Atulananda Acarya


La Bella Historia de Dios

CAPITULO XIX

El Rey Yayati Alcanza la Liberación

Yayati estaba muy apegado al sexo opuesto, Pero insatisfecho con la vida sexual y sus efectos, Le contó un día una historia a su mujer, Acerca de un cabro tan lujurioso como él. Agregar un poco más “¡Oh, querida!, concluyó diciéndole, así mismo yo olvidé el real camino, Y encantado por tu belleza, me centré en el placer sensual; Nada satisface al lujurioso, pero el que no envidia nunca es enemigo, Y de todo lugar donde mira, solo obtiene felicidad.

“Los deseos mundanos hasta en la vejez te hacen sufrir, Por lo que uno debe dejarlos, si en verdad quiere ser feliz.

matra svasra duhitra va

 naviviktasano bhavet

balavan indriya-gramo

 vidvamsam api karsati //17//

“Ni con la propia madre, hermana o hija, Uno debería sentarse a solas, Porque los sentidos difícil se doman, E incluso al hombre sabio le agitan.

Mil años llevo gozando contigo, Pero aun mis deseos crecen más y más, Por ello, en el Supremo tomaré pleno abrigo, Y andaré con las bestias por los bosques, Libre de todo orgullo y dualidad.

Quien conoce el yo, sabe que en este mundo nunca estará bien, Y que el mismo svarga nos sigue atando a un renacer continuo.” Dicho esto, devolvió a Puru su juventud y retomó decidido su vejez. Repartió entre sus hijos el reino, mas dio al menor el pleno dominio.

Y así dejó el placer, a pesar de haber disfrutado por tanto tiempo, Tal como el ave, que al ver crecer sus alas, deja su nido; Por refugiarse en el Señor pudo salvarse de todo tropiezo, Y por fijarse en Él, Le tuvo como su destino.

Devayani, a su vez, pudo ver que familia y sociedad, Era todo una ilusión creada por maya, Y fijando su mente en la más adorable Personalidad, Se fue también a la suprema morada.

Page last modified on September 25, 2012, at 08:48 PM