunto ahora por mi deber a seguir, ¿Qué corresponde hacer en toda circunstancia, Y en especial cuando se está a punto de morir?
En ese momento llegó el poderoso hijo de Vyasa, Quien andaba desinteresado y complacido, Sin síntoma de pertenecer a ninguna casta, Le rodeaba un grupo de mujeres y de niños.
De dieciséis años, hermoso, bien constituido, De color oscuro que emulaba al de Krsna, Los sabios se pararon para recibirlo, Reconociéndole por su fisionomía.
Las mujeres y niños ignorantes se fueron, Y Visnurata se inclinó para saludarlo, Había devas, rsis, santos, y se sentó entre ellos, Como Chandra, por luminarias rodeado.
El afortunado rey Pariksit dijo: ¡Oh, brahmana!, tu misericordia hacia nosotros, —Quienes no somos más que de la realeza ruin— Nos hace elegibles para servir al devoto Y en lugares santos nos sueles convertir.
yesam samsmaranat pumsam sadyah suddhyanti vai grhah kim punar darsana-sparsa- pada-saucasanadibhih //33//
Por el solo hecho de recordarte, Nuestro hogar se santifica al momento, ¿Qué decir de verte, oírte, tocarte, Lavar tus pies u ofrecerte un asiento?
Así como un ateo no puede mantenerse Ante la presencia de la Personalidad de Dios, Así el pecado invulnerable se desvanece, Ante tu sola presencia, ¡oh, místico señor!
El Señor Krsna, quien es muy querido por los Pándava, Para complacerles me aceptó como un pariente, ¿Sino cómo llegaste aquí en forma voluntaria, Si no eres visible para el que está al borde de la muerte?
Por favor muestra el camino a seguir para todos, Y en especial para aquel que está a punto de partir, ¿Qué debe un hombre oír, recordar, adorar, de modo que alcance la perfección en este devenir?
