Atulananda Acarya


La Bella Historia de Dios

CAPITULO XIV

La Partida del Señor Krsna

Sri Suta dijo:

Arjuna viajó a Dvarka para ver a Krsna, Mas tras varios meses, nada sabían los suyos, Esto preocupó a Maharaj Yudhisthira, Quien notó, además, muy malos augurios.

Vio a la gente más codiciosa y airada, Y ganando su vida en forma ilícita; Notó las estaciones del año cambiadas, Y que no eran bien atendidas las visitas.

Vio decaer la relación de amigos y familiares, Que habían malos entendidos entre padres e hijos, Que no andaban bien las relaciones matrimoniales, Y que el engaño penetraba en vínculos y oficios.

¿Estará por irse el Señor como Narada lo predijo? —Le comentó Yudhisthir a su hermano Bhima— Ya hace siete meses que salió Arjuna y solo he visto, Signos anunciando que un grave mal se avecina.

Por Él gozamos de esposas, progenie y prosperidad, Pero hoy mi lado izquierdo tiembla y mi pecho se agita, Nuestra inteligencia se aterra por lo que vendrá, Mira al chacal que al aclarar, vomita fuego y grita.

Animales como la vaca pasan por mi izquierda, Y los más bajos como el asno, ¡oh, Bhima!, me rodean, Mis caballos parecen llorar, y los búhos y cuervos: Quieren vaciar el mundo con gritos que dan miedo.

Hay humo en el cielo y temblores en la tierra, Hay truenos sin nubes y relámpagos furtivos, El viento sopla y oscurece, alzando polvadera, Hay lluvia en todas partes, con resultados dañinos.

El sol declina y parecen pelearse las estrellas, Los ríos, lagos, tranques y mente, están perturbados, Los seres vivos se lamentan, lloran y se queman, La mantequilla no se enciende... ¿Qué está pasando?

Las vacas no producen y sus terneros no maman, Los toros gimen en el campo sin pastar siquiera, Las deidades parecen querer irse y que lloraran, No hay belleza en las ermitas, jardines, ni aldeas.

Pienso que todo esto anuncia la más gran calamidad, El mundo era afortunado al ser marcado por Sus pies, Mas estos signos indican que pronto partirá, Y sin Su presencia ya nada será como antes fue.

Cuando así hablaba el rey, llegó Arjuna sollozando, Se postró a sus pies y permaneció cabisbajo, Yudhisthir preguntó por cada uno de los Yadu, Por hombres y mujeres, buscando la causa del llanto.

Yudhisthir Maharaj dijo: Dvarka y el universo gozaron de ambos hermanos, Y ellas, ganando a los devas, junto a Satyabhama, Disfrutaron cual las esposas de quien porta el rayo, Los héroes a su vez, trajeron la casa Sudharma.

Querido Arjuna, dime si tu salud está bien, Estás sin lustre, como si te hubiesen ofendido, ¿Faltaste a tu promesa, o dejaste de proteger, O fallaste en dar caridad a un desvalido?

¿Estuviste con mujer de carácter censurable? ¿O no trataste bien a una que lo merecía? ¿Fuiste vencido por alguien de igual o menor talle? ¿O comiste solo, sin compartir tu comida?

¿Habrás cometido un error imperdonable? ¿O sufres la pérdida de tu íntimo amigo? ¡Oh, hermano Arjuna!, no puedo imaginarme, Ni una otra razón para que estés tan dolido.

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