Atulananda Acarya


La Bella Historia de Dios

CAPITULO XII

Dhruva Maharaj Va de Vuelta a Dios

Maitreya dijo:

Aquietado su enojo, Dhruva dejó de matar yaksas y llegó ante él Kuvera, Quien, acompañado por yaksas, charanas y kinnaras, le dijo: Me alegra que habiendo seguido el consejo de tu abuelo hayas dejado tu enemistad. Estoy muy complacido contigo, pues ésta es muy difícil de abandonar.

En realidad, ni tú les mataste a ellos, ni ellos mataron a tu hermano, Es solo el Señor, quien como el tiempo, decide lo que comienza y acaba. Seguimos en este ciclo de muertes por estar a este cuerpo aferrados. Adorar, por tanto al Señor, es lo único que nos libra de toda amarra. Como siempre haces esto, quiero bendecirte, pide lo que estimes necesario.

Dhruva le solicitó tener fe inquebrantable por el Señor, sin olvidarle nunca; El hijo de Idavida lo concedió feliz y desapareció de su presencia. Tras esto, el rey volvió a su hogar, donde con firmeza adoró a Achyuta. Sin envejecer, sirvió a ese Señor, quien cuida a Sus devotos sin falencia.

Fiel a los sadhus, bueno con los pobres e inocentes, guardián del dharma… Eran sus virtudes divinas, con las que pasó a ser el padre de sus ciudadanos. Disfrutando, disminuyó sus reacciones piadosas y con austeridades las malas. Tras así cuidar dharma, artha y kama, entronó a su hijo y le dejó a cargo.

Considerando el mundo una fantasmagoría creada por la ilusoria maya, Dejó palacio y familia para ir al bosque Badarikasrama en los Himalayas. Allí, bañándose en las claras aguas y concentrándose con pranayama, Fijó su mente en el archa-vigraha, sumiéndose en trance en quien amaba.

En su emoción temblaba su cuerpo, le caían lágrimas, se erizaron sus vellos… Y así, libre de la materia, vio bajar del cielo a una nave como la luna llena. Dos hermosos siervos de Visnu venían en ella, jóvenes, de bellos atuendos. Dhruva se maravilló tanto al verles que olvidó saludarles según la regla.

Les recibió con manos juntas, cabeza gacha, aquél que en todo veía a Krsna. Nanda y Sunanda se acercaron con una sonrisa y le dijeron estas palabras: ¡Fortuna a ti!, somos siervos del Creador, de quien porta el arco Sarnga. Llevarte al mundo espiritual es la misión que nos ha sido encomendada, difícil meta, que grandes rsis y ascetas añoran. ¡Te damos la bienvenida!

Hizo Dhruva su ablución y deberes diarios, y tras ser bendecido por los sabios, Circunvaló el avión y lo reverenció, como así también a los siervos de Visnu. Pisó la cabeza de la muerte, que llegó allí, para así subir al aeroplano. Su cuerpo se había vuelto tan brillante y luminoso como el oro fundido.

Cantaron los gandharvas, llovieron flores los devas y ya al despegar recordó a Suniti y pensó: ¿Cómo iré a Vaikuntha sin mi pobre madre? Nanda y Sunanda le mostraron cómo ella le precedía en otra nave más, Y así fueron al lugar al que arriban quienes velan por las demás entidades.

Suprema bendición trae la audición de esta historia. Por hacerlo, las mismas cualidades de Dhruva se obtienen. Riqueza, fama, larga vida, devoción pura, otorga. Por eso, el afortunado, este relato con asiduidad lo atiende.

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