Atulananda Acarya


La Bella Historia de Dios

CAPITULO XIV

El Rey Pururava Encantado por Urvasi

Un hijo de Brahma fue Atri, y de sus lágrimas de júbilo nació Soma, Brahma le puso como rector de los dvijas, de las estrellas y drogas; Tras Soma conquistar los tres mundos hizo un rajasuya-yajña, Y como estaba muy orgulloso, raptó a la esposa de Brhaspati, Tara.

Como no quiso devolverla, surgió una guerra entre los devas y los danavas, Donde Sukra tomó el lado de Soma y Siva el de Brihaspati; Al ser informado por Angira, Soma fue censurado por Brahma, Éste devolvió Tara a su esposo, quien supo que acababa de embarazarse.

Airado le dijo: “Adúltera mujer, alumbra ahora mismo, prometo no fulminarte, Aunque eres infiel, deseabas un hijo, por ello no te habré de matar.” Avergonzada y temerosa, dio a luz a un dorado niño, de bello semblante; Brihaspati y Soma le desearon como suyos y así disputaron su propiedad.

Cuando a Tara le preguntaron quién era el padre, por pudor, no quiso responder. “Incasta mujer, dijo el crío, ¿de qué sirve tu vergüenza innecesaria? Explícame de inmediato tu indebido proceder.”

Brahma interrogó a Tara en un lugar solitario, y allí supo que era hijo de Soma; Al notar que era muy inteligente, Brahma le puso por nombre Buda. De su unión con Ila nació Pururava, una bella, rica, y magnánima persona, Y al oír Urvasi de Narada, acerca de sus glorias, despertó su lujuria.

Habiendo sido maldecida por Mitra y Varuna, de actuar como humana, Flechada por Kama, se acercó a Pururava, atractivo como un Cupido; Cuando éste la vio, se erizó de emoción y gozoso le dijo estas palabras: “¡Oh, bella mujer!, ¿cómo puedo servirte?, ¡ven y disfruta conmigo!”

Urvasi dijo:

¡Oh, hermoso varón!, ¿qué mujer podría rechazar el unirse contigo? Querido rey, protege también a estos dos corderos que me acompañan; Aunque soy del cielo y tú eres de esta Tierra, te acepto por mi marido, Pero solo comeré con ghí y solo te veré desnudo en la cama.

Pururava dijo: “¡Oh, hermosa! Tu belleza y gestos son de una maravilla sin tacha, ¿Quién en la Tierra no serviría a tan preciosa diva como tú?” Así, ambos disfrutaron en los celestes Nanda-kanana y Chaitraratha, Hasta que Indra pidió que la trajesen a ella de vuelta, con prontitud.

Así los gandharvas fueron a media noche y robaron los dos corderos, Al oír los berridos de sus cachorros, Urvasi, dijo a su esposo, indignada: “¡Ahora moriré!, protegida por este eunuco, que cual mujer tiembla de miedo; Mis regalones son llevados, pero este supuesto héroe yace aquí, ¡sin hacer nada!”

Herido por estas duras palabras, Pururava se airó como azuzado elefante, Y salió desnudo en la noche, llevando para resguardarse su espada en mano; Los gandharvas devolvieron los corderos y luego relucieron centellantes, Haciendo que Urvasi se fuese, tan pronto vio a Pururava en ese estado.

Al no tener más a su apsara, Pururava deambuló por la tierra como un loco, Hasta que una vez la vio a ella, acompañada por otros cinco, Reluciente, se le acercó y le rogó diciendo: “¡Oh, tú, de hermoso rostro, Sé que nunca te hice feliz, mas aun así, no me dejes, te lo suplico.

“Aunque hayas decidido dejarme, hablemos al menos un momento, Y luego, porque ya no es querido para ti, ¡que las bestias devoren mi cuerpo!”

Urvasi dijo:

Querido rey, tú eres un hombre, un héroe, no caigas así en la desesperanza, No te impacientes y controla a los lobos de tus sentidos; Sabe que el corazón de una mujer, en general, es cortante como una navaja; No hay en verdad beneficio, si las consideras como un amigo.

Las mujeres de por sí, son crueles y traviesas, Y para su conveniencia, pueden recurrir a cualquier artimaña; Cuando están corrompidas, cambian con facilidad de pareja, Y así dejan a un buen guardián, por un tonto que las engaña.

Querido rey, podrás tenerme como tu mujer al fin de cada año, De este modo recibirás de mí, un hijo tras otro.” Entendiendo que estaba embarazada, volvió a su palacio, Y al fin del año la vio en Kuruksetra junto a un hijo heroico.

Mas porque Pururava sufría al estar con Urvasi por tan poco tiempo, Por consejo de ella adoró a los gandharvas, quienes le dieron un símil de su amada; Pero al descubrir que no era ella, la dejó en el bosque y sufrió el desaliento, Hasta que en su meditar sintió llegar Treta-yuga, con su proceso de yajñas.

Pururava volvió al bosque donde había dejado a Agnisthali, la apsara embustera, Y allí hizo un sacrificio para irse a Gandharva-loka y retomar su vida marital. En Satya-yuga solo estaba el mantra Om y el Atharva era el único Veda, Había un solo fuego y hamsa era la única clase social.

Al inicio de Treta-yuga, Pururava inauguró el karma-kanda-yajña, Y así él, quien consideró ese fuego su hijo, se elevó donde los gandharvas.

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