Atulananda Acarya


La Bella Historia de Dios

CAPITULO XII

Conversaciones entre Maharaja Rahugana y Jada Bharata

Rahugana dijo:

¡Oh, exaltada alma!, no eres distinto del Señor Supremo, Pues gracias a ti, toda duda en los sastras ha sido disipada. Como amigo de un brahmana, ocultas tu ser verdadero, El cual es lleno de éxtasis. ¡Te ofrezco mi salutación postrada!

Mi cuerpo y mente están llenos de suciedad, y mi visión ha sido picada por la serpiente de la arrogancia, Mas tus instrucciones curan la fiebre de mi ilusión y son aguas refrescantes en este fuego que nos abraza.

Tus valiosas enseñanzas me son difíciles de entender. Te pido que seas más claro, pues mi mente es muy inquisitiva. Has dicho que la fatiga que uno experimenta no atañe al ser, Mas mi mente, ante tales afirmaciones, está confundida.

El iluminado brahmana dijo:

Todo lo que nos rodea son transformaciones de materia. Hay árboles, piedras, palanquines y sus portadores. Tu cuerpo de rey es otra trasformación de esta tierra, Mas te hace sentir superior tu mente llena de ilusiones.

Por cierto ellos sufren al cargarte sin recibir ningún pago. Mientras que tú, en tu tonto orgullo, te consideras su protector. Esto prueba que eres cruel e inmisericorde, y nunca los sabios habrían reservado para ti algún sitio de honor.

Venimos de la tierra y a ella volvemos después de la muerte, Y aunque uno piense que el átomo origina al mundo, no es así. Como este universo no es real, así mismo sus constituyentes. De este modo, grande, pequeño, causa, efecto… no tienen realidad en sí.

Son como recipientes hechos de tierra, pero con distintos nombres, Creados por la materia, pero sin permanencia real. La verdad no es dual, es brahman y Paramatma, visto por los yoguis, Y por último es Vasudeva, el origen de cuanto hay.

Solo ungiendo el cuerpo con el polvo de los pies de loto de un vaisnava, Uno puede conocer esa Verdad, no por brahmacharya ni por vanaprastha, Ni rodeándose de fuego en verano, ni entrando en el invierno en el agua, Esta sabiduría nos es revelada, solo por la bendición de los bhaktas.

Los devotos puros nunca hablan de nada material y por su gracia Uno rechaza mukti y solo desea servir a Vasudeva. En una vida anterior, avancé mucho, siendo Maharaj Bhárata, Percibí la verdad, mas por apego a un cervatillo, probé la miseria.

Nací como uno de ellos, mas por bondad del Señor, en mi retiro, Guardé siempre presente la angustiante causa de mi caída. Evitando las vanidades, los sadhus te entregarán lo divino, Para así cortar el mundano lazo y salvarte en esta vida.

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