CAPITULO XIV
La Historia del Rey Vena
Maitreya dijo:
Ante la ausencia de un rey, los sabios con Bhrigu, fueron donde Sunitha, Y con su venia coronaron a Vena, sin la aprobación de los ministros. Los ladrones y malhechores, como ratas de una serpiente, se escondían, Y Vena se volvió muy orgulloso, por gozar de los ocho poderes místicos.
Remeció en su cuadriga tierra y cielo, y ordenó prohibir los sacrificios. Vieron los santos puros que una gran catástrofe sobre todos se cernía. Por compasión se reunieron, buscando para el mundo un beneficio, Pues sufría éste como hormigas en un leño con sus dos puntas encendidas.
Decidieron acercársele con buen consejo, a esa amenaza del bien del pueblo: “Oírnos te dará más vida, opulencia, fuerza y fama— le dijeron los sadhus— No detengas los sacrificios, pues si al Señor complaces, florecerá tu reino, En todo serás bendecido, y no habrá delito en tributar de los ciudadanos.”
“Sois inexpertos—protestó Vena— e ignorando la religión verdadera, Como esposa incasta buscáis amante, dejando al esposo que os provee. Solo adorando al rey hay bendición, solo él es la persona suprema. Visnu mismo y los dioses, ¡son parte del cuerpo de quien os gobierna!
“Por ello, ¡oh, brahmanas!, dejando a un lado vuestra envidia, Entended que solo yo debo ser adorado por vosotros. Si sois inteligentes, entenderán que no hay nada más arriba, Y que al ofrecer primero a mí, cumplirán con todo propósito.”
Maitreya dijo: Querido Vidura, la fortuna te sonría. Así el rey por sus muchos pecados, Perdió su inteligencia e hirió a los sabios, despertando el disgusto en ellos: “¡Hanyatam! ¡Hanyatam!, (¡Matadle! ¡Matadle!) —clamaron estos, indignados— Pues de continuar vivo, no tardará en reducir a cenizas al mundo entero.
“No merece ocupar el trono alguien que así ofende al Señor Visnu, Quien concede a los hombres prosperidad y opulencia por Su gracia.” Con palabras mataron así a ese ofensor, quien ya se había matado a sí mismo. Su madre conservó su cuerpo, con ingredientes especiales y con mantras.
Un día, estos rsis, después de bañarse en el Sarasvati y hablar del Supremo, Vieron el polvo alzado por el correr de ladrones que afligían a los ciudadanos. Pudiendo, no controlaron sus fechorías, pues no les correspondía hacerlo. “De no ayudar, perderemos nuestro poder, como el agua en un jarro quebrado.”
Considerando que no podía interrumpirse el linaje del santo rey Anga, Agitaron con fuerza los muslos de Vena, siguiendo un método determinado. Nació así Bahuka, moreno y enano, era sumiso y el padre de la raza nisada. Encarnaba los pecados de Vena y a vivir en los bosques le confinaron.
